Mejor Agua para el Cólico Nefrítico: Tratamiento y Prevención

02.11.2025

El cólico nefrítico es una afección de los riñones y las vías urinarias que puede resultar muy dolorosa y que afecta de forma muy distinta a cada persona que lo sufre.

¿Qué es un cólico nefrítico y cuáles son los síntomas?

Un cólico nefrítico es un dolor intenso que se presenta a la altura de los riñones o de los conductos urinarios. Esta afección también es conocida como cólico renal, y requiere de atención médica de urgencia para acabar con el motivo de que los riñones se dilaten y dejen de generar un dolor que puede llegar a ser difícilmente soportable.

La existencia de un cálculo renal no es extraña, el problema llega cuando éste es del tamaño suficiente como para despertar el dolor del cólico nefrítico al descender por los uréteres.

Existen diferentes síntomas de un cólico nefrítico, pero estos son los principales:

  • Dolor intenso en la zona lumbar que se extiende hacia los riñones, la zona inguinal y los genitales. Dicho dolor puede ser variable, y puede estar acompañado además por una molesta sensación de ardor y escozor al miccionar.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dificultades a la hora de orinar y necesidad de hacerlo muy poco a poco.
  • Oscurecimiento de la orina, que además puede ir acompañado de olores desagradables.

Causas de la litiasis renal

También conocidas como ‘piedras’, la litiasis renal o nefrolitiasis se produce por una concentración de sales minerales demasiado elevada que acaba solidificándose en los riñones y formando piedrecitas.

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Las causas pueden ser múltiples, como alteraciones en la dieta, vida sedentaria o problemas metabólicos.

¿Cómo se produce?

El riñón se encarga de filtrar muchas sustancias, entre ellas sales minerales. A mayor cantidad de estas sustancias en el plasma sanguíneo que el riñón depura, mayor presencia a nivel de la orina.

La orina tiene una capacidad limitada de dilución, es decir, puede contener diluidas ciertas sustancias hasta un determinado limite. En el momento en que estas sustancias son muy abundantes, el componente acuso de la orina ya no puede diluirlas más y es cuando las sales precipitan y aparecen en estado sólido en forma de cristales en la orina.

A medida que aumenta el número de cristales, éstos se van uniendo entre sí y forman un agregado que va aumentando de tamaño, lo que se conoce como litiasis renal.

La mayoría de estos cristales están formados por sales de calcio, aproximadamente un 70%, especialmente de oxalato cálcico, aunque también de fosfato cálcico. Menos frecuente son las litiasis formada por ácido úrico, un 10% aproximadamente, las de origen infeccioso, formadas por estruvita, y las de cistina, un aminoácido que se acumula en pacientes que sufren de cistinuria, un trastorno hereditario autosómico recesivo que se caracteriza por la pérdida en exceso de este aminoácido en la orina.

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Factores que predisponen a la aparición de litiasis renales:

  • Los estados de recambio óseo que propician un aumento del calcio en sangre, como algunos tumores, el hiperparatiroidismo o la inmovilización, favorecen el aumento de calcio en sangre y consecuentemente en orina.
  • El aumento de la ingesta de calcio o de vitamina D y el uso de algunos fármacos como el litio o las tiacidas también pueden favorecer la formación de litiasis cálcicas.
  • Una dieta rica en proteínas puede predisponer a un aumento del ácido úrico, así como lesiones musculares severas o el tratamiento quimioterápico.
  • Las infecciones de repetición pueden favorecer la aparición de litiasis por estruvita.
  • Asimismo, cualquier cuerpo extraño en la vía urinaria, como un catéter o una sonda vesical puede favorecer que se precipiten a su alrededor sales y se forme una litiasis.

Sobra decir que un factor que influye claramente en la formación de litiasis es que las sales que se eliminan por la orina no dispongan de suficiente agua para diluirse, de manera que una pobre ingesta de agua diaria favorecerá la aparición de cálculos renales.

Síntomas de la litiasis renal

Las litiasis renales de pequeño tamaño suelen ser asintomáticas. Ahora bien, cuando el mismo flujo de la orina las arrastra y estas obstruyen la vía urinaria provocan una dilatación de la misma que causa un cuadro de dolor importante, el cólico nefrítico.

Si la litiasis es pequeña puede recorrer todo el tracto urinario sin dar síntomas hasta llegar a la uretra, donde el paso es más estrecho y puede dar ya clínica, como una sensación de molestia al orinar (disuria), dolor al orinar (estranguria) y por lesión de la pared uretral causar sangrado (hematuria)

Las litiasis que obstruyen el uréter darán un dolor localizado en general a nivel de la fosa renal del mismo lado, es decir, de la zona de la espalda donde se encuentra el riñón cuyo uréter está obstruido. Se trata de un dolor intenso y en ocasiones de difícil manejo. Se localiza en esta zona pero se irradia siguiendo el recorrido del uréter por el costado hacia la zona baja del abdomen y los genitales.

Es un dolor que no cede con el reposo, que no se modifica con la postura y que se tiene siempre, con mayor o menor intensidad pero sin ceder en ningún momento. Suele acompañarse de manifestaciones generales, como mareo, náuseas e incluso vómitos. Si aparece fiebre, debe sospecharse que se ha complicado la situación con una infección de orina.

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Cuando la litiasis llega a la vejiga suele aparecer un alivio transitorio del dolor, pues cede la obstrucción del uréter, pero al irritar la vejiga se dan síntomas de cistitis, como disuria, polaquiuria y en ocasiones hematuria.

Diagnóstico de la litiasis renal

El diagnóstico del cólico nefrítico se basará en los síntomas que presenta el paciente y en la exploración física. Al golpear suavemente la zona del riñón que se ve afecto por la obstrucción habrá un dolor agudo severo.

Se realizará una analítica de orina y de sangre. En la analítica de orina se comprobará si existe hematuria o si hay leucocitos en la orina. Debido a la inflamación es normal que pueda haber leucocitos pero no abundantes. En caso de infección se verá una mayor presencia de leucocitos así como bacterias en la orina. La analítica de sangre permitirá valorar la función renal, dado que si existe afectación del funcionamiento renal a causa de una obstrucción, pudiendo en ocasiones llegar a estados de insuficiencia renal aguda, será preciso desobstruir el riñón de inmediato. También permite valorar niveles elevados de calcio y ácido úrico.

Las litiasis se pueden observar en su mayoría en una radiografía simple de abdomen debido a su composición cálcica. Sin embargo, no se apreciarán las de ácido úrico u otras composiciones. La ecografía permitirá ver litiasis de cualquier sal, pero no permite explorar la zona media del uréter. En casos de cólicos de repetición se aconseja realizar una ureterografía intravenosa, que permite ver el recorrido de la vía urinaria desde el riñón hasta la uretra, o una tomografía axial computadorizada (TAC).

Tratamiento del cólico nefrítico

La gran mayoría de litiasis se expulsan por sí solas, de manera que solamente hay que tratar el cólico nefrítico que puedan producir. El tratamiento se basará en el control del dolor con analgésicos y antiinflamatorios potentes, como el ibuprofeno, el metamizol o el diclofenaco. En caso de no tolerar los fármacos por vía oral a causa de vómitos que no se controlen con antieméticos o de un dolor que no ceda se deberán administrar los fármacos por vía intramuscular o intravenosa.

En el momento del dolor agudo no debe forzarse la hidratación, pues al aumentar el aporte de agua, el riñón produce más orina, que al pasar al uréter lo dilata más y, por lo tanto, aumenta el dolor. La hidratación debe ser moderada y una vez se haya controlado el dolor, aumentarla para que la orina pueda arrastrar la litiasis.

En caso de afectación de la función renal secundaria a la obstrucción deberá liberarse urgentemente la vía urinaria. La mejor forma es intentarlo mediante la colocación de un catéter por vía endoscópica que supere la litiasis y permita que la orina fluya del riñón al exterior. Si no se puede abrir paso por vía endoscópica, se colocará una nefrostomía, es decir, un catéter colocado a través de la piel y guiado por ecografía hasta llegar a la pelvis renal para que la orina salga directamente al exterior.

En casos de litiasis muy grandes que no puedan expulsarse solas existe la opción de fragmentarlas en trozos minúsculos mediante ultrasonidos para que luego se puedan expulsar de forma natural: es lo que se conoce como litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC).

Tratamientos para los cálculos renales

Cuando el cálculo renal es inferior a los 10 mm., el cuerpo puede expulsarlo de forma natural empleando la propia presión de la orina, por lo que el tratamiento podría basarse en el alivio del dolor. Sin embargo, si la piedra es más grande, será necesario emplear el tratamiento para el cólico nefrítico más apropiado en cada caso:

  • En casos de cálculos inferiores a 1 cm ciertos medicamentos (Tamsulosina) ayudan a su expulsión espontánea.
  • Litotricia por ondas de choque, más eficaz cuando el cálculo está en el riñón aunque también se realiza en el uréter.
  • Nefrolitotomía percutánea, cirugía para el cálculo cuando se encuentra en el interior del riñón que tiene como objetivo fragmentar la litiasis de gran tamaño y extraer sus fragmentos.
  • Ureterorrenoscopia, introduciendo un endoscopio rígido o flexible por la uretra hasta llegar a los uréteres incluso al riñón para extraer los cálculos ureterales o renales problemáticos.

¿Cuál es la mejor agua para el cólico nefrítico?

El agua es ese elemento esencial e indispensable para mantener una buena salud. Que nuestro organismo permanezca lo suficientemente hidratado ayudará a que nuestro cuerpo tenga el líquido suficiente como para mantener la orina diluida y dificultar esa formación de cálculos. Sin embargo ¿cómo saber qué tipo de agua es más saludable y recomendable para evitarlos?

Para que un tipo de agua sea catalogada como mineral debe cumplir una característica básica, y es que se obtenga de fuentes subterráneas. Estos grandes almacenes de agua natural ayudan a que el líquido de la vida contenga una variedad de minerales disueltos, como sales, azufre y gases. Por tanto, dependiendo de dónde permanezca el agua y el recorrido que haya hecho, poseerá una cantidad y tipos de minerales que podremos aprovechar dependiendo de la salud que tengamos.

Se pueden incluso percibir unos matices de sabor diferentes por esa misma composición.

Proviene de manantiales y se embotella en su estado natural sin tratamiento químico. Se permite la filtración y la eliminación de elementos no deseados, pero como su objetivo es comercializarse, está completamente prohibido añadir nada al agua.

Comúnmente conocida como agua con gas, se puede encontrar de forma natural si la fuente de agua tiene gas carbónico. Este tipo de agua ofrece muchos beneficios para la salud, los cuales puedes consultar en el siguiente enlace. Sin embargo, es importante diferenciar entre el agua con gas natural y la carbonatada de forma artificial.

El agua mineral es uno de los tesoros más valiosos que tenemos, no solo por su sabor o por ser el elemento que nos da la vida, sino por sus beneficios en nuestra salud y en nuestro cuerpo. Ambos elementos están estrechamente relacionados, pues los riñones son los encargados de descartar y eliminar las toxinas de nuestro organismo que se han acumulado y que no vamos a utilizar. Por lo tanto, si queremos evitar enfermedades renales, es crucial mantener una ingesta adecuada de agua para limpiar y depurar nuestro organismo y ofrecerle los minerales que necesita.

Ahora que tenemos cierto contexto y conocimientos, es el momento de abordar la pregunta sobre cuál es la mejor agua mineral para la salud renal. La creencia popular sugiere que el agua de mineralización débil es más beneficiosa para la salud renal. Este tipo de agua generalmente contiene menos de 50 miligramos por litro (mg/L) de minerales. El agua con una mineralización media contiene una concentración de minerales que varía entre 50 y 500 mg/L. El agua de la última categoría tiene una concentración de minerales que supera los 500 mg/L.

Es especialmente beneficiosa para aquellos que necesitan reponer minerales específicos en su dieta o buscan beneficios adicionales para la salud. Sin embargo, esta creencia es incorrecta. La ciencia ha demostrado que la mineralización del agua mineral natural no es perjudicial para los riñones ni los afecta de manera negativa. De hecho, ocurre todo lo contrario, ya que la presencia de minerales en el agua proporciona beneficios para la salud.

De hecho, no existe evidencia científica de que la mineralización del agua mineral natural genere un riesgo en el desarrollo de cálculos renales o en el deterioro de la función renal. En lo que respecta a la salud renal y el consumo de agua, tanto las asociaciones europeas como las americanas de urología están de acuerdo en que se puede aumentar la ingesta de agua en casos de litiasis recurrente. Los riñones de una persona adulta sana son perfectamente capaces de equilibrar el agua y los electrolitos de forma independiente.

Por lo tanto, no importan ni las tomas de agua, ni la composición de la misma o incluso de las comidas. No importa la categoría de mineralización que tenga (alta, media o baja), ya que el riñón es lo suficientemente inteligente como para regular la cantidad de minerales en nuestro cuerpo. Una persona con cálculos en el riñón no necesariamente debería beber agua de mineralización débil, sino prestar atención a la cantidad total de agua que consume, que en este caso debería estar alrededor de los 2 litros diarios.

El sodio es otro de los minerales que forman el agua mineral y tampoco constituye riesgo alguno para la salud. Pongamos el ejemplo de las dietas pobres en sodio. Tampoco es necesario recurrir a un agua de mineralización débil en este caso, ya que 2 litros de agua tienen aproximadamente 40 mg de sodio.

Las cantidades de minerales del agua mineral natural no suponen un problema ni están directamente vinculadas a una mejor o peor salud de nuestros riñones, pues lo que importa en realidad son los beneficios que nos aporta y su calidad. Lo que valoramos y cuidamos de nuestra agua es su origen subterráneo, que la protege de la contaminación. La geografía que la rodea le otorga una composición constante en minerales que le confieren propiedades beneficiosas para la salud, no solo por la cantidad de minerales, sino por su calidad.Son sus oligoelementos, su idónea concentración y su interacción con el metabolismo humano los que han conferido al agua sus diferentes propiedades terapéuticas y por la que se ha convertido en una de las mejores aguas de La Rioja.

Pautas alimenticias recomendadas para los cálculos renales

Existen unas pautas alimenticias recomendadas para los cálculos renales, principal motivo de aparición de los cólicos nefríticos. Entre los cálculos más comunes podemos encontrar los producidos por sales de calcio -oxalato y fosfato-, ácido úrico, estruvita o cistina.

  1. La hidratación es clave: El líquido, el mejor el agua, es un elemento vital para estar siempre hidratado. En épocas de gran esfuerzo físico y/o alta sudoración por el clima, se tiene que estar especialmente prevenido. A mayor cantidad de líquidos consumidos, la concentración de la orina será menor.
  2. Evitar la "comida basura": La llamada "comida basura" es una fuente ingente de sodio.
  3. Controlar la ingesta de calcio: Si corremos el riesgo o ya hemos padecido cálculos renales por sales de calcio, es recomendable reducir nuestra ingesta de alimentos ricos en calcio -pero nunca suprimirlos-, así como aumentar el consumo de fibras del tipo maíz, centeno, avena, soja, arroz integral, etc.
  4. Consumir cítricos: Debemos prestar gran interés a la hora de tomar cítricos.
  5. Reducir las proteínas animales: Para intentar evitar los cálculos renales, es necesario rebajar drásticamente la cantidad que ingerimos de proteínas animales. También hay que tener atención sobre las carnes de pescado y también los huevos. Lo ideal es que nos limitemos a una ración diaria de entre 120 y 150 gramos de alimentos ricos en proteínas.
  6. Controlar el azúcar y la harina refinada: El azúcar y la harina refinada son dos elementos recurrentes en nuestra dieta pero no por ello hay que dejar de controlarlos… ¡Todo lo contrario!

¿Se puede prevenir el cólico nefrítico?

Ya hemos contado por qué se produce un cólico nefrítico, ¿pero es posible adelantarse a esta patología para no llegar a sufrirla y no tener que recurrir a un tratamiento para el cólico renal? Saber por qué dan cólicos al riñón es la clave para prevenirlos: si la afección se produce por la acumulación de sales y minerales como el calcio, que se acumulan hasta formar una piedra, lo que hay que hacer es conseguir que dichos cálculos no lleguen a formarse.

  • Acostumbrarse a mantener una correcta hidratación, hay que beber en torno a dos litros de agua y otros líquidos al día.
  • Eliminar la máxima cantidad de sal de la dieta diaria, así como limitar la ingesta de proteínas animales.
  • Aunque se deben ingerir alimentos ricos en calcio, lo más aconsejable es no recurrir a suplementos.
  • Reducir la toma de alimentos ricos en oxalatos, como el chocolate, los frutos secos, el té o las espinacas.

Complicaciones del cólico nefrítico

Un cólico nefrítico puede provocar determinadas complicaciones si no se trata. Así, puede provocar infección de orina que podría llegar a pasar a la sangre. Además, la obstrucción total de los uréteres puede hacer que el riñón aumente de tamaño y pueda sufrir daños irreversibles, así como provocar una insuficiencia renal.

Aplicar un tratamiento para el cólico nefrítico a tiempo consigue minimizar cualquier consecuencia negativa tras conseguir extraer el cálculo renal de la zona afectada. A partir de ahí, habrá que aplicar los consejos del servicio de urología del Hospital La Moraleja para evitar en la medida de lo posible la aparición de un nuevo cólico nefrítico y sus secuelas.

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