Natación en el Embarazo: Beneficios y Riesgos en el Tercer Trimestre

30.11.2025

La actividad física está recomendada en todas las mujeres embarazadas, ya que les proporciona la fuerza y resistencia necesarias para poder mantener la gestación y tener un parto sin complicaciones. No obstante, no todos los deportes ni ejercicios son apropiados. La intensidad de estos ejercicios debe ser leve o moderada, de manera que no se pueda perjudicar al bebé.

¿Qué beneficios tiene el deporte en el embarazo?

En general, todos los médicos y especialistas recomiendan a las mujeres hacer ejercicio durante todo el embarazo, siempre y cuando no se considere un embarazo de riesgo. La razón es que la actividad física proporciona múltiples beneficios para el estado de salud de la mujer gestante.

Entre ellos, se pueden destacar los siguientes:

  • Reduce las molestias digestivas y el estreñimiento.
  • Disminuye la ansiedad, la depresión y el insomnio.
  • Aumenta la elasticidad en las articulaciones.
  • Mejora la tensión arterial.
  • Ayuda a controlar el peso y evitar la obesidad.
  • Aumenta el bienestar psicológico.
  • Reduce el riesgo de sufrir diabetes gestacional.
  • Ayuda a recuperar antes la silueta después del parto.

Además, está demostrado que el deporte disminuye el tiempo de hospitalización tras el parto y reduce el número de cesáreas.

Deportes en el Embarazo

Las mujeres que ya practicaban algún deporte antes del embarazo pueden seguir con él, aunque será conveniente reducir la intensidad y consultar con el médico si existe alguna contraindicación. Por otra parte, aquellas mujeres embarazadas no acostumbradas a realizar ejercicio deben buscar alguno con el que se sientan cómodas y empezar a practicarlo de forma gradual.

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A continuación, se comentan los deportes más recomendados durante la gestación y algunos consejos prácticos.

Natación o aquaerobic

Entre los deportes más eficaces y seguros para las embarazadas se encuentra la natación. De hecho, nadar es un ejercicio excelente para las gestantes ya que activa la mayor parte de los músculos de su cuerpo, a la vez que alivia la presión sobre las articulaciones. Los ejercicios en el agua son muy recomendados durante el embarazo, ya que al mantener el cuerpo sumergido se reduce enormemente el peso físico y el riesgo de dañarse. El agua también evita que el cuerpo se sobrecaliente mientras la mujer practica ejercicio.

La natación o el resto de actividades acuáticas mejoran el tono muscular, la circulación sanguínea, la respiración, etc. Además, ayudan mucho a relajarse, a combatir los dolores de espalda y a poder dormir mejor por las noches. También contribuye a aumentar la resistencia pulmonar, mejora la oxigenación al bebé y mantiene la temperatura corporal estable. Además, es una actividad ideal para estimular la circulación, a la vez que ayuda a conciliar mejor el sueño.

En el caso de la natación o el aquaerobic, no hay ningún inconveniente en practicarlos durante el segundo o el tercer trimestre de embarazo. Estas mujeres se sentirán muy cómodas al flotar dentro del agua, ya que no tienen que soportar todo el peso de la tripa.

Recomendaciones para nadar en cada trimestre del embarazo

Primer trimestre

Durante el primer trimestre del embarazo puedes practicar la natación de forma segura, siempre y cuando no te esfuerces demasiado y evites lanzarte al agua de golpe ya que esto podría aumentar el riesgo de sufrir un aborto espontáneo. Los expertos recomiendan nadar unos 30 minutos, entre 3 y 4 veces a la semana. De esta manera, podrás mantener regulado tu peso corporal y prevenir las náuseas y los mareos, dos problemas comunes durante los primeros meses.

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Segundo trimestre

Para el segundo trimestre de embarazo deberás empezar a usar un bañador premamá pues, aunque no te haya crecido mucho el vientre, te sentirás más cómoda en el agua y protegerás mejor al bebé. Uno de los estilos más recomendados en estos meses es el estilo espalda ya que alivia la presión sobre el vientre, a la vez que contribuye a relajar y distender la columna. En el segundo trimestre podrás mantener el ritmo de ejercicio de los meses anteriores, aunque si estás en una situación de riesgo será mejor que lo consultes con tu médico de cabecera.

Tercer trimestre

En la recta final del embarazo también puedes practicar la natación sin poner en riesgo a tu bebé. En estos meses, los especialistas recomiendan el estilo pecho o braza ya que requiere mucho menos esfuerzo, a la vez que facilita la respiración, ayuda a mantener una mayor estabilidad y fortalece los músculos de la pelvis, lo cual será de mucha ayuda para el momento del parto.

Realizar ejercicio acuático durante el embarazo te ayudará a preparar tu cuerpo (¡y mente!) para ese día tan esperado y especial: la llegada del bebé. Además, tal y como te contamos aquí, gracias a sus múltiples beneficios te mantendrás en forma, ayudarás al correcto desarrollo del pequeño y reducirás cualquier tipo de molestia propia de la etapa, ¿pero sabes hasta cuándo puedes practicar natación?

Las clases para embarazadas están recomendadas pasado el primer trimestre de gestación hasta el último día de tu embarazo, ya que no corres el riesgo de sufrir caídas, golpes, elevadas temperaturas por estar al aire libre o peligro por alturas. Y no solo eso, es sabido que las últimas semanas pueden ser un poco complicadas debido al aumento de peso, la hinchazón, las molestias de espalda, el cansancio acumulado… Probablemente no te apetezca moverte mucho pero nada mejor que el agua para aliviar todos estos síntomas antes del gran día.

Sin embargo, sí que es conveniente dejar de ir a la piscina en las últimas 6 semanas de gestación, ya que existe un riesgo de infección.

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5 consejos para que nades con seguridad

  1. El agua templada es el medio ideal para practicar natación durante el embarazo. Los cambios bruscos de temperatura pueden afectar tu metabolismo y el del bebé, por lo que es recomendable que evites nadar en el agua demasiado fría o por encima de los 38º. Es aconsejable que te des una ducha antes de entrar en la piscina o de bañarte en el mar para evitar cambios bruscos de temperatura.
  2. Nada para relajarte, no para alcanzar una meta. Nadar demasiado rápido o apostar por estilos que necesitan mucho esfuerzo, como el estilo mariposa, requiere un gran gasto de oxígeno, lo cual puede poner en riesgo la adecuada oxigenación al bebé.
  3. Evita entrar al agua en ayunas. Nadar en ayunas o con el estómago vacío aumenta las probabilidades de que experimentes náuseas o debilidad en el agua, lo cual puede ponerte en riesgo a ti y al bebé.
  4. Precalienta siempre antes de empezar a nadar. Con 5 o 10 minutos que dediques a hacer ejercicios de estiramiento y calentamiento es suficiente. Ten en cuenta que al no hacerlo tienes un riesgo mayor de sufrir lesiones musculares.
  5. Si puedes controlar tu pulso cardiaco mientras nadas, mucho mejor. Lo ideal será que no sobrepases las 140 pulsaciones por minuto. No obstante, tener un pulso demasiado bajo también puede ser peligroso, por lo que en esa situación, abstente de entrar al agua.

En cualquier caso, es importante que antes de comenzar a nadar, consultes a tu médico para que te realice un chequeo médico general y te diga si estás preparada para empezar o no. También debes comunicarle a tu entrenador personal el tiempo de embarazo que tienes y ponerlo al tanto de las sugerencias de tu médico.

Precauciones adicionales para nadar en la playa durante el embarazo

Es seguro nadar en la playa durante todos los trimestres del embarazo, siempre y cuando no existan complicaciones médicas y se tenga la aprobación del médico tratante. A la hora de bañarse en la playa durante el embarazo, siempre hay que ir con precaución y evitar un esfuerzo excesivo, especialmente durante el primer y tercer trimestre.

Además, la exposición prolongada a altas temperaturas pueden incrementar el riesgo de deshidratación y golpes de calor. Las precauciones principales incluyen evitar nadar en áreas con corrientes fuertes o un oleaje alto, no exponerse al sol durante períodos prolongados para evitar el golpe de calor y mantenerse hidratada bebiendo agua frecuentemente.

La temperatura del agua no debe ser ni demasiado caliente ni demasiado fría. Aguas extremadamente frías pueden aumentar el riesgo de hipotermia, mientras que aguas muy calientes pueden elevar demasiado la temperatura corporal, lo cual no es seguro durante el embarazo.

Estilos de natación recomendados y no recomendados

De los cuatro estilos más comunes de la natación, solo uno está desaconsejado para las mujeres embarazadas: el estilo mariposa. Se trata de una postura de nado muy exigente que obliga a realizar un esfuerzo notable con la parte superior del cuerpo, especialmente con la zona lumbar y el cuello, y requiere una gran coordinación corporal y respiratoria. Además, cada brazada lleva aparejada un golpeo del torso contra el agua muy poco apropiado para el embarazo.

Estilos recomendados:

  • Crol: Estilo generalmente seguro y adaptable.
  • Espalda: Es el estilo más sencillo ya que permite dosificar el esfuerzo.
  • Braza: Su especial incidencia en zonas concretas del cuerpo como glúteos, abductores y el perineo hacen que este estilo esté especialmente indicado para los últimos meses de gestación.

Duración recomendada de la natación

No hay estipulado un tiempo adecuado para que las mujeres embarazadas practiquen natación, pero hacerlo durante 20 o 30 minutos permite obtener todos los beneficios de este deporte sin riesgo. Siempre que tu embarazo sea normal y no presentes algún factor de riesgo que contraindique el ejercicio, realízalo al menos 3 veces por semana desde el inicio del embarazo si ya lo practicabas antes, o de forma paulatina a partir del segundo trimestre si no realizabas previamente ningún deporte.

¿Qué hacer si rompes la bolsa en el agua?

Es una de las principales dudas al final del embarazo. No sucede nada, probablemente en el momento no te enterarás, pero cuando salgas del agua sentirás que sale líquido de tu vagina de forma más o menos constante. Muchas mujeres rompen la bolsa fuera del agua y también tienen dudas sobre ello, pues no siempre se produce una pérdida evidente de líquido amniótico.

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