Nanas: Canciones de Cuna, Origen, Significado y Tradición

25.11.2025

En la cultura popular, las canciones de cuna están asociadas a una relación positiva materno-filial y a la transmisión generacional de signos culturales. Pero, ¿se canta siempre al afecto y al apego sano desde la nana? Veamos cómo la tristeza y el temor también aparecen en las canciones de cuna.

Federico García Lorca y las Nanas Infantiles

Federico García Lorca dedicó una de sus conferencias a las nanas infantiles, paseando por el mundo lírico de la cultura española y sus emociones. En general, navegar en el mundo lorquiano nos lleva, casi sin remedio, a empaparnos de pasión, melancolía, folclore y cierta tragedia.

Una Nana Distinta a Eurovisión

Si Lorca nos ha servido como introducción de este artículo sobre las canciones de cuna y las emociones, casi un siglo después, la huella del poeta granadino se palpa en el universo creado por la cantante Blanca Paloma en su bulería Eaea.

La canción seleccionada durante la final del Benidorm Fest para representar a España en Eurovisión 2023 tiene como protagonistas -tanto en su letra como en su escenografía- elementos imposibles de separar de la obra de Lorca: la luna, el color rojo sangre y la muerte.

La artista alicantina describe su fusión electroflamenca como «un amor que va más allá de la muerte» inspirada en el mundo de las canciones de cuna.

Lea también: Blanca Paloma y la nana flamenca

Beneficios de Cantar Nanas

Eso sí, haber comenzado repasado el tono melodramático de las canciones de cuna en la cultura española no debe esconder los beneficios derivados de su canto. Al efecto calmante de las nanas es necesario unir la transmisión de seguridad y protección que siente cada bebé al escucharlas.

Las Emociones Musicales

En términos absolutos, la música está muy asociada a los circuitos de recompensa del cerebro, facilita determinados estados sociales y modifica procesos cognitivos. Por eso incluso se habla de las emociones musicales. De hecho, a los 8 meses de vida ya somos capaces de discriminar transformaciones melódicas de una secuencia original repetida. Esto sería la base orgánica de las nanas: la repetición de un compás -generalmente 4×4- reiterando la misma estrofa sin cambiar la melodía. Esta redundancia es la que genera el ritmo por el que responden de una manera muy parecida bebés de cualquier cultura.

En lo que se refiere a esto, una conocida firma de muebles británica realizó en 2019 un estudio en el que identificaron que canciones pop muy conocidas, como One de U2 o Hate me de Ellie Goulding, tienen la estructura musical de la que estamos hablando. Curiosamente, las letras de ambas canciones transitan por un sentido oscuro de las relaciones interpersonales con desesperanza y desasosiego. Y es aquí donde vemos la conexión de las melodías de cuna con los sentimientos de miedo.

El Temor y las Canciones de Cuna

Lejos de tratar una intencionalidad explícita de trasladar miedo a bebés mediante las nanas, pasando por los ejemplos tomados por García Lorca y llegando hasta Blanca Paloma, en los distintos rincones de la península se une el afecto con la advertencia temerosa, la realidad con la fantasía. La nana o canción de cuna es un tipo de canción popular que se ha transmitido oralmente de generación en generación, en la que se pueden encontrar muchas de las primeras palabras que se le dicen al niño pequeño. Se admite comúnmente que la nana es una canción breve con la que se arrulla a los niños, que tiene como finalidad esencial que el destinatario de la misma concilie el sueño; su interpretación se produce, en la mayoría de las ocasiones, cuando el niño no se quiere dormir o cuando tiene dificultades para conciliar el sueño.

En cualquier clasificación del Cancionero Infantil que contemple las edades del niño, habría que incluir la canción de cuna -junto a los primeros juegos mímicos- en el apartado de composiciones que requieren la figura de un adulto como emisor de la cantilena, y que se corresponde con los primeros años de la vida del infante, es decir, desde su mismo nacimiento hasta los momentos en que empieza a ser capaz de expresarse oralmente con cierta autonomía, aunque ello no impedirá que se sigan practicando durante más tiempo (Cerrillo, 2005: 33-44).

Lea también: Descubre las Nanas Cortas

Orígenes y Tradición Hispánica

Pero volvamos a la nana hispánica: su origen español, al igual que los demás géneros del folclore infantil, parece fuera de toda duda; de otro modo, sería difícil explicar no sólo los parecidos, sino incluso las exactitudes, que existen entre composiciones de diversos países hispanoamericanos, que antes de la llegada de los españoles hablaban lenguas muy diferentes. Los registros de embarque de las expediciones españolas a América nos indican que, junto a libros religiosos, vidas de santos, sermones, vocabularios eclesiásticos, obras de Garcilaso de la Vega o Fray Luis de Granada, también se llevaron al otro lado del Atlántico colecciones de romances y de canciones, así como resmas de coplas (que solían incluir textos de tradición popular), catones y cartillas.

Además, los testimonios indirectos de algunos cronistas de Indias (Pedro Cieza de León, Diego Fernández Palencia o Bernal Díaz del Castillo) nos confirman este trasvase de España a América. De sobra son conocidas las versiones que, en diversos países de la América de habla hispana, existen de los temas romancísticos de Mambrú, Delgadina, Bartolo o La pájara pinta, por poner sólo algunos ejemplos, manteniendo casi siempre los elementos básicos de la composición originaria española. Es de suponer que los viajeros preferían los 'libros profanos', entre los cuales había literatura de ficción propia del tiempo [...] Muy numerosas son la sobras de poesía épica y lírica, y a finales de siglo [se refiere al XVII], los romances y cancioneros.

Existen muchas coincidencias entre esos testimonios [se refiere a los que cita Rodrigo Caro en Días geniales o lúdricos y otros poetas españoles de la Edad de Oro] y las rimas infantiles de nuestro tiempo: como si los niños de hoy fueran los mismos -casi los mismos- que vivieron en los siglos XVI y XVII (y aún podemos decir, como si fueran los mismos que vivieron en la Edad Media, puesto que esas cancioncitas eran ya viejas cuando fueron recogidas).

Gracias a todo eso, la nana, como modalidad de poesía lírica popular de tradición infantil, aún se encuentra viva en la tradición de los países de habla hispana, con ese nombre, o con el de canción de cuna, e incluso con otras denominaciones no tan conocidas en España: arrullos, cantos de arrorró o rurrupatas.

Características Literarias y Temáticas

La sencillez comunicativa de la nana, en la que un emisor (el adulto) transmite un mensaje (directo, breve y conciso) a un destinatario (el niño) del que no se suele esperar contestación, no es impedimento para que aparezcan elementos que, literariamente, la enriquecen; sirva como ejemplo que el emisor se apoya en determinados personajes -que tienen una función secundaria- para reforzar los contenidos de su mensaje, es decir, para incitar al niño a que concilie el sueño.

Lea también: Letras de nanas populares

La frecuente presencia de la madre, las citas a la ausencia del padre, las referencias a diversos quehaceres hogareños (lavar, planchar, cocinar) y el constante recuerdo del amor que los padres sienten por su hijo confieren a las nanas un especial tono afectivo, muy familiar, que las identifica, y que, además, aparece potenciado por la presencia de abundantes diminutivos: «nanita», «casita», «pajaritos», «chiquitín», «ojitos», «guagüita», etc., por un lado, y de frecuentes estribillos que, con su ritmo reiterativo y machacón, logran crear esa sensación de arrullo que, presumiblemente, debe ayudar al niño a dormirse: A la ro, ro, ro; A la nea, nea; Ea, ea, ea; Arrorró, arrorró; Ea la ea, ea la ea, son algunos de los más usados en la nana hispánica.

El tono afectivo a que antes nos hemos referido no es el único en la tradición de la nana: es también importante el tono derivado de la propia concepción de estas canciones, es decir, el tono imperativo con que se induce al niño a que concilie el sueño lo más rápidamente que sea posible. Precisamente, las nanas en que este tono imperativo es más explícito son las que más vivas se conservan, tanto en España como en Hispanoamérica. Se unen, pues, en ocasiones, lo familiar y lo imperativo, pero ello no nos oculta la existencia explícita de amenaza en otras nanas: conocida es la tradición del coco, personaje que, curiosamente, no aparece en muchas nanas españolas, pero cuya existencia popular está muy extendida, asociada siempre al género de la nana.

El Coco y Otros Seres Amenazantes

La fuerza mágica del coco es, precisamente, su desdibujo. Nunca puede aparecer, aunque ronde las habitaciones. Y lo delicioso es que sigue desdibujado para todos. Se trata de una abstracción poética y, por eso, el miedo que produce es un miedo cósmico, un miedo en el cual los sentidos no pueden poner sus límites salvadores… porque no tiene explicación posible [...] El miedo que el niño le tenga depende de su fantasía y puede, incluso, serle simpático.

En lenguaje de los niños, vale figura que causa espanto, y ninguna tanto como las que están a lo oscuro o muestran color negro de 'cus', nombre propio de Can, que reinó en Etiopía, tierra de los negros. El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua se refiere al «coco», en la cuarta entrada de dicho término, como «fantasma que se figura para meter miedo a los niños». Y el Diccionario de uso del español, de María Moliner, por su parte, lo define como «ser fantástico, supuesto demonio, con el que se asusta a los niños» (Moliner, 1987: 655), y remite a otros personajes de significado similar, como bu, camuñas, cancón, cuco y papón, a los que nosotros añadiríamos El tío del saco y el Sacamantencas.

La tradición de la nana no es sólo española, ni siquiera hispana; con la misma o con otras denominaciones, en toda Europa se asusta con el coco, entendiendo como tal ese ser imaginario que produce miedos infantiles, que serán mayores o menores, según sea la propia fantasía del niño destinatario de la amenaza.

Nanas en Diversas Culturas

En todos los países, en todas las culturas, los niños/as recién nacidos/as escuchan por primera vez música de parte de los adultos que les quieren, a través de las nanas. Las nanas, esas canciones infantiles cantadas por madres, padres, abuelas etc., a los bebés con el fin de acunarles y tranquilizarles son deliciosas melodías con letras sencillas que provocan en los bebés sensación de seguridad y de amor, ayudándoles a conciliar el sueño.

En un mundo cambiante, las nanas ayudan a crear espacios seguros para los niños. Hoy, en medio de la vorágine de cambios que nos depara la pandemia de la COVID-19, estas canciones se perfilan una vez más como un vehículo importante para preservar momentos de ternura entre padres y pequeños.

Nanas y la Historia Personal

Presentes en todas las culturas, las nanas son un eco de la historia de quienes las cantan. Las de Jadiya se transformaron en canciones sobre la guerra. «Mis hijos sabían cómo me sentía», dice pensativa.

Las nanas revelan nuestros temores, pero también -y quizás ahí radique su importancia- son un reflejo de nuestros consuelos.

El Proyecto Nana del Carnegie Hall

En 2011 El Carnegie Hall, histórico auditorio musical de Nueva York, desarrolló el Proyecto Nana. Basado en conclusiones científicas como que las nanas benefician la salud materna, fortalecen los vínculos paternofiliales y potencian el desarrollo infantil, el proyecto fomenta la colaboración entre músicos profesionales y padres recientes de cara a la composición de nanas personalizadas para sus hijos.

El proyecto ha propiciado la creación de miles de nanas en distintos países, llegando a madres y padres a través de hospitales, refugios para gente sin hogar, programas para madres jóvenes y centros penitenciarios. «Muchas madres explican espontáneamente cómo recurren a las canciones de cuna para reconstruir el hogar», apunta Dennie Palmer Wolf, consultora de investigación del Proyecto Nana.

Tabla: Beneficios de las Nanas

BeneficioDescripción
Calma y RelajaciónEl ritmo monótono y la melodía suave ayudan a nivelar la frecuencia cardiaca del bebé.
Transmisión de SeguridadLos bebés sienten cercanía, cariño y seguridad al escuchar las voces de sus padres.
Desarrollo EmocionalFortalecen los vínculos afectivos familiares y estrechan la comunicación entre padres e hijos.
Desarrollo CognitivoContribuyen a ampliar el vocabulario infantil y fomentan la creatividad e inteligencia.

Bibliografía

  • ALBERTI, Rafael, 1988. Obras completas, 3 vols.
  • BECERRA, G. y PELLICER, C., 1984. Una indita en su chinampa. (Coplas para niños y niñas). México, D.
  • CAJÉS, Juan de, 1901. Auto de los desposorios de la Virgen, ed. De L. Rouanet.
  • CARO, Rodrigo, 1978. Días geniales o lúdricos [¿1626?, 1884].
  • CASTRILLÓN, Silvia, s/f: Tope, tope, pun. Arrullos, rimas y juegos.
  • CERRILLO, Pedro C., 1992. Antología de nanas españolas.
  • CERRILLO, Pedro C., 1994. Lírica popular española de tradición infantil, vol. II. Cuenca: Ediciones de la UCLM.
  • CERRILLO, Pedro C., 2005. La voz de la memoria. (Estudios sobre el Cancionero Popular Infantil).
  • CERVANTES, Miguel de, 1977. Don Quijote de la Mancha, 2 vols. Madrid: Cátedra.
  • CONDE, Carmen, 1985. Canciones de nana y desvelo.
  • COVARRUBIAS, Sebastián de, 1987 [1611]. Tesoro de la lengua española, (art. «coco»).
  • DE LA CRUZ, Sor Juana Inés, 1992. Obras completas.
  • FRENK, Margit, 1973. «El folclore poético de los niños mexicanos».
  • FUERTES, Gloria, 1978. Obras incompletas.
  • GARCÍA LORCA, Federico, 1996. Obras completas. Ed. De Miguel García Posada, 4 vols.
  • GARCÍA ROMERO, P. N. y RUBIO HERNÁNDEZ, O., 1987. «Nuestros romances de infancia en América». En Hernán Cortés y su tiempo. Actas del Congreso Hernán Cortés y su tiempo.
  • GIL, Bonifacio, 1964. Cancionero infantil universal. Madrid: Aguilar.
  • LALANA, Fernando y FAGÉS, Estrella, 1992. El Coco está pachucho.
  • LEONARD, Irving, 1953. Los libros del conquistador. Naranja dulce, limón partido. Antología de la lírica infantil mexicana.
  • MOLINER, María, 1987. Diccionario de uso del español, 2 vols.
  • ORTA, Guillermo, 1984. La canción de cuna mexicana. México, D.F.: Miguel A.
  • PITRE, 1871: Canti popolari siciliani, 2 vols.
  • RODRÍGUEZ MARÍN, Francisco, 1981: Cantos populares españoles, 5 vols. [Sevilla: F. Álvarez y Cía, 1882-83].

tags: #nana #canciones #de #cuna #letra #origen

Publicaciones populares: