Mi hijo pega mucho: Causas y soluciones
En las consultas que habitualmente hacen los padres, suelen sacar a relucir el tema de las conductas agresivas en los primeros años del desarrollo. Es relativamente habitual encontrar casos en los que nuestras criaturas actúen de esta manera en la guardería y muchos padres y madres tienen preguntas al respecto. La más común: ¿Por qué mi hijo pega sin motivo? En Cocholate te vamos a explicar por qué.
Entendiendo el desarrollo infantil y la agresividad
La etapa preescolar es uno de los momentos vitales más importantes en el ser humano. Durante este periodo, se producen cambios cerebrales a un ritmo vertiginoso: Se crean o consolidan determinadas conexiones cerebrales (sinapsis) y desaparecen otras, dentro de un proceso normal que dura varios años. De hecho, se ha demostrado que el cerebro es un órgano asombrosamente flexible, por lo que este proceso puede suceder a lo largo de todo el ciclo vital.
Concretamente, en este punto queremos hacer referencia al desarrollo de la corteza prefrontal. Esta región cerebral es la responsable de la regulación emocional, el control de impulsos y formas de razonamiento más “adultas”. Estas capacidades no se desarrollan plenamente hasta la edad adulta (en torno a los 21 años), pero tienen un hito importante entre los 3 y los 5 años de edad. En ese momento el niño o la niña empieza a ser capaz de frenar su primer impulso en favor de otra conducta más adaptativa.
El ser humano es social por naturaleza, y los niños y niñas de preescolar tienen una gran necesidad de significación y pertenencia. Por eso, en ocasiones el menor no pega por una frustración, si no por hacerse presente en el grupo.
¿Por qué mi hijo pega sin motivo?
La razón por la que un niño que aún va a la guardería pegue a otros es similar a la de que muerda. Volvemos a partir de que las criaturas carecen de cualidades para poder comunicarse. Es un hecho que los niños dominan antes su cuerpo que el lenguaje y aprenden muy rápido que con las manos puedes agarrar y golpear.
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Ellos buscan conocer qué es lo que pasa si golpean a otro niño, cómo reaccionará si le tira del pelo, qué harán sus padres… Y está claro que no es del agrado de nadie ver a su hijo meterse en problemas, pero debemos comprender que es parte de su crecimiento y que nuestra labor como padres es instruirlos para que no tengan este tipo de comportamientos.
Las interacciones y el ambiente que rodea a tu hijo y sus relaciones con otros niños pueden condicionar su comportamiento y actos. Mientras los padres no estamos, pueden adquirir malas costumbres por vérselas a sus compañeros.
Por otra parte, hay factores como el hambre o el sueño que debemos tener en cuenta para prevenir que tu hijo pegue sin motivo. Los niños necesitan una rutina estable para no estresarse y manifestar de manera negativa su ansiedad. Cualquier ruido excesivo o muchedumbre que podamos evitar también ayudarán a que se mantengan calmados.
¿Qué hacer cuando mi hijo pega?
No intervenir o escudarse en que “son cosas de niños” y “ya lo resolverán ellos” nunca es una alternativa. Pero, ¿qué podemos hacer en estos casos? Hasta ahora hemos expuesto las razones más habituales por las que los niños y las niñas suelen pegar. Entender que esta conducta puede ser normal en la primera infancia te ayudará a mantener la CALMA, que es la mejor recomendación que podemos darte. Desde este estado podrás gestionar los conflictos con una actitud dialogante y comprensiva hacia ambas partes.
Pasos a seguir cuando tu hijo pega:
- Atender al agredido: Lo principal al ver que un niño ha sido golpeado por otro es atenderle, comprobar que está bien y tratar de tranquilizarlo, ya que seguramente esté llorando.
- Corregir y enseñar buenos hábitos: Un buen hábito es corregir su comportamiento enseñándole nosotros mismos las alternativas que tiene. Por ejemplo, en lugar de golpear, puedes mostrarle que acariciar es algo que sí puede hacer.
- Crear un buen clima: Se suele decir que es mejor prevenir que curar y, por ello, crear un clima calmado durante el crecimiento de la criatura siempre ayudará a que sepan comportarse adecuadamente y controlar sus emociones a la hora de expresarlas.
Estrategias prácticas para padres:
- Mantén la calma: Cuando tu hijo muestra agresividad, es natural que te sientas molesto o enojado. Sin embargo, intenta mantener la calma. Gritar o castigar severamente no suele ser efectivo y puede empeorar la situación. Responder con calma modela un comportamiento más adecuado.
- Comunica tus sentimientos: Habla con tu hijo sobre cómo te sientes cuando te pegan. Usa un lenguaje simple y directo. Por ejemplo, puedes decir: “Me duele cuando me pegas.
- Fomenta la empatía: Ayuda a tu hijo a comprender cómo se sienten los demás. Puedes preguntar: “¿Cómo crees que se siente tu hermano cuando lo golpeas?”. Esto puede abrir la puerta a conversaciones sobre los sentimientos.
- Enseña alternativas: Enséñale a tu hijo formas apropiadas de expresar su enojo o frustración.
- Establece límites claros: Es importante que haya consecuencias cuando tu hijo actúa de manera agresiva, sobre todo si sientes que te está faltando al respeto.
- Modela comportamiento positivo: Los niños aprenden observando a los adultos. Asegúrate de modelar comportamientos positivos y manejo de conflictos en tu propia vida.
- Promueve el juego y la comunicación: El juego puede ser una forma efectiva para que los niños expresen sus emociones y desarrollen habilidades sociales.
- Sé constante y paciente: Cambiar el comportamiento lleva tiempo, así que sé paciente contigo mismo y con tu hijo.
- Observa el entorno: A veces, la agresividad puede estar relacionada con situaciones estresantes en la vida de tu hijo, como cambios en la familia o en la escuela.
- Busca ayuda profesional: Si la agresividad de tu hijo persiste o es muy intensa, considera buscar la ayuda de un terapeuta infantil.
¿Qué NO debo hacer si mi hijo pega sin motivo?
Al igual que remarcamos la importancia de los buenos hábitos al tratar con niños que muerden y pegan, también es interesante saber que bajo ningún concepto hay que perder el control. Algunos padres son muy propensos a enfadarse en exceso cuando sus hijos agreden a otros y estos son los comportamientos que debes evitar a toda costa:
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- No lastimes a un niño solo porque haya golpeado a otro.
- Tampoco le grites, regañes o amenaces con castigarlo porque son acciones contraproducentes para con su desarrollo y aprendizaje.
- Asume la responsabilidad y no trates de rehuir del problema.
Herramientas adicionales para padres
- Ser vs. hacer: Tu hijo/a ha llevado a cabo una conducta inadecuada, pero eso no significa que sea malo/a, caprichoso/a, rebelde, etc.
- Ofrecerle estrategias de relajación: Podemos disponer en casa de un rincón de la calma donde el niño/a se sienta seguro/a y pueda calmarse.
- Aplicar una consecuencia: Las consecuencias son necesarias para generar aprendizajes. La consecuencia de lanzar un juguete y que se rompa es no disponer de ese objeto la próxima vez que queramos jugar con él. De la misma manera, si pegamos a un compañero/a, éste no va a querer jugar y compartir sus juguetes con nosotros.
Por último, uno de los puntos más importantes para que los niños aprendan que pegar no es una alternativa, pero también para cualquier otro tipo de aprendizaje de patrones de conducta es que, como adultos, seamos un buen modelo para ellos/as. No les podemos pedir que estén tranquilos gritando, que apaguen la televisión mientras estamos con el móvil o que no peguen cuando nos mostramos agresivos.
Tabla de estrategias y acciones
| Situación | Acción Recomendada | Por qué funciona |
|---|---|---|
| Niño pega a otro en el parque | Apartar al niño con calma y hablar con él. | Permite una conversación tranquila y comprensiva. |
| Niño se frustra por no conseguir un juguete | Validar sus emociones y ofrecer alternativas. | Ayuda al niño a expresar sus sentimientos y buscar soluciones. |
| Niño imita comportamientos agresivos vistos en casa | Modelar comportamientos pacíficos y respetuosos. | Los niños aprenden por imitación. |
| Niño tiene dificultades para comunicarse | Fomentar el desarrollo del vocabulario emocional. | Mejora la capacidad del niño para expresar sus necesidades. |
Cuando un niño pega a otros niños, a sus padres o a otras personas de la familia, los padres se preguntan qué están haciendo mal. Si quieres jugar con los otros niños en el parque pregúntaselo, diles: ¿puedo jugar con vosotros?
Los adultos, los padres en este caso, somos responsables de que nuestros hijos aprendan cómo relacionarse con los demás con respeto de una forma sana y con empatía. Otro problema sería que el niño pegue para dar salida a una emoción que no sabe canalizar, en ese caso, igual que en los demás.
Los padres no deben decir: «Tú eres culpable o tú eres inocente». Deben encargarse de que haya unas normas mínimas de convivencia que se cumplan. Aquí los padres pueden hacer que los niños se sienten y que haya un diálogo pacífico en el que se respeten los turnos de palabra. Este proceso lo podemos hacer en un lugar tranquilo, en el que investiguemos quien empezó pelea y que desencadenante ha habido (una burla o un insulto) para que todos comprendan por qué ha ocurrido y se expresen.
Dos niños de tres años se están pegando. «¿Qué puede hacer tu amigo para que te puedas sentir mejor?» Esto se lo preguntaremos a todos y podemos ayudarles haciéndoles sugerencias como: «¿Te gustaría que tu amigo te pusiera un poco de hielo? «Ahora que ya estáis mejor, podéis llegar a un acuerdo.
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Cuando los niños tienen menos de tres años pasan por etapas en las que no pueden expresar con palabras lo que sienten o lo que necesitan. «Si necesitas coger la plastilina, no tienes porque pegar a tu amigo o si quieres sentarte ahí no tienes porque darle un empujón. En cualquier caso, hay un punto común que es la enseñanza del pedir perdón. Expresar el arrepentimiento si de verdad lo sienten, si no no sirve para nada. Si lo sienten, es la llave para poder seguir jugando.
Los adultos, los padres no podemos admitir la violencia y debemos buscar nuestra posición dándoles luz para que ellos encuentren la solución pacífica. El conflicto es importante mientras dura, así que tendremos que trabajar con los niños también que hay que aprender a pasar página.
Los niños necesitan tener experiencias y antes de integrar un aprendizaje es posible que tengan que repetir varias veces los mismos errores. Que tú le grites, le castigues o le hagas reproches, no le va ayudar, debemos acompañarles y guiarles con amor y paciencia.
Algunos niños normalmente a la hora de jugar adoptan posiciones más pasivas. Nosotros no podemos decirles eso de: «Si te pegan, tu pégale más fuerte». Podríamos decirle: «Si no te ha gustado lo que ha pasado, díselo.
¿Tienes dudas de qué hacer cuando tu hijo pega a otros? ¿Necesitas herramientas para situaciones concretas?
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