Melamil Bebés: Opiniones de Pediatras y Todo lo que Debes Saber

28.10.2025

Hacer dormir a los niños no es tarea fácil. Cuando llega la noche y los adultos están agotados después de un largo día de trabajo, los pequeños de la casa todavía tienen la barra de energía al máximo y quieren seguir jugando o bien continuar enganchados a las pantallas (videojuegos, televisión y demás).

A continuación, explicaremos todo lo que se tiene que saber del Melamil, un complemento alimentario de melatonina en forma de gotas que favorece la conciliación del sueño y el descanso de los más pequeños.

¿Qué son el Melamil y la Melatonina?

El Melamil contiene melatonina, una hormona que se produce de forma natural en nuestro organismo por la glándula pineal y cuya función es la regulación del ciclo sueño-vigilia.

Concretamente, esta sustancia la produce nuestro cuerpo cuando se hace de noche, permitiendo la conciliación del sueño y el descanso. Las personas que tienen tendencia a sufrir insomnio suelen ser aquellas con poca melatonina en el cuerpo.

La melatonina (N-acetil-5-metoxitriptamina) es una hormona natural producida por la glándula pineal durante la noche, debido a la actividad de un reloj circadiano localizado en el hipotálamo. Tiene relación con otras hormonas, como la serotonina (es necesaria para producir melatonina) y la hormona del crecimiento (la melatonina estimula su secreción).

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La conocida como hormona del sueño se ve muy alterada por la luz. Su presencia en la sangre varía durante el día: su secreción aumenta poco después del anochecer, alcanza su pico máximo entre las dos y las tres de la madrugada y disminuye durante la segunda mitad de la noche. Pero también la luz artificial altera su síntesis, de ahí que se recomiende no dormir con pantallas.

Además, la cantidad de melatonina no es constante a lo largo de la vida. Su producción comienza a los tres o cuatro meses de edad; por eso hasta los seis meses, en general, no deberíamos decir que nuestro hijo tiene insomnio o dificultad para dormir. Sus niveles se van incrementando a lo largo de la infancia, hasta alcanzar el máximo entre los 8 y los 10 años. Pasados los 40-45 años empieza a disminuir y, en mayores de 70, los niveles no superan el 10 % de los que teníamos antes de la pubertad.

¿Para qué sirve la melatonina?

La melatonina principalmente regula el ciclo vigilia-sueño. Regula el sueño, por lo que hace de hipnótico para facilitar la conciliación del sueño, y tiene un efecto cronoregulador, pues ajusta los ritmos circadianos.

Entre los efectos no cronobióticos de la melatonina destaca que esta neurohormona tiene un papel fundamental en la defensa contra el estrés oxidativo y en la producción y regulación de la actividad de antioxidantes.

Presenta importantes efectos sobre el sistema inmunológico debido a sus propiedades inmunoestimulantes y antiinflamatorias, además de efectos antitumorales. Tiene relación con la regulación de masa corporal, la eficiencia digestiva, la tasa metabólica… Cada vez hay más estudios que asocian la melatonina con enfermedades neurodegenerativas, autoinmunes, endocrinas y oncológicas. Es decir, la melatonina actúa en casi todos los órganos de nuestro cuerpo.

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¿Cuándo se Recomienda Melamil?

En líneas generales, se recomienda el uso de Melamil para niños mayores de 6 meses a quienes les cuesta mucho conciliar el sueño y que han sido previamente visitados por un pediatra certificado.

Las indicaciones actuales del uso de melatonina en niños se aplican a partir de los seis meses de edad y son las siguientes:

  • Insomnio infantil: cuando el niño presenta una dificultad crónica para dormir, tanto en el inicio del sueño como en su calidad de sueño, que provoca alteraciones en el niño y en su entorno familiar.
  • Síndrome de retraso de fase: se caracteriza por un retraso mayor de dos horas en los horarios socialmente aceptados, en el inicio del sueño y despertar.
  • Síndrome de piernas inquietas: es un trastorno neurológico que se caracteriza por la necesidad imperiosa de mover las piernas en reposo y que empeora al final del día.

Siempre se recomienda empezar con la mínima dosis inicial y ajustar el tratamiento según las necesidades y la respuesta al mismo. La cantidad de melatonina recomendada oscila entre 1 a 3 mg al día y no se recomienda que se prolongue el tratamiento más de cuatro semanas en lactantes. En niños pequeños se puede dar por más tiempo.

Es conveniente que el uso de melatonina sea controlado por el pediatra y se acompañe de medidas de higiene del sueño, ambientales y de alimentación.

Seguridad y Efectos Secundarios

La seguridad de Melamil a corto plazo está garantizada por especialistas en nutrición, pero aun así puede producir una serie de efectos secundarios como el hecho de que el niño se vuelva dependiente de esta sustancia.

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En niños los estudios son escasos, por lo tanto, la mayor parte de los efectos secundarios reportados son en adultos que tomaban melatonina. El efecto adverso más frecuente relacionado con la sobredosificación es la somnolencia. Otros son: dolor de cabeza, mareos, náuseas y alteraciones hepáticas. En niños, su uso durante un corto período de tiempo (cuatro semanas) parece bastante seguro. A largo plazo, sin embargo, no existe aún suficiente información.

Un riesgo potencial es su posible es la aparición del adelanto de la pubertad en niños y también existe controversia en su efecto protector o no de los niños con epilepsia.

Se recomienda, por lo tanto, precaución en el uso de melatonina en niños que presenten:

  • Enfermedades autoinmunes.
  • Tumores hematológicos.
  • Asma mal controlada.
  • Diabetes.
  • Epilepsia activa.

Estudios por edades:

  • Niños de 6 a 12 meses: se ha demostrado su eficacia como regulador del ritmo circadià del sueño, pero se desconocen sus posibles efectos secundarios a medio y largo plazo.
  • Niños de uno a 3 años: se reproduce la misma situación que en los niños de seis a doce meses.
  • Niños mayores de 3 años: hay datos que demuestran su eficacia como regulador del sueño y no se han visto efectos secundarios no deseados durante los tres primeros años de seguimiento después de finalizar el tratamiento, a pesar de que no se dispone de datos además largo plazo.

Los estudios muestran que la melatonina es eficaz reduciendo la latencia de sueño y adelantando su inicio, y estos efectos guardan más relación con el momento de administración (efecto cronobiótico) que con la dosis.

Además, señalan que los efectos secundarios más frecuentemente descritos hasta ahora son: somnolencia, mareo, cambios de humor, pérdida de apetito, dolor abdominal, cefalea y dificultad para dormir.

Como su utilización no está regulada, ni controlada, no se puede saber exactamente la evolución de sus efectos. No se saben los efectos a largo plazo. Así, sigue sin existir evidencia que relacione el uso de la melatonina con el empeoramiento o desarrollo de crisis epilépticas, alteración del desarrollo sexual (pubertad precoz) y/o interferencia en la secreción de insulina.

Opiniones de los Expertos

Los pediatras y especialistas en el sueño siguen desaconsejando su empleo para tratar el sueño de retraso o del insomnio en niños sanos sin una supervisión médica.

El uso de melatoninas comercializadas como complemento dietético puede ser menos segura y menos eficaz. Es un fármaco fabuloso, pero hay que usarlo con precaución, bajo un control médico, en unas condiciones adecuadas de dosis y momentos y con las indicaciones claras.

Los expertos son conscientes de que se está haciendo “una utilización excesiva de la melatonina en niños que nos parece que no lo necesitan o no lo necesitan como primera opción. Y no es inocuo -advierte el neuropediatra-, es un fármaco, una hormona. A nadie se le ocurriría comprar corticoides u hormonas tiroideas, porque son naturales. Tiene un perfil de seguridad muy bueno, pero hay que saber cuándo se utiliza y no usarlo como primera opción ante un niño que no duerme”.

Recomendaciones de las Sociedades Científicas

Es fundamental seguir las recomendaciones básicas de uso que hacen las sociedades científicas:

  • Nunca usar la melatonina como primer elemento del tratamiento.
  • Utilizarla siempre dentro de un plan de tratamiento que incluya la higiene de sueño, medidas educativas, cuidado del ambiente, la actividad física y la exposición al medio natural.
  • No emplearla más de tres semanas consecutivas.
  • Administrar la melatonina en la hora adecuada según el reloj biológico de cada niño, del cronotipo y del problema que queramos tratar y con la menor dosis efectiva.
  • Usarla siempre bajo control de un profesional sanitario con experiencia en su uso y administrar el producto que el profesional recomiende.

Las sociedades científicas ven necesaria la limitación de la libre dispensación de melatonina en formato adaptado a la población infantil, una exigencia ya trasladada a las autoridades con un escrito, donde también hacen otra solicitud: un aumento de los controles de calidad y composición de los complementos de melatonina para niños que garanticen tanto su composición como su biodisponibilidad.

Alternativas Naturales y Hábitos para un Buen Sueño

Ante este tipo de problemas, instaurar rutinas de higiene del sueño es lo idóneo y recomendable.

Para producir melatonina, la glándula pineal necesita triptófano, que es un aminoácido esencial en la sangre. El triptófano, a su vez, se convierte en serotonina en la glándula pineal, dependiendo de la luz solar que reciba nuestro organismo.

Existen una serie de alimentos que ayudan a sincronizar el ritmo del sueño. Se trata de los alimentos que son ricos en calcio, vitamina B6, triptófano y melatonina.

  • El triptófano está presente, sobre todo, en el pavo, el pollo, el pescado azul, como el atún o el salmón, y los huevos, especialmente la yema.

Si durante el día nos exponemos a la luz solar de forma regular, obtenemos vitamina D, también conocida como la "hormona de la luz". Por tanto, nada de dispositivos móviles, ni tablets, ni televisión, ni ordenadores por la noche, ni cualquier otro foco de luz brillante. Lo mejor es dormir a oscuras.

La temperatura de la habitación donde se duerme es otro de los factores que condicionan la producción de melatonina. Cualquier alteración puede influir a la hora de conciliar el sueño.

Las ondas electromagnéticas en la habitación donde se duerme pueden afectar considerablemente al sueño.

Otras maneras para tratar los trastornos del sueño y que modulan la secreción de melatonina:

  • Rutinas previas al irse a dormir: un baño, un vaso de leche caliente o evitar el uso de pantallas.
  • Regular los horarios de irse a dormir y levantarse.
  • Evitar siestas muy largas o que terminen más allá de las 17h.
  • Crear un ambiente en el dormitorio agradable y silencioso con una temperatura entre 19 y 22ºC.
  • Realizar deporte, pero no a última hora del día.
  • Despertar con luz por las mañanas favorece el inicio del sueño por la noche.
  • Restringir el uso de pantallas al menos una hora antes de irse a dormir.
  • Evitar bebidas estimulantes: té, café, bebidas de cola…
  • Cenar al menos media hora antes de irse a dormir.

En resumen, en niños, su uso durante un corto período de tiempo (cuatro semanas) parece bastante seguro.

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