Muerte por Aborto Inducido: Causas y Complicaciones
El manejo del aborto en la actualidad es supervisado y avalado por organismos internacionales de salud, como la OMS, OPS, UNICEF, FIGO, entre otros. La causa de esta estrecha vigilancia se debe a los riesgos potenciales que pueden poner en peligro la vida de la mujer. Si analizamos la mortalidad materna mundial, en lugares como África y América Latina, las complicaciones por aborto ocupan un tercer y cuarto lugar como causa de muerte.
En México, encontramos que en el año 2008 ocurrieron 1 167 muertes maternas, y de ellas 78 (6.6%) fueron por aborto.
Sin embargo, además de las complicaciones fatales que pueden ocurrir en el manejo quirúrgico del aborto, se reconocen otras, relacionadas con infertilidad, aborto de repetición, mayor incidencia de placenta previa, placenta acreta y adenomiosis.
Evolución de las Técnicas de Aborto y sus Complicaciones
Por miles de años, el aborto fue tratado sólo con la administración de bebidas medicinales con acción oxitócica. El uso del legrado uterino apareció hasta 1845, cuando en Francia, el Dr. Joseph Recamier (1774-1852) inventó la legra usando unas cucharillas, que eran muy usadas en medicina para raspar excrecencias y tejido de granulación de las heridas. Recamier las adaptó uniéndolas a un tallo metálico largo. Su uso se generalizó por los años 1860's y 1870's, cuando se hicieron más ligeras y flexibles.
Al utilizar la legra con mayor frecuencia, aparecieron graves complicaciones inmediatas como la perforación uterina, la hemorragia e infección. Otras, de aparición más tardía se relacionaron con infertilidad y abortos de repetición.
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La infertilidad ocurre por el agresivo raspado de la cavidad uterina, que elimina amplias zonas de la capa basal del endometrio, que al cicatrizar forman adherencias entre la pared anterior y posterior del útero, causando amenorrea e infertilidad. El primero en describirlas fue Heinrich Fritz en 1921, pero fue hasta 1948 que Joseph G. Asherman publicó una serie de artículos que describían la frecuencia, etiología, síntomas y hallazgos radiológicos de esta condición, motivo por el cual se le conoce como síndrome de Asherman.
Los abortos de repetición, después de un legrado uterino ocurren en aquellos casos donde es necesario dilatar el cérvix. La dilatación se hace con instrumentos como las bujías de Hegar, que son unos cilindros metálicos de punta roma, de diferentes diámetros, que se introducen en el cérvix, aumentando el grosor gradualmente hasta lograr su objetivo.
Otros dilatadores usados en el siglo XIX eran tan complicados como pinzas de dos, tres y hasta cinco puntas, que se mantenían unidas para poder introducirlas en el canal cervical, y luego, al hacer girar un mecanismo de tuerca colocado en la base, estas puntas se separaban ejerciendo una presión mecánica sobre las paredes del endocérvix, causando en muchas ocasiones lesión estructural del mismo.
Este daño del cérvix se conoce como insuficiencia o incompetencia cervical, y clínicamente se caracteriza porque al aumentar el peso del embarazo a partir del segundo trimestre, el orificio cervical interno lesionado cede a la presión ejercida por la gestación, y termina por dilatarse tempranamente, con el consiguiente nacimiento de un producto inmaduro.
Avances y Cambios Legislativos en el Manejo del Aborto
Los grandes avances en el manejo del aborto, aparecieron cuando las legislaciones de diferentes países empezaron a aceptar el aborto legal en casos seleccionados y posteriormente, como una medida de planificación familiar. A finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, la prohibición del aborto se mantuvo de manera estricta, con penas severas contra la madre y el médico o partera que estuviesen involucrados.
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Sin embargo, al ver que la tasa de abortos no disminuía, y sobre todo, por el alto número de complicaciones en las madres, ciertos países se vieron obligados a hacer cambios legislativos. Por los años 1950's aparecieron leyes en los Estados Unidos y Europa, que suavizaron las penalizaciones por cometer aborto, y lo hicieron legal en ciertos casos específicos, como la violación y en caso de riesgo de muerte de la madre.
El movimiento feminista de los años 1960's, tuvo gran influencia para que en los 1970's, las leyes comenzaran a aceptar el aborto por decisión de la mujer. Por estos años aparecen medicamentos análogos a las prostaglandinas, como la dinoprostona, que fue descubierta en 1957, pero estuvo disponible para su uso hasta 1970, y el misoprostol que apareció en 1973. Estas drogas actúan estimulando las contracciones uterinas y activando la enzima colagenasa en el cérvix uterino, lo que induce a su reblandecimiento y dilatación. Estas sustancias se utilizan para inducir el aborto y para dilatar el cuello uterino.
El uso de la aspiración como un método para extraer el contenido uterino, fue publicado en China, por los doctores Wu Yuantai y Wu Xianzhen en 1958, después de varios años de estar usando la técnica. Sin embargo, sus trabajos fueron traducidos al inglés al cumplir el 50 aniversario del inicio de su aplicación.
Posteriormente, un psicólogo de los Estados Unidos, Harvey Karman refinó el método a principios de los años 1970's con el desarrollo de la cánula de Karman, suave y flexible, que evitaba la necesidad de la dilatación cervical y reducía los riesgos de perforación uterina. Actualmente, las organizaciones de salud así como los Colegios de Ginecología y obstetricia recomiendan usar siempre que sea posible este método, y dejar el uso de la legra sólo en casos seleccionados.
Complicaciones Específicas Asociadas al Aborto Inducido
Sea cual sea la técnica utilizada, el aborto provocado es un procedimiento quirúrgico o químico, que siempre se acompaña de un riesgo para la salud. A continuación te describimos las complicaciones más frecuentes según el método utilizado:
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Aborto por Succión, legrado o aspiración
Puede provocar infección, trauma del cérvix, peritonitis, endometritis, laceración o perforación del útero, hemorragia, trauma renal, inflamación pélvica, embolismo, trombosis, esterilidad.
Aborto por dilatación y curetaje (D y C)
Los mismos riesgos que el de succión o aspiración, y además puede haber complicaciones adicionales: perforación uterina, hemorragia, infección del tracto genital, laceración intestinal, absceso pélvico y tromboembolismo.
Aborto por dilatación y evacuación (D y E)
Los mismos riesgos que el método de dilatación y curetaje (D y C), ya mencionados, además de los siguientes: infección pélvica, renal, del cérvix y peritoneal. También puede causar que la mujer tenga en futuros embarazos implantación ectópica (fuera del útero), bebés de bajo peso o que nacen muertos.
Aborto mediante inyección salina
Puede provocar embolismo (coágulo) pulmonar, y formación de coágulos intravasculares que pueden afectar a distintos órganos.
Aborto mediante administración de prostaglandinas
Los riesgos más comunes son los siguientes: ruptura del útero, sepsis, hemorragias, paro cardíaco, vómito y aspiración de éste, embolia cerebral y fallo renal agudo.
Administración de mifeprex o mifepristone (RU-486)
La RU-486 puede provocar grave infección bacteriológica, sepsis (infección en la sangre), sangrado prolongado y abundante que podría requerir una cirugía, e incluso muerte.
Complicaciones en futuros embarazos
Tras un aborto inducido, en general no tienes por qué tener problemas para concebir y llevar una gestación a término. Pero debes tener en cuenta que se trata, generalmente, de una cirugía sobre el útero y, por tanto, no está exenta de consecuencias físicas potencialmente severas: perforación uterina, inflamación pélvica, cicatrices uterinas, adherencias, etc. Se podría poner en peligro tu fertilidad futura.
Los ginecólogos se encuentran a menudo con mujeres que después de un aborto, y sobre todo después de varios, no pueden quedarse embarazadas o bien tienen abortos espontáneos. En casos más extremos, como hemorragias o infecciones graves, puede llegar a ser necesaria una histerectomía, es decir, la extirpación del útero o parte de éste.
Otras veces, si se daña el cérvix (cuello del útero), debes saber que en embarazos futuros habrá riesgo de perder el hijo por tener un parto extremadamente prematuro, es lo que se llama incompetencia cervical.
Impacto Psicológico del Aborto
Someterte a un aborto inducido podría afectar a tu relación de pareja. Hay estudios que indican una incidencia de ruptura de parejas entre el 60% y el 70% (Dra. Burke) tras un aborto provocado.
Numerosos trabajos han estudiado las posibles secuelas que la práctica del aborto provocado puede ocasionar en las mujeres que lo sufren. Estas secuelas no deben considerarse como un síndrome, dado que el término “síndrome”, se utiliza para describir un conjunto de signos y síntomas que cuando ocurren juntos indican la existencia de una enfermedad o trastorno específico.
Aunque algunos de ellos afirman no encontrar correlación clara, entre incremento de trastornos psiquiátricos o conductas adictivas en las mujeres que han abortado voluntariamente respecto de las que han dado a luz, si encuentran evidencias de un incremento en las secuelas relacionadas en mujeres que han abortado dos o mas veces (Gómez & Zapata, 2005) (Council of Representatives of the American Psychological Association (APA).
Aznar et al. afirman que en todos los estudios reseñados pueden existir sesgos metodológicos, entre los que pueden destacarse la posible existencia de grupos muestrales heterogéneos, la falta de seguimiento a largo plazo de las mujeres estudiadas en algunos ensayos, una inadecuada valoración de la historia médica de las mujeres, especialmente en lo que se refiere a sus circunstancias reproductivas y a su salud mental.
También el distinto contexto en que se haya realizado el aborto, los posibles sesgos en la interpretación de los datos, especialmente condicionados por las características ideológicas de las personas o instituciones que hayan realizado el estudio, y el sentimiento de culpabilidad que la mujer pueda tener por haber abortado, que puede ser un factor influyente para que esta padezca trastornos psicológicos tras el acto abortivo.
Entre ellos, cabe destacar el trabajo de Fergusson et al., que incluye una cohorte de 534 mujeres de las que nacieron 1.265 niños, en Christchurch, una región urbana de Nueva Zelanda, a los que se ha seguido desde su nacimiento hasta que cumplieron 30 años.
Otro trabajo, una revisión firmada por Coleman, evalúa todos los artículos publicados en lengua inglesa, publicados entre 1995 y 2009, de los que selecciona para su consideración final 22 artículos, 15 de Estados Unidos y 7 de otros países. Un equipo liderado por el mismo autor publicó otro estudio en 2017 que incluyó a 987 mujeres estadounidenses que respondieron una encuesta psicológica después de haberse sometido a un aborto.
Este mismo año, un reciente trabajo publicado en la revista Journal of Psychiatric Research analiza la relación entre el aborto provocado y el riesgo a largo plazo de hospitalización por problemas de salud mental. Se trata de un estudio de cohorte retrospectivo de 28.721 abortos inducidos y 1.228.807 nacimientos en hospitales de Quebec, Canadá, entre 2006 y 2022. En comparación con otros embarazos, las tasas de hospitalización por trastorno psiquiátrico, trastorno por consumo de sustancias o intento de suicidio a lo largo del tiempo fue netamente superior en el caso de las mujeres que se habían sometido a un aborto provocado.
Los resultados mostraron que las tasas de hospitalización relacionada con la salud mental fueron más altas después de abortos inducidos que otros embarazos (104.0 frente a 42.0 por 10,000 personas-año). El aborto se asoció con la hospitalización por trastornos psiquiátricos (HR 1.81, IC 95% 1.72-1.90), trastornos por uso de sustancias (HR 2.57, IC 95% 2.41-2.75) e intentos de suicidio (HR 2.16, IC 95% 1.91-2.43) en comparación con otros embarazos.
Una revisión sistemática, muy robusta estadísticamente, ha tratado de aglutinar estos estudios con el fin de extraer conclusiones representativas sobre la incidencia de los abortos, tanto espontáneos (“miscarriage”) como provocados (“terminations of pregnancy” (TOP))- en la frecuencia de aparición de determinados problemas de salud y tasas de mortalidad subsiguiente en las mujeres que han experimentado un embarazo, así como la posible relación entre el número de embarazos no finalizados y el incremento de estos riesgos en una misma mujer.
Del análisis de los datos ofrecidos en los diferentes trabajos seleccionados, los autores extraen la conclusión de que puede establecerse una correlación entre abortos, tanto espontáneos como provocados, e incremento en el riesgo de muerte o la aparición de determinados trastornos en las mujeres analizadas.
El riesgo de muerte durante el embarazo y en el año posterior al aborto se compara con el de aquellas mujeres que han dado a luz a un hijo vivo. En las mujeres que han sufrido un aborto provocado (TOP) este riesgo es un 170 % mayor respecto de las que han dado a luz a un hijo vivo. El riesgo es un 84 % mayor respecto de los partos a término en el caso de abortos espontáneos.
La comparación de los grupos que han sufrido abortos, espontáneos o provocados, con el de las mujeres que han dado a luz a hijos vivos, resulta también reveladora. Este metaanálisis muestra que la mortalidad de las mujeres que han sufrido un aborto, espontáneo o provocado, es más del doble de la de aquellas que han tenido un hijo vivo. Algunas de las causas de muerte en estas mujeres son suicidio, accidentes u homicidio.
Existe una correlación entre aborto e incremento en la aparición de conductas autodestructivas, que pueden estar detrás de las causas de muerte mencionadas. La ratio de tasa de mortalidad en mujeres que han tenido 3 o más abortos provocados es de 2.92 respecto del grupo de referencia correspondiente a mujeres que no han sufrido ninguno. Para dos abortos es de 2.14, siendo de 1.45 en el caso de un solo aborto.
En el caso de las mujeres que han dado a luz a hijos vivos, el riesgo es menor con respecto a las que no han quedado embarazadas, con ratios de 0.69 para las madres de 3 o más hijos, y 0.54 para las de dos. Por último, las mujeres que son coaccionadas para practicarse un aborto tienen un mayor riesgo de padecer serias complicaciones, incluidas las tendencias autodestructivas.
Según concluyen los autores, este estudio es el primero que aborda los posibles efectos biológicos, conductuales y bioquímicos asociados con la interrupción del embarazo en un modelo animal. Del mismo modo, puede deducirse de sus resultados que existe una diferencia significativa entre la interrupción inducida del embarazo (aborto provocado) y el aborto natural.
Por lo tanto, este estudio indica la importancia y la necesidad de realizar más investigaciones objetivas sobre el aborto provocado, incluyendo estudios a nivel fisiológico y neurofisiológico. La inclusión del aborto provocado como un servicio relacionado con la salud reproductiva, como ocurre en muchos de los países en los que se legaliza, esconde, a la luz de estos resultados, una irresoluble contradicción. El aborto no solo resulta letal para el embrión o el feto contra el que se atenta, sino que induce objetivos efectos negativos psicológicos y fisiológicos, incluso de riesgo de muerte prematura, en la mujer que aborta.
Las consecuencias, especialmente negativas en casos de abortos provocados de repetición, en aumento especialmente en los países en que se legaliza, deberían hacer reflexionar tanto a la comunidad científica como a los organismos reguladores acerca de las nefastas consecuencias del aborto, que más allá de procurar la muerte de un inocente, multiplica los riesgos para la salud y la vida de las mujeres que lo practican.
El Aborto No Seguro como Causa de Mortalidad Materna
El aborto no seguro es una de las principales causas de mortalidad materna, responsable de al menos 1 de cada 12 muertes. Cada año, millones de mujeres enfrentan complicaciones graves, como infecciones y hemorragias, debido a la falta de acceso a servicios médicos seguros.
Sin acceso a un aborto seguro, muchas mujeres recurren a métodos inseguros, lo que aumenta el riesgo de complicaciones como infecciones, lesiones internas y fertilidad reducida. Las mujeres en África, Latinoamérica y Asia son las más afectadas por este problema de salud.
Cómo prevenir las muertes por aborto no seguro
Las acciones clave para reducir la mortalidad y las complicaciones son: proporcionar anticonceptivos para prevenir embarazos no deseados, ofrecer servicios de aborto seguro y tratar las complicaciones derivadas de abortos no seguros.
El trabajo de Médicos Sin Fronteras ante el aborto no seguro
Médicos Sin Fronteras respondemos a las consecuencias del aborto no seguro, proporcionando atención médica a las mujeres que sufren complicaciones. En muchos de nuestros proyectos de salud sexual y reproductiva, abordamos las consecuencias del aborto no seguro y ofrecemos servicios de aborto seguro cuando es necesario.
Complicaciones del aborto no seguro
Las principales complicaciones de un aborto no seguro son hemorragia grave, infección, peritonitis y lesiones en vagina y útero; también pueden darse consecuencias a largo plazo que afecten a embarazos futuros, entre ellas la infertilidad.
Tabla Resumen de Complicaciones y Riesgos
| Tipo de Aborto | Complicaciones Físicas | Complicaciones Psicológicas | Riesgos Adicionales |
|---|---|---|---|
| Succión, legrado o aspiración | Infección, trauma cervical, perforación uterina, hemorragia, esterilidad | Ansiedad, depresión, culpabilidad | Inflamación pélvica, embolismo, trombosis |
| Dilatación y curetaje (D y C) | Perforación uterina, hemorragia, infección del tracto genital, laceración intestinal | Ansiedad, depresión, culpabilidad | Absceso pélvico, tromboembolismo |
| Dilatación y evacuación (D y E) | Infección pélvica, renal, cervical, peritoneal | Ansiedad, depresión, culpabilidad | Implantación ectópica en futuros embarazos, bebés de bajo peso o mortinatos |
| Inyección salina | Embolismo pulmonar, coagulación intravascular | Ansiedad, depresión, culpabilidad | Daño a órganos |
| Administración de prostaglandinas | Ruptura uterina, sepsis, hemorragias, paro cardíaco | Ansiedad, depresión, culpabilidad | Embolia cerebral, fallo renal agudo |
| Administración de mifeprex (RU-486) | Infección bacteriológica grave, sepsis, sangrado prolongado | Ansiedad, depresión, culpabilidad | Necesidad de cirugía, muerte |
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