Mi Hijo No Quiere Ir al Colegio: Causas y Soluciones
Si tu hijo no quiere ir al colegio es normal que esto te preocupe. La fobia escolar es uno de los trastornos de ansiedad más frecuentes en los niños y, aunque no es particularmente incapacitante, si no se trata a tiempo puede provocar daños psicológicos más graves. Por eso queremos que sepas que este problema tiene solución.
¿Qué es la Fobia Escolar?
La fobia escolar es una incapacidad, ya sea total o parcial, para acudir al colegio, como resultado de un miedo irracional a alguna situación relacionada con la escuela.
Formas de Presentación de la Fobia Escolar
- Gradual: lo usual es que el niño comience a protestar ante la perspectiva de tener que ir al colegio. Los padres ceden y el pequeño se queda en casa, pero de forma esporádica y casi siempre debido a alguna queja somática (que puede ser real o inventada). Poco a poco la situación se les escapa a los padres de las manos, ya que el niño se muestra cada vez más reticente a asistir a la escuela.
- Brusca: el niño, que hasta el momento no había tenido problemas para ir al colegio, se niega rotundamente a asistir. Antes de esa negativa, no había manifestado ningún síntoma de miedo o ansiedad, pero es usual que ese cambio repentino en su comportamiento haya estado antecedido por una época en casa, ya sea debido a una enfermedad o por las vacaciones escolares. Esta forma de presentación de la fobia escolar es más común en los niños pequeños.
Síntomas Comunes
- Quejas somáticas, que pueden ser reales o inventadas. Estos síntomas suelen ser más intensos por las mañanas, durante las horas previas a ir al colegio. Sin embargo, si el niño se queda en casa, suelen mejorar a lo largo del día, y en los periodos de vacaciones desaparecen por completo. Durante la noche los síntomas vuelven a intensificarse, al igual que los domingos, ya que el niño es consciente de que al día siguiente tendrá que ir al colegio.
Causas Comunes del Rechazo Escolar
Existen múltiples razones por las que tu hijo no quiere ir al colegio.
Ansiedad por Separación
La primera prueba de independencia real a la que se suelen enfrentar los niños es el ingreso a la escuela. En ese momento deben separarse de sus padres y quedarse con personas desconocidas por lo que, si no se tiene cuidado y el niño es muy sensible, pueden surgir problemas que den lugar a traumas. De hecho, cuando se trata de un niño pequeño, la fobia escolar suele estar vinculada con la ansiedad de separación. En estos casos, los niños lloran y se aferran a los padres porque no quieren separarse de ellos. Vale aclarar que la ansiedad de separación es normal hasta los tres años pero más tarde, en la edad escolar, se puede convertir en un trastorno.
Situaciones Estresantes en el Hogar
En otros casos, el que el niño o la niña no quieran ir al cole está vinculado con alguna situación estresante en el hogar, como un divorcio o la muerte de un ser querido.
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Dificultad para Retomar la Rutina
También se conoce que los niños que han pasado muchos días en casa, ya sea debido a una enfermedad o después de unas vacaciones, tienen problemas para retomar la rutina escolar, por lo que pueden desarrollar un rechazo a la escuela. De hecho, no es un secreto que muchos prefieren quedarse en casa para ver la televisión y jugar antes que ir a la escuela, donde hay una serie de reglas que deben cumplir.
Otras Posibles Razones
- Conflicto puntual con algún compañero.
- Dificultad para comprender determinados conocimientos impartidos en clase.
- Desagrado hacia ciertas asignaturas.
- Reticencia ante la obligación de separarse de los padres.
- Bullying.
- Desarrollo de algún tipo de trastorno psicológico.
¿Qué Hacer Si Tu Hijo No Quiere Ir al Colegio?
1. Detectar los Motivos
El primer paso consiste en determinar las causas que mueven a los menores a adoptar ese comportamiento. Para localizar los motivos concretos, el mejor recurso a nuestro alcance es la comunicación.
2. Comprender Sus Motivos
Entender las explicaciones de los niños no implica que debamos darlas por buenas sin más. Sin embargo, para ayudarles a afrontar esas inquietudes, resulta esencial que intentemos comprenderlos y que ellos aprecien que así lo hacemos.
3. Hablarle de las Cosas Buenas que Tiene Ir al Cole
A lo largo de ese camino, eso sí, sería positivo reforzar periódicamente los aspectos positivos del centro educativo. Ya nos refiramos al aprendizaje que les aporta, a las relaciones sociales que poseen gracias a él o a los estimulantes ratos de juego de los que disfrutan allí junto a sus compañeros.
4. Alcanzar una Solución Beneficiosa Para Todos
No obstante, los padres somos los encargados de hacerles entender la importancia de llevar una vida estructurada. Y de explicarles que podrán desconectar después de haber cumplido las obligaciones cotidianas. Además de hablarlo, la lección necesaria consiste en responsabilizarles, desde las primeras etapas, de determinadas tareas domésticas y que se acostumbren a aplazar sus periodos de ocio hasta haberlas completado.
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5. Tratar el Asunto con los Docentes
En el supuesto de que el problema esté relacionado con el aprendizaje, con su conducta en clase o con algún caso de acoso escolar, lo mejor es tratarlo con el equipo docente o el directivo. La experiencia del personal del centro puede aportarnos nuevos puntos de vista a partir de los que encontrar una solución.
6. Otras Estrategias Útiles
- Comunícate con tu hijo: Conversa abiertamente con tu hijo para ayudarlo con los problemas escolares que puede estar teniendo.
- Observa su conducta: Si observas que tu hijo tiene problemas para salir de casa y visitar otros lugares, entonces el problema podría no estar en la escuela sino en él.
- Valida sus emociones: Cuando tu hijo te manifieste que no quiere ir a la escuela, en lugar de enojarte y regañarlo, valida lo que dice y lo que siente.
- Motívalo a aprender: Ayuda al niño a conectar el aprendizaje con las experiencias y conocimientos previos, de tal manera que pueda articularlos con la realidad en la que él está viviendo.
- Presta atención a sus juegos y dibujos: En los juegos y dibujos los niños reflejan la realidad que están viviendo.
¿Qué Pasa Si el Rechazo Va Asociado a Algún Trastorno?
Existen otras circunstancias más graves por las que un niño no quiere ir al cole. Hablamos de la existencia de diversos trastornos, como el causado por la separación, otros de carácter social, aquellos que tienen que ver con episodios de pánico o las depresiones.
Ayuda Especializada
Se utiliza una terapia cognitivo-conductual, que ayuda a aprender a manejar la ansiedad y a afrontar los miedos. En otros, las terapias de exposición contribuyen a una introducción gradual en el entorno escolar antes de regresar a él por completo.
Es importante que reaccionemos rápidamente cuando comencemos a observar una aversión desmedida. Y es que, cuanto más tiempo tardemos en atajar el problema, más complicado será hacerlo.
Somatización: Cuando el Cuerpo Habla
La somatización es un proceso mediante el cual el estrés, las emociones o los problemas psicológicos se manifiestan en síntomas físicos. Esto significa que una persona puede experimentar síntomas físicos reales, como dolor de cabeza, dolor de estómago o fatiga, que están relacionados con factores emocionales o psicológicos subyacentes.
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Síntomas Comunes de Somatización en Niños
- Dolor abdominal recurrente.
- Fatiga crónica.
- Síntomas neurológicos (debilidad, temblores, dificultades en la coordinación).
- Dificultades para concentrarse o mantener la atención.
Es importante que los padres y cuidadores estén atentos a estos síntomas y busquen la ayuda de un profesional de la salud, como un pediatra o un psicólogo, para evaluar adecuadamente la situación y determinar si existe una base emocional o psicológica para los síntomas somáticos en los niños.
Otras Dificultades Asociadas
- Dificultades en los estudios.
- Ansiedad social.
- Problemas de relación con los iguales.
- Acoso escolar.
- Miedo al profesor.
- Abusos sexuales.
El Prado Psicólogos Puede Ayudarte
En El Prado Psicólogos podemos ayudarte a manejar la fobia escolar de tu hijo o hija. Nuestro tratamiento incluye diferentes técnicas de relajación, técnicas cognitivas y de modificación de conducta cuya eficacia ha sido ampliamente demostrada para el tratamiento de las fobias, entre ellas se encuentran: las técnicas de exposición, modelación, la práctica reforzada y el abordaje cognitivo de las creencias irracionales.
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