Beneficios de la Leche para Niñas: Nutrición, Salud y Bienestar

17.11.2025

La vuelta al cole es todo un reto para los niños, que en estas fechas necesitan más que nunca una alimentación rica y variada que les proporcione energía. De sobra es conocido que los lácteos son un elemento fundamental en toda dieta equilibrada, pero ¿sabes cuáles son los principales beneficios de los lácteos para los niños?

Fuente Esencial de Nutrientes

La leche y sus derivados son una fuente esencial de calcio. Tres raciones de lácteos proporcionan la cantidad diaria de calcio recomendada por la mayoría de los expertos en nutrición. Además, los lácteos son ricos en proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos, vitaminas y minerales esenciales para el desarrollo de los niños.

Según el Decálogo sobre la importancia de la leche en la etapa infantil elaborado por la Asociación Española de Pediatría, estudios recientes demuestran que la grasa natural de la leche podría contribuir positivamente al mantenimiento de una buena salud cardiovascular y proteger frente a patologías como la diabetes o el síndrome metabólico.

En este Decálogo, la Asociación Española de Pediatría también señala que hay una relación entre consumo de leche y estatura física en niños y adolescentes y que su valor nutricional no puede ser equiparado al de las bebidas vegetales, como la de soja, avena, arroz o almendras.

Evita Enfermedades Bucodentales

El consumo de lácteos ayuda a prevenir la aparición de afecciones en encías y dientes, como las temidas caries. Una de las proteínas de la leche, la caseína, es la responsable, ya que reduce la adhesión de la bacteria causante de las caries. Las fuertes propiedades antibacterianas de otras proteínas de la leche también contribuyen a mejorar la salud bucodental de los niños.

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Hidratación Natural

La importante actividad física que suelen realizar los niños y adolescentes hace que sea fundamental una adecuada hidratación, especialmente si se practican actividades deportivas intensas. Los productos lácteos son una fuente natural de electrolitos, que ayudan a recuperar el sodio perdido a través del sudor. La leche, al ser en gran parte agua, ayuda a enfriar el cuerpo y a mantener el balance entre agua y electrolitos.

Contribuye a Conciliar el Sueño

La arraigada costumbre de tomar un vaso de leche antes de ir a la cama tiene su razón de ser: El triptófano, el calcio y la vitamina B12, presentes en la leche y sus derivados, contribuyen a conciliar el sueño y a que éste sea más profundo y reparador. Y un descanso reparador es fundamental para que niños y adolescentes renueven energías para emprender el nuevo día con fuerzas.

Consumo Recomendado

Los lácteos son un alimento básico en toda dieta equilibrada. Se recomienda el consumo de 2-3 raciones de leche y lácteos a partir de los 12 meses de edad y hasta la adolescencia, cuando el consumo recomendado pasa a ser de 3-4 raciones diarias.

Falsos Mitos Sobre los Lácteos

Actualmente circulan muchos falsos mitos sobre los lácteos y su consumo. La grasa láctea es un buen aliado para prevenir el sobrepeso en la población infantil. Más de 41 millones de niños de hasta 5 años tiene sobrepeso u obesidad. En España, cerca de un tercio de los más pequeños tiene kilos de más.

Un nuevo trabajo, publicado en ‘The American Journal of Clinical Nutrition’, revela un hallazgo que podría evitar el sobrepeso infantil. La investigación observacional sugiere que mayores ingestas de grasa de leche de vaca se asocian con una menor adiposidad infantil.

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Existen diversas explicaciones para entender como la leche de vaca entera protege frente a la adiposidad infantil. Por un lado, la grasa de la leche remplaza a las calorías vacías de las bebidas azucaradas. Por otro lado, la grasa de la leche podría provocar sensación de plenitud a través de la liberación de determinadas hormonas relacionadas con el apetito como la colecistoquinina o un péptido similar al glucagón, con lo que disminuye el deseo de alimentos calóricamente densos.

Tipos de Leche y Productos Lácteos

Otro aspecto importante es la variedad y características de los distintos tipos de leche: entera, semidesnatada y desnatada. Cada tipo aporta nutrientes en diferentes proporciones y su elección puede adaptarse a las necesidades individuales de los niños. Aparte de las variantes de la leche, hay una gran diversidad de productos lácteos que podemos encontrar como yogures, diferentes tipos de quesos, kéfir... que aportan un amplio rango de beneficios a nuestra salud y la de los más pequeños.

La leche que llega a las escuelas catalanas proviene de granjas del territorio, donde cuida cada detalle del proceso de producción para garantizar que sea fresca y de calidad. Elegir productos de proximidad nos hace más conscientes de lo que comemos, y también ayudamos a los productores de nuestro territorio y contribuimos a mantener viva la cultura y la economía local.

Con Cataluña como Región Mundial de la Gastronomía 2025, se refuerza la sensibilización sobre la importancia del consumo de alimentos de calidad y de proximidad, promoviendo un consumo responsable y respetuoso con el territorio.

La Importancia de la Leche en la Etapa Infantil

En este post también queríamos destacar el decálogo «La importancia de la leche en la etapa infantil». Se trata de un conjunto de aspectos desarrollados por la Asociación Española de Pediatría (AEP), la Fundación Española de Nutrición (FEN), y la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) que dan a conocer lo fundamental de consumir leche u otros productos lácteos y la incidencia positiva que tiene para los niños.

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A diferencia del resto de mamíferos, el ser humano consume la leche de otras especies animales para alimentarse, consumida como tal o mediante la elaboración de productos lácteos fermentados como el yogur, el queso, etc. La leche y el resto de productos lácteos constituyen un grupo de alimentos completo y equilibrado.

Proporciona un elevado contenido en nutrientes en relación con el contenido calórico. Sus proteínas (caseína y proteínas del suero) son de alto valor biológico, aporta hidratos de carbono (lactosa), grasas y vitaminas liposolubles. El consumo de leche y derivados lácteos mejora la calidad global de la dieta, en especial de calcio, potasio, magnesio, cinc, vitaminas A y D, riboflavina y folato.

Se recomienda una ingesta diaria de 2 a 4 raciones, en concreto dos raciones en la primera infancia, 2 a 3 para los escolares y entre 3 y 4 para los adolescentes (una ración de leche equivale a 200-250 ml, una de yogur a 125 ml y una de queso curado de 40 a 50 g).

El Calcio y la Salud Ósea

La leche es un alimento rico en minerales, en especial calcio y fósforo. El calcio constituye el principal componente del hueso y es esencial para el mantenimiento de una buena salud ósea. La masa ósea aumenta a lo largo de la infancia para alcanzar su pico de máxima mineralización en algún momento entre el final de la 2ª y el inicio de la 3ª década de la vida.

La acreción de calcio es mayor cuando el estirón puberal está en su cénit, en el comienzo de la pubertad. La adquisición de un pico de masa ósea adecuada en este periodo disminuye de forma sustancial el riesgo de fracturas osteoporóticas en la edad adulta (un aumento del 10% reduce el riesgo en un 50%).

A partir de estas consideraciones se han establecido unos niveles aconsejables de consumo para los distintos grupos de edad. Por razones no del todo conocidas, en los últimos años hemos asistido a una campaña de desprestigio de la leche de vaca, atribuyéndola efectos nocivos para la salud.

Posibles Consecuencias Negativas del Consumo de Leche

Dentro de las posibles consecuencias negativas del consumo de leche y derivados, hemos considerado tres categorías de situaciones: situaciones en que pudiera haber una relación entre consumo de leche y aparición de síntomas; situaciones en que esta relación podría ser posible, pero poco probable; y, finalmente, situaciones en las que es poco posible y poco probable encontrar una asociación entre consumo de leche y enfermedad.

Alergia a la Leche vs. Intolerancia a la Lactosa

Aunque mucha gente confunde la alergia a la leche con la intolerancia a la lactosa, no son lo mismo. La lactosa es el azúcar de la leche. Aunque existe una deficiencia primaria de debut neonatal, su incidencia es excepcional.

La deficiencia primaria de lactasa del adulto es, por el contrario, muy frecuente. Ocurre por una regulación a la baja (downregulation) de la actividad enzimática de la lactasa que comienza en la edad infantil. Esta regulación de la actividad lactásica está determinada genéticamente y puede aparecer una vez terminado el destete (alrededor de los tres años). Esta actividad deficiente ocasiona síntomas de maldigestión de la lactosa tras el consumo de leche (flatulencia, dolor abdominal, vómitos y, en ocasiones, diarrea).

En algunas poblaciones esta deficiencia ocurre en prácticamente la mayoría de la población, como es el caso de algunas regiones asiáticas o subsaharianas. De hecho, al igual que en el resto de mamíferos, lo propio de la especie sería la desaparición de la actividad lactásica tras el destete.

La prevalencia de intolerancia a la lactosa en nuestro medio se ha estimado en un 13% en niños de 10 años y de cerca de un 40% en adultos. Existe una gran variación interindividual en la tolerancia a la lactosa, lo que lleva a que sea el propio individuo quien autorregula la cantidad de lácteos que puede tolerar. Por lo tanto, incluso los individuos con hipolactasia congénita pueden tolerar una determinada cantidad de leche y una mayor cantidad de lácteos fermentados que contienen menos lactosa.

Una cuestión muy distinta es la deficiencia secundaria de lactasa asociada, generalmente, a enfermedades del intestino delgado en las que se produce un daño grave en la mucosa. Es el caso de la enfermedad celíaca, algunos casos de enfermedad de Crohn, tras infecciones intestinales graves o como consecuencia de algunos tratamientos (quimio o radioterapia).

La mayoría de las proteínas de la leche, incluso a concentraciones bajas, son alergenos potenciales. Una persona puede ser alérgica a la caseína, a alguna de las proteínas del suero o a ambas fracciones. Sin embargo, la alergia a la proteína de leche de vaca es un cuadro que ocurre en lactantes y niños pequeños, con una frecuencia estimada de alrededor del 2% de los lactantes.

Mientras que el diagnóstico de la alergia a proteínas de leche de vaca mediada por IgE tiene unos criterios bien establecidos, no ocurre lo mismo con los cuadros de alergia no mediada por IgE, generalmente manifestados por síntomas digestivos inespecíficos (irritabilidad, rechazo de las tomas, vómitos o diarrea).

Leche y Diabetes Tipo 1

Hace aproximadamente 20 años se publicaron una serie de artículos en los que se ponía en relación la exposición temprana a las proteínas de la leche de vaca y el riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 1 (DM1). La explicación entonces era que la exposición temprana a las proteínas de la leche de vaca favorecía la producción de anticuerpos frente a la insulina en algunos niños.

La lactancia materna tiene un efecto protector. La Academia Americana de Pediatría recomienda encarecidamente la lactancia materna en familias con elevado riesgo de desarrollo de DM1 y evitar la introducción de leche de vaca o productos que los contengan en los primeros años de vida.

Leche y Autismo

Los trastornos del espectro autista constituyen un grupo heterogéneo de alteraciones del neurodesarrollo con un amplio grado de manifestaciones clínicas. En un número elevado de pacientes existen además síntomas digestivos. Una de las teorías etiopatogénicas sería un exceso de exomorfinas procedentes de la dieta. Se han encontrado niveles aumentados de péptidos en la orina y en el líquido cefalorraquídeo de personas con autismo.

El resumen de los escasos estudios publicados parece apuntar a que quizá exista grupo de pacientes, en especial en aquellos con sintomatología digestiva, o con clínica de alergia alimentaria, que podrían beneficiarse de una dieta sin gluten y sin caseína, aunque no ha sido posible demostrar un efecto mantenido.

Leche y Crecimiento

Elegantes estudios publicados hace más de una década demostraron que había una relación lineal entre el consumo de leche y los niveles séricos de IGF-1 que justificaban el mensaje de que “la leche era buena para el crecimiento”. Por este motivo siempre se ha asociado el consumo de leche a un mejor estado nutricional en niños. Estudios más recientes en lactantes han confirmado que la ingesta de una cantidad mayor de proteínas en los primeros seis meses de vida se asociaba a un aumento en IGF-1 y en el cociente péptido C: creatinina en orina. La advertencia surge cuando se aprecia un aumento de la adiposidad infantil y un adelanto en la edad del rebote adiposo asociado a un mayor consumo proteico en los primeros años de vida.

Leche y Presión Arterial

En una revisión sistemática reciente con metanálisis, que incluyó 45.000 individuos, el consumo de lácteos en población adulta y su relación con la hipertensión arterial mostró un riesgo relativo de 0,87 para aquellos individuos que consumían habitualmente leche y derivados (Intervalo de confianza 95% 0,81-0,94), todavía más significativo cuando se trataba de lácteos semidesnatados (RR de 0,84 IC 95% 0,74-0,95).

Leche y Cáncer

La leche y los derivados lácteos contienen micronutrientes y constituyentes bioactivos que pueden influir en el riesgo y en la progresión del cáncer.

El Word Cancer Research Fund y el American Institute for Cancer Research concluyeron en 2007 que existía una asociación entre la ingesta de leche y un riesgo disminuido de cáncer colorrectal, una probable asociación entre dietas ricas en calcio y mayor riesgo de cáncer de próstata y una evidencia limitada de asociación entre ingesta de lácteos y menor riesgo de cáncer de vejiga.

Con posterioridad se han publicado nuevas revisiones que confirman esa asociación para el cáncer colorrectal: el consumo de 400 g/día de productos lácteos tiene un RR de 0,83 (IC 95 0,78-0,88) y de 0,91 (IC 95% 0,85-0,94) si el consumo es de 200 g/día.

Nota: Este artículo proporciona información general y no sustituye el consejo médico profesional. Consulte a un profesional de la salud para obtener recomendaciones personalizadas.

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