Nicolas Charrier: Hijo de Brigitte Bardot, una vida bajo la sombra de un icono

06.11.2025

¿Te apetece un viajecito a los entresijos del cine francés de mediados del siglo XX? Sundance TV estrena la miniserie sobre la icónica Brigitte Bardot y sus no pocos amoríos.

Los dramas biográficos llevan siendo una mina de oro desde hace la tira. Da igual si el formato es una película, los tradicionales biopics, como Ferrari, Oppenheimer o Elvis, o una serie como la de hoy: desmenuzar la vida de celebridades de todo tipo y añadirles pinceladas de ficción sigue siendo un ejercicio habitual.

Como digo, hoy toca serie, concretamente Bardot, que desembarca este jueves 30 de mayo en Sundance TV para llevarnos a los cambiantes años 50 y vivir el auge de Brigitte Bardot.

El símbolo sexual francés sacudió portadas en plena transición hacia un cine mucho más liberal, aunque en la Nouvelle vague no tenían en especial alta estima el trabajo de Bardot en muchos aspectos.

Aunque la carrera de Brigitte Bardot no está plagada de premios, sí ha trabajado con algunas de las mayores celebridades de la historia del cine, tanto francés como internacionales.

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La premisa de la serie dirigida y guionizada por Christopher y Danièle Thompson, sigue a la estrella desde sus inicios en la industria cinematográfica en la adolescencia hasta poco después de tener a su hijo, Nicolas-Jacques Charrier.

Brigitte Bardot no solo enfrentará a una sociedad polarizada y sacudida por la tensión de una guerra atroz en Argelia, sino también a los paparazzi, dramas familiares y todas esas nada pequeñas complicaciones que conlleva la fama.

Bueno, Bardot sería así, si no se hubiese centrado especialmente en un solo aspecto de la vida de la actriz: que cambiaba más de pareja que de chaqueta.

La vida amorosa de Brigitte Bardot como nexo argumental

Los Thompson usan la volátil vida amorosa de Brigitte Bardot con nexo argumental en la serie, pero no contentos con ello, convierten dicha trama en el arco principal de la historia.

¿Su carrera? Trama secundaria. ¿Su lucha en favor de los animales? Un mero cliché puntual. ¿Sus problemas por la divisiva opinión pública y los paparazzi? Un recurso ocasional. Y suma y sigue. El guion a veces parece sacado de la entrada de Wikipedia de la actriz, filtrado para escoger los elementos más morbosos, y despachado todo lo demás.

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Todo ello, eso sí, filmado con un estilo muy adecuado a la época, lo cual es un vago consuelo cuando la historia se repite por tercera y cuarta y quinta vez.

En cierto sentido, tanta reiteración acaba cansando a cualquiera que espere ver algo más de la vida de la estrella que lo que proclamaron los tabloides a los cuatro vientos y, además, arruina la interpretación de un elenco que vale más de lo que vemos en pantalla.

Se puede entender que una serie sobre Brigitte Bardot vaya a tener alto contenido sexual porque, bueno, es lo que le valió la fama y el apodo de B.B. o Brigitte Nacional.

La serie se pierde tanto en esa dinámica que, para lo que cuenta, casi salía mejor una película de 120 minutos y nos dejábamos de tonterías. Obviamente, no es el caso, y tenemos seis episodios de entre 44 y 55 minutos de "más de lo mismo" aderezado con tramas secundarias que habría sido muy interesante desarrollar.

La argentina Julia de Nunez es perfecta para el papel de Brigitte Bardot, pero es una pena que la limiten tanto con el morbo con sus compañeros. Hasta Blonde intentó profundizar más en la vida de Marilyn Monroe: falló, pero al menos lo intentó.

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Victor Belmondo, Oscar Lesage, Noham Edje y Jules Benchetrit no lo hacen nada mal respectivamente como Roger Vadim, Jacques Charrier, Jean-Louis Trintignant y Sami Frey, pero al final, siguen bailando al son de un guion propio de programa de salsa rosa.

Sí elogiaré especialmente a Yvan Attaly Anne Le Ny como Raoul Lévy y Olga Horstig, porque son capaces de imprimir el toque implacable de la industria del cine de los 50. Géraldine Pailhas y Hippolyte Girardot también son salvavidas en sus escenas como los padres de Brigitte Bardot: Toty y Pilou.

Para terminar, la ambientación, los paisajes y, sobre todo, los coches de la época, son una nota agradable para escapar momentáneamente de tanto drama culebronero.

Cuando se unieron en una boda meteórica el 14 de julio de 1966, Brigitte Bardot y Gunter Sachs encarnaban algunos de los arquetipos emblemáticos de los 60, la parte lúdica, bella y frívola de la jet set internacional. Su matrimonio envuelve algunas de las personalidades más atrayentes y controvertidas de su época. Fue un amor y desamor hecho de aviones privados, pétalos de flores y canciones de Serge Gainsbourg.

Todo empezó en Saint-Tropez, por supuesto. En mayo del 66 Brigitte acudió a su casa de vacaciones, la ya famosa La Madrague, en compañía de su amigo Philippe d’Exea, Phi-Phi. Aquella noche acudieron a cenar a un restaurante en el cercano pueblo de Gassin, y en la mesa de al lado, entre un grupo de atractivos hombres y bellas mujeres, se encontraba el alemán Gunter Sachs. “¡Cuando pienso que llevábamos la misma vida, que veíamos las mismas cosas, frecuentábamos los mismos lugares y que no nos conocíamos!”, diría ella poco después.

Sin duda el más famoso se produjo cuando decidió arrojar miles de pétalos de rosa desde un helicóptero sobre la Madrague, que tardaron horas en ser recogidos de los arbustos, pero hubo muchos otros. Barnett Singer cuenta en su biografía de la estrella que algunas noches, en casa de Brigitte, Gunter jugaba a apagar las velas con una pistola de aire comprimido, o que en una ocasión, mientras navegaban por la Riviera a bordo del Drácula, el yate de Sachs, él decidió de pronto acudir al casino de Montecarlo.

Al poco de haber iniciado tan agitado romance reapareció en escena Bob Zagury, el novio anterior de Brigitte, para ofrecerle volver con él y de paso varios contratos televisivos; Gunter le dio tres días de margen para que se decidiese entre ellos, y al final, con los contratos firmados pero sin recuperar a la estrella, Bob se volvió a París.

Apenas llevaban un mes de romance, pero ¿cómo iba a decir que no? Gunter Sachs le prometía una vida extraordinaria en su sentido primigenio: una existencia fuera de lo común, llena de aventuras y emociones. “Me parece maravilloso. Nunca he conocido a un hombre como él”, declaraba Brigitte a Paris Match. “No es el tipo de personaje que me interesaría, pero es muy distinto a su reputación. Es infinitamente bueno, leal y fiel en sus amistades. Es un ser con el que puedo contar y relajarme y, sobre todo, tiene sentido de la maravilla. Un asombro extraordinario... Con él todo es posible”.

Desde luego, con él todo era posible y, desde luego, Sachs tenía una reputación. Podrían adjudicársele varias etiquetas: empresario, millonario, deportista, coleccionista de arte… pero quizás la que mejor le sentaba era la de playboy. Era uno de los ejemplares más puros de esa nueva casta surgida de las grandes fortunas, la relajación de costumbres y los avances técnicos que permitían desayunar en Londres y cenar en Montecarlo.

En 1966, Sachs tenía viviendas en Londres, París, Gstaad, Lausanne y por supuesto la casa familiar en Baviera. Entre sus aficiones estaban los coches caros, la fotografía, el arte contemporáneo y el bobsleigh. Lucía camisas inglesas, zapatos italianos, dinero alemán y encanto francés.

Brigitte Anne-Marie Bardot, nacida en París el 28 de septiembre de 1934, es una actriz y cantante francesa, icono de la moda y símbolo sexual de mediados del siglo XX. Además es activista de derechos de los animales, fundadora y presidenta de la fundación que lleva su nombre.

Figura femenina de los años 1950 y 1960, fue una estrella mundial y musa de los más grandes artistas de su época, por lo que inexorablemente se convirtió en un símbolo sexual. Con 48 películas en su haber y más de 80 canciones en 21 años de carrera, Brigitte Bardot, también conocida por las iniciales "BB", es una de las artistas francesas más exitosas. Es asimismo una de las estrellas del cine europeo más reconocidas después de la II Guerra Mundial.

Brigitte Bardot triunfó en el cine más por su imagen de sex-symbol que por sus cualidades de intérprete: como actriz era más bien mediocre.

Primeros Años y Comienzos en el Cine

Brigitte Bardot nació el 28 de septiembre de 1934 en París, en el seno de una familia acomodada. Su padre, Louis Pilou Bardot, era dueño de una empresa industrial y su madre, Anne-Marie Mucel, trabajaba en el mundo de la moda.

Había estudiado ballet y danza con la actriz Leslie Caron, que descubrió los valores de aquella jovencita sexy poco dotada para la danza pero de una belleza excepcional. Luego, en la adolescencia, Brigitte Bardot estudiaba en el Conservatorio Nacional de Danza con Boris Kniaseff. Tal vez por ello, desde su adolescencia trabajó como modelo. Los fotógrafos se la disputan y pronto se convierte en un rostro muy popular. El salto al cine es inmediato.

Su belleza y sensualidad natural comenzaron a mostrarse en la adolescencia, etapa en la que apareció por primera vez en el cine: tenía 18 años, era 1952 y se trataba de la película Le trou normand.

El Ascenso a la Fama

Apenas con 15 años conoció a un joven guionista y ayudante de dirección, Roger Vadim, con quien vivió su primer y apasionado amor. Vadim moldea a la actriz, se la lleva a Inglaterra donde trabaja junto a Dick Bogarde, y a Italia donde hace un pequeño personaje en una superproducción americana, 'Helena de Troya'. Vadim se convierte en su relaciones públicas y cuatro años después, Brigitte ya está lista para ser lanzada como una bomba sexual y Vadim para hacer su primera película con ella.

Fue una historia difícil la que vivieron los dos. Ella quería casarse antes de los 18 años y su padre se lo impidió. Se sabe que el día en que Roger fue a pedirle la mano, el padre de Brigitte lo esperó con un revólver en su escritorio y lo echó de su casa. Finalmente se casaron un 20 de diciembre de 1952 en el Registro Civil del distrito de Auteuil en París.

A principios de los 60 ya cobraba cerca de un millón de francos para rodar su primer película protagónica, Y Dios creó a la mujer..., junto a su marido como director. En una época en la que el cine fabricaba sueños y estrellas, otra de sus películas …Y Dios creó a la mujer, dirigida por Roger Vadim, entonces su marido, reveló al mundo en 1956 la imagen de una belleza irrepetible. Por su contenido erótico la película escandalizó en los círculos conservadores franceses.

Su partenaire en … Y Dios creó la mujer era Jean-Louis Trintignant, un actor ya consagrado entonces. Terminado el rodaje se convirtió en la nueva pareja de Bardot, que abandonó a Roger Vadim aunque nunca llegó a casarse con el actor.

En Cannes, ese año Brigitte Bardot fue el principal atractivo del certamen y eclipsó la presencia de Gina Lollobrigida, que venía monopolizando la atención de periodistas, fotógrafos y espectadores del festival.

Éxito Cinematográfico

En los años sesenta, directores importantes del cine francés le dieron papeles en sus películas. Jean-Luc Godard la hizo protagonista de Le Mépris, donde exhibió su cuerpo desnudo, y Louis Malle de Viva María, con Jeanne Moreau y George Hamilton.

Hollywood la reclamó para películas con Kirk Douglas y James Stewart. En 1954 realizó su primera película en los Estados Unidos, Un acte d’amour, coprotagonizada por Kirk Douglas. Entre sus películas más destacadas se encuentran:

  • Shalako
  • Masculino, femenino
  • Historias extraordinarias
  • Y Dios creó a la mujer
  • El desprecio
  • El testamento de Orfeo
  • En caso de desgracia
  • Si Don Juan fuese mujer
  • La verdad
  • ¡Viva María!

En 1960 rueda 'La Vérité', de Henri-Georges Clouzot. Utilizando a su manera el mito Bardot creado por Roger Vadim, Clouzot traza un retrato psicológico de una joven mujer típicamente moderna.

En 1962 Brigitte Bardot vuelve a ponerse a las órdenes de su ex marido Roger Vadim en 'El reposo del guerrero', filme basado en la novela de Christiane Rochefort, que se convierte en un nuevo éxito. A la vez lanza al mercado el disco 'C'est rigolo', en el que interpreta 12 canciones.

1966 significa su tercera boda para Brigitte Bardot, esta vez con el industrial alemán Gunter Sachs, y estrena 'Masculino Femenino', de nuevo con Godard.

Vida Personal

Ese mismo año, se casó con el primero de sus cuatro maridos, el director de cine Roger Vadim.

Con quien sí se casó fue con otro actor, Jacques Charrier, con el que tuvo su único hijo, Nicolás, a quien después del divorcio tardó años en volver a ver y con quien nunca llegó a tener una relación cercana.

A continuación entró en un vertiginoso cambio de parejas entre las que estuvieron el play boy Gunter Sachs, el actor Patrick Gilles y una inacabable sucesión de artistas, escritores y cantantes, entre los que destacó el romance con Gilbert Bécaud.

Cuando tenía 45 años, la prensa francesa le contabilizaba 42 amantes. Entre estos podemos nombrar al cantante Gilbert Becaud (al dejarla por su esposa intentó suicidarse), el músico Sacha Distel o el actor Jacques Charrier (con quien se casó y tuvo un hijo el 11 de enero de 1960 llamado Nicholas).

Tras varios intentos de suicidio encontró la estabilidad con Bernard d’Ormale, un dirigente del Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen.

Retiro y Activismo

Sorprendentemente, Brigitte Bardot se retiró en 1973, cuando la edad amenazaba su imagen de sex-symbol pero aún tenía dotes seductoras de mujer madura. Se alejó del cine y de los focos y se convirtió en activista por los derechos de los animales y en militante del Frente Nacional, un gesto que derribó la imagen idealista que muchos tenían de una mujer que deseaban que encarnase los valores de aquella década prodigiosa del Mayo del 68.

Desde entonces, Bardot puso fin a su carrera como actriz en 1974 para dedicarse a la defensa de los animales. A partir de entonces, Bardot se ha dedicado a la promoción de los derechos de los animales.

En enero del 2013 anunció que pediría nacionalidad rusa tal como lo hizo Gérard Depardieu si las autoridades de su país sacrificaban a dos elefantes enfermos, pues Brigitte es defensora de los derechos de los animales.

Tras su retiro voluntario en «La Madrague», su casa en Saint-Tropez, se ha convertido en activista a favor de los animales, acérrima crítica de la islamización de la sociedad francesa, leal apoyo a la extrema derecha y durísimo azote de los políticos no respetuosos con el mundo animal.

Su ideología ultraderechista incluso le hizo rechazar en 1985 la Legión de Honor porque se la daba el Gobierno socialista de Miterrand.

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