¿Cómo ayudar a mi hija a hacer caca en el orinal?
El control esfinteriano es uno de los procesos más importantes para los niños en su primera infancia. Generalmente es muy fácil reconocer y admitir la necesidad de desarrollo fisiológico y neurológico para la capacidad de controlar los esfínteres.
La transición de la retirada del pañal al uso del baño es un hito importante en el desarrollo del bebé. Es importante elegir el momento adecuado para que el niño esté preparado y no caer en el error de acelerar el proceso.
Es importante saber si antes de ofrecerle los premios el niño se ha sentido presionado para ir al baño correctamente. Algo importante también es controlar si el niño suele padecer o no estreñimiento, en este caso las señales fisiológicas para ir al baño pueden ser confusas porque no lo consigue a pesar de tener deseo.
Si bien es cierto que el objetivo a largo plazo es importante, los pequeños logros también lo son. Recuerda que, al principio, el éxito radica en que tu hijo entienda para qué sirve el orinal, no en que domine todo el proceso.
Etapas del entrenamiento para el uso del orinal
El entrenamiento para el uso del orinal es un proceso bastante sencillo compuesto por varias etapas que el niño podrá dominar en unos cuantos días o en unos cuantos meses. Es probable que si esperas hasta que tu hijo esté listo, el proceso resulte mucho más grato para ambos. Recuerda que éste es un proyecto de tu hijo, no tuyo.
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Desde principio a fin, el entrenamiento incluye:
- Explicarle al niño lo que esperas de él.
- Que el niño te diga que tiene que ir al baño.
- Desvestirse.
- Orinar o defecar.
- Limpiarse.
- Vestirse.
- Tirar de la cadena.
- Lavarse las manos.
Cada etapa tomará su tiempo; por eso, recuerda reforzar el éxito del niño con elogios cada vez que termine una de ellas. El momento de pasar a la siguiente etapa, dependerá del ritmo y del dominio que el niño haya alcanzado en la etapa anterior.
Cómo indicarle al niño lo que esperas de él
Para indicarle qué es lo que esperas de él, sigue estos pasos:
- Compra un orinal. Muchos niños se sienten más seguros en un orinal que en la taza del váter. Esto se debe a que cuando el pequeño se sienta en el orinal, tiene los pies sobre el suelo lo cual le hace sentir seguro, pues no teme caer al suelo o dentro de la taza.
- Si el niño le tiene miedo al orinal, no le obligues a usarlo. Suspende el entrenamiento por uno o dos meses. Dale tiempo para que se acostumbre a la idea de usar el orinal y para que se sienta cómodo con él.
- Permite que el niño se familiarice con el orinal. Antes de empezar a usar el orinal, deja que tu hijo lo mire, lo toque y se sienta cómodo con él. Dile que es 'su' orinal.
- Coloca el orinal en un lugar conveniente para tu hijo. No es necesario que el orinal esté sólo en el baño. Déjalo en el cuarto de juegos, cerca de la cama, en el patio o en cualquier lugar donde juegue tu hijo, para que pueda usarlo cuando tenga ganas.
Para comenzar, deja que el niño se siente en el orinal una vez al día, completamente vestido, para que se acostumbre. Además, permite que el pequeño se levante del orinal en cualquier momento. Nunca le obligues a que se quede sentado durante mucho tiempo.
Cuando tu hijo se sienta cómodo al estar sentado en el orinal vestido, haz que se siente sin ropa. Ésta es la siguiente etapa lógica que permitirá al niño acostumbrarse a la idea de desvestirse antes de ir al baño.
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Cuando tu hijo haga una deposición en el pañal, deja que vea como tiras las heces en el orinal. Esto le ayudará a entender que es ahí adonde deben ir a parar. Explícale al niño que ése es el lugar para la orina y las heces; tu pequeño debe entender la importancia de poner cada cosa en su lugar.
Tal como ocurre con todas las habilidades recién adquiridas, con el tiempo tu hijo dominará el control de sus esfínteres.
Otras sugerencias útiles
- Viste a tu hijo con pantalones sueltos y fáciles de quitar. Enséñale a vestirse y desvestirse para cuando tenga que usar el orinal. Cuando el niño se sienta cómodo sentado en el orinal con la ropa puesta, prueba sin ella.
- Fomenta la imitación. Puedes poner a tu hijo a tu lado, sentarte en la taza del váter y dejar que él también se siente en su orinal.
- Permite que tu hijo orine sentado. Al principio, tanto los niños como las niñas deben aprender a usar el orinal de esta manera. Si los niños aprenden a orinar de pie, es probable que después no quieran sentarse para defecar.
- Observa las señales del niño. Muecas, gruñidos, posturas u otro comportamiento no habitual podrían indicarte en qué momento tu hijo necesita evacuar. Cuando lo veas haciendo esto, pregúntale si tiene ganas de ir al lavabo.
- Pregúntale si quiere que le ayudes a quitarse los pantalones. Recuérdale si necesita ir al baño. No olvides felicitarlo cuando te diga que necesita usar el orinal, independientemente de si fue necesario que tú se lo recordaras o no.
- Deja que tu hijo tire la cadena, pero sólo si quiere hacerlo. A algunos niños no les gusta o les asusta el sonido del agua del baño. Además, intenta tranquilizar a tu hijo si le perturba el hecho de que sus heces desaparezcan al tirar de la cadena.
Para mantenerlo limpio y seco, puedes cambiarle la ropa de forma regular. No le dejes con la ropa sucia como parte de su método de entrenamiento para el baño.
Una vez que tu hijo haya aprendido a usar bien el orinal varias veces al día, quizás esté listo para empezar a usar ropa interior. Al principio, pónsela sólo durante algunos momentos del día. Asimismo, como los pañales son muy tranquilizadores, no te apresures en sacárselos.
Coordinación con cuidadores
Asegúrate de coordinar tus planes de entrenamiento con cualquier persona que esté con el niño durante el día (niñeras, abuelos, personal de la guardería infantil, etc.). Es importante que ellos tengan clara la forma en que quieres entrenar a tu hijo. Esto permitirá que el niño reciba el mismo mensaje durante el día, cuando tú no estés en casa, que durante la noche y el fin de semana, cuando tú sí estás con el pequeño.
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Preparándose para accidentes
Durante este proceso de aprendizaje, es normal que de vez en cuando el niño aguante la evacuación de orina o heces. Si el niño aguanta constantemente sus deposiciones, es posible que se produzcan heces duras, lo cual, a su vez, hará que al pequeño le resulte doloroso ir al baño.
Para mantener las deposiciones blandas, puedes consultar a su pediatra y pedirle que te sugiera algunos cambios en la dieta (darle más agua, alimentos ricos en fibra, etc.). Cuando las heces estén más blandas, tranquiliza al niño y dile que cuando trate de evacuar no le va a doler.
El estreñimiento y la retirada del pañal
Además, en ocasiones, puede que tu hijo tenga estreñimiento a la hora de dejar el pañal. ¿Es normal? ¿Qué puedes hacer? El estreñimiento puede ser común de la retirada del pañal. Este trastorno puede aparecer por diversos motivos, incluyendo los cambios en la rutina del niño y su dieta, así como el estrés asociado con aprender a usar el baño.
Qué hacer ante el estreñimiento:
- Facilitar la postura adecuada: Ayuda a tu hijo a adoptar una posición óptima al defecar.
- Observar signos de molestia: Es crucial estar atento a cualquier signo de dolor o molestia durante las deposiciones. Si notas que las heces son duras o que tu hijo tiene dificultades al defecar, es importante actuar.
- No usar laxantes rectales: Los expertos recomiendan evitar, en la medida de lo posible, el uso de laxantes administrados por vía rectal.
La paciencia y la consistencia son clave en este proceso. Durante este período, es normal que ocurran escapes, incluso después de haber dejado el pañal. Aceptando esta realidad como parte del proceso, podemos apoyar a nuestro hijo con paciencia y respetarle en el proceso de retirada del pañal.
- Evita periodos de estrés o grandes cambios: Crear un entorno tranquilo y predecible puede alentar al niño a sentirse seguro durante esta transición.
- Mantén una actitud positiva: Celebra los logros, por pequeños que sean, con entusiasmo y comprensión.
- Haz del baño un lugar agradable: Personaliza el espacio con decoraciones alegres o juguetes específicos para el baño que incentiven al niño a utilizarlo de manera regular.
Cuándo iniciar el entrenamiento
En el desarrollo del niño, hay una etapa en la que el niño ya puede colaborar, lo que ocurre alrededor de los dos años. A esta edad ya se observa lo siguiente:
- El niño tiene suficiente preparación física: puede caminar sin ayuda, tiene una buena coordinación de las manos, es capaz de subirse o bajarse los pantalones, etc.
- Ya es capaz de seguir instrucciones: por ejemplo, sentarse en una silla, levantarse, imitar a alguien.
- Controla la vejiga: se nota que el niño orina bastante de una vez (no en pequeñas cantidades y frecuentes), se mantiene seco durante 2 o 3 horas y se da cuenta de que va a orinar por los gestos o postura que pone.
Puede ser mejor retrasar el aprendizaje si estas habilidades aparecen más tarde, o si es un momento de cambios para el niño, como el nacimiento de un nuevo hermano, un cambio de casa, una enfermedad o el comienzo de la guardería.
¿Quién será el entrenador?
Puede ser la madre, el padre o cualquier persona al cuidado del niño, asegurándose de que los otros seguirán técnicas similares.
¿Cómo iniciar el entrenamiento?
Con paciencia y esperando algún que otro fallo que, en caso de ocurrir, tomaremos con comprensión. Al principio le dejaremos que acompañe a los padres al retrete, lo que le ayudará a ver todo más natural y quizás quiera imitarles.
Compraremos un orinal adecuado con la colaboración del niño, eligiendo uno lo suficientemente grande, sólido y con la base rígida. También se puede utilizar un reductor de la taza del inodoro. En ese caso conviene poner algún elevador en los pies para que pueda apoyarse.
Si es posible, iniciaremos el entrenamiento con buen tiempo, para evitar el frío y la ropa excesiva que dificulta las maniobras.
Procuraremos estar solos con el niño, evitando distracciones por parte de otros familiares, televisión, radio, juguetes, etc.
Colocaremos el orinal sobre un suelo fácilmente lavable y en una habitación agradable con temperatura adecuada.
Le enseñaremos a subirse y bajarse los pantalones, que deben ser lo más holgados posibles.
Le sentaremos en el orinal unos minutos (no más de 5 o 10) tras cada comida y cada 2 o 3 horas, ofreciéndole líquidos abundantes para aumentar sus deseos de orinar. También es conveniente que las cacas no sean duras, para que no asocie hacer caca con dolor.
Se puede utilizar una muñeca de las que toman líquido y “se hacen pipi” para mostrarla como ejemplo: sentarla en el orinal y alabarla cuando orine o enseñarle cómo debe hacerlo en el orinal. El niño disfrutará con las demostraciones y tenderá a imitar lo que ve.
Alabaremos en todo momento con palabras, abrazos y caricias sus esfuerzos por aprender.
Cuando el niño se haga pis o caca encima, no nos enfadaremos ni le gritaremos. Con tranquilidad se le explicará que el pis y la caca se hacen en el orinal, y se le animará a que la próxima vez lo conseguirá. Le cambiaremos la ropa y le insistiremos en lo bien que está seco y limpio.
Enseñaremos a los niños mayorcitos también cómo usar el papel higiénico, cómo vaciar el orinal, tirar de la cadena y lavarse las manos tras finalizar todo el proceso.
Si acude a la guardería, es conveniente que en ambos lugares utilicen las mismas instrucciones.
¿Qué es lo que NO hay que hacer?
- No hay que mostrar preocupación u obsesión por el tema.
- No hay que castigar, discutir, avergonzar o regañar al niño si ocurre que hay un “fallo”. Los niños aprenden a base de repetir las cosas, sobre todo si son agradables.
- No hay que dejarle sentado solo por mucho tiempo, ya que se aburriría o se dedicaría a jugar con el orinal.
- Hay que evitar sobre todo que el entrenamiento se convierta en una lucha de poderes entre el adulto y el niño.
¿Qué hacer si hay dificultades?
Antes de enseñarle el uso del orinal, es preciso enseñarle a seguir las instrucciones que se le den para ello:
- Se debe captar su atención antes de mandarle hacer algo.
- Le daremos instrucciones sólo cuando estemos cerca del niño.
- Le ofreceremos una suave orientación manual tras 1 o 2 segundos de haberle mandado algo, si el niño no lo hace.
- No le indicaremos una cosa nueva si no ha cumplido la anterior.
Si se niega a sentarse en el orinal, no se debe insistir y que se convierta en un momento de enfado. Se le puede volver a sugerir unos minutos más tarde.
A veces los niños se niegan a aprender, se enfadan y es un momento de mucha tensión para ellos y para los padres. En estos casos, es mejor detener el entrenamiento y esperar un tiempo, que pueden ser meses, para volver a reiniciarlo.
Hay que tener en cuenta que estas normas son orientativas. Un niño comienza el control de esfínteres o, en otras palabras, a ir al baño, entre los 2 y 4 años de edad, aunque cada uno tiene un ritmo diferente. Antes de nada, como padres debemos saber que pasar de los pañales a usar el orinal es un proceso natural. Para enseñarle a utilizarlo no existen unas reglas estipuladas pero sí que podemos tener en cuenta diferentes consejos para que esta transición sea más sencilla tanto para él como para nosotros. Pero, sobre todo, debemos ser pacientes y atentos con cada una de sus necesidades.
¿Cuándo empezar?
Esta es una de las preguntas que todos los padres nos hacemos. La edad idónea para iniciar este proceso es a los 2 años, tal y como recomienda la Asociación Española de Pediatría. Es capaz de seguir instrucciones. Tiene autonomía en sus movimientos. Controla su vejiga.
Consejos para ayudar a nuestros hijos a utilizar el orinal
- Prepara y acompaña al niño: Explícale que todos vamos al baño y que es algo natural. Enséñale a que te avise si se hace pis o caca y, para que todo sea más sencillo, vístele con algunas prendas que sean fáciles de quitar, como por ejemplo pantalones con velcro o falditas en lugar de cremalleras. Una vez que haya aprendido a avisarte de sus necesidades, simplemente acompáñale al baño y ve enseñándole paso a paso cómo lo tiene que hacer.
- Anímale a sentarse vestido: No tengas prisa. Anima a tu hijo a sentarse vestido en su orinal. De esta manera construirá memoria muscular y terminará sintiéndose cómodo. Haz que esto sea divertido, asegúrate de poner libros cerca, canta canciones o haz un grito especial cada vez que se siente o se levante. En cualquier caso, nunca le fuerces a quedarse en él. Una vez que se haya acostumbrado a sentarse en el orinal, pregúntale con regularidad si quiere hacerlo desnudo. A veces dirá que sí otras que no. No hagas un mundo de ello, si se niega dile que estará preparado pronto. Tu objetivo es que se sienta completamente cómodo.
- Vacía los contenidos de su pañal en el orinal: Empieza a vaciar los contenidos de su pañal en el orinal cada vez que le cambies. Explícale que su sitio es ese. Dile que cuando esté preparado empezará a hacer pis y caca directamente ahí. Recomendamos poner uno en cada baño de la casa. Así los niños podrán practicar cuando quieran y poco a poco se irán acostumbrando a la presencia de los mismos.
- Celebra sus logros: Cuando, al fin, lo utilice de forma correcta celébralo, por ejemplo, con una canción especial. Pero asegúrate de que haces lo mismo con otros aspectos de su día a día. No hagas que usar el orinal sea tan importante que la presión sea demasiada para tu niño. Recuerda que son ellos los que tienen el control del proceso.
- Conviértelo en un hábito: Al principio tu hijo necesitará ayuda para reconocer las señales que indican que es la hora de ir al baño. Si te das cuenta de que está nervioso o se agacha, debes recordárselo. Cada vez que se dé cuenta él solo y te lo diga, aunque no llegue a tiempo, aprovecha la oportunidad de admirar su progreso. A primera hora de la mañana, después del desayuno, antes y después de comer, antes de salir de casa. Es importante que el niño vaya cogiendo el hábito.
Miedo a hacer caca
Esta es una situación muy habitual cuando empezamos a plantearnos retirar el pañal. Los niños/as perciben la caca como una parte de ellos, cuando hacen caca sienten como si dejaran ir una parte de su cuerpo. Esa sensación de separación no la notan tanto si llevan el pañal. Además, puede ser que con el pañal estuvieran acostumbrados a hacer las deposiciones de pie o moviéndose. Cuando iniciamos el proceso de retirar el pañal porque vemos que nuestro hijo/a está preparado, el control del pipí suele resultar más sencillo y rápido, en cambio el control de las heces siempre cuesta un poco más. Es habitual y forma parte del mismo aprendizaje.
¿Cómo podemos ayudarle?
- Lo primero de todo es entender por qué tienen ese miedo, respetarlo y no menospreciarlo. No presionarle ni forzarle ya que puede ser contraproducente. Dale tiempo y ten mucha paciencia.
- Podemos aprovechar para explicarles qué es la caca, cómo se produce y por qué ya no es necesaria en nuestro cuerpo. Podéis acompañaros de un cuento o de dibujos para explicarlo.
- Es importante revisar que no haya un estreñimiento de base cuando se inicia el proceso de dejar el pañal. Si las heces son duras, costarán más de salir y tendrá que hacer más esfuerzo, le puede molestar o asustar más. Además, cuando hay un estreñimiento y quitamos el pañal, ese estreñimiento suele empeorar. Asegurad una ingesta adecuada de fibra y agua, y ejercicio físico diario.
- Os recomiendo adaptar el baño al niño/a, que le haga sentir seguro. Que el orinal esté a su alcance o si usamos adaptador que tenga un taburete antideslizante para subirse, que los pies toquen el suelo o el taburete, y las plantas del pie estén planas en el suelo. Que se sienta cómodo.
- Hacer juegos con las manos con materiales que ayuden a nivel sensorial, como por ejemplo, jugar con arcilla, plastilina, barro, pintura…
- Es frecuente que el niño/a pida el pañal solo para hacer caca. No pasa nada, se lo podemos poner sin problema, pero solo para ese momento puntual de hacer la caca. Luego lo retiraremos. Cuando lo retiremos, os recomiendo que os acerquéis los dos al wáter y tiréis la caca del pañal al wáter, aprovechando para explicar que la caca va al wáter.
Algunos tips:
- Un recurso muy útil es que cuando le pongamos el pañal, dejarlo cada vez más bajo, aflojado de la cintura, para que poco a poco vayan notando esa sensación de dejar caer la caca de forma más gradual.
- Otra opción es poner el pañal abierto dentro del orinal, y que intente hacer caca en el orinal con el pañal debajo.
Es frecuente que desde pequeños hayamos usado palabras despectivas para referirnos a las heces, por ejemplo: «qué peste» «qué asco» «fuera caca»… Cuando usamos esas palabras estamos catalogando la caca como algo malo, sucio, desagradable… cuando es algo que proviene de nuestro cuerpo y que los niños/as pueden sentir como parte de ellos. Os recomiendo hacer un esfuerzo en no usar estos calificativos negativos, para que eso no interfiera en el proceso.
Enfrentando el problema de no querer hacer caca
Es habitual encontrarnos casos como éste, a la edad de 3 ó 4 años, incluso niños de 7 y 8 años. Niños que no quieren ir al baño a hacer caca. Y optan por hacérselo encima, hacerlo en un orinal, pañal o en cualquier sitio de la casa. Otros aguantan la caca y retienen para no hacerla, saltan, se sientan en el suelo y aguantan para no hacerla. También los hay que manchan el calzoncillo por escapes.
Los niños lo pasan mal, con dolores, malestar, irritabilidad, cambios en el estado de ánimo, tristeza y mucho miedo. Los padres no consiguen ayudarles pues no es sencillo, y tomar Casenax o Movicol, no es suficiente. Pues el problema real es que NO QUIEREN HACER CACA.
Aguantar de no ir al baño, y no querer hacer caca, es un problema clínico, se llama encopresis, que necesitara la ayuda de un psicólogo experto y que trae males mayores. Como que se vuelvan estreñidos, esto hace que no vayan al baño y que cuando lo hagan pues les duela al estar duras las heces, esto hace que cojan miedo de ir al baño.
Nos hemos encontrado niños que se niegan a hacer caca en el water, hablar con ellos no sirve de nada. Es importante una buena educación y unos buenos hábitos a la hora de ir al báño desde pequeños, al cuerpo se le puede habituar por ejemplo, a tener una hora al día para ir al baño.
No incluimos razones como la alimentación o hábitos, porque por norma general, los padres que acuden a nuestra consulta, ya conocen todas estas pautas. Suelen haber consultado a un pediatra o algún otro médico.
Posibles razones por las que no quieren hacer caca:
- Miedo al acto de hacerlo.
- Miedo al baño. Porque no quieren sentarse encima de un agujero, grande para ellos, con agua abajo. Quizá les recuerde algo parecido a un pozo y piensen que algo puede salir por ahí.
- Psicológicas. Puede haber multitud de razones como una ansiedad elevada, celos de algún hermano, falta de atención de algún padre, algo le ocurre con algún profesor, con sus compañeros del colegio o algún área ese su vida no esté funcionando como debería.
- Emocionales. Pueden ser varias las causas emocionales que le llevan a este acto, entre algunas enumeramos.
- Hacerse caca encima es una forma de seguir siendo bebé, esas sensaciones son las mismas que cuando sus madre o su padres, les cuidaba y les protegía. Es una manera de sentir que todo está bajo control y que sus padres le cuidan.
- Otra de las muchas raciones emocionales puede ser el miedo a hacerse mayor y tener que afrontar situaciones como el aprendizaje para lo que no estén preparados.
- Cognitivas. Suele ocurrir en niños que tienen las funciones ejecutivas más inmaduras. Son niños a los que les cuesta mantener control sobre sus emociones. Suelen ser impulsivos y movidos. Les cuesta planificar su conducta. Una inmadurez puede llevar a que tenga dificultades tanto de controlar sus heces como su pis.
- Ámbito social, está relacionado con el no poder ir a casa de otros niños por si se le escapa o porque, cuando se le escapa suele oler mal, algo que suele producir el rechazo de los otros niños.
- Fisiológicas, puede acabar con problemas de estreñimiento, picores anales, irritaciones, hemorroides o fístulas. Así como problemas gastrointestinales de dolores de tripa o exceso de flatulencia.
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