Consecuencias Legales y Psicológicas del Incesto

25.10.2025

El término incesto proviene del latín incestus, que significa “no casto”, y define a esas relaciones o encuentros sexuales entre individuos cuya línea de consanguineidad es muy cercana dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio, tal como las relaciones entre madres o padres con sus hijos, encuentros íntimos entre hermanos, y otros.

Sin duda, es un fenómeno con profundas raíces históricas, sociales y culturales. El incesto es considerado un tabú casi universal en las sociedades humanas, aunque la definición de “pariente cercano” varía culturalmente. Por lo general, la mayoría de los grupos sociales, a nivel histórico y cultural, han prohibido las relaciones incestuosas y han incentivado a las personas a formar relaciones con otras personas que no pertenezcan al mismo núcleo familiar.

El Incesto en la Historia y la Mitología

A lo largo de la historia, encontramos referencias al incesto en diversas mitologías y textos religiosos. El incesto es un tema recurrente en muchas mitologías del mundo, incluida la mitología griega, egipcia, mesopotámica e incluso en ciertas tradiciones indígenas y orientales. Su presencia en estos relatos no implica una aprobación del incesto en la vida real, sino que suele reflejar ideas simbólicas sobre la creación, la divinidad, el linaje y el poder.

Sirvan algunos ejemplos de la mitología griega: Urano y Gea (Cielo y Tierra) son madre e hijo y también pareja, de cuya unión nacen los Titanes; Cronos y Rea son hermanos y esposos, padres de Zeus, Hera, Hades, etc.; Zeus y Hera también son hermanos y esposos. Y qué decir de Edipo, cuya historia de incesto es de las más conocidas, pues Edipo mata a su padre y se casa con su madre sin saberlo. El incesto entre dioses representa una forma de pureza del linaje divino y la necesidad de mantener el poder dentro de la misma sangre.

Pero también hay ejemplos en otras mitologías, como la egipcia (Osiris e Isis son hermanos y esposos, y engendran a Horus; Nut y Geb son hermanos y padres de los dioses mayores), la japonesa (Izanagi e Izanami son hermanos y esposos, quienes crean las islas de Japón), la inca (Manco Cápac y Mama Ocllo son hermanos y esposos, enviados por el dios Sol para fundar la civilización inca), etc. Los primeros libros de la Biblia contienen casos de matrimonios entre parientes cercanos.

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Otro lugar común del incesto es dentro de las familias reales, donde se practicaba para mantener la pureza del linaje o el poder concentrado. Ya en el antiguo Egipto era común que los reyes se casaran con sus hermanas (p. ej., Cleopatra VII se casó con dos de sus hermanos, Ptolomeo XIII y XIV). Pero también recordamos la locura y depravación de Calígula, quien mantuvo relaciones sexuales con tres de sus hermanas, o el emperador Cómodo, quien hizo lo propio con las suyas.

En la Edad Media y Edad Moderna en Europa no era común el incesto directo (entre hermanos), pero sí hubo endogamia extrema durante siglos, es decir, matrimonios entre primos, tíos y sobrinas. Y el ejemplo de los Habsburgo o Austrias es paradigmático, hasta el punto de que el último rey de esta dinastía en España, Carlos II, apodado como “el Hechizado”, sufrió graves problemas físicos y mentales, producto de generaciones de matrimonios entre parientes. Y es que la obsesión con la sangre “pura” tuvo un alto coste en salud genética y llevó a la decadencia de varias casas reales.

La literatura y el folclore han presentado los temas de incesto como fuente de tragedia o prueba de virtud. El mismo Freud sostenía que la exogamia es fruto no de la aversión a emparentarse con un familiar, sino del coste humano que suponía para el grupo.

Aspectos Legales del Incesto

En España, aunque el incesto no es delito, es ilegal un matrimonio civil entre familiares de hasta tercer grado (es decir, con tíos, sobrinos, bisabuelos y bisnietos). En Portugal, la prohibición se reduce al segundo grado, mientras que en Italia y Uruguay es delito el incesto que suponga “escándalo público”, pese a lo escurridiza que resulta la expresión.

El incesto con menores de edad es un delito grave en la mayoría de los países, ya que implica una combinación de dos factores criminales: relaciones sexuales entre familiares cercanos y abuso sexual infantil. Cuando uno de los involucrados es menor de edad (según la mayoría de edad sexual o legal del país), no se considera consentimiento válido, incluso si el menor no se opone activamente. En estos casos, se suele aplicar una o varias de las siguientes figuras penales: abuso sexual infantil, violación agravada (cuando hay penetración o violencia), corrupción de menores, incesto agravado y/o delitos contra la integridad sexual.

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  • Prohibición matrimonial: el artículo 47 del Código Civil español prohíbe el matrimonio entre parientes en línea recta por consanguinidad o adopción, y entre colaterales por consanguinidad hasta el tercer grado.
  • Incesto como agravante en delitos sexuales: el Código Penal español no tipifica el “incesto” como un delito autónomo cuando existe consentimiento entre adultos.
  • Protección de menores: cuando el incesto involucra a menores de edad, se considera abuso sexual infantil, un delito gravemente penado por el Código Penal. La diferencia de edad y la relación de autoridad o confianza convierten el acto en una forma de explotación y vulneración de los derechos del menor.
  • Debate sobre la penalización del incesto consentido entre adultos: existe un debate académico y social sobre si el incesto consentido entre adultos debería ser penalizado. Los argumentos en contra de la penalización se centran en la autonomía sexual y el principio de mínima intervención penal en la vida privada.

Consecuencias Psicológicas y Físicas

  • Secuelas físicas: en casos de abuso sexual con penetración, pueden existir lesiones físicas y riesgo de enfermedades de transmisión sexual.

Es crucial recordar que el incesto, especialmente cuando involucra a menores, es una forma grave de abuso que causa un daño profundo y duradero. La intervención temprana, el apoyo psicológico especializado y la aplicación de la ley son fundamentales para proteger a las víctimas y abordar las complejas dinámicas familiares involucradas.

El Incesto en el Cine: Siete Películas para la Reflexión

Porque ningún tema escapa de las pantallas del cine, y el incesto tampoco lo ha sido. Y desde esta sección de Terapia cinematográfica, hoy recogemos 7 películas argumentales alrededor del incesto con víctimas menores de edad en la familia. De cada película ofreceremos una breve ficha de la película y nuestros protagonistas, destacaremos las emociones y reflexiones que podremos extraer, y enunciaremos algunas frases “de cine” para el recuerdo que se derivarían de “prescribir” ese film.

Siete películas argumentales para sentir las aristas de un tema tan complicado y espinoso sobre el que no podemos, ni debemos, volver la vista a otro lado.

Prescripción 1. Lolita

  • Dirección: Stanley Kubrick.
  • País: Reino Unido.
  • Duración: 152 min.

Frases de la película:

  • “Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba de pie, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba."
  • “Me vuelve loco la doble naturaleza de esa ninfa. De todas las ninfas, tal vez. Esa mezcla que tiene Lolita de ternura, soñadora puerilidad y una especie de vulgaridad inquietante."

Humbert Humbert, un intelectual europeo de mediana edad, llega a Ramsdale, New Hampshire, para alquilar una habitación durante el verano. Se siente inmediatamente cautivado por Dolores Haze, Lolita, la precoz hija de 12 años de su vulgar y viuda casera, Charlotte (Shelley Winters). Para permanecer cerca de Lolita, Humbert se casa con Charlotte, a quien realmente desprecia más que ama. Charlotte descubre el diario de Humbert donde detalla su obsesión por Lolita y, en un ataque de furia, muere atropellada por un coche. Durante este viaje, la relación de Humbert con Lolita se vuelve íntima y compleja, marcada por la manipulación, el deseo y, en ciertos momentos, una extraña forma de afecto. Humbert intenta mantener a Lolita bajo su control, pero ella anhela la normalidad y la compañía de otros jóvenes. Finalmente, Lolita huye con Clare Quilty (Peter Sellers), un dramaturgo que Humbert sospechaba que los seguía. Pasan varios años y Humbert, consumido por la obsesión y la culpa, finalmente localiza a Lolita, ahora casada y embarazada. Ella rechaza su intento de reanudar su relación.

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Fue en 1955 cuando Vladimir Nabokov escribió “Lolita”, una de las novelas más cautivadoras y perturbadoras de la literatura, donde se narra el “pecado” de amar y desear a una adolescente. Y el escándalo que provocó la novela fue cogido al vuelo por un director tan brillante como polemicista, Stanley Kubrick, en lo que fue su primera versión cinematográfica en blanco y negro en el año 1962. Luego llegaría la versión del año 1997, ya en color y bajo la dirección de Adrian Lyne, en donde los papeles principales fueron para Jeremy Irons, Dominique Swain, Melanie Griffith y Frank Langella, y, aunque contó con la dirección musical de Ennio Morricone, no llegó a la calidad de la original.

Lolita habla de la libido, la más ardiente de las pasiones humanas, y ese difícil tránsito para vencer la concupiscencia. Y son los recovecos de la mente humana los que le interesan a Nabokov (a Kubrick y a Lyne), una forma de explorar este universo conceptual y sacarle jugo artístico a una realidad aterradora.

Prescripción 2. El soplo al corazón

  • Dirección: Louis Malle.
  • País: Francia.
  • Duración: 115 min.

Frases de la película:

  • “Solo puedo confirmar su diagnóstico: insuficiencia aórtica reumática provocada por un comienzo de escarlatina, con hipertrofia y dilatación del ventrículo izquierdo."
  • “No lo repetiremos nunca más, pero no te avergüences de ello cuando lo recuerdes."

Nos sumerge en aquella primavera del año 1954 en la ciudad francesa de Dijon, donde el adolescente Laurent, de una familia bien acomodada, explora su despertar sexual y sus complejas relaciones familiares, especialmente con sus dos hermanos mayores, su padre y su joven y cariñosa madre italiana, Clara. Y es en la segunda parte del metraje cuando, tras el diagnóstico de un soplo al corazón (en lo que bien pudiera ser una fiebre reumática), llega la trama más controvertida y que acaece en ese viaje que hacen madre e hijo a un balneario para cuidar de su salud. En un momento de vulnerabilidad y confusión emocional, hijo y madre tienen una relación sexual, tabú que es abordado con una mezcla de delicadeza y ambigüedad, sin ofrecer juicios morales explícitos, sino explorando la dinámica emocional y la cercanía inusual entre madre e hijo.

El soplo al corazón es una película provocadora, y más en su estreno hace más de cuatro décadas, que nos invita a reflexionar sobre la complejidad de las emociones, las relaciones familiares y los tabúes sociales. Su ambigüedad y su falta de juicio moral son precisamente lo que la convierten en una obra cinematográfica memorable y objeto de debate.

La película captura vívidamente la turbulencia emocional y la incertidumbre de la adolescencia, el despertar sexual y la búsqueda de identidad del joven Laurent. Sentimos su curiosidad, sus miedos y su desconcierto ante el mundo adulto. Allí donde se establece una fuerte conexión entre la madre y el hijo, una relación ambigua, pero no enfermiza, sino dotada de indudable ternura: ese adolescente está enamorado de su madre -Edipo a la carga-, de la primera mujer que lo vio y lo consintió. Y es que la película desafía las nociones convencionales de las relaciones familiares, mostrando cómo los límites pueden difuminarse y nos hace reflexionar sobre la construcción social del tabú del incesto y la compleja interacción entre el deseo, el afecto y las normas sociales.

Prescripción 3. La luna

  • Dirección: Bernardo Bertolucci.
  • País: Italia.
  • Duración: 142 min.

Frases de la película:

  • “¿Sabes por qué tomo drogas?"
  • “Yo te quiero, mamá."
  • “¿Qué sabes tú del amor?"

En esta película todo comienza con una bella madre y su angelical hijo de poco más de un año, un matrimonio feliz junto al mar donde huele a verano y felicidad. Suena un twist y aparecen los títulos de crédito, la noche y la luna. Y a continuación el niño ya es adolescente, Joe, hijo único adicto a la heroína, cuyo padre muere repentinamente, y entonces huye de Brooklyn a Roma con su madre, la cantante de ópera Caterina Silveri. Y a partir de aquí aparece un tour de force entre madre e hijo, una complicada relación de amor y autodestrucción. Y duele ver las imágenes de las agujas de heroína o las dosis de incesto, con los recurrentes ataques de locura o pánico ante sus vidas, nada desgraciadas, aunque las vieran así. Y la búsqueda de Joe de su verdadero padre, un maestro que, al igual que él, estaba enamorado de su madre. El encuentro entre madre, hijo y padre biológico es tenso y emocionalmente intenso. Joe, en su estado de vulnerabilidad, busca figuras paternas y lucha por encontrar su identidad en medio de la confusión familiar.

Y ese final en las Termas de Caracalla, allí donde ocurre la reconciliación mientras se realizan los ensayos de la ópera “Un ballo in maschera” de Giuseppe Verdi. Y la luna aparece sobre la noche de Caracalla. La luna funciona como una reinvención del complejo de Edipo, ese complejo conjunto de emociones y sentimientos infantiles caracterizados por la presencia simultánea y ambivalente de deseos amorosos y hostiles hacia los progenitores.

La película explora la naturaleza obsesiva del amor materno, los límites de la intimidad familiar y el impacto de los secretos y las verdades ocultas en las relaciones. A través de imágenes evocadoras y una narrativa audaz, Bertolucci examina temas como la dependencia emocional, la búsqueda de identidad, el dolor, la culpa y la posibilidad de redención. El clímax de la película se desarrolla en un intento desesperado de Caterina por acercarse a Joe y romper el ciclo de su adicción. En esencia, La luna es un drama psicológico intenso que utiliza la turbulenta relación entre una madre y su hijo adicto para explorar las profundidades del amor, la soledad y la búsqueda de conex...

El Incesto Consentido y sus Implicaciones

En el mundo actual, podemos distinguir dos tipos de realidades relacionadas con el incesto. Por un lado están los execrables abusos a los que son sometidos los niños en diversas partes del planeta. Adultos que no lograron simbolizar las relaciones parentales, engañan o intimidan a los niños de su familia para satisfacer sus deseos sexuales. Es frecuente que ellos mismos hayan sido víctimas de abuso.

Por otro lado están los llamados “incestos consentidos”. Es famosa la historia de una chica que conoció a su padre a los 17 años e inició un romance con él, con el aparente consentimiento de ambas partes. También se sabe de hermanos a quienes les ha ocurrido lo mismo, de sobrinos con tíos e incluso de madres con hijos.

Si nos atenemos a Freud, diríamos que la cultura está fallando en su imposición simbólica de permisos y restricciones. En algunos seres humanos triunfa el animalito de la horda y fracasa el concepto de sociedad. Hay mucha tela por cortar al respecto, pero algo sí debe quedar claro. La relación sexual entre un adulto y un niño es una perversión, en cualquier circunstancia, ya que los infantes carecen de la madurez necesaria para consentir de forma consciente.

Y si el niño es un familiar, las consecuencias sobre su vida psicológica son todavía más nefastas.

Consecuencias Biológicas del Incesto

La ciencia ha demostrado que los hijos que son fruto de relaciones incestuosas son más propensos a desarrollar fragilidades genéticas. Los patrones genéticos similares impiden que se diversifiquen los rasgos hereditarios. Esto, finalmente, pone en riesgo a la especie en su conjunto dado que debilita biológicamente a los individuos para sobrevivir. Así que, desde el punto de vista genético, el incesto es inconveniente para la raza humana.

En materia de moralidad, generalmente estoy de acuerdo con Katherine Hepburn quien bromeaba con Humphrey Bogart en The African Queen, "la naturaleza es aquello sobre lo que fuimos puestos a elevarnos en este mundo". Sin embargo, hay una excepción a mi afirmación de que los humanos no deben recurrir a la naturaleza para obtener guía moral. Es la regla que dice: "no tengas relaciones sexuales con parientes de primer grado”.

El principal mecanismo antiincesto psicológico es la respuesta de asco. Incluso la idea de tener sexo con mamá, papá, hermano o hermana es molesto para la mayoría de la gente. Esto plantea una pregunta interesante: ¿Qué tiene de malo el incesto? Por supuesto, tener sexo con tu padre o tu hermana parece asqueroso. ¿Pero por qué?

Algunos antropólogos han argumentado que los tabúes del incesto son convenciones sociales aprendidas. Esta explicación, sin embargo, no tiene sentido para mí, ya que no explica la existencia generalizada de mecanismos antiincesto en criaturas que van desde las cucarachas hasta los chimpancés. ¿Por qué los mecanismos para evitar el incesto deberían estar tan extendidos tanto en la naturaleza como en las sociedades humanas?

La respuesta es simple. El problema de tener relaciones sexuales con familiares es que existe una posibilidad asombrosamente alta de que su descendencia nazca con un defecto de nacimiento grave.

Un estudio de niños checoslovacos cuyos padres eran parientes de primer grado reveló:

  • Menos de la mitad de los niños que fueron producto de uniones incestuosas estaban completamente sanos.
  • El cuarenta y dos por ciento de ellos nacieron con defectos de nacimiento graves o sufrieron muerte prematura.
  • Otro 11 por ciento nació con un leve deterioro mental.

Este estudio es particularmente instructivo ya que incluía un grupo de control único: la descendencia de las mismas madres pero cuyos padres no eran parientes de las madres.

Un grupo de asesores genéticos revisó la investigación sobre las consecuencias biológicas del sexo entre familiares (relaciones consanguíneas). Encontraron un aumento sorprendentemente pequeño (alrededor del 4 por ciento) en los defectos de nacimiento entre los hijos de primos casados. Sin embargo, el incesto entre parientes de primer grado fue una historia diferente.

Los investigadores examinaron cuatro estudios (incluida la investigación checa) sobre los efectos del incesto de primer grado en la salud de la descendencia:

  • El cuarenta por ciento de los niños nacieron con trastornos autosómicos recesivos, malformaciones físicas congénitas o déficits intelectuales graves.
  • Otro 14 por ciento de ellos tenía discapacidades mentales leves.

El Incesto Emocional

El incesto emocional es una relación desadaptativa entre los progenitores y sus hijos, en la que los primeros recurren a los niños para satisfacer sus necesidades emocionales.

En la mayoría de los casos los progenitores no son conscientes del daño que estas dinámicas tóxicas causan a sus hijos.

Algunos expertos señalan que los efectos negativos a largo plazo de este tipo de maltrato son similares a los del incesto físico, aunque en menor grado.

El síndrome del incesto emocional fue descrito por primera vez en los años 90 por la doctora Patricia Love. En su libro, The Emotional Incest Syndrome: What to do When a Parent’s Love Rules Your Life (1991) ella se refiere a este síndrome como una relación desadaptativa entre los progenitores y sus hijos, en la que los primeros recurren a los niños para satisfacer sus necesidades emocionales.

La parte más dramática del síndrome de incesto emocional, es que en la mayoría de los casos, los progenitores no son en absoluto conscientes del daño que estas dinámicas tóxicas causan a sus hijos; es más, algunos adultos creen que compartir todas sus preocupaciones, todos sus abismos emocionales con sus hijos, es una manera de fortalecer los lazos entre ellos. De modo que, el incesto emocional, puede ocurrir sin que ninguna de las partes implicadas sea del todo consciente. Es por eso que este síndrome también recibe el nombre de incesto encubierto, en referencia al hecho de lo difícil que es identificar este tipo de abuso.

El incesto emocional se produce cuando el progenitor o progenitora deja de ejercer su rol de cuidador y prioriza sus propias necesidades emocionales a las de sus hijos, a los que -de alguna manera- usurpan su rol. Estos padres o madres que cometen incesto emocional entienden su relación con sus hijos como simétrica y consciente o inconscientemente, asumen que estos tienen la obligación de sostenerlos emocionalmente, algo que, evidentemente, un menor no puede cumplir por una cuestión de madurez. Es habitual que el incesto emocional se dé en familias en las que uno o los dos progenitores carece de soporte emocional por parte de su cónyuge o de otro adulto; es más habitual en padres y/o madres divorciados, separados, viudos o solteros, aunque también se puede dar cuando los progenitores son pareja.

A los niños se les asigna un rol que debería cumplir un adulto de modo que, desde muy temprana edad, se ven obligados a actuar de manera más madura que sus progenitores y estos, terminan robándoles su infancia.

En un reciente estudio publicado en la National Library of Medicine (EEUU) Cimsic y Akdogan (2021) desarrollan una escala para identificar el síndrome del incesto emocional, así como algunos de los efectos que esta dinámica tóxica puede tener en los menores:

  • El menor sufre por no tener la protección y el soporte de unos padres maduros. Sus padres ignoran sus necesidades.
  • Al asumir que sus necesidades no son importantes es habitual que desarrollen una baja autoestima.
  • Se sienten con una alta carga de responsabilidad del estado emocional de los padres.
  • Es por eso que desarrollan conductas ansiosas y problemas para dormir.
  • Suelen tener cambios de humor muy marcados.
  • Suele tener sentimientos de culpa debido a que no se sienten a gusto ejerciendo ese rol de paño de lágrimas de su progenitor.
  • Son muy perfeccionistas y autoexigentes.
  • Presentan dificultades para establecer amistades sólidas.

Como todo tipo de abuso, el incesto emocional es un tipo de trauma que es necesario sanar, cuanto antes mejor. Es cierto que aún no existe mucha investigación sobre el incesto emocional ni sus efectos en las víctimas de este tipo de abuso, sin embargo, algunos expertos señalan que, aunque en menor grado, los efectos son similares a los del incesto físico.

Como señala el psicólogo Kenneth M. Adams en su libro Silently Seduced: When Parents Make Their Children Partners, en adultos que de niños sufrieron incesto emocional son frecuentes los problemas de autoestima, las dificultades de conexión sexual y emocional con otras personas, los sentimientos de ira o culpa hacia sus progenitores, la dificultad para identificar y satisfacer las propias necesidades y las adicciones, ya que son conductas evasivas con las que buscan calmar el malestar emocional.

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