Consecuencias de los dientes feos por el uso prolongado del chupete

28.10.2025

¿Alguna vez te has preguntado cómo cambiaría la percepción de ti mismo con solo mejorar tu sonrisa? Tener los dientes torcidos no es simplemente una cuestión de salud oral, sino también mental. Muchos pacientes adultos sienten gran complejo al no poder sonreír con confianza, pero lo cierto es que la solución es más sencilla de lo que puede parecer.

¿Por qué se tuercen los dientes?

Es muy común asociar los dientes desalineados exclusivamente a pacientes jóvenes. Sin embargo, son muchas las personas adultas que tienen este problema. En ocasiones se debe a no haberlo corregido en la infancia; en otras sucede porque los dientes permanentes se han ido girando con el paso de los años.

  • Antecedentes familiares.
  • Hábitos en la infancia: La succión del dedo pulgar, dormirse con el biberón en la boca o utilizar el chupete demasiado tiempo es muy perjudicial para la correcta erupción de los dientes de leche.
  • No haber utilizado retención: Muchos pacientes consultan preocupados por el motivo de que sus dientes se hayan movido si han llevado ortodoncia con anterioridad. La fase de retención es lo único que puede mantener los resultados obtenidos de por vida. Consiste en utilizar dos tipos de retenedores (uno fijo y otro removible) una vez concluida la ortodoncia.
  • Muela del juicio.

Cuando los dientes no encajan correctamente entre sí al morder, se generan una serie de tensiones a lo largo de toda la mandíbula y del maxilar. En casos de maloclusiones severas, es común sentir dolores de cabeza, oídos y cuello como consecuencia del inadecuado engranaje de los dientes al cerrar la boca.

Los dientes que están demasiado girados también presentan cierto grado de apiñamiento. Otro aspecto a tener en cuenta es la influencia que tiene la posición de los dientes en la capacidad de hablar. Los pacientes muy jóvenes que están comenzando a desarrollar sus capacidades fonéticas, pueden tener serias complicaciones para aprender a pronunciar algunos fonemas.

Sin duda, es el factor más visible ante uno mismo y también ante ojos ajenos. Cuando los dientes están girados, aunque sea levemente, todo el rostro se ve afectado. Y es que la sonrisa tiene un gran poder rejuvenecedor.

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En los últimos años, especialmente desde la crisis del Covid-19 y la pandemia, hemos tomado una mayor conciencia de lo que supone cuidar la salud mental para mejorar la confianza en nosotros mismos. Hay infinitas facetas de nuestra vida que influyen en este tema, y la sonrisa es uno de ellos.

Aunque la gran mayoría de los pacientes vienen a consulta por cuestiones de salud oral, casi todos ellos tienen el deseo de verse mejor ante el espejo y librarse de los complejos que tienen al sonreír.

La ortodoncia es la mejor forma de solucionar los problemas de alineación de tus dientes. Eso sí, siempre hay matices y cada caso es un mundo, por lo que debe ser estudiado de forma individual. Abordar las maloclusiones en la infancia es la manera más eficiente, rápida y sencilla de conseguir una sonrisa sana y estética. Lo logramos mediante un tratamiento de ortodoncia interceptiva que incluye diferentes aparatos dentales según qué problema debemos corregir.

Las personas adultas con malposiciones dentales suelen preferir sistemas más discretos que los tradicionales brackets metálicos. En nuestra clínica ofrecemos 3 sistemas que se adaptan a cada situación, consiguiendo la mejor sonrisa sin que ello afecte a la imagen de nuestros pacientes.

  • Brackets de cristal de zafiro.
  • Ortodoncia lingual: La única de verdad inapreciable ante ojos ajenos, por ir colocados en la cara interna de los dientes.
  • Alineadores Invisalign: Es la única ortodoncia de quita y pon y se basa en férulas transparentes que se cambian, aproximadamente, cada dos semanas.

Las carillas estéticas permiten modificar el tamaño, forma o color de las piezas dentales, pero estas deben estar previamente alineadas. Por este motivo, siempre aconsejo encarecidamente realizar una ortodoncia antes de colocarlas.

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La mejor manera de mantener unos dientes alineados es acudir con periodicidad al dentista. Si has llevado ortodoncia, respeta la fase de retención. Si hay antecedentes en la familia y te preocupa que tu bebé tenga problemas con su dentición, mi consejo es que consultes con un especialista en Odontopediatría al cumplir el primer año. Visita a un ortodoncista cuando tu hijo o hija haya cumplido 6 años. Es el momento ideal para comenzar con un tratamiento de ortodoncia interceptiva en caso de que lo necesite.

El uso del chupete y su impacto en la dentadura

A muchos padres les preocupan los efectos del chupete en los dientes de sus hijos. El uso del chupete ha estado rodeado de cierta polémica en determinados momentos. Entre estos beneficios se contabilizan una reducción de la incidencia de la muerte súbita en lactantes y el alivio del dolor que produce en los niños la aparición de las piezas dentales.

Los peligros, por su parte, se centran en una incorrecta alineación de la dentadura, razón por la cual muchos padres son reticentes a su uso. Esto, con el paso del tiempo puede dar lugar a los llamados dientes de conejo o a que los colmillos choquen entre sí y las filas de dientes superior e inferior no se cierren correctamente.

Se estima que, para que las malformaciones sean apreciables, es necesario ejercer una presión más o menos constante durante seis horas diarias, aproximadamente. El uso continuado del chupete descoloca los dientes pero esta situación, tal y como se refleja en su trabajo, es reversible apenas unos meses después de interrumpir el uso del dispositivo.

Factores que influyen en el impacto del chupete:

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  1. El uso del chupete sea muy prolongado en el tiempo, superior a 6 horas diarias.
  2. El chupete continúe utilizándose más allá de los 3 años de edad.

El chupete no debería ser un objeto de uso inmediato. Es recomendable no dárselo al niño hasta que se acostumbre a la lactancia natural. Conviene tener más de un chupete, de manera que si alguno se pierde el niño no tenga que sufrir estrés. Conviene ir acostumbrando al niño a reducir su uso.

Diferentes estudios y asociaciones odontológicas profesionales señalan que el chupete no debe ser una preocupación siempre que no se use más de lo necesario y tengamos claro que llegado el momento de la retirada hay que ser firmes. El chupete reduce la incidencia de la muerte súbita del lactante, es un analgésico muy eficaz en procesos dolorosos y, por añadidura, los efectos perjudiciales que ejerce sobre la correcta alineación de los dientes son pasajeros. Con el tiempo, los caninos (colmillos) chocan entre sí y ambas filas de dientes no se cierran correctamente (mordida abierta).

La edad ideal para retirar el chupete es hacia los 3-4 años. Previamente habrá que ir acostumbrando al niño a usar el chupete sólo cuando se vaya a la cama o en situación de mucha tensión emocional. No está demostrado que el uso del chupete hasta los 3-4 años se relacione con alteraciones en los dientes. La decisión ha de ser firme.

Aparte de favorecer la mordida abierta, la presión que ejerce el pequeño al succionar el propio dedo, repercute en una elevación excesiva de la bóveda del paladar, al tiempo que se va estrechando paulatinamente la arcada maxilar. De hecho, estas alteraciones no revierten espontáneamente y suelen requerir la intervención del odontopediatra más pronto o más tarde.

Alternativas al chupete

El primero de ellos es que, mientras un chupete puede esterilizarse fácilmente, no ocurre lo mismo con un dedo. Chuparse el dedo, además, no está exento de riesgos en lo que se refiere a problemas de alineación dental. Es decir, quienes crean que esta es una consecuencia del uso del chupete que pueden evitar, están equivocados, porque puede darse igualmente si el niño se chupa el dedo.

Actualmente nos encontramos con una disyuntiva importante. ¿Qué hacer entonces? Os preguntaréis los papás. Sin intención ninguna de ir en contra de algún movimiento prolactancia, desde un punto de vista logopédico, es fundamental retirar cualquier hábito de succión antes de los 3 años.

Apiñamiento dental

El apiñamiento dental es un problema de mala colocación de las piezas dentales que suele darse a edad temporada y que genera que unos dientes se monten sobre otros. Es cierto que, al hablar de las causas, una de las más comunes es el factor genético, aunque no hay que olvidar que existen otras, como pueden ser un mal y excesivo uso del chupete desde niño o problemas generados por las muelas del juicio en la adolescencia.

Lo que está claro es que una mala colocación de los dientes no es algo que guste a nivel estético, pero tampoco es bueno a nivel funcional y con respecto a la salud bucodental. Es por eso que, si se produce, hay que ir al dentista para poner solución cuanto antes.

Consecuencias del apiñamiento dental

Aunque no suele ser la que primero se nombre, nos gustaría empezar por algo psicológico. El apiñamiento dental resulta feo a la vista y eso es algo que saben las personas, que no se encuentran contentas consigo mismas. Además de esto, saber que tienes unos dientes mal colocados hace que no sonrías y tengas miedo a mostrarte natural en tus relaciones sociales. Todo esto desemboca en una pérdida de confianza notable, que puede terminar en problemas más serios como ansiedad o estrés. Los complejos son muy duros de gestionar y hay que hacer todo por quitarlos.

Dentro de las consecuencias del apiñamiento dental, una que no podemos obviar es la falta de higiene en la boca. ¿Por qué? Porque puedes cepillarte cuando toca, usar hilo de seda o diferentes colutorios que lo que está claro es que, cuando unos dientes se montan sobre otros, es mucho más difícil llegar a determinados rincones de la boca, lo que complica su limpieza. Esto hace que se almacene más suciedad y placa bacteriana. Además, también puede afectar a la mandíbula, tensionándola y provocando desplazamientos dentales. Es lo que se conoce como oclusión.

Dientes definitivos mal posicionados

Los dientes definitivos pueden salir mal alineados, superpuestos, con rotación, color alterado o forma irregular debido a factores genéticos, falta de espacio, hábitos orales o traumatismos. Los dientes permanentes comienzan a erupcionar entre los 6 y los 12 años. Alrededor del 30% de los niños presentan malposiciones dentales al erupcionar sus dientes definitivos, siendo las más frecuentes la erupción ectópica de los caninos, la agenesia dental (ausencia congénita de alguna pieza) y la retención prolongada de los dientes temporales.

Cuando decimos que un diente definitivo “sale mal” nos referimos a que no está erupcionando en la posición adecuada o con la alineación correcta. En condiciones ideales, al caer un diente de leche el permanente debería ocupar su lugar de forma ordenada. Sin embargo, a veces los dientes permanentes emergen mal alineados o en posiciones incorrectas, lo cual puede afectar la estética de la sonrisa del niño y hasta provocar problemas de mordida o limpieza dental a largo plazo.

Causas de los dientes definitivos mal posicionados

  • Genética y tamaño de la mandíbula: La herencia genética juega un papel importante en la forma y tamaño de la boca. Si el niño ha heredado una mandíbula pequeña o dientes muy grandes, es fácil que no haya suficiente espacio y los dientes permanentes salgan apiñados o montados. En familias donde los padres tuvieron ortodoncia o dientes apiñados, es más probable que los hijos también lo necesiten.
  • Hábitos infantiles perjudiciales: Algunos hábitos orales en la primera infancia pueden afectar el desarrollo adecuado de los dientes y huesos. Chuparse el dedo pulgar, usar el chupete más allá de los 2-3 años, respirar habitualmente por la boca en lugar de la nariz o tener una deglución atípica (empujar los dientes con la lengua al tragar) son costumbres que pueden ejercer presiones anormales sobre la encía y los dientes en formación.
  • Falta de espacio por pérdida o retención de dientes de leche: El momento en que se caen los dientes de leche es crítico. Si un diente de leche se cae o se extrae demasiado pronto, los dientes adyacentes pueden moverse y invadir ese espacio vacío; entonces, cuando quiera salir el definitivo, encontrará menos sitio y podría desviarse de su ruta. Por el contrario, si un diente de leche no se cae a tiempo y el permanente comienza a salir, pasa lo que mencioné antes: “diente de tiburón” o doble fila. El diente nuevo, al no poder ocupar su lugar, acaba saliendo por detrás o delante del de leche, dejando una sonrisa con piezas duplicadas.
  • Otros factores médicos: Existen causas menos comunes pero posibles. Por ejemplo, un diente supernumerario (una pieza dental de más) puede empujar a los otros fuera de posición. También ciertas condiciones como traumatismos en la mandíbula en la infancia, o trastornos como quistes o encías muy fibrosas, pueden obstaculizar la erupción normal de un diente definitivo. Incluso problemas de salud bucal como caries muy avanzadas en dientes de leche o infecciones pueden dañar el germen del diente adulto o alterar su camino de salida.

Tipos de malposiciones dentales

  • Dientes torcidos: Los dientes nuevos salen torcidos, girados o inclinados, en distintas direcciones.
  • Dientes montados: Un diente nace montándose sobre otro porque no tuvo espacio a su lado.
  • Dientes que no aparecen: Un diente definitivo simplemente no aparece cuando debería.
  • Dientes duplicados (dientes de tiburón): El diente definitivo empieza a salir antes de que se caiga el diente de leche correspondiente, de modo que por un tiempo ambos dientes conviven en la boca, uno delante o detrás de otro, dando la apariencia de una doble hilera de dientes.
  • Dientes erupcionando fuera de lugar: El diente permanente sale, pero erupciona en un lugar extraño, lejos de donde debería estar en la arcada.

Qué hacer ante dientes definitivos mal posicionados

  • Mantén la calma y observa (pero no por mucho tiempo): Al principio es normal asustarse. Tómate un momento para evaluar la situación con calma. Observa si el diente de leche implicado está flojo o no, cuánto ha salido el definitivo mal colocado, y si hay síntomas asociados (molestias, dificultad para masticar, heridas en la encía, etc.).
  • Pide cita con un odontopediatra u ortodoncista infantil: Un odontopediatra (dentista infantil) revisará la boca del niño y usualmente hará una radiografía para ver la posición de los dientes definitivos dentro del hueso. Acudir al especialista temprano es la solución más eficaz para corregir los dientes definitivos mal posicionados, pues permite evaluar la necesidad de tratamiento cuanto antes.
  • Sigue las indicaciones temporales del dentista: Tras la evaluación, el odontopediatra nos dio un plan. Confía en su criterio y cumple con las citas de seguimiento que te programe.
  • No intentes remedios caseros ni forzar la situación: Un punto importante que aprendí es que tratar de solucionar por uno mismo puede ser contraproducente. Ni se te ocurra intentar alinear un diente a la fuerza empujándolo con el dedo, por ejemplo; podrías lastimar al niño o dañar el diente en desarrollo. Tampoco saques un diente de leche en casa bruscamente con hilos u otros métodos de “leyenda urbana”.

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