Mitos sobre la Lactancia Materna
La salud, crianza y alimentación de los más pequeños está llena de mitos. Algunos muy arraigados y extendidos, incluso más que la propia realidad. Por ello es importante estar informado, ser proactivo en aprender y contrastar la información que recibimos.
En los últimos doce años, la prevalencia de la lactancia materna exclusiva ha aumentado en 10 puntos porcentuales. Es decir, el 48% de los lactantes de todo el mundo se benefician ahora de este saludable comienzo en la vida, lo que se traduce en cientos de miles de bebés cuyas vidas se han salvado gracias a la lactancia materna.
Del 1 al 7 de agosto se desarrolla la Semana de la Lactancia Materna. A continuación, desmentimos algunos de los mitos más extendidos sobre la lactancia.
Mitos Comunes sobre la Lactancia Materna
- “Mi leche no vale”. Falso. Como mamíferos que somos, estamos preparados para criar a nuestros hijos con nuestra leche.
- “Mi leche es agua”. Falso.
- “Se queda con hambre”. Falso. Si un bebé amamantado se queda con hambre, la solución no es darle leche artificial, sino "más" leche materna.
- “Dar el pecho duele”. Falso. Si te duele dar el pecho lo más posible es que tu bebé no esté haciendo un agarre correcto.
- “Dar el pecho engorda”. Falso.
- “Hay que dar de mamar cada 3 horas”. Falso. Los horarios durante la lactancia la perjudican, pudiendo incluso conducir a su fracaso. La lactancia materna funciona a demanda, sin restricción en cuanto a la frecuencia y duración de las tomas: cada vez que el niño quiera y durante el tiempo que el niño quiera.
- “Mama por vicio”. Falso. La lactancia materna no solo calma el hambre, también la sed.
- “Te está usando de chupete”. Falso. El chupete es una burda imitación de plástico del pezón.
- “No se puede dar de mamar estando embarazada”. Falso.
- “No me ha subido la leche”. Falso. Desde el momento en que nace tu bebé, tu cuerpo está preparado para producir leche de calidad excelente y en cantidad suficiente para tu hijo.
- “Un bebé tiene que beber agua”. Falso.
- “Es obsceno”. Falso.
- “No tengo pezón, no podré amamantar”. Falso. No es necesario que el pezón sobresalga para que el bebé mame, ya que se mama del pecho, no del pezón. Incluso sin pezón es posible amamantar con éxito.
- “Mis pechos son muy pequeños, no producirán suficiente leche”. Falso.
- “Dar biberón es más cómodo”. Falso. El pecho está listo siempre, a la temperatura adecuada y en la cantidad exacta que quiere tu hijo.
- “Con el biberón duerme mejor”. Falso. La lactancia materna es lo mejor para el sueño del bebé y de sus padres.
- “Si le doy el biberón mi pareja participará en la crianza tanto como yo”. Falso. El padre puede participar en la crianza del bebé de múltiples formas.
- “Si empiezas a trabajar no puedes dar el pecho”. Falso. Infórmate sobre la forma de continuar con la lactancia materna cuando te incorpores al trabajo.
- “Si el bebé está enfermo, es mejor que no mame”. Falso.
- “Va a seguir mamando hasta la mili”. Falso.
- “Si la madre está pasando un mal momento emocional, es mejor que no dé de mamar”. Falso.
- “Si fumas, mejor que no des el pecho”. Falso. Fumar no es bueno para nadie, tampoco para la madre que no amamanta.
- “Amamantando no puedes tomar ningún medicamento”. Falso. La mayoría de fármacos son compatibles con la lactancia, y la mayoría de enfermedades maternas no contraindican la lactancia materna.
Otros mitos comunes:
- La lactancia materna es fácil. La lactancia materna lleva tiempo y práctica tanto para las madres como para los bebés. Las mamás necesitan espacio y apoyo en el hogar y en el trabajo.
- Es normal que la lactancia duela. Un asesor de lactancia, o cualquier otro profesional cualificado, puede ayudar a superar un problema de mal enganche y pezones doloridos.
- La madre debe lavarse los pezones antes de dar el pecho. No es necesario lavarse los pezones antes de amamantar. Los pezones producen una sustancia que el bebé huele y tiene "bacterias buenas" que ayudan a desarrollar el sistema inmune de los pequeños.
Mitos Adicionales y Realidades
Existen numerosos mitos sobre la lactancia que pueden generar dudas e inseguridades en las madres. A continuación, se presentan algunos de estos mitos y sus respectivas realidades:
- Mito: Tienes que beber mucha agua, tienes que beber mucha leche, tienes que comer más…
Realidad: La madre debe seguir una dieta variada y equilibrada, por encima de las 1800 calorías y beber el líquido que le apetezca según su sed. - Mito: La lactancia deforma los pechos.
Realidad: El principal cambio del pecho se produce durante el embarazo, independientemente de que la madre lacte o no. - Mito: Lo normal es que dar el pecho duela.
Realidad: El dolor en la lactancia indica que algo no va bien. - Mito: Se debe dar siempre de los dos pechos en cada toma.
Realidad: El primer pecho se debe vaciar bien antes de ofrecer el otro, para que el bebé obtenga la leche más rica en grasas que sale al final y mantener la producción de leche. - Mito: Los sustos, disgustos o impresiones fuertes te pueden cortar la leche.
Realidad: De forma transitoria, en situaciones de estrés elevado se puede inhibir el reflejo de eyección, dificultando la salida de la leche. - Mito: Mi leche es aguada, no alimenta.
Realidad: La primera leche que sale del pecho, al comenzar la toma, contiene más lactosa y su aspecto es más acuoso. - Mito: Si no te gotean los pechos entre tomas es que no hay suficiente leche.
Realidad: El escape de leche, entre tomas o durante la toma, obedece a un reflejo de eyección potente o un bajo tono de la musculatura que envuelve los conductos galactóforos que drenan en el pezón, que no cumplen bien su función de esfínter. - Mito: Si tienes el pecho pequeño, tendrás poca leche.
Realidad: Las mamas están compuestas de tejido glandular (donde se produce la leche), tejido graso y tejido conectivo de soporte. - Mito: No deber comer determinados alimentos porque cambia el sabor de la leche o porque al niño le darán gases.
Realidad: Los cambios en el sabor de la leche según los alimentos ingeridos por la madre, favorecerá que el bebé acepte los nuevos sabores cuando se introduzca la alimentación complementaria. - Mito: A partir del año la LM ya no alimenta.
Realidad: La OMS recomienda lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y posteriormente acompañada de otros alimentos hasta los dos años o más. La leche materna sigue siendo el alimento ideal también a partir del año. - Mito: Mi leche está aguada, no alimenta:
Realidad: La leche materna es el mejor alimento para todos los bebés. Salvo contadas excepciones (por desnutrición extrema o enfermedad de la madre) todas las leches tienen una composición muy similar. ¡TODAS LAS LECHES SON BUENAS! Cada madre produce la mejor leche para su bebé. Además, la leche materna tiene la particularidad de cambiar su composición en función de la edad del bebé y a lo largo de la toma (al comenzar la toma contiene más lactosa y su aspecto es más acuoso. La parte final de la toma contiene más grasas y es más densa).
Beneficios Adicionales de la Lactancia Materna
Además de desmentir los mitos, es importante destacar los beneficios que la lactancia materna ofrece tanto para el bebé como para la madre:
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- Contribuye a un desarrollo saludable del cerebro de los bebés y niños pequeños.
- Protege contra infecciones.
- Disminuye el riesgo de obesidad y enfermedades.
- Reduce los costes de atención médica.
- Ayuda a prevenir el cáncer de mama y de ovario.
- Favorece la recuperación del tamaño original del útero.
- Ayuda a disminuir el sangrado tras el parto.
- Acelera la pérdida de los kilos de más que puedes haber ganado durante el embarazo.
En el contexto actual de inseguridad alimentaria, la lactancia materna garantiza una fuente de alimentos segura, nutritiva y accesible para bebés y niños pequeños, y un escudo protector contra las enfermedades o incluso la muerte.
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