Lactancia Prolongada y Cáncer de Seno: Estudios

04.11.2025
Introducción

El cáncer de mama constituye el tumor ginecológico más frecuente entre las mujeres jóvenes de los países occidentales. Sus graves consecuencias para la salud y una cada vez más temprana edad de diagnóstico han llevado a analizar cuidadosamente sus causas y posibles medidas preventivas, convirtiéndose su estudio en un objetivo primario de la investigación epidemiológica.

El cáncer de mama es el tumor maligno ginecológico más frecuente en la mujer. En la actualidad, la incidencia en todo el mundo se estima en 720.000 casos por año, lo que equivale aproximadamente al 20% de todos los cánceres. De hecho, en los países desarrollados, el cáncer de mama es la principal causa de muerte por cáncer en mujeres de 35 a 64 años de edad.

En los últimos años, son numerosos los estudios que sobre prevención del cáncer de mama se han llevado a cabo en todo el mundo. Sus principales objetivos han sido evaluar la probabilidad de que una mujer desarrolle cáncer de mama, teniendo en cuenta el tiempo de lactancia materna, el número de embarazos y el de partos.

Los resultados de estos estudios subrayan el papel fundamental desempeñado por los factores hormonales y reproductivos en el desarrollo del cáncer de mama. En cuanto a la relación entre el embarazo y el cáncer de mama, existen dos hipótesis. Por un lado, la estrógeno-mitosis inducida puede ser suprimida, ya sea por el estriol, el principal estrógeno producido durante el embarazo, o por la hormona prolactina, también presente en altos niveles durante ese período. Altos niveles de estriol pueden proteger a una mujer de desarrollar posteriormente cáncer de mama.

La lactancia materna es otro aspecto a investigar, en tanto que pruebas crecientes muestran que las mujeres que amamantan reducen el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Si bien es cierto que, a largo plazo, la protección ofrecida por la lactancia materna es mayor en las mujeres pre-menopáusicas. Algunos de los aspectos que podrían explicar tales efectos protectores son la reducción de los estrógenos y la eliminación de líquidos a través de la mama, esto es, la excreción de agentes cancerígenos a través del tejido mamario durante el proceso de la lactancia materna.

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Según datos de los últimos estudios realizados, el drástico incremento de los tumores de mama en los últimos años está estrechamente relacionado con la correspondiente disminución en la tasa de natalidad, así como de períodos más cortos de lactancia. Los resultados obtenidos llegaron a evidenciar que el riesgo relativo de padecer cáncer de mama disminuyó en un 7,0% por cada nacimiento, al que se añade otra disminución del 4,3% por cada 12 meses de lactancia materna.

A pesar de estos estudios, muchos investigadores siguen escépticos en cuanto a la protección que contra el cáncer de mama pueda proporcionar la lactancia materna. Afirman que los datos obtenidos hasta ahora son insuficientes y, en muchos casos, llegan a ser contradictorios. Sin embargo, una tasa ligeramente inferior de cáncer de mama se ha observado en las mujeres que amamantan a sus hijos durante más de 12 meses. Estos resultados parecen apuntar a una relación inversa entre la duración del período de la lactancia materna y el riesgo de cáncer de mama.

El tamaño de la disminución en el riesgo relativo de cáncer de mama asociado con la lactancia materna no difirió significativamente de las mujeres en los países desarrollados y en desarrollo, y no varió significativamente por la edad o el origen étnico.

Estudio sobre Lactancia Materna y Cáncer de Mama en Granada, España

El objeto principal de este estudio ha sido proporcionar nuevos datos epidemiológicos sobre la relación entre el cáncer de mama y algunos aspectos del embarazo y el período de lactancia. Para ello, se desarrolló un estudio retrospectivo a partir de un grupo de 504 mujeres pertenecientes todas ellas a la provincia de Granada, diagnosticadas y tratadas de cáncer de mama en el Hospital Universitario San Cecilio.

Objetivos del Estudio

  • Evaluar la edad de diagnóstico del cáncer de mama entre aquellas mujeres que habían tenidos hijos, frente a la edad de diagnóstico entre aquellas otras que no habían tenido descendencia; y distinguir entre las que tienen antecedentes familiares de cáncer de mama y las que no los tienen.
  • Evaluar la edad de diagnóstico del cáncer de mama entre las mujeres con y sin descendencia. Entre las primeras se definieron tres grupos: las que no lactaron o lo hicieron menos de tres meses, las que dieron el pecho entre tres y seis meses y, en tercer lugar, aquellas que dieron el pecho más de seis meses. También en estos grupos se distinguieron entre las que presentaban antecedentes familiares de cáncer de mama y las que no.

Muestra y Metodología

La muestra objeto de estudio estaba formada por 504 mujeres de entre 19 y 91 años de edad. Todos ellas fueron diagnosticadas y tratadas de cáncer de mama en el Hospital Universitario "San Cecilio" de Granada durante los años 2003 a 2008.

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Se llevó a cabo una recogida de datos retrospectiva a partir de las historias clínicas, en torno a las cuales se obtuvieron datos, como la edad de diagnóstico, el tiempo de lactancia y la existencia o no de antecedentes familiares de cáncer. Para el análisis estadístico se hizo uso del programa informático SPSS versión 15.0 para Windows, a través del cual se llevó a cabo la estadística descriptiva y el análisis de la varianza para verificar la existencia de significación estadística entre los factores considerados.

Resultados

Se efectuó un análisis descriptivo de las mujeres que habían tenido hijos, frente a aquellas otras que no. El análisis de los datos muestra como del total de la muestra (504), únicamente 135 mujeres no habían tenido descendencia. Por el contrario, 369 mujeres habían tenido al menos un hijo.

En relación con el factor de riesgo paridad, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas test (t-Student) entre la edad media de diagnóstico del cáncer y el hecho de haber tenido o no descendencia (t = 0,559, p = 0,576).

Respecto del conjunto total de mujeres que habían tenido descendencia, éstas fueron reagrupadas en tres subgrupos en función de la duración media del período de lactancia. Además, se distinguió entre las que presentaban antecedentes familiares directos de cáncer de mama, frente a aquellas otras que no los tenían.

El primer grupo estaba compuesto por mujeres que no habían amamantado al pecho a sus hijos. El segundo, estaba compuesto por mujeres que dieron el pecho por hasta tres meses. Un tercer grupo formado por aquellas mujeres que dieron el pecho por un período comprendido entre tres y seis meses. Finalmente, un cuarto grupo compuesto por aquellas mujeres que habían amamantado a sus hijos por períodos de tiempo superiores a seis meses.

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En relación con la muestra total de mujeres que habían tenido hijos y que carecían de antecedentes familiares y personales para cáncer de mama, centrándonos en el grupo de las que no habían amamantado al pecho a sus hijos (n = 132), éstas fueron diagnosticadas de cáncer de mama a la edad aproximada de 57 años. Por su parte, aquellas mujeres que habían amamantado a sus hijos por un período de hasta tres meses (n = 44), fueron diagnosticadas de cáncer de mama a una edad ligeramente superior a la del primer grupo, esto es, a los 58 años aproximadamente.

Respecto del grupo de mujeres que dieron el pecho a sus hijos por un período temporal de entre tres y seis meses (n = 17), la edad de diagnóstico del tumor resultó ser bastante inferior a la encontrada entre los dos grupos anteriores, esto es, a los 52 años aproximadamente.

Con relación al grupo de mujeres que dieron el pecho a sus hijos por un período de seis meses en adelante (n = 21), los resultados obtenidos muestran como la edad de diagnóstico se incrementa considerablemente hasta alcanzar los 69 años de edad aproximadamente.

Considerando la existencia de antecedentes familiares y personales de cáncer, para el grupo de las 155 pacientes con historia personal y familiar de cáncer de mama y que nunca habían amamantado a sus hijos (n = 97), éstas fueron diagnosticadas de cáncer de mama a una edad promedio de 54 años, esto es, cuatro años antes que en el grupo de mujeres que nunca habían amamantado al pecho y que carecían de antecedentes familiares y personales para este tipo de tumor.

Dentro de este grupo de pacientes con un historial familiar de cáncer, aquellas mujeres que habían amamantado por períodos de entre tres y seis meses (n = 14), fueron diagnosticadas de cáncer de mama a edades ligeramente inferiores a las descritas en los dos grupos previos, encontrándose la edad media de diagnóstico a los 53 años de edad aproximadamente.

Por último, aquellas mujeres que dieron lactancia materna durante más de seis meses (n = 10) fueron diagnosticadas a una edad mucho más avanzada que en los grupos de pacientes previos, es decir, a una edad media de 69-70 años, aproximadamente.

Considerando la interacción entre el tiempo de lactancia materna, edad de diagnóstico y antecedentes familiares y personales para cáncer, se encontró una correlación significativa (p = 0,001), aunque más estrecha para el grupo de mujeres con descendencia y antecedentes familiares y personales de la enfermedad (n = 10).

Otros Estudios Relevantes

En 2019, Basree y colaboradores publicaron un estudio científico en el que estudiaron si el destete abrupto provocaba cambios histológicos y moleculares en la glándula mamaria con el objetivo de entender posibles mecanismos de protección contra el cáncer en la lactancia prolongada. Este estudio parte de la base de que la lactancia disminuye en general el riesgo de padecer cáncer de mama, pero se ha observado que la duración de la lactancia impacta en el riesgo de desarrollar algún tipo de cáncer, como el cáncer tipo triple negativo (TNBC), que además es un tipo de cáncer agresivo y con alta mortalidad.

En un estudio observacional publicado en el año 2018, encontraron que mujeres con alta paridad (más de 3 embarazos) y que no dieron el pecho o dieron el pecho durante menos de 12 meses presentaban un mayor riesgo de padecer TNBC.

Bajo este contexto, Basree y colaboradores realizaron un estudio en ratones hembra comparando los tejidos mamarios de ratones con una lactancia corta (de 7 días) y con destete abrupto, con ratones con lactancia completa y destete gradual. En el estudio observaron que las glándulas mamarias de las ratonas que sufrieron una involución abrupta presentaban un estroma más denso, una composición de colágeno alterada, una mayor inflamación y proliferación, y un aumento de la expresión del receptor de estrógeno α y del receptor de progesterona en comparación con las que sufrieron una involución gradual. Todos estos parámetros se asocian con mayor riesgo de padecer cáncer.

Este mismo estudio incluyó muestras de tejido mamario de mujeres que se sometieron a una reducción mamaria y donaron el tejido extraído. Estas mujeres habían parido y compararon las que realizaron una lactancia menor de 6 meses vs. más de 6 meses. Pero debido al limitado número de muestras disponibles, consideraron el número total de meses de lactancia para todos los embarazos (número acumulado de meses). La paridad y el tiempo de lactancia en estas mujeres se tuvo en cuenta al realizar los análisis. Hay que tener en cuenta que el número de embarazos es el factor que más influye en el desarrollo de cáncer de mama.

En conclusión, este estudio no evidencia que el destete no progresivo aumente el riesgo de padecer cáncer.

Factores de Riesgo en Ginecología Oncológica: Cáncer de Mama

Desde hace tiempo se conocen los numerosos factores que modifican el riesgo de cáncer de mama, entre estos factores se incluyen: edad, edad temprana de la menarquia, edad tardía de la menopausia, nuliparidad, edad tardía para el primer embarazo, obesidad, exposición a altas dosis de radioterapia, ausencia de lactancia materna, antecedentes de algunos tipos de enfermedades benignas de la mama, antecedentes de carcinoma lobulillar in situ, antecedente de cáncer de mama e historia familiar de cáncer de mama en uno o más familiares de primer grado.

Los factores relacionados con el estilo de vida, como la dieta elevada en grasas animales, consumo de alcohol y la actividad física también afectan al riesgo de cáncer de mama, aunque estos parámetros no muestren incremento elevado.

Cuando se estudia por separado cada factor de riesgo se confirma que los antecedentes familiares de cáncer de mama y su patrón específico es el más importante, a tal punto que la mujer con algún familiar de primer grado afectado con cáncer de mama, el riesgo de presentar la enfermedad se incrementa dos a tres veces más en comparación con la mujer sin este antecedente.

Factores de Riesgo Detallados

La etiología del cáncer de mama no es conocida, en numerosos estudios se investigan los posibles factores de riesgo para predecir y cuantificar el riesgo de padecer la enfermedad, aunque en más del 80% de mujeres con cáncer, éste aparece de manera esporádica sin factores de riesgo que lo explique.

  • Sexo: Las mujeres tienen una mayor proporción de cáncer de mama que los hombres. Se conoce que el 99% de cánceres de mama aparecen en mujeres.
  • Edad: Es el factor de riesgo más importante. El riesgo de cáncer de mama aumenta rápidamente con la edad durante los años de actividad sexual en la mujer, después de la menopausia la frecuencia se incrementa pero con menos rapidez.
  • Antecedentes personales de cáncer de mama: Las pacientes tratadas por un tumor primario de mama tienen un riesgo de desarrollar un segundo cáncer de mama de tres a cinco veces más alto que la población general.

Factores Hormonales y Reproductivos

La duración total de la actividad hormonal del ovario es el condicionante del riesgo de padecer cáncer de mama y por ello la fisiología hormonal endógena juega un papel crucial. La importancia que desempeñan los estrógenos y los gestágenos no está suficientemente aclarada, pero se estima aumento del riesgo de padecer cáncer de mama en las situaciones con mayor intervalo de tiempo en que la mama está sometida al influjo hormonal del ovario como sucede en las dos situaciones de menarquia precoz y menopausia tardía.

El intervalo de tiempo transcurrido entre la telarquia y el primer embarazo a término se muestra un período crítico para determinar el riesgo de cáncer de mama. Con el inicio de la pubertad las hormonas segregadas por el ovario inducen la proliferación del epitelio ductal de la mama, es decir, que los estrógenos y progesterona estimulan la actividad mitótica de las células de los conductos terminales de la mama.

Durante la gestación las hormonas esteroideas se segregan en cantidad considerable y contribuyen a la diferenciación de las células de los lobulillos, que se preparan para la secreción láctea, lo que les hace resistentes a la carcinogénesis. Las mujeres que tienen hijos disminuye el riesgo de cáncer de mama en comparación con las nulíparas, pero el efecto protector del embarazo a término se cumple hasta la edad de los 30 años, porque en la mujer con primer embarazo después de los 35 años el riesgo relativo aumenta y con incremento progresivo con la edad de la primera gestación.

Se piensa que la lactancia materna disminuye la incidencia del cáncer de mama, no obstante los estudios epidemiológicos han sido incapaces de estimar de manera precisa el efecto de la lactancia sobre el riesgo de cáncer de mama. El efecto protector se limita a las mujeres con tumores diagnosticados en el período de la premenopausia y desde luego con el condicionante de que el período de lactancia sea prolongado.

La edad tardía de la menopausia se relaciona con aumento del riesgo de cáncer de mama. Las mujeres con menopausia natural antes de los 45 años tienen la mitad de riesgo de cáncer de mama comparado con las mujeres que tienen la menopausia después de los 55 años. La menopausia artificial quirúrgica o con radiaciones tiene un efecto protector cuando sucede de manera precoz.

Otros Factores

El carcinoma de mama es más frecuente en Estados Unidos, Canadá y países de Europa septentrional y se le observa con menos frecuencia en Asia, América Latina y África. Las diferencias se explican por factores genéticos y ambientales, fundamentados principalmente en estudios de mujeres emigrantes.

Las mujeres de nivel socioeconómico alto estimado por el nivel de educación e ingresos económicos tienen mayor riesgo, aunque la tasa de mortalidad sea inferior. También se observa mayor incidencia en las mujeres que viven en la ciudad que en zonas rurales.

Estilo de Vida

La relación entre el peso y el cáncer de mama depende estrictamente de la edad. Para las mujeres postmenopáusicas y con edad de 60 años el riesgo se incrementa con el aumento del peso, se estima que un exceso de 10 kg puede aumentar tanto el riesgo como en un 80%. El aumento del riesgo posiblemente se debe a la producción de estrógenos por la grasa a partir de los andrógenos suprarrenales. En contraste en las mujeres premenopáusicas el exceso de peso muestra resultados contradictorios.

El alcohol es el componente de la dieta para el que existe una relación evidente con aumento del riesgo de cáncer de mama, así en la revisión de los 17 estudios de cohorte y de caso control publicados, se detecta en 14 de ellos una relación cierta. El aumento del riesgo se demuestra en pacientes premenopáusicas que consumen más de 15 gramos de alcohol al día y el riesgo se incrementa en las mujeres que consumen más de esa cantidad.

El ejercicio físico moderado reduce la incidencia de cáncer de mama y se estima que el ejercicio intenso de las atletas en la juventud protege del desarrollo de tumores malignos en la mama. Diversos mecanismos todos ellos de índole hormonal están imbricados, de una parte es evidente la reducción del número de ciclos ovulatorios, también se reduce el peso, no hay obesidad ni depósito de grasa con lo que disminuye el aporte de tejido graso para la aromatización de andrógenos a estrógenos.

Detección Precoz del Cáncer de Mama a Partir de Leche Materna

El cáncer de mama es el tumor más diagnosticado en mujeres embarazadas, lactantes o en etapa de postparto y, por lo general, suele detectarse en estadios avanzados. Bajo esta premisa, un grupo de investigadoras ha realizado una investigación para la detección de cáncer de mama a partir de leche materna.

Aunque existen diferentes formas para detectar esta enfermedad, hasta ahora no se había demostrado que el análisis de la leche materna podría ayudar a detectar el cáncer de mama en fases iniciales.

La Dra. Carolina Ortiz explica que es imposible transmitir el cáncer a través de la lactancia, ya que, aunque la leche tenga rastros del ADN del tumor, “estos se degradan en el intestino del lactante”. En este momento surgió la pregunta de si sería posible encontrar restos del tumor en la leche materna, debido al estar en contacto con las células cancerosas, por lo que decidieron estudiarlo.

Gracias a las muestras de leche materna donadas voluntariamente por la paciente, las investigadoras identificaron que sí había ADN del tumor en ellas y que lo podían detectar. Este hallazgo fue lo que las llevó a iniciar una línea de investigación con más pacientes.

Así, hicieron seguimiento de mujeres durante el postparto que presentaban riesgo de desarrollar cáncer de mama, lo que las llevó a confirmar que el análisis de las muestras de leche les permitía detectar el ADN tumoral incluso antes que con las mamografías.

En definitiva, las investigadoras demostraron por primera vez que el análisis de la leche materna podría permitir la detección temprana del cáncer de mama y, tal como explica la Dra. Ortiz, la ventaja de los resultados de esta investigación es que “sería una técnica no invasiva y tal vez un diagnóstico más precoz que las pruebas convencionales”.

El estudio para la detección de cáncer de mama a partir de leche materna es “una herramienta potencial en el diagnóstico precoz”. De poder detectar el tumor a través de la leche materna, el diagnóstico podría realizarse de una forma muy poco invasiva para las pacientes.

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