Mi Hijo de 2 Años se Muerde las Uñas: Causas y Soluciones
Seguro que conoces a alguna persona que se muerde las uñas en tu entorno cercano. Quizás incluso seas tú esa persona. ¿Nos mordemos las uñas por nervios? ¿Por ansiedad? ¿Por puro placer? ¿Y cómo podemos dejar de hacerlo si queremos terminar con este hábito?
¿Qué es la Onicofagia?
El hábito de mordernos las uñas es también llamado onicofagia: del griego ονυξ, que significa 'uña', y φαγειν, que significa 'comer'. Es un hábito que se da mucho más a menudo entre los niños y los adolescentes y que tiende a desaparecer cuando nos hacemos adultos, aunque no en todos los casos.
El acto de comerse las uñas, que se llama “onicofagia”, es un hábito oral repetitivo. La onicofagia (del griego onyx, ‘uña’, y phagein, ‘comer’) es el hábito de morderse las uñas de los dedos de las manos. Dicho más técnicamente, la onicofagia es un síndrome psicológico relacionado con un trastorno obsesivo compulsivo.
Es una conducta repetitiva de tipo obsesivo-compulsivo que puede influir en la salud del niño y adolescente. Se considera una alteración de la conducta frecuente en los niños y jóvenes. Suele limitarse a las uñas de las manos y no suele tener un dedo preferido. Aun siendo común, puede ser un síntoma de algo mayor.
Prevalencia de la Onicofagia
Los expertos estiman que entre el 40% y 45% de los menores lo hace en algún momento. Lo presentan un 30% de niños entre los siete y diez años, y puede llegar al 45% de los adolescentes.
Lea también: Chaplin, Marilyn y un rumor persistente
Causas de la Onicofagia en Niños
Si tu hijo es de los que se muerden las uñas, seguro que alguna vez te habrás preguntado la razón por la que lo hace. Las causas son difíciles de precisar, pero normalmente afecta a niños nerviosos, introvertidos e hipersensibles.
Igual que la fiebre en niños, morderse las uñas suele ser un síntoma de otros problemas. Por ello, para curarlo, se deben atacar las causas de origen. Los motivos por los cuales los pequeños se muerden las uñas están relacionados con momentos de ansiedad, nerviosismo, estrés o simple aburrimiento.
Son muchas las causas que pueden llevar al niño a morderse las uñas, aunque en la mayoría de las ocasiones se debe a una situación de estrés o ansiedad; pero no es la única razón. Entre las causas más habituales en niños, podemos destacar:
- Situaciones de tensión o frustración que puede estar viviendo el niño.
- Situaciones familiares, perdida de algún familiar, separación de los padres, llegada de algún hermano, etc.
- Situaciones emocionales o físicas, como aburrimiento o cansancio.
- Situaciones de miedo infantil.
- Manías en general, actos repetitivos ante situaciones como jugar a los videojuegos, ver la televisión, leer, etc.
- Conductas de imitación de algún progenitor
En ocasiones, la onicofagia también surge por imitación de otras personas, sobre todo el padre o la madre. Esta costumbre se puede asociar e incorporar a otros hábitos, como un exceso de televisión en los niños, pues cada vez que mire la pantalla, se llevará los dedos a la boca.
Otras causas comunes
- Situaciones familiares complicadas: llegada de un hermano, separación de los padres, pérdida de un familiar, etc.
- Miedo infantil: inicio de la guardería o de la escuela infantil, quedarse con un/a cuidador/a desconocida para el niño, miedo a la oscuridad cuando duermen, cuando tienen que exponerse en público (obra de teatro, baile, partidos,…) etc.
- Situaciones de frustración: mala gestión de la frustración, rabietas, etc.
- Situaciones de cansancio o aburrimiento
- Situaciones de estrés físico como jugar a videojuegos o tras mucho tiempo con “pantallas”.
Consecuencias de Morderse las Uñas
Y si bien puede parecer solo un problema estético, morderse las uñas afecta a la salud e incluso a la autoestima. La onicofagia no consiste solo en morder las uñas, sino también roer y cortar las propias uñas y también la piel de alrededor.
Lea también: Inspiración para expresar tu amor paternal
Más allá de ser un problema estético de las manos, morderse las uñas y la piel de alrededor podría acabar desembocando en:
- Heridas en la piel (padrastros) y en las cutículas. Estas heridas sangran, son dolorosas y tardan mucho tiempo en curarse.
- Puede ocurrir que las heridas se infecten y necesiten tratamiento.
- Puede dar lugar a uñas encarnadas, deformadas, etc.
- Los niños que se muerden las manos son más propensos a las verrugas víricas.
- Al estar continuamente con los dedos en la boca, también son más propensos a tener lombrices, puesto que los huevos de este parásito tienden a depositarse bajo las uñas cuando el niño juega con la tierra.
- También puede dar lugar a coger más infecciones virales, al llevarse las manos a la boca si éstas no están limpias
- Problemas bucodentales, como maloclusiones, malposición de los dientes, o incluso interferencia sobre el crecimiento normal de la musculatura orofacial.
- En ocasiones, los dedos pueden llegar a deformarse.
- Problemas de estética que pueden afectar a sus relaciones sociales.
La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) señala que «el daño de morderse las uñas para un niño puede ser mayor y causar problemas como lesiones en las cutículas, deformación de las uñas, infecciones y problemas dentales«.
Los niños y niñas que se comen las uñas sufren con más frecuencia problemas como herpes y labios cortados. Además, según la AEDV, «algunas personas adultos y niños pueden sentir también malestar psicológico, debido a que se sientan avergonzados por el aspecto de sus uñas».
Hay incluso riesgos, aunque muy poco frecuentes, de que el menor trague pedazos de uñas y se ocasione reacciones inflamatorias en la faringe, o que las aspire y se provoque alguna complicación en los tejidos pulmonares.
Trucos y Consejos para Ayudar a tu Hijo a Dejar de Morderse las Uñas
Si descubrimos que nuestro hijo se muerde las uñas, se recomienda tratar de encontrar el motivo y evitar la exposición al mismo, aunque no siempre es fácil, pues a veces ni siquiera el propio niño sabe explicarnos la causa.
Lea también: Santiago el Mayor: Un Análisis Bíblico
A continuación, os dejamos una serie de consejos para ayudar a tu hijo a eliminar este mal hábito de la mejor manera posible:
- Haz partícipe al niño de este problema, explicándole por qué es malo que se muerda las uñas y las complicaciones que podría acarrear. Se trata de que el niño sea consciente de este mal hábito, y sepa que te tiene a su lado para tratar de resolverlo juntos.
- Si tu hijo está muy estresado, intenta reducirle el estrés. Por ejemplo, trata de descubrir en qué situaciones estresantes (o de otro tipo) tu hijo se muerde las uñas (ante un examen, una película de suspense, por aburrimiento, etc.) e intenta evitar estas situaciones. Para reducir este estrés o ansiedad puede ser recomendado que realicen alguna actividad física diaria.
- Cuando descubras que se está mordiendo las uñas, házselo ver si él no se ha percatado. Pero nunca le regañes o le castigues, pues eso elevará su nivel de ansiedad y no ayudará a solucionar el problema. Si estáis delante de más gente podéis acordar una palabra clave para alertar de este momento y que solo entendáis vosotros. No se trata de avergonzarlo por esta situación sino de intentar mejorarla.
- Cuando el niño esté mordiéndose las uñas, desvía su atención pidiéndole que se meta las manos en los bolsillos o dándole un objeto para que lo sostenga entre sus manos. Es decir, ofrécele alternativas para que tenga las manos ocupadas.
- Informa del problema al entorno más cercano del niño para que puedan ayudarte con estas mismas pautas cuando tu hijo no esté bajo tu supervisión (por ejemplo, en el colegio, en casa de familiares, con amigos…).
- En la medida de lo posible, intenta mejorar el aspecto de las manos del niño: recortando padrastros, igualando la longitud de las uñas, retirando la cutícula, hidratando continuamente las manos… Esto no solo reducirá la posibilidad de que aparezcan infecciones, sino que repercutirá positivamente en la autoestima del niño, especialmente si el problema le provoca vergüenza.
- Casi siempre los niños imitan las acciones de los adultos. Por tanto, es probable que, si ellos se muerden las uñas, lo hagan porque están imitando a algún adulto cercano a ellos que tiene este hábito. En tal caso debemos enfocarnos también en corregir el hábito del adulto.
- Y aunque no siempre funciona, también podemos ayudarnos de ciertos productos de venta en farmacias que se aplican sobre las uñas, siempre y cuando el niño esté dispuesto a utilizarlos. Este esmalte tiene un sabor amargo y como al niño le desagrada, acaba evitando meterse los dedos en la boca. Puedes valorar dedales de onicofagia para el niño que quiere pero le cuesta trabajo recordar no hacerlo
- Ten paciencia. Este es uno de los pasos fundamentales que tanto los adultos como los niños que se muerden las uñas deben tener en cuenta. Un hábito es una forma de realizar una determinada actividad de forma continua y frecuentemente inconsciente. Por eso, será necesario tomarnos el tiempo necesario y trabajar arduamente para deshabituar (desprogramar) esta costumbre de morderse las uñas. ¡No es imposible! Solo necesitaremos tiempo y predisposición de nuestra parte para que ellos puedan evitar morderse las uñas.
Poco a poco, con nuestra persistencia y su concienciación, nuestro hijo dejará de necesitarnos a la hora de buscar alternativas para evitar morderse las uñas, y el problema se acabará solucionando.
Otras Técnicas Útiles
- Crear un ambiente relajado.
- Evitar las regañinas cuando se muerde las uñas.
- Concienciar.
- Conocer la causa.
- Elaborar alternativas.
- Felicitar cuando obtiene resultados.
Remedios Caseros
Los padres hemos aplicado durante décadas remedio caseros como poner esmalte a las uñas o algún producto farmacéutico con sabor desagradable. Lograremos que se las dejen de morder durante unos días, pero seguro que vuelve a hacerlo si no logramos averiguar la causa.
Otro remedio habitual es intentar que tenga las manos ocupadas con plastilina o con una pelota antiestrés.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Si, a pesar de todos estos consejos, tras un tiempo, el problema persiste, es recomendable acudir a un especialista para descartar un trastorno emocional.
tags: #mi #hijo #de #2 #anos #se