Relaciones Sexuales Durante el Embarazo: Aspectos Legales y Recomendaciones

28.10.2025

El sexo en el embarazo es un tema que genera muchas dudas y preocupaciones en las parejas. Sin embargo, es importante saber que hacer el amor embarazada, y después del embarazo, es seguro y puede ser muy placentero si no se están dando complicaciones en la gestación.

Muchas parejas evitan la actividad sexual durante el embarazo, por miedo a que estas puedan hacer daño al bebé. Sin embargo, el bebé se encuentra en el interior del útero y del saco amniótico, rodeado y flotando en el líquido amniótico, el cual también lo protege. Además, el tapón mucoso que se forma en las primeras semanas de embarazo evita el paso de microorganismos desde la vagina hacia el útero, lo que previene posibles infecciones.

Por todo ello, de manera general, se puede practicar sexo de manera segura durante el embarazo siempre que este se esté desarrollando de manera normal y sin complicaciones. En cualquier caso, se debe informar al especialista (antes de volver a tener relaciones) si hay dolor o sangrado durante o después de las relaciones sexuales.

¿Cuándo Conviene Evitar las Relaciones Sexuales Durante el Embarazo?

Existen ciertas circunstancias en las que sí conviene evitar las relaciones sexuales en el embarazo, como por ejemplo en casos de riesgo de parto prematuro, sangrado vaginal sin justificación, incompetencia cervical, pérdida de líquido amniótico o embarazo múltiple. El especialista puede recomendar a la embarazada que no mantenga relaciones sexuales durante el embarazo en las siguientes situaciones:

  • Sangrado vaginal de causa desconocida.
  • Antecedentes de parto prematuro.
  • Riesgo de parto prematuro.
  • Antecedentes de aborto espontáneo.
  • Riesgo (amenaza) de aborto espontáneo.
  • Insuficiencia cervical.
  • Placenta previa.
  • Pérdida de líquido amniótico.
  • Embarazo múltiple.

Cada caso y cada mujer son diferentes, por lo que lo mejor es consultar a nuestro equipo médico, que serán los encargados de aclarar cualquier posible duda. De esta manera, es una buena idea consultar al especialista que esté llevando la gestación si se pueden mantener relaciones sexuales durante el embarazo, especialmente si este es de riesgo. Él es quien mejor conoce la situación particular de la mujer o pareja y podrá dar las recomendaciones precisas.

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Deseo Sexual y Embarazo

Ahora que sabemos que se puede tener relaciones sexuales en el embarazo, es conveniente hablar acerca del deseo sexual, ya que puede variar a lo largo del periodo de gestación debido a los cambios físicos y hormonales que afectan a la futura madre. El embarazo puede hacer que el deseo sexual de la mujer, e incluso el de su pareja, varíe. Por ello, es esencial que haya una buena comunicación entre ambos.

Con frecuencia, el deseo sexual experimenta cambios a lo largo del embarazo de la manera que mencionaremos a continuación. No obstante, cada mujer es diferente y también puede ser perfectamente normal que no se produzcan dichas variaciones.

Primer Trimestre

Durante los tres primeros meses de embarazo es posible que se tengan menos ganas debido al malestar producido por las náuseas y el cansancio. En el primer trimestre, la embarazada aún no habrá visto afectada su movilidad y agilidad debido a que el aumento de la barriga por la gestación aún no será muy notorio. De este modo, el primer trimestre puede ser un buen momento para mantener relaciones sexuales de manera cómoda y sin necesidad de una gran adaptación respecto a antes del embarazo. Sin embargo, las náuseas y los vómitos tan típicos del primer trimestre de gestación, así como la sensibilidad mamaria, pueden hacer que disminuya el deseo sexual en la mujer, ya que se encontrará molesta y puede sentirse con menos energía y más cansada.

Segundo Trimestre

Sin embargo, es habitual que, durante el segundo trimestre, muchas madres se pregunten si se puede tener relaciones estando embarazada, ya que el deseo tiende a aumentar gracias a la disminución de las molestias iniciales y el aumento del flujo sanguíneo a la zona pélvica. Cuando llega el segundo trimestre de embarazo, es habitual que las náuseas y vómitos desaparezcan y la mujer se sienta mejor. Esto puede hacer que el deseo sexual de la mujer vuelva a resurgir. Además, el mayor flujo sanguíneo a la zona pélvica de la embarazada podría llevar a una mayor intensidad en el orgasmo. No obstante, debido a los cambios en el cuerpo de la embarazada, la pareja tendrá que buscar una postura que sea cómoda para ambos, en la que no se presione la barriga. Por otro lado, estos cambios corporales en la mujer también pueden llevar a un aumento en el deseo sexual de su pareja, que puede verse atraída por la nueva figura o por el aumento en el volumen del pecho.

Tercer Trimestre

A lo largo del tercer trimestre es posible que el deseo sexual vuelva a disminuir debido a las molestias y a la incomodidad por el tamaño de la barriga. En el tercer trimestre, el deseo sexual de la embarazada puede disminuir por las molestias y la incomodidad debido al tamaño que ha alcanzado ya la barriga. Las relaciones sexuales durante la etapa final del embarazo requerirán de innovación e imaginación para probar posiciones que sean cómodas y placenteras para ambos, evitando la presión sobre el vientre de la mujer. Del mismo modo, se deberá evitar que la mujer esté tumbada boca arriba por la presión que ejercería el vientre debido a su gran tamaño sobre otros órganos y vasos sanguíneos.

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Por ello, la comunicación sigue siendo clave y permitirá, además, encontrar una alternativa en el caso de no sentirse cómodos con las relaciones sexuales como los besos, abrazos, caricias, masajes... para compartir momentos de intimidad.

Ahora bien, no es malo tener relaciones sexuales embarazada siempre y cuando se haya apetito sexual y se den las condiciones físicas para ello. En cuanto hasta cuándo es seguro mantener relaciones sexuales estando embarazada, la respuesta más acertada es que lo es hasta el momento en el que el ginecólogo indique lo contrario, sobre todo si se está viviendo un embarazo sin complicaciones.

Beneficios del Sexo Durante el Embarazo

El sexo durante el embarazo puede aportar ventajas tanto para la madre como para el bebé. El orgasmo libera oxitocina, que ayuda a disminuir el estrés y endorfinas, que ayudan a la mejoría temporal de las molestias del embarazo Durante el acto sexual, se produce una mayor irrigación y flujo sanguíneo en los músculos de la pelvis, lo que puede hacer que la experiencia sea más placentera.

El embarazo es una etapa muy especial, pero son frecuentes las dudas y preocupaciones sobre lo que puede afectar al bebé. En el caso de las relaciones sexuales, muchas parejas se preguntan si pueden seguir manteniéndolas de manera segura durante el embarazo o si podrían ser perjudiciales. Por otro lado, los importantes cambios físicos y hormonales que experimenta la mujer en el embarazo pueden hacer que su deseo sexual varíe a lo largo de la gestación. No obstante, cada pareja lo vivirá de una manera diferente y será primordial la comunicación entre ambos.

Uno de los más importantes, según Francisca Molero y la mayoría de expertos en sexología, es que el placer que se obtiene es mayor. En las mujeres embarazadas, la razón principal es fisiológica: el embarazo provoca -escribió Molero en un artículo- “un aumento de lubricación y de sensibilidad, debido a la existencia de una mayor vascularización”, es decir, una mayor irrigación sanguínea a las zonas genitales. En sus parejas, el mayor placer puede provenir de la posibilidad de cumplir una fantasía recurrente: tener sexo con una embarazada.

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Si el embarazo llegó después de una búsqueda larga y estresante, el sexo puede ser también un modo de relajarse y “celebrar” la consecución del objetivo. Y a eso se añade, en las parejas monógamas heterosexuales, la falta de preocupaciones ya no solo en cuanto a la búsqueda del embarazo, sino al motivo contrario: no hay necesidad de métodos anticonceptivos.

Francisca Molero apunta también que la mujer embarazada “debe acostumbrarse a su nueva estructura corporal” y, mientras lo hace, “se puede sentir insegura, con temor de que su pareja, al verla con unos kilos de más, la encuentre poco atractiva”.

Las relaciones sexuales también tienen el efecto positivo que proporcionan en tanto que constituyen una actividad física. Fortalecen el suelo pélvico: los músculos, ligamentos y nervios que sostienen el útero (y por lo tanto también al bebé en formación), además de la vagina, la uretra, la vejiga y el recto. Cuanto más fuerte y elástica se encuentre esa zona, menores serán los riesgos de padecer desgarros y otras disfunciones durante el parto, y más rápida la recuperación posterior. Por lo demás, no hay dudas de que el sexo también ayuda a estar de buen humor. Con ello tienen que ver la dopamina y la oxitocina que el cuerpo libera durante el orgasmo, sustancias que se relacionan respectivamente con la sensación de placer y la conexión afectiva con las otras personas.

En última instancia, como ya se ha mencionado, las relaciones sexuales pueden convertirse en un factor desencadenante del parto. Y si esto puede ser un factor negativo en embarazos con riesgo de parto prematuro, es positivo en los casos en que el lapso de la gestación ya se ha cumplido -o está a punto de hacerlo- y, pese a ello, no hay aún señales de que el parto se aproxime.

Recomendaciones Adicionales

Además, contraer una enfermedad de transmisión sexual podría ser muy peligroso tanto para la madre como para el feto, por lo que, en caso de duda con la pareja sexual, es necesario utilizar preservativo.

Las que deben tener mayores cuidados son las mujeres que durante el embarazo registran sangrados. Tanto si estos se producen durante el coito como si ocurren en cualquier momento, de forma espontánea, las relaciones sexuales con penetración están contraindicadas. Pero no solo la existencia de sangrados hace que una gestación se considere de riesgo. En muchos casos, los médicos indican a las mujeres embarazadas hacer reposo, estar relajadas, en ocasiones pedir la baja desde los primeros meses del proceso, e incluso permanecer en cama la mayor parte del día.

Una situación improbable, pero que resulta riesgosa y por lo tanto es bueno tener presente, es la de que ingrese aire por el conducto vaginal. El aire podría bloquear algún vaso sanguíneo y causar una embolia, un problema de consecuencias importantes tanto para el bebé como para la madre.

Por lo demás, en los últimos meses del embarazo, cuando la tripa ya tiene un gran tamaño, hay que tener en cuenta dos cuestiones. La primera es casi de sentido común: evitar las posiciones que pudieran causar una presión excesiva sobre el vientre. La segunda cuestión que se debe considerar es que las relaciones sexuales con penetración pueden convertirse en un factor desencadenante del parto.

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