Membranas que Envuelven al Feto: Amnios y Corion
Las membranas ovulares son estructuras fundamentales durante el desarrollo embrionario y fetal. Son las membranas que envuelven al feto o embrión y está compuesto por la fusión del corion (placenta) y el amnios.
Composición y Formación de las Membranas Fetales
El saco amniótico es la cubierta de dos membranas que cubre al embrión y que se forma entre el octavo y noveno día de la fecundación.
- Amnios: La membrana interna, una fina membrana que envuelve y protege al embrión, está lleno de fluido salino llamado líquido amniótico.
- Corion: La membrana exterior, contiene el amnios y es parte de la placenta.
A los 8-9 días post-fecundación, las células epiblásticas se organizan en cavidades que originan la vesícula amniótica primitiva. El techo de esta vesícula se engrosa y forma la membrana amniótica definitiva.
Funciones del Amnios y el Líquido Amniótico
El amnios permite los movimientos fetales, ofrece protección contra eventuales golpes, ya que flota en el líquido, y permite que las sustancias de desecho ingresen a la circulación materna para su excreción. El feto flota en el líquido amniótico y durante el embarazo dicho líquido amniótico aumenta en volumen a medida que el feto crece. Aproximadamente 600 ml de líquido amniótico rodean al bebé a término (a la semana 40 de la gestación).
Durante la gestación, el líquido amniótico tiene funciones muy importantes, pues es lo que sustenta y protege al feto.
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Las funciones principales del líquido amniótico son las siguientes:
- Permite que el feto pueda moverse libremente sin que las membranas del saco amniótico se adhieran a su cuerpo, contribuyendo al correcto crecimiento óseo.
- Protege al feto de los golpes externos o movimientos súbitos, amortiguando los posibles traumatismos abdominales en la madre y/o el efecto de las contracciones uterinas.
- Amortigua los movimientos del feto para que la madre no sienta dolor y evita los posibles daños a los órganos maternos próximos, así como la compresión del cordón umbilical.
- Mantiene la temperatura adecuada y constante alrededor del feto, evitando la pérdida de calor, además de proporcionar el ambiente estéril más adecuado para su desarrollo.
- Permite el correcto desarrollo de los pulmones del feto.
- Ayuda a acomodar al feto al canal del parto cuando la bolsa aún no se ha roto y, cuando ésta se rompe, el líquido amniótico lubrica el canal del parto.
Las acuaporinas epiteliales y las bombas iónicas controlan el equilibrio entre la producción y el reciclaje del líquido amniótico, cuyo volumen normal oscila entre 500 y 1000 mL en el tercer trimestre. El epitelio amniótico secreta EGF, KGF, HGF y bFGF, moléculas que promueven la cicatrización fetal, el desarrollo pulmonar y la angiogénesis controlada.
Alteraciones en la Cantidad de Líquido Amniótico
La evaluación de la cantidad de líquido amniótico durante el embarazo es un indicador de bienestar fetal. La medición de líquido amniótico puede hacerse por ecografía de ultrasonido, aunque se requiere que el ginecólogo tenga una gran experiencia.
Un valor fuera de los rangos establecidos como normales indica que existe alguna alteración en la cantidad de líquido amniótico. Una poca cantidad de líquido amniótico, así como un volumen en exceso dentro del amnios, pueden causar problemas tanto en la madre como en el feto. Estas alteraciones son las siguientes:
- Oligohidramnios: es la presencia de poco líquido amniótico por un ILA<8. Puede deberse a anomalías genitourinarias o malformaciones fetales. La hipertensión en la madre o la insuficiencia útero-placentaria también son causas de oligohidramios.
- Polihidramnios: hace referencia al exceso de líquido en el saco amniótico por un ILA>25. Puede deberse al embarazo múltiple, anomalías congénitas, diabetes gestacional o infecciones maternas.
Rotura Prematura de Membranas
La rotura prematura de membranas es una complicación infrecuente (se da en un 2-4% de las gestaciones únicas) que supone la rotura de las membranas o bolsa amniótica antes de las 37 semanas. En general representa la pérdida de líquido amniótico y no suele asociarse a contracciones uterinas.
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Factores que influyen en la rotura prematura de membranas:
- Del momento en que se produjo la rotura de membranas.
- Del tipo de rotura.
- De la cantidad de líquido amniótico que persiste en el útero. A menor cantidad de líquido amniótico en la cavidad uterina, mayor el riesgo de complicaciones fetales.
- Del intervalo de tiempo desde la rotura hasta el parto.
La ruptura antes de las 37 semanas expone al feto a infección y parto prematuro. Factores de riesgo incluyen corioamnionitis, déficits de colágeno, tabaquismo y polihidramnios.
Parto Velado
Nacer con la bolsa amniótica íntegra o intacta, sin romper, con el bebé rodeado de líquido amniótico -tal y como estuvo en el útero materno- es extremadamente raro. Ocurre en 1 de cada 80.000 nacimientos. Es lo que se llama parto velado. Y a los niños que así vienen al mundo se les conoce como enmantillados, con manto, velo o toquilla.
Cuando la mujer se pone de parto, lo normal es que se rompa la bolsa que envuelve al feto, es decir el saco o bolsa amniótica o de aguas. Lo normal es que cuando empieza el parto esta membrana se rasgue y se produzca lo que se conoce como romper aguas o romper la fuente. De hecho, este es un signo o síntoma, completamente indoloro, de que el parto ha comenzado o que está a punto de iniciarse.
Amniocentesis
La amniocentesis es una prueba prenatal que se puede hacer entre las semanas 14 y 20 de embarazo para evaluar el estado de salud del feto. Este estudio prenatal consiste en extraer una muestra de líquido amniótico para analizarla, ya que éste contiene células fetales de la piel o los riñones.
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La información que proporciona la amniocentesis es la siguiente:
- Sexo del feto.
- Si existe malformación en el tubo neural.
- Alteraciones genéticas en los cromosomas.
- Estado de la madurez pulmonar del feto.
- Posibles enfermedades metabólicas hereditarias o musculares.
Sin embargo, la amniocentesis es una prueba que conlleva un riesgo para el feto y, por tanto, solo se realizará en casos de sospecha de alguna malformación o alteración cromosómica.
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