Saam Club de Mar: Un Oasis Gastronómico en Chipiona
En el corazón de Chipiona, se encuentra Saam Club de Mar, un proyecto que nació de la visión de Antonio Martín Ruiz, un empresario agrícola que siempre vio el potencial turístico de sus tierras. Aunque Antonio nunca se dedicó a la hostelería, adquirió una finca en el Camino Niño de Oro, un lugar privilegiado con vistas al mar y a la costa de Doñana.
Los hijos de Antonio, Kisco, Ana Belén y Cristina, tomaron las riendas del negocio y transformaron la finca en un club de mar único. Kisco recuerda que la idea original fue de su padre, quien siempre supo que el lugar podía explotarse turísticamente. En 2016, la familia contactó con Luis Pedro, quien les presentó un proyecto innovador con contenedores. Juntos, fueron comprando los materiales y dando forma al proyecto desde cero, con la ayuda de sus trabajadores.
El nombre Saam proviene de un mantra que moviliza la energía del corazón, significando "corazón amoroso". Aunque Antonio Martín bromeaba con el término mercantil, fue Luis Pedro quien eligió el nombre, resaltando el espíritu familiar y acogedor del lugar.
Un Club de Mar con Encanto
Saam es más que un simple club de playa. Aunque las mareas altas a veces ocultan la orilla, cuando el mar se retira, deja un amplio arenal a la vista. El club cuenta con una zona de tumbonas en el jardín, desde donde se puede disfrutar de una espectacular puesta de sol.
Además del restaurante, Saam ofrece varios espacios, incluyendo un club de niños, una zona de eventos con bar, y un rincón gastronómico llamado SamBaa, con una cocina viajera. Sin embargo, el plato fuerte es su restaurante, liderado por Ana Belén y el chef Juan Antonio Vargas Leyton.
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Gastronomía Mediterránea con Productos Locales
La cocina de Saam se basa en la cocina mediterránea, utilizando productos cultivados en la misma finca. Platos como las croquetas de coliflor y las berenjenas japonesas con cremoso de avellana son muy solicitados por los clientes.
Estando en una zona de tradición pesquera, el pescado y el marisco son imprescindibles en la carta. Se pueden encontrar en sugerencias diarias y semanales, así como en entrantes como el tartar de salmón y alistados con yema de huevo marinada o el ceviche de pescado de roca de la bahía.
Además, la carta ofrece opciones como paté de atún al amontillado, chicharrón de corte con caramelo de moscatel de Chipiona y cítricos, gyozas de verduras y ensaladas como la burrata con tomates de la huerta.
Carnes y Arroces: Especialidades de la Casa
En el apartado de carnes, Saam fue el primer restaurante en servir los productos de la Finca La Perdida. También ofrecen una variedad de arroces, siendo el seco de lagartito ibérico y panceta con setas de temporada el más popular.
Ana Belén explica que los arroces se hacen en paellas al estilo alicantino, con la base de salmorreta, creando una capa fina para que quede socarrat. Por las noches, los arroces se transforman en risottos, como el meloso de plancton y corvina y el arroz negro meloso con huevos de choco y verduritas.
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Postres y Eventos
Para los postres, Saam ofrece opciones como la tarta cremosa de queso y yuzu con frutos rojos, brownie de chocolate con leche y avellanas con crema de gianduja, mascarpone y Amaretto con texturas de chocolate y café, y su versión de Crême brulée.
La finca de Saam Club de Mar también es muy demandada para eventos. Los amigos de los propietarios fueron los primeros en animarlos a organizarlos, y algunos de ellos fueron los primeros en casarse en las instalaciones.
Kisco destaca el carácter familiar de Saam: "Mi hermana Ana Belén está al frente del restaurante, y mi otra hermana, Cristina, de la administración, aunque siempre que puede echa una mano por aquí".
Un Futuro Prometedor
Las instalaciones de Saam Club de Mar no dejan de crecer y modernizarse para aprovechar al máximo las posibilidades que ofrece el entorno. La familia Martín también planea dedicar parte de los terrenos a alojamiento turístico, y ya cuentan con un aparcamiento para caravanas.
Sin masificaciones, ante un arenal recoleto, salvaje y poco frecuentado. Aperitivo, almuerzo, sobremesa, atardecer con música en directo -un homenaje cada tarde al caer el sol a ‘la más grande’-, y una cena en una noche estrellada. ¿Con niños? No hay problema, gran parte del tiempo habrán estado en una zona enorme, repleta de actividades, con monitores y hasta un campo de fútbol 7. Paradisíaco es poco.
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Y una vez más, sin salir de la provincia de Cádiz. Pagos de viña y campos de cultivo, justo lo que era en sus orígenes este negocio que han levantado los hijos de Antonio Martín, Francisco, Cristina y Ana Belén. Antes que Saam, el negocio se conocía como chiringuito Banana, pero tras un año en blanco, en 2017 reabrió bajo el concepto actual, mucho más cuidado y ambicioso.
Ana Belén Martín, 44 años, se reconoce como “una infiltrada, no había tenido experiencia hostelera previa”. No en vano, licenciada en Biología, su experiencia profesional ha estado en la Consejería de Agricultura y Pesca, como técnico en el Grupo de Desarrollo Rural (GDR). Ella hace las veces de gerente del Saam, una idea que fue en sus orígenes “totalmente fortuita”, porque “nosotros nos dedicamos a la exportación de hortalizas desde hace unos 40 años. Mi padre empezó con el negocio y esto en principio era una finca puramente agrícola, aquí había invernaderos y lo que hacíamos era cultivar los terrenos”.
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