Metamizol para Cólicos: Usos, Precauciones y Riesgos
El metamizol (Nolotil®, Metalgial®), también conocido como dipirona, es un analgésico que reduce la fiebre y los espasmos musculares.
Indicaciones y Uso del Metamizol
El metamizol se ha utilizado frecuentemente para el tratamiento del dolor agudo (por ejemplo, post-traumático), dolor de tipo cólico y dolor de origen tumoral. También se utiliza en los casos de fiebre alta que no responde a otros antitérmicos.
Según la ficha técnica de la presentación de dosis fija de metamizol y escopolamina (Buscapina compositum®):
- Está indicada en personas adultas para el tratamiento sintomático del dolor agudo postoperatorio o postraumático moderado o intenso.
- En el dolor moderado o intenso de tipo cólico.
- No se recomienda el uso de esta combinación en menores de 18 años porque no se ha establecido la seguridad y la eficacia en estos pacientes.
Eficacia en Cólicos
Por otra parte, se cuestiona la eficacia para mejorar el control del dolor tipo cólico de los antiespasmódicos. Por ejemplo, en la última guía del NICE (2019) no se recomienda el uso de los antiespasmódicos ante la sospecha de cólico renal porque no ofrecen un mayor beneficio que los AINE o el paracetamol solos, tanto para personas adultas como para niños.
Precauciones y Advertencias
Cuando consultamos la ficha técnica y el prospecto del metamizol ya se nos recuerda de forma clara: “no tome metamizol si su médico no le ha recetado este medicamento”.
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Estas son las advertencias que debemos tener antes de tomar metamizol y por las que debemos de consultar a nuestro profesional sanitario de referencia:
- Si hemos tenido previamente reacciones alérgicas al metamizol u otros derivados de la familia.
- Si previamente tras su uso ha aparecido una disminución del número de neutrófilos o granulocitos (un tipo de glóbulos blancos en sangre).
- Si hemos presentado síntomas de asma, rinitis o urticaria (habones en la piel que pueden producir picor) después de la administración de ácido acetilsalicílico, paracetamol o antinflamatorios no esteroideos, ya que puede existir sensibilidad cruzada.
- Si somos enfermos con porfiria aguda intermitente o si padecemos deficiencia genética de glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa.
- Si con anterioridad hemos sufrido alteraciones de la función de la médula ósea; por ejemplo, después de recibir quimioterapia o si hemos tenido enfermedades en la sangre (leucemia, p. ej.).
- Si estamos en el tercer trimestre del embarazo.
Riesgos y Efectos Secundarios del Metamizol
Los principales problemas de seguridad del metamizol son los cuadros de anafilaxis aguda y las discrasias sanguíneas como la agranulocitosis, la anemia aplásica y la pancitopenia.
Estas reacciones adversas del metamizol, aunque conocidas y poco frecuentes, son graves e incluso pueden ser mortales. La agranulocitosis se define como una disminución del número de neutrófilos por debajo de 500/mm3, que puede ir acompañada de fiebre, infección clínica o signos de choque séptico.
Los efectos secundarios del metamizol pueden ser más o menos frecuentes en la población. Por ejemplo, un efecto adverso frecuente (puede afectar hasta uno de cada 10 pacientes) es la hipotensión (disminución de la presión arterial), generalmente poco sintomática y reversible en poco tiempo.
Los efectos adversos muy raros son los que pueden afectar hasta uno de cada 10.000 pacientes. Dentro de este grupo estarían las reacciones cutáneas en las que aparecen vesículas o ampollas (necrólisis tóxica epidérmica, síndrome de Stevens-Johnson), problemas renales, como la inflamación del riñón (nefritis intersticial), y la agranulocitosis o neutropenia (que puede producir la muerte por infecciones graves).
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Agranulocitosis y Neutropenia
En la agranulocitosis o neutropenia (una muy grave “bajada de defensas”) se produce un descenso de un tipo glóbulos blancos que combaten las infecciones producidas por microorganismos. Por eso estos pacientes están más propensos a presentar infecciones graves y sepsis.
Las personas con más riesgo de presentar neutropenia son las mayores y las que ya tienen algún problema en su sistema inmunológico. Y aunque no hay estudios concluyentes, hay indicios para sospechar que las personas procedentes de países del norte de Europa tienen una mayor sensibilidad al metamizol que las mediterráneas o latinoamericanas.
Algunas publicaciones han ido alertando sobre ello con estudios descriptivos sobre casos de agranulocitosis en turistas del norte de Europa que han tomado el fármaco en España o Latinoamérica. Aunque se desconoce su origen, se considera una reacción de tipo inmunológico.
Recomendaciones de la AEMPS
Tras conocerse la noticia de la muerte de turistas británicos por neutropenia, y al detectarse un importante aumento del consumo de este fármaco en nuestro país, la Agencia Española de Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) sacó una nota informativa advirtiendo sobre el METAMIZOL Y RIESGO DE AGRANULOCITOSIS (30 de octubre de 2018)
Sus mensajes más destacados son:
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- Utilizar metamizol para tratamientos de corta duración. Si es necesario un tratamiento prolongado, realizar análisis de sangre vigilando granulocitos.
- Antes de prescribir metamizol, llevar a cabo una entrevista detallada con el paciente para evitar su uso si se detectan factores de riesgo de agranulocitosis (p. ej., pacientes con leucemia).
- No utilizar metamizol en pacientes en los que no sea posible realizar controles (p. ej. población flotante, “turistas”).
- El metamizol solo se debe vender con receta médica.
Dosis y Administración
La dosis adecuada de metamizol puede ser diferente para cada paciente. Varía en función de la especialidad farmacéutica que se vaya a utilizar y del tipo de dolor. Se recomienda un estricto control médico en niños menores de 1 año.
En algunos tipos de dolor severo, su médico le puede recomendar la ingesta por vía oral del contenido de las ampollas de metamizol destinadas a su uso como inyectable. En este caso, se podrá disolver su contenido en zumo o refrescos antes de su administración por vía oral.
Consideraciones Finales
No está justificado tratar la fiebre o el dolor agudo intenso en niños ni en adultos con metamizol como primera elección. Asimismo, la evidencia es escasa y de baja calidad para estimar adecuadamente los riesgos de eventos adversos graves relacionados con el metamizol durante la gestación, en niños y adultos (principalmente con comorbilidades o personas de edad avanzada).
El metamizol es un fármaco seguro y con amplia experiencia de uso, pero no debemos consumirlo de forma libre, sin prescripción y sin un adecuado seguimiento.
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