Nino Bravo: Biografía de una Voz Inolvidable

01.11.2025

Hoy se cumplen cuarenta años de la muerte de Nino Bravo. Nino Bravo fue una gran voz pero tras su muerte se convirtió en un mito del pop español.

Sin embargo, no es por su fallecimiento trágico y prematuro que Nino Bravo ha perdurado en la memoria del público sino por la constatación, con el paso del tiempo, de que ninguna otra voz ha podido llenar el hueco que dejó.

Nino Bravo, nombre artístico de Luis Manuel Ferri Llopis, nació el 3 de agosto de 1944 en Aielo de Malferit (Valencia).

Infancia y Primeros Pasos en la Música

A los cuatro años Luis Manuel ya no vivía en su pueblo natal sino en Valencia donde su padre trabajaba como vendedor en una compañía de seguros. Más tarde la familia Ferri-Llopis se trasladó a Carcagente donde pasó un tiempo antes de instalarse definitivamente en Valencia. Nino Bravo, vivió desde muy joven en la ciudad de Valencia, trabajó en una joyería del barrio y empezó su vida como un grande de la canción en las fiestas del Barrio de Sagunto o Morvedre.

Luis Manuel tenía el don de la voz pero no le daba mucho valor hasta que un amigo suyo, Vicente López, le convenció de sus aptitudes tras escucharle en un campamento cantar a todo pulmón el famoso “Libero” de Domenico Modugno, uno de sus mitos junto con Luis Mariano por el que sentía predilección.

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Su amplia tesitura vocal le permitía emular a Tony Williams, el solista (tenor) de Los Platters, y por ello no es de extrañar que se presentara por primer vez en público cantando el célebre “Only You” del grupo vocal.

Inicios Musicales: Los Hispánicos y Los Superson

Sus primeros pasos en la música se produjeron con el trío Los Hispánicos que resultó vencedor en un concurso de una emisora local antes de presentarse sin éxito en otro organizado por “La Voz de Madrid”. No ganaron pero despertaron el interés de Hispavox que quiso contratar a Luis Manuel en solitario algo a lo que él se negó para no “traicionar” a sus compañeros.

Del trío se pasó a un quinteto llamado Los Superson. Esta actividad musical la compatibilizaba con su trabajo en un taller de joyería donde llegó a ser pulidor de diamantes.

Tras cumplir el Servicio Militar en la Marina, en Cartagena, buscó un trabajo estable pero una voz como la suya no podía ser desaprovechada. Así lo vieron sus amistades, principalmente un locutor de Radio Popular de Valencia llamado Miguel Siurán que se convirtió en su primer representante y le animó para que buscara una oportunidad.

El Nacimiento de Nino Bravo

Fue entonces cuando le bautizaron con el nombre artístico de Nino Bravo. El nombre lo tomó prestado de un amigo y el nuevo apellido venía dado por la potencia y la fuerza arrolladora de su voz, muy en la línea de Tom Jones y sobre todo de Engelbert Humperdinck más dado al repertorio baladístico.

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Su primer mánager Miguel Siurán fue quien lo bautizó con el nombre artístico de “Nino Bravo”.

El cantante no hacía nada por ocultar estas influencias, incluso las potenciaba, aunque su mánager le convenció de que debía buscar un camino más personal.

Su debut oficial tuvo lugar en 1968, en La Vall de Uxó (Castellón) donde concurrió con la pieza “Canzone per te”, de Bardotti y Endrigo, que ese mismo año había resultado vencedora en el Festival de San Remo en las voces de Roberto Carlos y de su autor, Sergio Endrigo.

Al año siguiente, durante las fiestas de las fallas, se presentó en el Teatro Principal de Valencia, con un espectáculo que él mismo financió. En marzo de 1969 obtiene un grandísimo éxito en el Teatro principal de Valencia. Con el resultado de la firma de su primer contrato discográfico.

Pero el artista no podía darse a conocer sin un disco y empezó a llamar a las puertas de varias discográficas donde se topó con voces críticas que alababan su voz pero tachaban de desfasado su estilo.

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Tras varios intentos fallidos logró un contrato con Polydor que editó su primer single, integrado por los temas “Como todos” y “Es el viento”que había compuesto especialmente para él Manuel Alejandro. grabó con canciones de Manuel Alejandro: «Como todos» y «Es el viento».

Por entonces el compositor estaba algo distanciado de Raphael aunque todo el mundo lo identificaba por ser el sastre musical de “el Niño de Linares”, esto motivó en su momento comparaciones, más que odiosas injustas e injustificadas.

El Éxito Arrollador: "Te Quiero, Te Quiero"

Fue con otro tema de Alejandro, “No debo pensar en ti” con el que Nino Bravo pasó sin pena ni gloria por el Festival de Barcelona, llamando más la atención por su ceñido traje de cuero blanco -siempre fue un tanto extremado en cuestión indumentaria- que por la canción que presentaba.

La casa discográfica había depositada sus esperanzas en Manuel Alejandro pero sin embargo la voz del nuevo cantante se empezaría a oir con fuerza gracias a “Te quiero, te quiero”, un tema compuesto por Augusto Algueró en colaboración con Rafael de León, el letrista más prolífico de la copla andaluza.

Una versión anterior y con diferente texto de esta pieza ya había sido interpretada por Lola Flores en una película. También Raphael la había grabado aunque finalmente no se editó por divergencias con su discográfica.

Nino fue finalmente el encargado de darla a conocer, pero no inmediatamente. El tema despegó a partir de sus apariciones en “Pasaporte a Dublín”, un programa de TVE española destinado a elegir al representante español del Festival de Eurovisión. En 1970 está cerca de ir a Eurovisión.

Finalmente salió elegida Karina pero la gente se quedó prendada de la voz del nuevo artista y empezó a reclamar en las tiendas de discos “algo” de aquel intérprete. Así fue como “Te quiero, te quiero” llegó al número uno de las listas de éxitos donde permaneció casi dos meses.

La canción cruzó el charco y se escuchó también en bastantes países sudamericanos. Nino consiguió con ella un éxito arrollador, siendo elegida canción del verano.

Su gran éxito no se quedó en España, llevando con orgullo el Nombre de Valencia, se fue hacer las Américas, cosechando por todo Latinoamérica varios números uno.

Este tema y los ya citados de Manuel Alejandro aparecieron en el primer álbum del cantante bajo la dirección musical de José Torregrosa -uno de los directores artísticos de Polydor- que firmó también algunos arreglos como como el de “Voy buscando” un tema firmado por los que habrían de ser sus mejores compositores, Pablo Herrero y José Luis Armenteros que aportaron a aquel L.P.

Tras el éxito de “Te quiero, te quiero” apareció este L.P. que además del famoso tema de Augusto Algueró y Rafael de León incluía las primeras canciones que grabó el intérprete, temas de Manuel Alejandro como “Es el viento” o “No debo pensar en ti”.

Consagración y Éxito Continuo

Al año siguiente editó su segundo L.P. compusieron “Elizabeth”. En el plano personal 1971 fue el año en que contrajo matrimonio. La vida le sonreía en todo sentido, ya que el 20 de abril de 1971 contrajo matrimonio con María Amparo Esther Martínez Gil, una joven a la que había conocido meses atrás en la discoteca valenciana «Victor’s».

A finales de ese mismo año participó en el Festival de Río de Janeiro donde a punto estuvo de alzarse con el triunfo aunque ciertas irregularidades en las votaciones jugaron en su contra. También logró el cuarto puesto en el IV Festival Internacional de la Canción de Río de Janeiro con «Elizabeth».

La consagración del cantante llegaría en 1972 con su tercer L.P. (“Mi tierra”) donde figuraba el histórico “Libre”, su canción fetiche. tierra" en (1972).

Esta canción quedaría ya instalada para siempre en la memoria popular colectiva, aunque a finales de los noventa renacería con nuevos bríos gracias a una versión alocada que hizo, medio en serio medio en broma, un estrambótico personaje autodenominado “El chaval de la peca”.

La curiosa versión tampoco fue muy popular al principio pero su utilización en la campaña publicitaria de una compañía de telefonía movil la puso nuevamente en boca de todos.

El tema estaba firmado por Herrero y Armenteros que volvieron a dar en la diana con “Un beso y una flor”, así se tituló también el último L.P. Es el último L.P. que el cantante editó en vida.

En 1972 Nino Bravo empezó a saborear el triunfo con constantes viajes a Sudamérica donde vendió grandes cantidades de discos, epecialmente en Argentina. Sólo Méjico le fue esquivo. Tampoco le faltaron galas en su país.

Para sus desplazamientos por la geografía española compró un Mercedes con el que tuvo su primer accidente automovilístico en el que no hubo que lamentar daños personales.

Con sus primeros ahorros, el cantante pretendía montar una discoteca y estaba ilusionado con la producción de nuevos valores, tenía muchas esperanzas en un dúo valenciano llamado Humo.

En 1973, Nino Bravo estaba preparando su quinto álbum cuando falleció trágicamente en un accidente de carretera.

Tabla de Álbumes de Estudio

Año Título del Álbum
1970 Te quiero, te quiero
1971 Nino Bravo
1972 Un beso y una flor
1972 Mi tierra

El Legado Póstumo

La voz de Nino Bravo no pudo apagarla su muerte. A los pocos meses de su fallecimiento apareció, entre la expectación general, su álbum póstumo “América, América”, título tomado del último éxito que Herrero y Armenteros compusieron para él y que abría el L.P. donde además de otros temas inéditos como “Laura” o “Vuelve”, se incluía un popurrí final con sus canciones más conocidas. Su single póstumo «América, América» y su último LP «… Yvol. 5» fueron lanzados poco después.

Tras un par de recopilaciones convencionales, en 1980 apareció un álbum en el que se acoplaron a la voz del cantante nuevas instrumentaciones a cargo de Luis Cobos. El trabajo tenía su mérito pero no aporta nada interesante a las versiones originales.

Lo mismo sucedió con los álbumes que posteriormente produjo -con gusto y profesionalidad, eso sí- Juan Carlos Calderón donde se “obligaba” al cantante a compartir sus canciones con artistas que en algunos casos estaban fuera de lugar.

Conservando la voz del cantante, se suprimió la instrumentación original y en su lugar se incorporó una nueva orquestación con arreglos de Luis Cobos que poco aportaba a los arreglos primitivos, si exceptuamos un vigoroso solo de saxo al final del tema “Esa será mi casa”. El resultado es muy discutible aunque era la primera vez que se hacía algo así y el conjunto era, como mínimo, curioso.

La mañana del lunes 16 de abril de 1973, Nino Bravo, acompañado por su guitarrista y amigo José Juesas Francés y del Dúo Humo, partieron temprano de Valencia hacia Madrid. Un accidente de tráfico se llevó a un grande de la canción española y valenciana, como a tantos otros.

En un año, el cantante podía recorrerse cerca de 115.000 kilómetros. Siempre a borde de aquel BMW 2800 de segunda mano, el mismo coche en el que perdería la vida y en el que, sin saberlo, encendería la chispa de una melodía arrolladora que jamás se pudo escuchar y de su gran canción póstuma.

El 12 de septiembre de 1973, tan solo cinco meses después de la muerte de Nino Bravo, grandes artistas celebraron un concierto en la Plaza de Toros de Valencia en honor al cantante y cuya recaudación fue un regalo para su segunda hija, Eva María, a la que no puedo conocer, ya que nació el 27 de noviembre de 1973.

Nino Bravo tenía algo en común conmigo, un gran amor por la tierra y sus gentes, también como yo era un gran hincha del Valencia C.F. Niño Bravo no canta a Valencia es ¡Valencia! sinónimo de Valencia, otro de sus grandes amores. Como McCartney de sinónimo de Liverpool.

Su amor combinado por su patria y por el mundo del espectáculo le llevó a querer embarcarse en una aventura como ninguna: la apertura de la sala de fiestas Julio Verne, en el barrio de Campanar, un lugar que sirviera de trampolín para otros tantos artistas valencianos. Este sueño, sin embargo, nunca se pudo materializar a causa de su repentina muerte en un accidente de tráfico, cuando apenas tenía 28 años.

A finales de los años 60, Nino Bravo era un cantante desconocido para el gran público pero, con solo 4 años de carrera discográfica, logró situar sus canciones en el número 1 de las listas de éxitos de España y Latinoamérica y generar una legión de fans que, casi medio siglo después,aún le recuerdan y homenajean.

¿Quién no conoce "Libre", "Un beso y una flor", "Noelia" o "Te quiero, te quiero"? Sus grabaciones se han convertido por derecho propio en clásicos de la música popular en español, y su repentina desaparición física en 1973, en pleno éxito y juventud, elevaron su figura a la categoría de mito.

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