Sexualidad y Lactancia Materna: Una Perspectiva Integral

21.12.2025

La sexualidad durante el postparto y la crianza es un tema que merece atención y comprensión. La experiencia de la mujer en esta etapa puede cambiar significativamente, afectando tanto su deseo sexual como la dinámica de la pareja. El embarazo y el proceso de crianza pueden traer consigo una nueva perspectiva sobre la intimidad y la conexión emocional. Entender los cambios en la sexualidad durante el postparto es clave para fomentar una comunicación abierta y honesta.

Cambios Fisiológicos y Hormonales en el Postparto

La recuperación postparto está marcada por cambios hormonales y fisiológicos significativos. Después del parto, los niveles de prolactina aumentan, favoreciendo la lactancia. Esta hormona también puede disminuir el deseo sexual, ya que influye en el equilibrio hormonal general del cuerpo. Por otro lado, el estrógeno, que disminuye temporalmente tras el parto, es esencial para la salud vaginal. Los cambios hormonales postparto no solo afectan la libido, sino también el estado de ánimo. Esto puede generar sentimientos de tristeza o ansiedad en las madres.

Recuperación del Suelo Pélvico

El suelo pélvico puede debilitarse tras un parto vaginal, especialmente si se realizó una episiotomía. El daño en los músculos y tejidos puede provocar incontinencia urinaria o pérdida de soporte. La rehabilitación del suelo pélvico es esencial. Ejercicios como los de Kegel ayudan a fortalecer esta área, mejorando tanto la función como la vida sexual después del parto. La recuperación tras una cesárea implica un proceso diferente. La cirugía causa un trauma físico, y el dolor puede limitar la actividad física durante las primeras semanas. En el caso de un parto vaginal, la recuperación puede ser más rápida, pero todavía hay que considerar el cuidado del tejido dañado. Ambas experiencias requieren atención a los cambios fisiológicos y emocionales.

Impacto en la Relación de Pareja

La llegada de un bebé transforma la relación de pareja y la forma en que ambos se relacionan íntimamente. La crianza compartida presenta retos que pueden afectar la conexión emocional y sexual de la pareja. Es esencial que ambos mantengan una comunicación abierta. Las parejas deben priorizar momentos de calidad juntos. Establecer rutinas que incluyan tiempo para hablar, salir y disfrutar de actividades puede fortalecer el vínculo. La empatía se vuelve un elemento clave. Reconstruir la intimidad tras el parto requiere paciencia y comprensión. Es normal que las expectativas sexuales cambien. Fomentar el afecto no sexual, como abrazos y caricias, puede ayudar a reconstruir el vínculo. Establecer un ambiente seguro y reconfortante permite que ambos se expresen sin presión. Ambos deben recordar que la sexualidad postparto se adapta a nuevas realidades.

Desafíos Comunes y Adaptaciones Necesarias

La vida sexual durante el postparto presenta diversos desafíos que requieren adaptaciones por parte de los padres. El libido puede variar significativamente en el período postnatal. Esto puede deberse a factores hormonales, emocionales y físicos. Las preocupaciones sobre la imagen corporal y la adaptación a la nueva rutina familiar también pueden influir. Durante el postparto, muchas mujeres reportan falta de lubricación, lo que puede dificultar la experiencia sexual. Esto puede ser consecuencia de cambios hormonales, el estrés y la lactancia. Es importante que las parejas discutan activamente las preocupaciones sobre la incomodidad física. Establecer un entorno de confianza permite probar diferentes posiciones que podrían ser más cómodas. La incorporación de nuevas prácticas sexuales puede enriquecer la vida íntima de los padres. Estas prácticas pueden incluir técnicas de juego previo más prolongadas o nuevas posiciones que se adapte mejor a sus necesidades físicas. La comunicación juega un papel vital en esta fase. Compartir deseos, límites y preferencias puede ayudar a improvisar sobre la vida sexual.

Lea también: Ejercicios seguros para embarazadas

Reinicio de la Actividad Sexual y Anticoncepción

Tras el parto, las parejas pueden tener preguntas sobre el reinicio de la actividad sexual y la elección de métodos anticonceptivos. La cuarentena postparto, que generalmente dura alrededor de seis semanas, permite que el cuerpo de la mujer se recupere. La penetración puede ser incómoda inicialmente. Se recomienda esperar hasta que la mujer se sienta lista, tanto físicamente como emocionalmente. El momento de reiniciar la actividad sexual puede variar entre parejas. Seleccionar lubricantes adecuados puede mejorar la experiencia sexual postparto. En cuanto a los anticonceptivos, existen diversas opciones disponibles. Las parejas deben considerar métodos hormonales, como las píldoras o inyecciones, así como opciones de barrera como los preservativos. Consultar a un profesional de la salud puede brindar información valiosa sobre qué opción es la más adecuada.

El Rol de la Lactancia Materna

La crianza de un recién nacido presenta desafíos que pueden influir en la salud sexual y el bienestar de la madre. La lactancia materna es fundamental para la salud del bebé, pero puede tener efectos significativos en la sexualidad de la madre. Además, el hecho de que la madre dedique tiempo a amamantar puede dejarla con menos energía y menos tiempo para la intimidad. La falta de tiempo y el cansancio son problemas comunes en la crianza. Las responsabilidades diarias, como cambiar pañales y alimentar, pueden consumir gran parte del día. Para abordar esto, es fundamental establecer rutinas que permitan a ambos padres tener momentos de descanso y conexión. La crianza respetuosa promueve un entorno familiar seguro y afectuoso, lo cual es beneficioso para la salud materno-infantil. Cuando las necesidades de la madre son atendidas, su bienestar general mejora, lo que puede impactar positivamente en su vida sexual.

Preguntas Frecuentes sobre Sexualidad y Postparto

  • ¿Cuándo se puede retomar la actividad sexual después del parto? Generalmente, se aconseja esperar entre cuatro y seis semanas después del parto, o hasta que el o la especialista lo confirme en la revisión posparto.
  • ¿Es normal la falta de deseo sexual después del parto? Sí, es muy normal. La fatiga, los cambios hormonales (especialmente si se está amamantando), el dolor, la nueva responsabilidad del cuidado del hijo o hija y los cambios en la imagen corporal pueden reducir significativamente el deseo sexual en la mujer que ha parido.
  • ¿Cuánto duran los loquios (sangrado postparto)? Los loquios son las pérdidas de sangre y tejido que el útero expulsa después del parto. Pueden durar varias semanas.
  • ¿Hay diferencias en la recuperación sexual después de un parto vaginal o cesárea? Las recomendaciones sobre el tiempo de espera suelen ser similares (4-6 semanas). Después de un parto vaginal, puede haber molestias por puntos o cicatrices. Después de una cesárea, la cicatriz abdominal puede ser sensible y es importante que esté bien cicatrizada antes de cualquier presión.
  • ¿Es posible sentir dolor durante las relaciones sexuales después del parto? Es posible. La sequedad vaginal (debida a los cambios hormonales, especialmente en la lactancia) y la sensibilidad en la zona de la episiotomía o desgarros pueden causar molestias o dolor.
  • ¿Cómo influye la lactancia en la sexualidad? Sí, la lactancia puede influir en la sexualidad de diversas maneras. Disminuye los niveles de estrógenos, lo que provoca sequedad vaginal que puede mejorar con el uso de lubricantes vaginales.
  • ¿Qué posiciones sexuales son más recomendables después del parto? En el caso de las relaciones con penetración, las posiciones en las que la mujer que ha parido tiene el control de la penetración y la profundidad suelen ser las más adecuadas. Posiciones como la mujer encima, la cuchara o estando de lado, o con la mujer a cuatro patas, pueden ser buenas opciones para evitar presión sobre la cicatriz del parto o la barriga.
  • ¿Puedo quedar embarazada durante la lactancia? Sí, absolutamente. La lactancia no es un método anticonceptivo 100 % fiable. Puedes quedarte embarazada incluso si no has tenido la primera regla postparto.
  • ¿Qué puedo hacer para aliviar la sequedad vaginal después del parto? Utilizar un lubricante a base de agua o de silicona es esencial. Los hidratantes vaginales (de uso regular) también pueden ayudar a mejorar la salud del tejido vaginal.
  • ¿Cómo afecta la imagen corporal a la sexualidad después del parto? Algunas mujeres se sienten menos deseables o incómodas con su cuerpo después de dar a luz. Esta percepción puede disminuir su autoestima y generar ansiedad o reticencia a la hora de tener relaciones sexuales. La pareja también puede sentir la tensión o la distancia que se genera a causa de estos cambios. Reconocer que los cambios en la imagen corporal son una parte natural del postparto y abordarlos con comprensión, comunicación y empatía (capacidad para identificarse con otra persona y compartir lo que siente) es esencial para mantener una vida sexual plena y una relación sana. El apoyo mutuo es clave para superar estos retos.
  • ¿Cómo manejar los cambios en la dinámica de pareja después del parto? Los cambios en la dinámica de la pareja son habituales. La prioridad del cuidado del o la bebé, la fatiga y los cambios hormonales de la madre pueden hacer que las relaciones sexuales disminuyan.
  • ¿Cuál es la clave para mantener una buena comunicación en la pareja durante el postparto? La clave es la sinceridad y la empatía (capacidad para identificarse con otra persona y compartir lo que siente). Hablar abiertamente sobre vuestros sentimientos, miedos, dolores y deseos.
  • ¿Son beneficiosos los ejercicios de Kegel después del parto? Sí, pueden ser muy beneficiosos. Ayudan a fortalecer los músculos del suelo pélvico, que pueden haberse debilitado durante el embarazo y el parto.
  • ¿Es posible fortalecer la conexión de pareja después de tener un hijo o hija? Sí, muchas parejas encuentran que su conexión se hace más profunda después de tener un hijo o hija.

El Papel de la Pareja y el Apoyo Mutuo

Desde el inicio de los tiempos la lactancia materna y la crianza han sido cosa de mujeres. Los varones se encargaban de cubrir las necesidades básicas de alimentación y protección de las mujeres, especialmente en la etapa reproductiva. Actualmente se está dando un cambio de tendencia en el que las parejas se implican cada vez más en la crianza siendo más conscientes del cambio que supone en sus vidas. En términos generales, la incorporación de las mujeres al mundo laboral durante el siglo pasado actuó en detrimento de la lactancia materna. La vuelta al trabajo a las pocas semanas tras el parto junto con los avances en la fabricación y comercialización de las leches de fórmula disminuyó las tasas de amamantamiento en el mundo globalizado. Los niños y las niñas quedaban a cargo de otras mujeres, quienes les alimentaban con biberones de leche artificial. Por otro lado, surgen en la misma época algunas campañas de desprestigio de la leche de fórmula, anunciando mayores tasas de mortalidad infantil en lactantes alimentados con la misma. Con el paso del tiempo se da un nuevo cambio de tendencia, pues los estudios de las últimas décadas muestran que las tasas de lactancia materna aumentan ligeramente y que las mujeres con más alto nivel de estudios y de ingresos amamantan más. El más elevado nivel de estudios hace que la madre conozca más realidades, se informe más de las decisiones sobre crianza y cuente con una red personal y profesional de apoyo más amplia.

Los recién nacidos y recién nacidas sólo pueden crear lazos de apego intenso con una persona. En el lactante amamantado esta persona va a ser su madre. Si el lactante tiene un apego seguro con su madre, mejor será su relación con la pareja y demás miembros de la familia. El cerebro de la mujer cambia para la crianza, dándose un entramado hormonal complejo orientado al amor y al cuidado de su hijo o hija casi exclusivamente. En ocasiones la pareja de la madre se puede sentir desplazada, puede envidiar esa relación tan íntima que tienen la madre y la criatura, y es un sentimiento normal. Hablar de la lactancia y la crianza incluso antes del embarazo va a propiciar una relación más sana entre los progenitores. A pesar de que muchas parejas lo plantean así, no es necesario compartir la alimentación del recién nacido para sentirse partícipe como padre o madre. La misión de la pareja en el puerperio es asegurar el bienestar de la madre, puesto que, si la madre está bien, su hijo o hija estará bien. Durante la estancia hospitalaria la pareja tiene un papel clave. Desde el apoyo incondicional durante el proceso de parto hasta la preservación de la intimidad durante el ingreso. Deberá entender las necesidades de la madre y velar por su respeto de familiares y profesionales en estos delicados momentos.

La salud mental de la madre pasa por un periodo sensible durante el POSPARTO. Incluso en el seno de una relación de pareja sana, los cambios que conlleva la llegada de un nuevo miembro a la familia pueden desestabilizar las bases de la misma. Proteger la maternidad debe ser una misión conjunta como sociedad. La salud de las madres repercute directamente en la salud de su descendencia y, de esta manera, en el avance de la humanidad. Las parejas tienen este papel en la unidad familiar. En nuestro país el permiso laboral es el mismo para la mujer que pare que para su pareja: dieciséis semanas. Es obligatorio que la mujer que ha parido disfrute de las primeras seis semanas, pudiendo repartir las otras diez con su pareja si lo desea. Existen permisos de lactancia, reducción de jornada y la posibilidad de excedencia. El comienzo de la vida de un hijo o hija requiere de un contacto continuo con quien va a establecer una relación de apego, su madre. A pesar de lo desplazada que se pueda sentir la pareja, su papel es fundamental para el bienestar del binomio. Con el paso del tiempo los niños y las niñas buscan más contacto con la otra persona, momento en el que afianzarán su relación.

Lea también: La proporción de sexos al nacer en España

Aspectos Biológicos y Hormonales de la Lactancia y la Sexualidad

La lactancia materna ha estado unida a la reproducción desde el inicio de la humanidad. Somos casi los únicos mamíferos que mantienen las relaciones sexuales durante el periodo de amamantamiento. Las relaciones sexuales no se desaconsejan en la gestación, a excepción de que haya amenaza de parto prematuro, rotura prematura de membranas o sangrado vaginal activo. En general aumenta la libido, especialmente en el segundo trimestre. Las zonas erógenas femeninas están más vascularizadas e inervadas y los genitales externos y las mamas crecen, lo cual puede aumentar la sensibilidad y facilitar la excitación. Llegar al orgasmo supone beneficios al feto como mayor aporte sanguíneo y mayor secreción materna de endorfinas. El parto es un momento trascendental en la vida de la mujer, más aún en su esfera sexual. Las experiencias que rodean este momento pueden condicionarla de por vida. Es interesante tener en cuenta el tipo de parto, especialmente si se produjo traumatismo perineal. Algunas prácticas durante el parto o la inadecuada reparación del periné afectan a la vida sexual de la mujer. Al parto le sigue un periodo de infertilidad fisiológico producido por cambios endocrinos en el eje hipotálamo-hipófisis-ovario. Una mujer que no amamanta recupera el periodo a partir de los veinticinco días, produciéndose la primera ovulación entre los 25 y los 35 días. La posibilidad de que haya habido ovulación aumenta cuanto más tiempo pase antes de la primera menstruación. Cuando hay sangrado generalmente ha habido ovulación previamente, sin embargo, las primeras ovulaciones no son adecuadas para que progrese una gestación. Durante la ovulación aumenta la permeabilidad del epitelio mamario. Esto produce aumento de la concentración de sodio y cloro y disminución de lactosa y potasio.

El periodo de amenorrea POSPARTO confiere ventajas al organismo materno, entre ellas la recuperación de los depósitos de hierro al no haber metrorragia. Por otro lado, sirve como método natural de control de la fertilidad. Debemos conocer bien las bases del método de lactancia y amenorrea para que sea eficaz. Para ello debe darse que el lactante sea menor de seis meses, que no haya habido sangrado vaginal en los primeros 56 días POSPARTO y que la lactancia materna sea exclusiva. Si se dan estos tres aspectos la posibilidad de gestación es del 2%. Se pueden utilizar métodos de barrera, métodos hormonales de solo progestágenos (a partir de las seis semanas POSPARTO preferiblemente) y dispositivos intrauterinos. Varios episodios en la vida sexual y reproductiva de la mujer están mediados por las mismas hormonas. El ciclo menstrual, las relaciones sexuales, el parto, la lactancia o el climaterio están regulados por estrógenos, progesterona, testosterona, FSH, LH prolactina y oxitocina. Las mamas cambian durante el ciclo menstrual, el orgasmo, el embarazo y la lactancia. El útero se contrae durante el orgasmo, el parto y la lactancia. Conociendo la interrelación de todos estos eventos no sería extraño referirse a la lactancia materna como algo que podría producir placer sexual. Este fenómeno existe, pero pocas madres hablan de él. El sentimiento de culpabilidad o vergüenza puede hacer que las mujeres lo oculten. Es fundamental un entorno física y psicológicamente seguro para la madre lactante. Los episodios pasados o presentes relacionados con violencia sexual pueden condicionar el inicio y duración de la lactancia materna, disminuyendo sus tasas. La vida de pareja sufre gran transformación. La comunicación es esencial por parte de los dos miembros, quienes deben conocer la extremada sensibilidad de este periodo. La madre desarrolla una nueva relación amorosa con el lactante y se centra casi exclusivamente en ella. Pierde el interés en las relaciones sexuales, lo cual debe ser comprendido por su pareja. La esfera sexual humana es amplia y compleja.

La Disminución de la Libido Durante la Lactancia

En ocasiones al hablar sobre la disminución de la libido con alguna madre lactante, percibo en ella una sensación de ser la única que experimenta una disminución del deseo sexual tras el nacimiento de su bebé. Sin embargo, la disminución del deseo sexual es frecuentísimo, diría, que es más probable que ocurra que no. Por lo que creo que se debería hablar mucho más sobre este tema, que es poco tratado durante la gestación, tal vez, porque las futuras madres están inmersas en otras cuestiones, e incluso, si durante esta etapa experimentan un menor deseo sexual, es vivido como algo natural, consecuencia de todos los cambios que han producido durante la gestación, como, por ejemplo, cambios en la percepción de la imagen corporal, la disminución del nivel de energía, presencia de síntomas fisiológicos y molestias corporales, sumándose a estos un cierto nivel de ansiedad por infundadas creencias populares o tabúes, que hacen que algunas parejas de manera equivocada tomen la determinación de disminuir, a medida que avanza la gestación o incluso abolir totalmente las relaciones sexuales.

Igualmente, una vez acontece el parto, es frecuente prestar poca atención a la sexualidad, principalmente, porque como ya sabemos no se recomienda tener relaciones coitales antes de cuarenta días, y aunque se puede recuperar la intimidad de la pareja de otras formas, en estos primeros días, los padres dan máxima prioridad al bebé. Así que, pasado este tiempo, y llegado el momento en el que se supone que toca retomar la vida sexual, es cuando muchas parejas se preguntan qué está pasando, porque parece no apetecer.

Por lo tanto, para que no os coja desprevenidas/os la falta de libido durante la lactancia, hoy vamos hablar sobre ello.

Lea también: Lactancia materna prolongada: un análisis completo

Niveles Hormonales y su Impacto

A nivel fisiológico, con el inicio de la lactancia materna los niveles hormonales cambian descendiendo de forma especial el deseo sexual. Tras el parto, las mujeres van a experimentar una serie de cambios en la secreción de algunas hormonas (estrógenos y testosterona), las cuales son importantes para el mantenimiento de la libido y la fertilidad. Estas hormonas se quedan a menos cero cuando la mujer ha parido, mientras en contrapartida otras hormonas responsables de la producción de la leche (prolactina) aumentaran.

Estos bailecitos hormonales que vive la mujer en el periodo de lactancia hacen que la respuesta sexual pueda verse temporalmente afectada ¡Pero esto no es patológico! Hormonalmente podemos compararla a la situación que experimentan las mujeres durante la menopausia, apareciendo a la vez otros signos comunes a la misma, como la sequedad vaginal y los sofocos. Como he mencionado no se trata de un trastorno, sino de algo puramente fisiológico, que protege en cierta manera a la especie, impidiendo que durante este periodo de lactancia las hembras no puedan engendrar más crías.

El Estado Emocional y Físico

Principalmente mencionar el parto en sí, que este puede afectar al estado emocional y físico de la mujer. Un parto supone un gran un esfuerzo físico y un gran gasto de energía Algunos partos pueden ser difíciles y seguramente la recién estrenada madre necesite un tiempo para recuperarse a nivel físico y mental. Si ha habido episiotomía, puede hacer que la región perineal quede lastimada o más sensible y en consecuencia que las relaciones sexuales resulten más dolorosas durante cierto tiempo, del mismo modo una cesárea, conlleva una herida que puede causar disconfort o dolor.

Miedo y Temor

De igual modo, no solo el miedo a experimentar dolor inhibe el deseo sexual después del parto, también el temor a un nuevo embarazo puede ser, entre otras, razones suficientes para que disminuya el apetito sexual. A su vez, los cambios que sufre el cuerpo de la mujer después de parir, no son siempre bien aceptados por todas las mujeres, ciertos complejos que antes no existían, pueden afectar a la autoestima de la mujer haciendo que se sienta menos atractiva, menos cómoda y con menos ganas de tener relaciones sexuales.

Factores Contextuales

No podemos obviar otro aspecto contextual relacionado con el nuevo papel de ser madre/padre, como la fatiga, la falta de sueño y el cansancio que suponen cuidar a un bebé las veinticuatro horas del día, de día y de noche, algo agotador tanto desde el punto de vista físico como emocional, un cansancio que se acentúa en la madre ante el cometido de ser la responsable de alimentar al bebé y la incertidumbre que conlleva la duda de si será capaz de producir suficiente leche para poder llevar a fin tal cometido. También es normal que el hombre se vea condicionado por algunos de estos factores y pueda rechazar el encuentro sexual.

tags: #lactancia #materna #y #sexualidad

Publicaciones populares: