Problemas con Hijos Adolescentes: Una Guía Completa
La adolescencia es una etapa de cambios y desafíos, tanto para los jóvenes como para sus padres. Los conflictos familiares son comunes, y a menudo se intensifican durante estos años. Hoy vamos a exponer un caso real de convivencia problemática entre uno de los progenitores y su hijo adolescente.
Entendiendo la Adolescencia
La adolescencia es una época de rebeldía contra todo lo que evoca la infancia. Unos años donde tu niño/a debe enfrentarse a una gran cantidad de cambios físicos, psicológicos, sociales y emocionales que le producen mucha inseguridad e irritabilidad.
Hay una explicación científica para la falta de madurez de los adolescentes. El córtex o corteza prefrontal del cerebro es la zona que ayuda a la reflexión previa a la acción. Esta zona se desarrolla al final de la adolescencia, mientras que su parte impulsiva lo hace antes. Esto quiere decir que los adolescentes tienen un cerebro fundamentalmente impulsivo.
Con el final de la infancia, los niños/as experimentan también un cambio en la visión de los adultos, sobre todo de los padres y madres. Es el comienzo del proceso de separación de los padres. La mirada admirativa deja paso a un cuestionamiento necesario para su construcción personal, que muchas veces no saben cómo expresar.
Causas Comunes de Conflictos
- Falta de confianza: La falta de confianza en las relaciones familiares puede llevar a problemas en la relación y la convivencia.
- Diferentes expectativas: Como familia, es difícil que todos los miembros evolucionen al mismo tiempo. Por eso la familia necesita ir reajustándose a cada etapa.
- Mala comunicación: El éxito de una familia reside, entre otras cosas, en una comunicación eficaz.
- Una educación demasiado autoritaria o permisiva: Una de las consecuencias de una educación demasiado autoritaria es que los niños/as hayan sentido, desde pequeños, que no pueden expresar sus sentimientos y necesidades. Al contrario, los niños/as que hayan experimentado una educación demasiado permisiva, sin límites ni normas, pueden no soportar la frustración ni los límites impuestos en el momento de la adolescencia, y recurrir a las faltas de respeto para rebelarse contra sus padres y madres.
¿Qué hacer cuando mi hijo adolescente me falta al respeto?
Muchos padres acuden a un psicólogo o psicóloga con dudas y preocupaciones como “mi hijo/a adolescente me contesta mal, ¿qué hago?”, “¿por qué mi hijo/a adolescente me falta al respeto?”, “¿cómo puedo fomentar el respeto en los adolescentes?”. Ante estas cuestiones, la mayor parte de los profesionales de la psicología ponen en relieve la importancia de la comunicación.
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Consejos Prácticos
- Buscar los motivos de las faltas de respeto: No se trata de justificarlas, sino de encontrar su origen, ya que detrás de un mal comportamiento hay una persona que lo está pasando mal. En estos casos la comunicación es esencial para llegar al origen del problema.
- Mantén la calma y no le faltes al respeto: Responder con calma a una falta de respeto, sin incurrir al mismo tiempo en el mismo comportamiento no es fácil, pero demuestra una madurez y un control de la situación de cara a tus hijos/as. No debes dejarte llevar por el enfado: recuerda que tú sigues siendo el adulto y, por tanto, el encargado de que la situación no degenere. Si no eres capaz, lo mejor es marcharse y dejar la discusión para un momento más propicio.
- Establece límites y consecuencias y ten un discurso positivo: Los niños/as adolescentes necesitan que los padres sepan establecer límites a ciertos comportamientos, ya que hay cosas que no son aceptables. Debes hablar con ellos desde el cariño, con un discurso positivo, para hacer que se sientan en confianza y que comprendan qué comportamientos son tolerados en casa y cuáles no. Tienen que saber que su conducta tiene consecuencias y que hay normas que no se pueden saltar.
Dichas normas deben ser claras y adaptadas a sus años y a la situación familiar. Lo razonable es que un niño de 10 años tenga límites diferentes que un niño de 13 años o de 16 años.
Herramientas y Estrategias
- Asertividad: Partamos de que se debe ser un buen ejemplo, no olvidemos que sois su referente.
- Empatía: Entender sus emociones, pensamientos y conductas es fundamental para poder relacionarte con tus hijos e hijas ya que permite entender cómo se sienten y actuar en consecuencia.
- Saber decir que no: Aunque a veces cueste, decir «no» suele resultar muy beneficioso. Hablamos de un “no” asertivo y razonado. Tómate un tiempo para pensar tu respuesta, argumenta las consecuencias, pero sin justificaciones. Utiliza un mensaje claro y breve.
- Establecer normas y límites: Ofrecen una estructura y seguridad, además de ayudarles en el autocontrol.
- Respeta su punto de vista: prestando atención y escuchando. Valida sus emociones. No le interrumpas mientras está hablando.
- Habla de forma asertiva, respetuosa y concreta: Comunica tu visión del problema de una forma clara y honesta. Si se llega a un acuerdo, asegúrate de que cada parte entendéis la solución elegida. Haz un seguimiento de los acuerdos.
Cuando Buscar Ayuda Profesional
Como hemos dicho, la mayoría de los adolescentes contestan mal a sus padres de vez en cuando. Sin embargo, cuando estos comportamientos se vuelven cotidianos y están acompañados de conductas agresivas o de insultos, debes actuar de manera inmediata, ya que dicha conducta puede ocultar ciertos trastornos como la dislexia. Además, pueden tener consecuencias muy negativas sobre la vida de los adolescentes, ya que muchas veces las faltas de respeto empiezan en casa y luego se trasladan a la escuela o a sus relaciones sociales.
En estos casos no hablamos de adolescentes desafiantes, sino de aquellos que son realmente conflictivos y que necesitan un seguimiento por parte de un psicólogo/a. Algunas de las señales que deben llamar la atención de los padres son:
- Un cambio de apariencia radical, como aumento o pérdida de peso o autolesiones.
- Comportamiento muy rebelde, con discusiones continuas que acaba en violencia.
- Cambios de humor extremos, más marcados de lo normal.
- Experimentar con alcohol o drogas.
- Influencia negativa de ciertas amistades que tengan un comportamiento negativo.
En cualquier caso, debes consultar con los profesionales de la psicología, educadores o terapeutas para poder responder a esta situación de manera eficaz y adaptada a tu hijo/a. Ciertos trastornos, como la dislexia, pueden crear mucha frustración en los adolescentes y entrabar gravemente su educación y su comunicación.
Manejo de Crisis Emocionales en Adolescentes
Ser adolescente conlleva grandes emociones y, a veces, pueden ser difíciles de manejar. Las crisis pueden tener lugar tanto en niños más pequeños como en mayores. Esto ocurre cuando un niño o niña se ve completamente superado por la emoción y se siente abrumado. Estas emociones podrían ser el miedo, la ira o la frustración, entre otras.
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Pautas para Ayudar a tu Hijo Adolescente Durante una Crisis
- Escucha sin interrumpir: En ese momento, la clave es dejar que lo digan todo. Muy a menudo, los adultos, bien intencionados, interrumpimos con sugerencias, olvidando que expresar emociones es en sí mismo una fuente de alivio.
- Empatiza sinceramente: Después de escuchar con atención, podemos apoyar aún más a los adolescentes si simplemente empatizamos con ellos. Podemos intentar decir algo como "eso es terrible" o "lamento mucho que haya sucedido".
- Valida la angustia: Es un gran consuelo para ellos cuando los adultos decimos: "tus sentimientos tienen sentido y puedo entender por qué estás teniendo esa reacción". Si, en cambio, les decimos: "¿por qué estás tan molesto por eso? Hay personas que sufren mucho más que tú", el efecto que esto produce en los adolescentes es que se sienten mal, pero además culpables.
- Apoya que se enfrente a ello: Una forma de hacerlo es ayudar a los adolescentes a consolarse a sí mismos. Habla con tu hijo adolescente sobre lo que puede hacer para sentirse mejor, como la respiración profunda y lenta.
- Expresa confianza: Trata de mostrarle apoyo diciendo cosas como: "esto es difícil, pero no durará mucho tiempo" o "con lo difícil que es, estoy tan impresionado por lo que puedes controlar y que podamos compartirlo y hablarlo".
- Ofrécete a ayudarle a resolver problemas: Preguntar si necesita apoyo, en lugar de solo ofrecer consejos, puede ayudar a mantener la conversación con un adolescente.
- Divide el problema en dos: Puede ser útil dividir los desafíos que enfrenta en dos categorías: cosas que pueden cambiar y cosas que no pueden cambiar.
- Si se puede cambiar, buscar posibles soluciones: Ayúdalo a enfocar su atención en encontrar soluciones a los problemas en los que pueda hacer cambios significativos.
- Promueve la aceptación de lo que no se puede cambiar: Apoya a tu hijo adolescente para que haga lo posible por aceptar los problemas que no se resuelven fácilmente.
Importante: esta pretende ser una guía general, que apoye a la mayoría de los padres en situaciones difíciles. Sin embargo, algunas conductas están asociados a trastornos del desarrollo, como retraso en el lenguaje, dificultades auditivas o de visión o problemas de comportamiento, que pueden necesitar ayuda de un profesional experto en infancia o adolescencia.
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