Nino Bravo: Biografía de una Voz Inolvidable
A finales de los años 60, Nino Bravo era un cantante desconocido para el gran público pero, con solo 4 años de carrera discográfica, logró situar sus canciones en el número 1 de las listas de éxitos de España y Latinoamérica y generar una legión de fans que, casi medio siglo después, aún le recuerdan y homenajean.
Nino Bravo, nombre artístico de Luis Manuel Ferri Llopis, nació en 1944 en Aielo de Malferit, Valencia. Desde joven mostró su talento musical y en 1961 formó el grupo Los Hispánicos.
¿Quién no conoce "Libre", "Un beso y una flor", "Noelia" o "Te quiero, te quiero"? Sus grabaciones se han convertido por derecho propio en clásicos de la música popular en español, y su repentina desaparición física en 1973, en pleno éxito y juventud, elevaron su figura a la categoría de mito.
Esta biografía autorizada arroja luz, por primera vez, sobre las circunstancias que rodearon la vida del cantante y la creación de su obra, con testimonios en primera persona de su familia, amigos y compañeros, así como una exhaustiva investigación que rescata el impacto de sus discos en la sociedad española de los años 70.
Esta obra ofrece una cuidada recreación de la trayectoria vital y la filosofía de Nino Bravo, haciendo, por fin, justicia musical e histórica a uno de los artistas más influyentes de la música pop en español.
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Inicios Musicales
Desde joven mostró su talento musical y en 1961 formó el grupo Los Hispánicos. Con apenas 16 años, "Manolito" entonces, comenzó a trabajar como lapidario en una joyería y, más tarde, fue bodeguero en un restaurante del Aeropuerto de Valencia.
Llegó a compaginar estos empleos con su pasión por cantar. A los 17 años, en 1962, formó su primer grupo, Los Hispánicos, junto a varios amigos. Luego formó parte de Los Superson.
Tras el servicio militar, se empleó en una oficina y realizó su presentación como cantante solista en el Festival de la Canción de La Vall d’Uixó en 1968, adoptando ya el nombre de Nino Bravo con 24 años recién cumplidos.
Aunque son muchas las leyendas que circulan sobre su bautismo artístico, según Darío Ledesma, autor de la biografía autorizada Nino Bravo: voz y corazón, "detrás de ese cambio de nombre estaría el que fue su primer representante, Miguel Siurán, un locutor de radio que, en aquel momento, quiso hacerse con las riendas de la carrera del cantante valenciano, aunque con bastantes altibajos".
Éxito y Consagración
El éxito le llegó con "Te quiero, te quiero"El éxito llegaría en el verano de 1969 cuando Augusto Algueró le ofreció cantar Te quiero, te quiero, un tema que ya habían grabado, Carmen Sevilla y Raphael, pero que no triunfaría hasta la interpretación de Nino Bravo.
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Un éxito al que siguieron muchos otros como Voy buscando (1969), Esa será mi casa, Puerta de amor, Perdona (1970), Mi gran amor (1971), Noelia, Mi querida mamá, Cartas amarillas, Un beso y una flor, Mi tierra, Carolina y Libre (1972), entre otras.
Además, Nino Bravo participó en la elección del representante español en el Festival de Eurovisión en dos ocasiones. En la primera, en 1970 se presentó con el tema Esa será mi casa. No consiguió llegar a la final, que ganó Julio Iglesias con Gwendolyne (con la que quedaría 4º en Eurovisión). La segunda y más recordada fue en el programa Pasaporte a Dublín (1971), donde quedó en tercera posición.
Vida Personal
La vida le sonreía en todo sentido, ya que el 20 de abril de 1971 contrajo matrimonio con María Amparo Esther Martínez Gil, una joven a la que había conocido meses atrás en la discoteca valenciana «Victor’s».
Nino Bravo vivió desde muy joven en la ciudad de Valencia, trabajó en una joyería del barrio y empezó su vida como un grande de la canción en las fiestas del Barrio de Sagunto o Morvedre.
Trágico Final y Legado
En 1973, Nino Bravo estaba preparando su quinto álbum cuando falleció trágicamente en un accidente de carretera. Su última actuación memorable fue en las Fallas de Valencia, donde interpretó el Himno Regional Valenciano por primera vez.
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Como decía en uno de sus temas más famosos, Nino Bravo no podía separarse del hogar en el que "el cielo se unía con el mar". Rompiendo la norma de la mayoría de artistas que se trasladaron a la capital de Madrid para desarrollar su carrera musical, optó por quedarse en su Valencia natal. Una decisión que le mantuvo cerca de los suyos, pero que le obligó a pasar media vida en la carretera. En un año, el cantante podía recorrerse cerca de 115.000 kilómetros.
Su single póstumo «América, América» y su último LP «… Yvol. 5» fueron lanzados poco después. Esa canción formaba parte del disco en el que trabajaba entonces el cantante: ...Y volumen 5, que tuvo que ser terminado por su equipo con descartes de otros trabajos y grabaciones recuperadas.
Entre los temas figuran ese América, América y Laura y Mona Lisa, versiones de los temas de Frank Sinatra y Nat King Cole.
El 12 de septiembre de 1973, tan solo cinco meses después de la muerte de Nino Bravo, grandes artistas celebraron un concierto en la Plaza de Toros de Valencia en honor al cantante y cuya recaudación fue un regalo para su segunda hija, Eva María, a la que no puedo conocer, ya que nació el 27 de noviembre de 1973.
En ese macroconcierto, al que asistieron más de 20.000 personas, actuaron, entre otros, Julio Iglesias, Dova, Los Puntos, Manolo Escobar y Los Superson Jaime Morey, Yaco Lara, Dúo Humo, Control, Basilio, Mari Trini, Víctor Manuel, Los Mismos, Daniel Velázquez, 5 Xics, Fórmula V, Bruno Lomas, Mocedades, Juan Pardo...
Tras pasar por grupos como Los Hispánicos y Los Superson, encontró su éxito en solitario en 1969 con su presentación en el Teatro Principal de Valencia.
A principios de 1970, José Meri se convirtió en representante de Nino Bravo, abriendo nuevas oportunidades. Participó en festivales como el II Festival de la Canción Española y la III Olimpiada de la Canción de Atenas, donde destacó con «El adiós».
En el programa «Pasaporte a Dublín» alcanzó el éxito con «Te quiero, te quiero». También logró el cuarto puesto en el IV Festival Internacional de la Canción de Río de Janeiro con «Elizabeth».
En 1969 empieza a conseguir éxitos con canciones como ‘Te quiero, te quiero’ y ‘Noelia’.
Publicó cuatro discos: ‘Te quiero, te quiero’ (1970), ‘Nino Bravo’ (1971), ‘Un beso y una flor’ (1972) y ‘Mi tierra’ (1972).
Un beso y una flor, América, América, Noelia, Libre... seguro que simplemente con escuchar esos títulos la mayoría de vosotros comenzáis a tararear instintivamente alguna de esas míticas canciones de Nino Bravo.
Porque el valenciano sigue siendo una de las mayores estrellas de la música española, que este 3 de agosto habría celebrado su 80 cumpleaños.
Desgraciadamente nos dejó muy pronto, hace ya 51 años, el 16 de abril de 1973 debido a un accidente de tráfico, dejando un vacío irremplazable en la música española de su generación. Apenas tenía 28 años.
Ese día nació el mito. Hay que destacar que la carrera discográfica del cantante apenas duró cuatro años, durante los que interpretó unos 60 temas. Pero logró situar sus canciones en el número 1 de las listas de éxito en España y también en Latinoamérica; consiguió generar una legión de fans que, medio siglo después, aún lo recuerdan.
Nino Bravo tenía algo en común conmigo, un gran amor por la tierra y sus gentes, también como yo era un gran hincha del Valencia C.F.
Hoy, 16 de abril de 2013, se cumplen cuarenta años de la muerte de Nino Bravo.
Nino Bravo fue una gran voz pero tras su muerte se convirtió en un mito del pop español. Sin embargo, no es por su fallecimiento trágico y prematuro -muchos son los artistas que han tenido ese infortunado final y han caído en el olvido-, que Nino Bravo ha perdurado en la memoria del público sino por la constatación, con el paso del tiempo, de que ninguna otra voz ha podido llenar el hueco que dejó.
En su corta carrera, aunque gozó de éxito, no llegó a ser una estrella rutilante, existía la creencia de que era un cantante con buena voz y poco más. Con el paso de los años se ha demostrado que Nino Bravo no sólo era una gran voz sino también un intérprete carismático -aún sin ser atractivo- y muy personal.
A los cuatro años Luis Manuel -este es su nombre auténtico- ya no vivía en su pueblo natal sino en Valencia donde su padre trabajaba como vendedor en una compañía de seguros.
Más tarde la familia Ferri-Llopis se trasladó a Carcagente donde pasó un tiempo antes de instalarse definitivamente en Valencia.
Luis Manuel tenía el don de la voz pero no le daba mucho valor hasta que un amigo suyo, Vicente López, le convenció de sus aptitudes tras escucharle en un campamento cantar a todo pulmón el famoso “Libero” de Domenico Modugno, uno de sus mitos junto con Luis Mariano por el que sentía predilección.
Su amplia tesitura vocal le permitía emular a Tony Williams, el solista (tenor) de Los Platters, y por ello no es de extrañar que se presentara por primer vez en público cantando el célebre “Only You” del grupo vocal.
Sus primeros pasos en la música se produjeron con el trío Los Hispánicos que resultó vencedor en un concurso de una emisora local antes de presentarse sin éxito en otro organizado por “La Voz de Madrid”.
No ganaron pero despertaron el interés de Hispavox que quiso contratar a Luis Manuel en solitario algo a lo que él se negó para no “traicionar” a sus compañeros. Del trío se pasó a un quinteto llamado Los Superson.
Esta actividad musical la compatibilizaba con su trabajo en un taller de joyería donde llegó a ser pulidor de diamantes.
Tras cumplir el Servicio Militar en la Marina, en Cartagena, buscó un trabajo estable pero una voz como la suya no podía ser desaprovechada. Así lo vieron sus amistades, principalmente un locutor de Radio Popular de Valencia llamado Miguel Siurán que se convirtió en su primer representante y le animó para que buscara una oportunidad.
Fue entonces cuando le bautizaron con el nombre artístico de Nino Bravo. El nombre lo tomó prestado de un amigo y el nuevo apellido venía dado por la potencia y la fuerza arrolladora de su voz, muy en la línea de Tom Jones y sobre todo de Engelbert Humperdinck más dado al repertorio baladístico. El cantante no hacía nada por ocultar estas influencias, incluso las potenciaba, aunque su mánager le convenció de que debía buscar un camino más personal.
Su debut oficial tuvo lugar en 1968, en La Vall de Uxó (Castellón) donde concurrió con la pieza “Canzone per te”, de Bardotti y Endrigo, que ese mismo año había resultado vencedora en el Festival de San Remo en las voces de Roberto Carlos y de su autor, Sergio Endrigo.
Al año siguiente, durante las fiestas de las fallas, se presentó en el Teatro Principal de Valencia, con un espectáculo que él mismo financió.
Pero el artista no podía darse a conocer sin un disco y empezó a llamar a las puertas de varias discográficas donde se topó con voces críticas que alababan su voz pero tachaban de desfasado su estilo.
Tras varios intentos fallidos logró un contrato con Polydor que editó su primer single, integrado por los temas “Como todos” y “Es el viento”que había compuesto especialmente para él Manuel Alejandro. Por entonces el compositor estaba algo distanciado de Raphael aunque todo el mundo lo identificaba por ser el sastre musical de “el Niño de Linares”, esto motivó en su momento comparaciones, más que odiosas injustas e injustificadas.
Fue con otro tema de Alejandro, “No debo pensar en ti” con el que Nino Bravo pasó sin pena ni gloria por el Festival de Barcelona, llamando más la atención por su ceñido traje de cuero blanco -siempre fue un tanto extremado en cuestión indumentaria- que por la canción que presentaba.
La casa discográfica había depositada sus esperanzas en Manuel Alejandro pero sin embargo la voz del nuevo cantante se empezaría a oir con fuerza gracias a “Te quiero, te quiero”, un tema compuesto por Augusto Algueró en colaboración con Rafael de León, el letrista más prolífico de la copla andaluza. Una versión anterior y con diferente texto de esta pieza ya había sido interpretada por Lola Flores en una película. También Raphael la había grabado aunque finalmente no se editó por divergencias con su discográfica.
Nino fue finalmente el encargado de darla a conocer, pero no inmediatamente. El tema despegó a partir de sus apariciones en “Pasaporte a Dublín”, un programa de TVE española destinado a elegir al representante español del Festival de Eurovisión. Finalmente salió elegida Karina pero la gente se quedó prendada de la voz del nuevo artista y empezó a reclamar en las tiendas de discos “algo” de aquel intérprete.
Así fue como “Te quiero, te quiero” llegó al número uno de las listas de éxitos donde permaneció casi dos meses. La canción cruzó el charco y se escuchó también en bastantes países sudamericanos.
Este tema y los ya citados de Manuel Alejandro aparecieron en el primer álbum del cantante bajo la dirección musical de José Torregrosa -uno de los directores artísticos de Polydor- que firmó también algunos arreglos como como el de “Voy buscando” un tema firmado por los que habrían de ser sus mejores compositores, Pablo Herrero y José Luis Armenteros que aportaron a aquel L.P. Al año siguiente editó su segundo L.P. compusieron “Elizabeth”.