Nuevas Perspectivas sobre la Sexualidad: Un Análisis de las Prácticas Sexuales entre Jóvenes Universitarios Mexicanos
La cultura occidental ha forjado, a través de siglos de tradiciones y costumbres, formas ideales de relacionarnos, modelos de comportamiento enmarcados en una jerarquía de valores que compartimos como civilización occidental. Con el paso del tiempo, estos modelos se cuestionan, se desdicen, se fragmentan: el tiempo los abandona y todos nosotros los rehacemos, los reformulamos y reinventamos.
En el presente texto, discutimos las prácticas de sexo ocasional entre jóvenes universitarios/as mexicanos/ as, prácticas que cuestionan las nociones tradicionales de una de las formas ideales de vincularnos: la relación estable o formal entre dos personas que han considerado inherentes nociones como la virginidad, la monogamia y la fidelidad.
Ya han pasado décadas desde la llamada revolución sexual del siglo xx durante los años 60. Hoy podemos encontrar preservativos en cualquier esquina y pastillas del día siguiente en cualquier súper; podemos acceder al procedimiento de interrupción del embarazo en el Distrito Federal sin mayores contratiempos económicos ni administrativos; los jóvenes podemos llevar a cabo prácticas sexuales de diferente manera a las de antaño. Estas prácticas sexuales se enmarcan en sistemas de percepciones que son cambiantes, que son discontinuos y polimorfos.
El objetivo de este texto es desentrañar el mosaico de nociones y percepciones respecto a las prácticas sexuales de los/as jóvenes, en concreto de jóvenes mexicanos / as universitarios /as de la unam en la ciudad de México. Partimos de una premisa básica sobre la sexualidad: es el campo donde confluyen factores biológicos, psíquicos, sociales y políticos que configuran las distintas realidades de dichos/as jóvenes y de todos/as respecto a las prácticas sexuales. Partimos, a la vez, del reconocimiento del contexto en el que se desarrolla nuestra investigación; es decir, de sujetos en una cultura occidental, católica y machista como es la mexicana, pero que también son conscientes de los contrastes que la ciudad de México revela en cuanto a laicidad y posturas críticas en la población respecto a múltiples temas.
De tal forma, nos preguntamos: ¿cómo viven los y las jóvenes universitarios/ as su sexualidad? ¿Tienen ya una vida sexual activa? ¿Cómo significan sus prácticas y cómo desarrollan nociones respecto a dichas prácticas? ¿Qué discursos esgrimen para hacer inteligible su vida sexual? ¿Sustentan valores tradicionales como la virginidad y la fidelidad?
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Por ejemplo, Jeffrey Weeks habla de una nueva revolución sexual “en la que masculinidad-feminidad, la normalidad-anormalidad y la naturaleza de la vida íntima se están viendo sujetas a profundas transformaciones” (Weeks 2002). Otros autores han buscado nuevas categorías de análisis para las nuevas pautas de comportamiento sexual entre las nuevas generaciones. Una de ellas es la de “permisividad”, que nos refiere a:
[...] una actitud flexible ante las diversas prácticas sexuales, en presencia o ausencia de vinculación afectiva, cuya finalidad es la satisfacción, y que está influida por factores personales -moral, autoconcepto-, culturales -religión, usos y costumbres- y sociales -familia, grupo de pares, comunidad- (Cañizo 2010: 288).
En su obra La transformación de la intimidad, Anthony Giddens postula la existencia de una sexualidad plástica.
Se han utilizado dos metodologías complementarias. Por un lado, se realizaron entrevistas estructuradas a siete estudiantes de dicha facultad, en Ciudad Universitaria en el Distrito Federal, y cuyos requerimientos principales fueron: estar registrado/a como estudiante regular en la fcpys, tener entre 18 y 25 años y contar con credencial vigente de la Facultad. Por otra parte, se realizó una encuesta a diferentes estudiantes de dicha Facultad;2 en total se aplicaron 183 cuestionarios respondidos por 100 mujeres (54.6% del total) y 83 hombres (45.3% del total) con las mismas características que en las entrevistas. El análisis que presentamos posee, entonces, dos vertientes: la cuantitativa y la cualitativa, para así enriquecer el estudio y análisis del presente trabajo.
Se entiende por sexo casual en esta investigación a la(s) práctica(s) de carácter sexual entre dos sujetos que no mantienen ningún tipo de lazo afectivo o emocional. En muchas ocasiones, estas prácticas ocurren la primera vez que se conocen. Entre estas prácticas puede haber coito, sexo oral y faje -frotamiento entre dos cuerpos y tocamiento de las partes del cuerpo de la otra persona-.
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Relaciones y Apertura: Explorando las Dinámicas Modernas
En la actualidad, uno de los cambios más relevantes en la cultura de los jóvenes es su nivel de acceso a información sobre el sexo y la salud sexual, así como una actividad sexual cada vez más constante y que inicia cada vez más temprano. Existe una diferencia entre las prácticas sexuales que pueden tener dos personas que mantienen una relación formal de noviazgo y las que establecen dos personas que no mantienen ningún lazo afectivo, pues muchas veces ni siquiera se conocen. Hemos partido de indagar si los jóvenes distinguen diferencias entre ambas.
Bruno es un joven que dice preferir las relaciones formales; en su discurso parece distinguir claramente una “relación formal” de una “relación casual”. En sus relaciones, él busca:
[...] crear vínculos afectivos con una persona de manera prolongada y con perspectivas al futuro. Pues, para diferenciarlo de relaciones de pareja casuales... Actualmente tengo una relación. Teóricamente se ha discutido dentro de la relación la posibilidad de abrir la relación de alguna u otra manera, pero en la práctica finalmente funciona como las relaciones típicas.
Parece contraponer la idea de “abrir la relación” a la idea de “relaciones típicas”, lo que revela que en él existe una distinción casi de oposición entre ambas. Nótese a su vez el hecho de que “se ha discutido” el tema; es decir, que existe hoy en día, en algunas relaciones, la posibilidad de hablar sobre el tema y colocarlo como punto de discusión y diálogo. Aunque afirma no oponerse a la existencia de las “relaciones casuales”, como él las llama, no parece estar abierto a llevarlas a cabo:
No me opongo, pero en la práctica me parezco más a un romántico tradicional que ve las relaciones sexuales como derivación de las relaciones de pareja pensadas hacia el futuro, con enamoramiento, como vínculos prologados con otro ser humano. No son así necesariamente, por eso en la práctica es como si fueran relaciones amorales, pero viendo a otras personas cómo las llevan a cabo parecen ser de ese tipo.
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Bruno distingue entre lo inmoral y lo amoral. Para él, este último es el calificativo que otorgaría a las prácticas sexuales casuales. Niega haber tenido sexo casual alguna vez; sin embargo, él considera que este tipo de prácticas “han aumentado y tienen un papel sumamente importante para las personas jóvenes”. Entre las razones por las que no tendría una relación casual, él concede gran parte de ello a su formación y educación.
La Virginidad en la Sociedad Contemporánea
La virginidad ha sido un valor relevante para muchas culturas. En la mexicana aún existe en ciertas partes del país un resguardo y protección de la virginidad de las mujeres solteras como el sumo valor que les otorga la legitimidad misma de su existencia. Sin embargo, la independencia y libertad del propio cuerpo que han abanderado los movimientos feministas ha permeado en ciertas esferas de las ciudades.
A la pregunta formulada en la encuesta, “¿Crees que para muchos jóvenes de tu edad es importante que su pareja sea virgen?”, 50.6% de los hombres respondió que está “en desacuerdo” o “muy en desacuerdo”,3 y 12% de ellos está “muy de acuerdo” o “de acuerdo”. A la misma pregunta, 59% de las mujeres respondieron estar “en desacuerdo” o “muy en desacuerdo”, y solo 11% de ellas está “de acuerdo”. Observamos que casi seis de cada diez mujeres parecen no otorgar valor a la virginidad, mientras que, tanto para hombres como para mujeres, la cifra sobre la valoración de la virginidad como importante es muy parecida (11% y 12%).
Cuando preguntamos en las entrevistas, “Cuando comenzaste la relación con tu actual pareja, ¿era importante la virginidad?”, Bruno nos responde:
B: Sí era importante, pero hay que considerar que la relación de la que estoy hablando comenzó hace muchos, muchos años. Entonces era bastante pequeño y en ese momento sí lo consideraba como un aspecto importante; creo que cuando comenzó, porque a lo largo de la relación obviamente fue perdiendo importancia y, en realidad, nunca me pareció un elemento tan fundamental.
E: ¿Por qué era importante?
B: Porque era muy joven y obviamente está implícito en mi formación y toda la educación que me llevó a ver la relaciones de pareja de una manera.
La respuesta de Carlos ante la misma pregunta es parecida:
E: ¿Cuando comenzaste la relación era importante la virginidad de tu pareja?
C: Sí.
E: ¿Por qué era importante?
C: Porque manifestaba los ideales machistas judeo-cristianos propios del hombre del siglo xx. Era importante que [la mujer] no fuera fácil.
E: O sea, en la actualidad, ¿ya no es importante para ti?
C: Sí, también lo sigue siendo.
E: ¿Sigues siendo machista?
C: Sí.
A la pregunta de la encuesta “¿Qué tan de acuerdo estás con que una mujer pierde valor cuando ya no es virgen?”, solo 3.6% de los hombres estuvo “de acuerdo” o “muy de acuerdo”, y 3% de las mujeres dijo estar “muy de acuerdo” o “de acuerdo”. En contraste con la pregunta de la encuesta, “¿Qué tan de acuerdo estás con que un hombre pierde valor cuando ya no es virgen?”, ni una sola mujer (0%) estuvo de acuerdo; es decir, que existe 3% de las mujeres que consideran que una mujer sí pierde valor cuando ya no es virgen, pero todas consideran que un hombre no pierde valor por dejar de ser serlo.
Diálogo, Acuerdos y Compromisos en las Relaciones
Una constante entre las respuestas encontradas en las entrevistas es el diálogo como base para generar acuerdos en una relación. Al parecer, existe la posibilidad de que se hable en las relaciones del tema de la “apertura”. El establecimiento de reglas no escritas, pero discutidas, es algo a lo que se refieren todos los informantes. En las entrevistas, los/as informantes utilizan tres palabras para designar dicho convenio: diálogo, acuerdo y compromiso. Las tres suponen espacios de negociación entre las partes. Si bien es cierto que no sabemos en qué condiciones se realicen dichas negociaciones o qué asimetrías de poder se advierten, el establecimiento de estas reglas no escritas es fundamental para ambas partes: establece su rango de acción en la vida cotidiana y delinea fronteras que pueden o no cruzar dependiendo de las cláusulas que se deciden muchas veces en el instante en que se presentan las situaciones. Andrea, por ejemplo, apela a la salud como límite:
E: ¿Consideras que las relaciones sexuales deben ser exclusivas con tu pareja o deben de tener mayor libertad?
A: Depende del acuerdo que se tenga. Yo tengo un acuerdo con mi pareja en el que no es posible, por cuestiones de salud.
Dialogar permite, independientemente de quién gane la discusión, el establecimiento de una plataforma de igualdad, aunque sea momentánea, entre dos fuentes del habla. Los resultados de dicho diálogo serán aceptados tanto por una parte como por la otra. A la pregunta de la encuesta,”¿Qué piensas de una persona que tiene sexo casual con otra persona que no es su pareja?”, 19.3% de los hombres contestaron que ”está bien”, 26.5% que ”no está ni bien ni mal”, 12% que ”está mal” y 42.2% que “depende del tipo de acuerdo en la relación”. Por su parte, 11% de las mujeres piensa que ”está bien”, 34% considera que ”no está ni bien ni mal”, 15% que ”está mal” y 40% que ”depende del tipo de acuerdo en la relación”.
Esto quiere decir que, del total de encuestados/as, 30.6% piensa que tener sexo casual con otra persona que no es su pareja ”no está ni bien ni mal”, y 41% que ”depende del tipo de acuerdo en la relación”. Si sumamos las respuestas ”no está ni bien ni mal” con ”depende del tipo de acuerdo en la relación”, obtenemos 70.6%. Por lo que puede observarse, existe en la mayoría de encuestados/as una postura relativista respecto a la posibilidad de tener sexo casual, independientemente de si se encuentra alguien en una relación o no, ello garantizado por la variable del ”tipo de acuerdo”. Esto se contrapone a una postura tradicional que le asigna un valor negativo al acto mencionado, y que se refleja en solo 12% de los hombres y 15% de las mujeres.
No obstante la apertura de las relaciones y la postura relativista que revelan los resultados de la pregunta anterior de la encuesta, los universitarios encuestados parecen contradecirse con los resultados de la siguiente pregunta: ”¿Consideras correcto que una persona termine su relación si su pareja tiene sexo casual con otra persona?”. En este caso, 55.4% de los hombres respondió que sí era correcto terminar la relación y 20.5% que no. Por su parte, 53.6% de las mujeres respondió que sí era correcto y 18% que no. Es decir, la mayoría de los/as informantes no están dispuestos a continuar su relación en caso que su pareja haya tenido sexo casual con alguien más.
Por ejemplo, Erick afirma que la monogamia no fue un valor preponderante del acuerdo: “Jamás nos comprometimos a la monogamia, ninguno lo exigió al otro, ni hubo la necesidad; fue un acuerdo. Por tanto, no me considero un fiel, pero tampoco tengo un remordimiento”.
Andrea y Diana apelan a la idea de una transición entre una relación que comienza como libre a una formal. Existe una inversión de los factores que anteriormente se consideraban como pasos sucesivos lógicos de una relación: 1. encuentro entre dos sujetos →2. acuerdo de relación formal entre ambos → 3. formalización del compromiso ante actores sociales [llámese matrimonio en muchas sociedades] → 4. relación sexual. Actualmente, el orden de los factores parece no coincidir con dicha ecuación social de antaño:
Diana: Al principio, cuando empezamos a salir, era como algo muy casual. Era una relación casual que no pretendía llegar a más. No pretendíamos ser novios. Era como de lo mismo: sexo nada más. Y como a los tres meses empezamos a ser novios. Salíamos rara vez para eso, ninguno de los dos queríamos ser novios y salíamos así nada más para tener sexo y cosas así, y ya hasta después fuimos novios.
La temporalidad funge entonces como eje de distinción entre una relación casual y una formal. Esto es, a medida que avanza el tiempo en que dos personas salen, la relación adquiere otra condición. Pero ¿cuáles son las otras características que diferencian a un tipo de relación de otro? ¿Cómo perciben estos/as jóvenes las líneas entre una situación y otra?
Tabla resumen de resultados de encuestas
| Pregunta | Hombres (Sí) | Mujeres (Sí) |
|---|---|---|
| ¿Crees que para muchos jóvenes de tu edad es importante que su pareja sea virgen? | 12% | 11% |
| ¿Consideras correcto que una persona termine su relación si su pareja tiene sexo casual con otra persona? | 55.4% | 53.6% |
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