Mortalidad Materna: Tendencias Globales y Desafíos Persistentes

23.12.2025

Las mujeres de hoy tienen más probabilidades que nunca de sobrevivir al embarazo y al parto, según un nuevo informe publicado con motivo del Día Mundial de la Salud. El informe Tendencias de la mortalidad materna muestra un descenso mundial del 40% de las muertes maternas entre 2000 y 2023, debido en gran medida a la mejora del acceso a los servicios sanitarios esenciales.

Aun así, el estudio revela que el ritmo de mejora se ha ralentizado significativamente desde 2016, y que se estima que 260.000 mujeres murieron en 2023 como consecuencia de complicaciones derivadas del embarazo o el parto, lo que equivale aproximadamente a una muerte materna cada dos minutos.

Impacto de los Recortes en la Financiación Humanitaria

El informe se presenta en un momento en que los recortes de la financiación humanitaria están teniendo graves repercusiones en la atención sanitaria esencial en muchas partes del mundo, obligando a los países a reducir servicios vitales para la salud materna, neonatal e infantil. Estos recortes han provocado el cierre de centros y la pérdida de personal sanitario, al tiempo que han interrumpido las cadenas de suministro de medicamentos y artículos vitales, como los tratamientos para las hemorragias, la preeclampsia y la malaria, que son las principales causas de mortalidad materna.

Sin una acción urgente, las agencias advierten de que las mujeres embarazadas de múltiples países se enfrentarán a graves repercusiones, especialmente las que se encuentran en contextos humanitarios donde la mortalidad materna ya es alarmantemente alta.

Declaraciones de la OMS y UNICEF

“Aunque este informe muestra destellos de esperanza, los datos también ponen de relieve lo peligroso que sigue siendo el embarazo en gran parte del mundo actual, a pesar de que existen soluciones para prevenir y tratar las complicaciones que causan la gran mayoría de las muertes maternas”, ha dicho el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Además de garantizar el acceso a una atención de maternidad de calidad, será fundamental reforzar la salud subyacente y los derechos reproductivos de las mujeres y las niñas, factores que sustentan sus perspectivas de obtener resultados saludables durante el embarazo y después de él”.

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"Cuando una madre muere durante el embarazo o el parto, la vida de su bebé también corre peligro. Con demasiada frecuencia, ambas se pierden por causas que sabemos cómo prevenir", ha explicado Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF. "Los recortes mundiales en la financiación de los servicios de salud están poniendo en peligro a más mujeres embarazadas, especialmente en los entornos más frágiles, al limitar su acceso a la atención esencial durante el embarazo y al apoyo que necesitan cuando dan a luz. El mundo debe invertir urgentemente en matronas, enfermeras y trabajadores sanitarios comunitarios para garantizar que todas las madres y todos los bebés tengan la oportunidad de sobrevivir y prosperar".

Impacto de la Pandemia de COVID-19

El informe también ofrece el primer recuento global del impacto de la pandemia de COVID-19 en la supervivencia materna. Se calcula que en 2021 murieron 40.000 mujeres más a causa del embarazo o el parto, lo que supone un aumento de 322.000 frente a las 282.000 del año anterior. Este repunte está relacionado no sólo con las complicaciones directas causadas por la COVID-19, sino también con las interrupciones generalizadas de los servicios de maternidad. Esto pone de relieve la importancia de garantizar este tipo de atención durante las pandemias y otras emergencias, señalando que las mujeres embarazadas necesitan un acceso fiable a servicios y controles rutinarios, así como atención urgente las 24 horas del día.

Desigualdades Regionales y Progresos Desiguales

El informe pone de manifiesto la persistencia de desigualdades entre regiones y países, así como avances desiguales. Con un descenso de la mortalidad materna de alrededor del 40% entre 2000 y 2023, África subsahariana logró avances significativos y fue una de las tres regiones de Naciones Unidas, junto con Australia y Nueva Zelanda, y Asia central y meridional, que registraron descensos significativos después de 2015. Sin embargo, al enfrentarse a altas tasas de pobreza y múltiples conflictos, la región de África subsahariana seguirá soportando aproximadamente el 70% de la carga mundial de muertes maternas en 2023.

Como indicio de la ralentización del progreso, la mortalidad materna se estancó en cinco regiones después de 2015: África septentrional y Asia occidental, Asia oriental y sudoriental, Oceanía (excluidos Australia y Nueva Zelanda), Europa y América del Norte, y América Latina y el Caribe.

“El acceso a servicios de salud materna de calidad es un derecho, no un privilegio, y todos compartimos la urgente responsabilidad de construir sistemas de salud bien dotados que salvaguarden la vida de todas las mujeres embarazadas y los recién nacidos", ha asegurado la Dra. Natalia Kanem, directora ejecutiva del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA). “Impulsando las cadenas de suministro, el personal de obstetricia y los datos desglosados necesarios para identificar a las personas con mayor riesgo, podemos y debemos poner fin a la tragedia de las muertes maternas evitables y a su enorme coste para las familias y las sociedades”.

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Riesgos en Situaciones de Emergencia Humanitaria

Según el informe, las mujeres embarazadas que viven en situaciones de emergencia humanitaria se enfrentan a algunos de los mayores riesgos a escala mundial. Casi dos tercios de las muertes maternas en el mundo se producen en países frágiles o afectados por conflictos. Para las mujeres de estos entornos, los riesgos son abrumadores: una niña de 15 años se enfrenta a un riesgo de 1 entre 51 de morir por una causa materna en algún momento de su vida, frente a 1 entre 593 en países más estables. Los mayores riesgos se dan en Chad y la República Centroafricana (1 de cada 24), seguidos de Nigeria (1 de cada 25), Somalia (1 de cada 30) y Afganistán (1 de cada 40).

Estrategias para Mejorar la Salud Materna

Más allá de garantizar servicios fundamentales durante el embarazo, el parto y el periodo postnatal, el informe señala la importancia de los esfuerzos para mejorar la salud general de las mujeres mediante la mejora del acceso a los servicios de planificación familiar, así como la prevención de afecciones subyacentes como las anemias, la malaria y las enfermedades no transmisibles que aumentan los riesgos. También será fundamental garantizar que las niñas permanezcan en la escuela y que las mujeres y las niñas dispongan de los conocimientos y recursos necesarios para proteger su salud.

Se necesitan inversiones urgentes para prevenir la mortalidad materna. Actualmente, el mundo está lejos de alcanzar la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas en materia de supervivencia materna. A nivel mundial, la tasa de mortalidad materna tendría que reducirse en torno a un 15% cada año para alcanzar la meta de 2030, lo que supone un aumento significativo respecto a las actuales tasas anuales de descenso, que se sitúan en torno al 1,5%.

Morbilidad Materna Extremadamente Grave (MMEG)

Múltiples inconvenientes en la correcta vigilancia de la mortalidad materna han posicionado la aparición de un indicador positivo que pone su mirada no en las mujeres que murieron, sino en aquellas que en condiciones habituales debieron morir y sobrevivieron.

Esto corresponde al llamado Maternal Near Miss (Near Miss Materno, NMM) de la literatura sajona cuya denominación en español es Morbilidad Materna Extremadamente Grave (MMEG). Actualmente, ambos términos NMM y MMEG son usados indistintamente en los países de las Américas.

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Definición de MMEG

La definición de MMEG es muy similar a la de muerte materna, con la diferencia que considera a aquellas mujeres que, en lugar de morir, sobrevivieron a una complicación extremadamente grave que ocurrió durante el embarazo, el parto o dentro de los 42 días posteriores a la terminación del embarazo.

Tanto las muertes maternas, como los casos de MMEG son también conocidos como resultados obstétricos graves.

Claramente, la identificación del NMM o MMEG debe considerar criterios bien establecidos, fundamental para lograr la estandarización de la definición. La falta de estandarización es en parte responsable de la gran variabilidad en las cifras publicadas de MMEG.

Criterios de la OMS para la MMEG

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) sugiere usar el marco definido por OMS en el año 2009. Este marco, acordado por los expertos más reconocidos en la temática solo incluye criterios extremadamente graves, que no dejan dudas sobre la proximidad a la muerte de las mujeres que los padecen.

OMS no usa en su clasificación patologías o entidades nosológicas, sino que cataloga los casos de MMEG de acuerdo con evidencias de falla orgánica, ya sea por signos clínicos, de laboratorio y/o de procedimientos que inequívocamente se relacionan a disfunción orgánica.

Ventajas de Monitorizar la MMEG

La principal ventaja es que, a diferencia de la muerte, en este caso el resultado final es la sobrevida de una mujer en condiciones extremadamente graves, lo que el equipo de salud, la familia y la comunidad interpretan como un éxito. Esto facilita los procesos de auditoría porque los profesionales involucrados están más anuentes a hablar de los distintos aspectos que rodearon al caso. Asimismo, la mujer sobreviviente es clave para conocer todos los eventos que llevaron al desenlace y de esta manera tener la visión de alguien clave en el proceso y ajena a los servicios de salud.

Mientras que en los casos de muertes maternas uno de los inconvenientes es el subregistro, debido a que un porcentaje no despreciable de las muertes maternas se producen fuera de los servicios de salud; los casos de MMEG acuden en el 100% de las veces a las instalaciones sanitarias, de manera que se podría contabilizar y conocer la totalidad de los casos de MMEG.

La caracterización de la MMEG no es indispensable para el clínico al momento de ofrecer la asistencia, pero su aplicación a través de la identificación de los casos, la información recabada mediante auditorías, la aplicación del modelo de seguridad y el ciclo de mejora continua institucional, finalmente ayudarán al equipo clínico a optimizar sus resultados.

Compromisos Internacionales y Derecho a la Salud Materna

En septiembre de 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración del Milenio, aprobada por 189 países y ratificada por 147 jefes de estado. Tras esta Declaración, la Cumbre del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas estableció los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio, que los países firmantes habrían de comprometerse a lograr para el año 2015.

México también ratificó la Constitución de la OMS, que establece que: «el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano».

Asimismo, México es parte del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; del Sistema de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Mismo que en su artículo 10, párrafo 2, menciona que «se debe conceder especial protección a las madres durante un período de tiempo razonable antes y después del parto», y en el artículo 12 afirma que «los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental».

También está la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW), que México firmó y ratificó en 1981. Esta afirma en su artículo 12 que:«Los Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en la esfera de la atención médica a fin de asegurar, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, el acceso a servicios de atención médica, inclusive los que se refieren a la planificación de la familia. (…) Los Estados Partes garantizarán a la mujer servicios apropiados en relación con el embarazo, el parto y el período posterior al parto, proporcionando servicios gratuitos cuando fuere necesario y le asegurarán una nutrición adecuada durante el embarazo y la lactancia».

Todos estos son principios internacionales que obligan a México a cumplir sus compromisos para con las mujeres, teniendo en cuenta sus procesos reproductivos y sus necesidades particulares en materia de salud reproductiva y maternidad.

Causas de Mortalidad Materna

Según un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en The Lancet Global Health revela que la hemorragia grave y los trastornos hipertensivos, como la preeclampsia, siguen siendo las principales causas de mortalidad materna.

Más de un 80% de las muertes maternas se producen por 4 causas principales, todas ellas evitables si se dispone del material sanitario y de los conocimientos necesarios para tratarlas:

  1. Hemorragias intensas durante el parto: un desgarro uterino, la ruptura de un embarazo ectópico y problemas derivados de la placenta.
  2. Infecciones.
  3. La eclampsia: enfermedad que aparece a partir de la segunda mitad del embarazo, durante el parto o incluso en el puerperio y provoca hipertensión, convulsiones o derrames cerebrales.
  4. Parto obstruido: la pelvis materna puede impedir la salida del feto.

Además de las causas que ya te hemos mencionado, hay otras menos habituales que también tienen una gran incidencia sobre el número de madres que mueren durante el parto o por motivos relacionados con el mismo. Entre ellas, las complicaciones de un aborto peligroso suponen casi un 15% del total de muertes maternas.

También hay enfermedades que pueden suponer un riesgo para el embarazo o que se vuelven más graves cuando la mujer está embarazada: entre ellas, queremos destacar el paludismo, el VIH, la anemia o diferentes enfermedades de carácter cardiovascular.

Importancia de la Asistencia Sanitaria de Calidad

Sin lugar a dudas, una asistencia sanitaria de calidad es vital para reducir la mortalidad materna. Si queremos reducir la mortalidad materna, es esencial luchar contra estos elementos y fomentar la educación y el acceso a los servicios sanitarios para embarazadas, proporcionando una asistencia continuada tanto a las madres como a los bebés.

Del mismo modo, involucrar a la comunidad supone un aumento en la formación y, por tanto, hace que sea más sencillo actuar adecuadamente ante un imprevisto durante la gestación o en el mismo momento del parto.

Tabla: Criterios de la OMS para la Clasificación de MMEG

Categoría Criterios
Disfunción orgánica severa Signos clínicos de disfunción orgánica (ej., coma, shock)
Falla orgánica Evidencia de laboratorio de falla orgánica (ej., creatinina > 3.0 mg/dL)
Intervenciones críticas Procedimientos para tratar o evitar la falla orgánica (ej., ventilación mecánica)

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