Meningitis Vírica en Bebés: Causas, Síntomas y Tratamiento

30.11.2025

La meningitis es una enfermedad caracterizada por la inflamación de las meninges, membranas de tejido que recubren el cerebro y la médula espinal. Esta inflamación, habitualmente, se produce tras una infección ocasionada por virus o bacterias que alcanzan el sistema nervioso, aunque existen otros microorganismos e incluso algunos fármacos, que también pueden ocasionar una meningitis.

La meningitis causada por bacterias es poco frecuente, pero suele ser grave y puede ser de riesgo vital si no se trata de inmediato. Por contra, la meningitis causada por virus (también llamada meningitis aséptica) es mucho más frecuente que la bacteriana y suele ser benigna.

Causas de la Meningitis Vírica

Muchos de los virus que causan meningitis son muy frecuentes y están relacionados también con los catarros y la diarrea. El virus más comúnmente implicado en este tipo de meningitis es el enterovirus.

La mayoría de los microorganismos causantes de meningitis son relativamente frecuentes y se pueden encontrar en la garganta de personas sanas. Estos microorganismos se propagan a través de gotitas de líquido procedentes de la garganta o nariz de una persona infectada o portadora.

En las infecciones del SNC por enterovirus, la transmisión se produce habitualmente vía fecal-oral. Las partículas virales se unen a receptores específicos de los enterocitos y atraviesan la mucosa intestinal, alcanzando las placas de Peyer donde se replican.

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La transmisión a través de la inhalación de gotitas infectadas y la posterior replicación del virus en la nasofaringe es mucho menos frecuente. En cualquiera de los dos casos, se produce una viremia primaria que permite al virus extenderse a otros órganos, como el hígado y el bazo, donde se replica de nuevo y, posteriormente, una viremia secundaria.

Síntomas de la Meningitis Vírica en Bebés

Las manifestaciones clínicas de las meningitis pueden variar en función de la edad y de la causa de las mismas. En cuanto a la meningitis en los bebés suelen presentar distintos síntomas. Pueden estar muy inquietos, alimentarse mal, estar somnolientos y ser difíciles de despertar. También pueden presentar fiebre y áreas prominentes o abultadas en las fontanelas.

En los lactantes (niños menores de dos años) las manifestaciones clínicas pueden ser fiebre alta, somnolencia o irritabilidad excesivas, inactividad, llanto constante y rechazo de la alimentación.

Algunas meningitis virales pasan casi desapercibidas. Pueden pasar como simples gripes ya que solo se acompañan de fiebre, síntomas catarrales y dolor de cabeza. En los casos leves no se llegan nunca a diagnosticar y se curan por sí solas, sin tratamiento y sin secuelas en un período de siete o 10 días.

Los síntomas de las meningitis en niños son similares a la de los adultos: fiebre, falta de energía, irritabilidad, dolor de cabeza, sensibilidad a la luz, rigidez de cuello y eccemas.

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Los signos y síntomas de inflamación meníngea son más frecuentes e intensos en las meningitis de origen bacteriano.

  • Meningitis: la mayoría de los pacientes presenta fiebre y síntomas o signos sugestivos de inflamación meníngea, aunque, como en otras entidades, los síntomas pueden ser más sutiles e inespecíficos en lactantes pequeños y especialmente en neonatos.
  • En estos dos grupos, la clínica inicial puede ser de rechazo de la alimentación, irritabilidad, vómitos o decaimiento.

En niños mayores y adolescentes, los síntomas propios de inflamación meníngea y de hipertensión intracraneal (HTIC) son más evidentes: cefalea, fotofobia, rigidez de nuca e, incluso, alteración del nivel de consciencia.

  • Rigidez de nuca: incapacidad para tocar el tórax con la barbilla, presentando una limitación a la flexión pasiva del cuello.
  • Fontanela abombada: en el lactante, puede indicar la presencia de HTIC; este hallazgo parece ser mucho menos frecuente en el neonato.

Diagnóstico de la Meningitis

Cuando existe una sospecha de meningitis, es habitual que se realicen pruebas para ayudar al diagnóstico. Junto al análisis y cultivo de una muestra de sangre, en la mayoría de los casos se realizará una punción en la zona lumbar baja de la espalda (punción lumbar).

Esta prueba se hace para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo y poder confirmar que existe una inflamación meníngea. De igual modo, el análisis de este líquido mediante cultivos y otras técnicas permite conocer el tipo de microorganismo que ha ocasionado la meningitis (virus o bacteria).

Para el diagnóstico de la meningitis es necesario el estudio del líquido cefalorraquídeo, que se extrae mediante una punción lumbar. Es por ello, que ante la sospecha de una meningitis aguda de origen bacteriano deberemos iniciar tratamiento antibiótico intravenoso urgente, incluso antes de realizar la punción lumbar diagnóstica.

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El análisis citoquímico del LCR ayuda en la orientación inicial de la etiología de la meningitis. La procalcitonina (PCT) sérica es el predictor más fuerte para diferenciar meningitis bacteriana de viral.

Existen reglas de predicción clínica validadas que, mediante la combinación de parámetros clínicos y analíticos, permiten identificar pacientes con pleocitosis y bajo riesgo de meningitis bacteriana. Se debe tener en cuenta que no son aplicables en pacientes que hayan recibido tratamiento antibiótico en las últimas 72 horas o con algún factor de riesgo de presentar meningitis bacteriana (mal estado general, exantema purpúrico, inmunosuprimidos, shunt de LCR o neurocirugía reciente).

Tratamiento de la Meningitis Vírica

El tratamiento de la meningitis puede variar dependiendo de su tipología. En la gran mayoría, no hay un tratamiento específico para la meningitis viral. Por lo general, la mayoría de las personas que contraen meningitis viral leve se recuperan completamente en 7 a 10 días, sin recibir tratamiento.

Los medicamentos antivirales podrían ayudar a las personas con meningitis causada por virus como los del herpes y los de la influenza. A diferencia de la meningitis bacteriana, los antibióticos no sirven para tratar esta clase de meningitis. Los medicamentos antimicóticos son los utilizados para el tratamiento de la meningitis fúngica.

Prevención de la Meningitis

Si el caso de meningitis con el que se ha tenido contacto es de causa vírica, no hace falta tomar ninguna medida preventiva especial. Solo en los casos de meningitis bacterianas contagiosas (meningococo, especialmente), los contactos más íntimos de los enfermos deberán tomar un medicamento preventivo durante pocos días. En estos casos, como en muchos otros, lo más sensato y eficaz es seguir los consejos de los responsables sanitarios oficiales.

La mejor estrategia de tratamiento de la meningitis es su prevención. Desde la inclusión en el calendario de las vacunas frente a meningococo tipo C, Haemophilus y neumococo, se ha producido un descenso muy marcado del número de meningitis producidas por estas bacterias. En los últimos años se ha introducido la vacuna frente al meningococo B, con muy buenos resultados preventivos.

Debido al incremento de casos de meningitis causada por meningococo de los tipos W e Y en los últimos años, se recomienda ampliar la vacunación con una vacuna que engloba los grupos A, C, W e Y.

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