Mi Prioridad: Mis Hijos y Yo - Reflexiones sobre la Maternidad y el Bienestar

28.11.2025

Ser madre es un punto de inflexión irremediable, ya que, una vez que te conviertes en madre, quieras o no, tu vida cambia. Y es que tener un hijo no es pecata minuta, no solo por las responsabilidades que supone, sino por los sentimientos que te remueve.

Escucho muchas veces a otras madres decir cuánto ha cambiado su vida con el resquemor de, a pesar de la felicidad, añorar su pasado de no madre. Como si la maternidad hubiera anulado totalmente a la persona que era, transformándola en una nueva, de manera limitante.

La verdad es que yo no anhelo en absoluto mi vida de no madre, de hecho, rara es la vez que pienso en ello. Será que mi vida hoy por hoy me mantiene tan entretenida que no me da para ello, pero sinceramente, no hecho nada de menos de mi vida anterior.

Simplemente es diferente, aunque por supuesto, de elegir entre ambas, me quedo con el ahora y no con el antes. Ser madre sí me ha hecho valorar esas pequeñas cosas que quizás antes no apreciaba. Poder comer, cenar o tomar un café con mis amigas, el ratito de irme a la peluquería, permitirme un capricho de vez en cuando, dedicarme tiempo en exclusiva.

Intento disfrutar mi vida a todos los niveles, con mis hijos y sin ellos. Sin duda mis mejores momentos son siempre los que vivo con mis hijos. Pero los ratitos que me escapo con mis amigas, ese viajecito exprés que hago sola, los eurillos que escamoteo para una barra de labios o una blusa nueva, en fin, esos pequeños ratos que saco para mí, son un soplo de aire fresco. He tenido que reestructurar mi vida, claro, y nada tiene que ver la mujer que soy hoy con la que era antes de la maternidad, pero ser madre no me ha hecho renunciar a ser yo.

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Lo que sí tengo claro es que me doy mucho más valor a mí misma desde que soy madre, porque la maternidad me ha hecho descubrir cosas de mí que ni por asomo hubiera imaginado en la vida, y eso me hace sentirme muy orgullosa de mí misma.

La Prioridad de los Hijos y el Bienestar Familiar

¿Qué prioridad tiene en tu vida la salud y el bienestar de los tuyos? ¿Pondrías a estos primero que tu trabajo o incluso tu jefe? Y claro, EL TRABAJO es la fuente de ingresos de la cual deriva el que nuestra familia tenga lo que requiere para su bienestar.

Cuando una madre tiene a sus hijos, estos se convierten en su prioridad absoluta. Nuestros hijos son nuestro norte y la estrella Sirio, la más brillante del firmamento. Ellos son nuestra prioridad y el primer pensamiento de nuestras mañanas.

Nuestros hijos necesitan ver la vida a través de una pompa de jabón, y percibir que los segundos se arrastran a paso de tortuga mientras pasean de nuestra mano. Ansían hacernos preguntas imposibles, dibujarnos sus sueños, pintarnos la luna de color verde y el sol de color morado, quieren sumergirse en nuestras miradas mientras les contamos una historia, o dos, o cien…

Nuestros hijos necesitan una atención sin prisas y tardes de sonrisas que nunca terminan. Hay un aspecto que no podemos descuidar nunca: los niños entienden, perciben e intuyen muchas más cosas de las que pueden comunicar. Así, muchos de esos detalles que no se le escapa a una mirada infantil es la calidad y la autenticidad de la atención recibida.

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Dedícales pequeños retazos cotidianos de armonía, de recuerdos que se evocan el día de mañana con una sonrisa, con un latido que emociona. Mis hijos se merecen un tiempo de calidad y de escucha plena todos los días !!!! Los niños no quieren solo estar con sus madres, quieren que “ESTEMOS” con mayúsculas y en presencia plena.

Más calidad de tiempo que cantidad de tiempo. Desde aquí mi homenaje a todas las madres e hijos del mundo!

Equilibrio y Autocuidado en la Maternidad

Ahora bien, ser feliz, además de una sabia elección, supone en ocasiones tener que priorizar y darnos cuenta de que tal vez debamos ponernos delante de algunas cosas y de algunas situaciones. Suena algo radical, pero en realidad, se trata de mantener un “equilibrio” entre los demás y nosotros.

Uno debe estar bien por encima de todo consigo mismo, debes percibir que cada cosa que haces o dejas de hacer se ajusta a tus expectativas, a tu identidad, a tu esencia. Procura adecuar el ambiente de forma que te beneficie.

Hay personas que nos hacen perder ese equilibrio interior: nos alejan de nuestros valores, vulneran nuestra integridad, nos quitan las energías, nos manipulan con sus ironías, sus exigencias o nos someten a un cariño habitado solo por espinas. En estos casos, será mejor establecer cierta distancia, ya que podemos contagiarnos de la negatividad que transmiten.

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En esos tipos de relaciones complejas pero “que nos vienen autoimpuestas”, ya sea porque son familia, o compañeros de trabajo, se trata sólo de no darles autoridad en tu vida.

Reflexiones Finales sobre la Felicidad y el Ser Madre

Mereces ser feliz, mereces tocar la luna en las noches de oscuridad y volar en nubes en forma de ballena cuando te sientes atrapado, angustiado. Nadie debe llamarte egoísta por decir “no” cuando lo necesitas, por buscar oxígeno y libertad en instantes de presión, por cortar vínculos cuando las personas te hacen daño. Nadie tiene poder sobre ti salvo tú mismo, porque todos venimos solos a este mundo y nos vamos de la misma manera… Así que, ¿por qué no empezar ya a ser feliz y a ofrecer felicidad?

Si tu pensamiento pone muros y tu actitud crea fortalezas, jamás dejarás entrar los vientos de la felicidad. También hay que tener cuidado con las influencias externas que actúan como auténticos boicotadores de nuestra autoestima. A veces, para ser feliz hay que hacer un viaje interior para sanar muchas heridas y carencias del ayer.

Elegir ser feliz es el primer salto que te acercará, sin duda, a tu objetivo, porque quien elige decide; porque quien da el primer paso a través de sus pensamientos acabará materializándolo en su realidad, en su vida diaria.

La maternidad debe ser una viaje increíble, pero hay vida más allá de nuestro rol de madres, porque somos algo más que la mamá de Lucas o Sofía, aunque ese papel nos llene y nos haga muy felices.

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