Historia y Tradiciones del Valle de Losa

30.12.2025

El enorme impacto que la trashumancia ha tenido en Tierras Altas podemos observarlo en los libros de historia, en los relatos orales que nacen de los vecinos de la comarca o en tradiciones antiquísimas que aún se mantienen.

Sin embargo, para trasladarnos a la época de la Mesta con exactitud y fidelidad podemos recurrir a la arquitectura, construcciones que han llegado hasta nuestros días, algunas en perfectas condiciones, y que a través de sus muros, tejas y elementos decorativos nos hablan de tiempos de riqueza y paz social, pero también de trabajo duro y sacrificio.

La Trashumancia y su Legado Arquitectónico

La historia de Oncala, como no podía ser de otra manera, va ligada a la de su pasado trashumante. Miles de ovejas merinas han realizado desde hace siglos su largo viaje estacional desde los pastos que rodean la localidad hasta las dehesas del sur de la península.

Esta herencia tiene su reflejo en el paisaje, acondicionado a lo largo del tiempo para el ganado, y en la arquitectura, con casas serranas blasonadas, que dan al conjunto de la localidad un aspecto señorial.

Entre las construcciones legadas del pasado pastoril de Oncala encontramos también ranchos y corrales.

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Estos complejos estaban diseñados para proporcionar comodidad y protección, tanto para los animales como para los pastores. Servían como lugares de descanso y resguardo para los animales y personas durante su trayecto entre las zonas de pastoreo de verano y las de invierno.

Uno de los pocos ejemplos de estas construcciones que ha llegado hasta nuestros días es El Corralón. Aquí esperaban miles de ovejas la salida hacia tierras del sur.

Un impulso muy importante a la trashumancia llegó con la regularización en el siglo XIII de las redes de vías pecuarias, naciendo las Cañadas Reales con unas dimensiones concretas y unos derechos de uso que aún hoy se mantienen.

La Cañada Real Soriana Oriental recorre la cuerda de los Montes Claros y la Sierra de Alba uniéndose a esta arteria principal otras vías pecuarias menores como cordeles y veredas procedentes de los diferentes valles, configurando una extensa red de caminos para el ganado. Las cañadas atesoran un gran valor histórico, social, natural y cultural.

Casas Merineras y Blasonadas

Entre Oncala y Valloria, en la cabecera del río Cidacos, se encuentra el pueblo de Los Campos, una de las localidades más vinculadas a la trashumancia en la comarca de Tierras Altas.

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Las casas merineras eran construcciones modestas, adaptadas al entorno natural y a las necesidades específicas del trabajo pastoril.

Estaban construidas con materiales locales, piedra y madera básicamente, y tenían un diseño funcional que facilitaba la vida en el campo.

Un espacio exterior para resguardo del ganado, otro inferior para almacenaje de las herramientas, que en ocasiones incluía un horno para pan, y una zona, normalmente la planta superior, destinada a la vivienda. También solían disponer de un característico corralón para el ganado en la parte delantera y estaban adaptadas al entorno natural y a las necesidades específicas del trabajo pastoril.

A los pies de la sierra de Montes Claros se encuentra el pueblo de Valloria, rodeado de pastos que la mano del pastor ha ido modelando a lo largo de los siglos y atravesado por el arroyo de Hoyas Condesas.

Entre Valloria y Vizmanos se encuentra el pueblo de Ledrado, ubicado en una situación privilegiada: a 1.310 metros de altura, con hermosas vistas del valle del Alto Cidacos y rodeada de pastizales y bosquetes de roble.

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Las casas blasonadas de este pueblo son un conjunto arquitectónico de gran interés histórico y cultural. Estos edificios, en su mayoría construidos entre los siglos XVI y XVIII, pueden llegar a ser de considerables dimensiones.

Los blasones que decoran las fachadas son escudos heráldicos que muestran los símbolos y emblemas de estas familias, y en ocasiones incluyen inscripciones o lemas que identifican a célebres linajes de la comarca.

El pueblo de Vizmanos, en el corazón del valle del Alto Cidacos, posee un conjunto arquitectónico en el que destacan las casas blasonadas de la familia Duro. Además de las grandes dimensiones de estas construcciones en comparación con el resto de viviendas, destacan en sus fachadas los blasones o escudos identificativos de la familia.

En el norte de Tierras Altas se encuentra a pequeña localidad de Santa Cecilia, dividida en dos barrios por el barranco del Plantío. En el siglo XVIII, cerca de 19.000 ovejas merinas pastaban en verano en el entorno de esta aldea. Buena parte de estas pertenecían a la familia Del Valle, que era miembro destacado del Honrado Concejo de la Mesta.

Las casas blasonadas de Santa Cecilia cuentan con gruesos muros de piedra con elementos de cantería en esquinas y vanos y también están desarrolladas en dos plantas. La inferior tiene históricamente un uso auxiliar y la superior está destinada a habitaciones.

Festividades y Tradiciones

Los vecinos y vecinas de Tierras Altas han realizado un esfuerzo admirable para conservar un modo de vida y unas costumbres que en gran parte de nuestra sociedad han sido sustituidas de manera irreversible. La identidad de la comarca se construye a través de un sentimiento de comunidad que permanece vivo gracias a festividades y tradiciones que llenan la sierra de color y traen de vuelta por unos días a los antiguos vecinos que han emigrado a la ciudad.

El Paso del Fuego y las Móndidas

El Paso del Fuego de San Pedro Manrique es sin duda alguna una de las fiestas populares más conocidas de la geografía nacional. El día 23 de junio, a pocos minutos de la medianoche, con pasadores y espectadores situados en sus posiciones, da comienzo el rito. Tras un toque de trompeta, el pasador o pasadora, que debe ser natural de San Pedro Manrique o hijo del pueblo, se sitúa descalzo en el borde de las brasas, solo o con alguien a sus espaldas.

Las primeras en ser pasadas por los valientes sampedranos son las tres Móndidas, otro elemento muy característico de las fiestas de San Pedro Manrique. Las Móndidas son tres jóvenes hijas del pueblo, antaño doncellas, que se eligen en la festividad de la Cruz de Mayo y que desfilan por el pueblo la mañana del día 24 de junio.

Sarnago es uno de los cuatro pueblos de Tierras Altas que celebra la Fiesta de las Móndidas, recuperada aquí en el año 1982. Su origen es incierto, unos las vinculan con el mundo celtibérico, otros con las sacerdotisas romanas de la diosa Ceres, y otros a los tributos en forma de doncellas que los cristianos debían entregar a los musulmanes en época medieval.

Las Móndidas son acompañadas por un mozo con un enorme ramo de arce adornado con flores, pañuelos y roscos.

Otra de las localidades en las que aún se conserva la Fiesta de las Móndidas es Ventosa de San Pedro. Dado el pequeño número de vecinos que viven durante el invierno, esta fiesta se ha trasladado al verano, concretamente al 15 de agosto, cuando aumenta la población.

Manantiales Curativos

Este manantial urbano, también llamado “de Los Legañosos” o “Soldevilla”, está ubicado en el centro de San Pedro Manrique, en una rambla que comienza justo detrás del edificio del ayuntamiento. Aunque está muy modificada, se cree que su construcción tiene orígenes medievales. Es conocida por sus aguas sulfuradas cálcicas frías, es decir, con alto contenido en azufre, que le confieren propiedades medicinales y terapéuticas.

Era recomendado por los médicos para eccemas, alergias en la piel y prurito, lavándose la zona afectada varias veces al día durante el tiempo que fuera necesario.

Este manantial se sitúa en lo que fue hace más de un siglo el pueblo de Ontálvaro, ahora convertido en un despoblado. Perteneció primero a Aldealcardo y después a la Cuesta, y tenía una iglesia en honor a Santa Ana. Estas aguas están catalogadas como mineromedicinales con alto contenido en azufre.

El manantial se utilizaba de manera habitual para tratar dermatitis atópicas, eccemas, procesos alérgicos, acnés y otro tipo de enfermedades. Hay constancia de que en los meses de verano llegaban bañistas procedentes de otras localidades sorianas y de la Rioja, que se alojaban en hospederías de Aldealcardo y Yanguas, para tomar el agua de este manantial o aplicarla de forma directa y local en la piel. En el siglo XIX se planteó un proyecto empresarial para explotar y construir una suerte de balneario a partir de estas aguas, aunque la iniciativa finalmente no prosperó.

Sarnago: Rescate de un Pueblo Abandonado

Sarnago es todo un ejemplo para la comarca de Tierras Altas. Un pueblo que ha conseguido ser rescatado del abandono tras el fallecimiento en el año 1979 de su último vecino. A partir de entonces se creó la asociación Amigos de Sarnago con la finalidad de recuperar las construcciones singulares del pueblo y las tradiciones conservadas por sus vecinos.

El Lavadero de Sarnago es una estructura de piedra con un techo sostenido por columnas, proporcionando un espacio cubierto donde las mujeres podían realizar sus tareas domésticas además de reunirse, charlar y compartir noticias. Es un buen ejemplo de la arquitectura rural de la zona y representa una parte importante de la historia y la cultura local.

Muy cerca del lavadero se encuentra el Museo Etnográfico, ubicado en el antiguo Ayuntamiento, que servía también como escuela y casa del maestro.

Patrimonio Cultural y Arquitectónico

Hornos Tradicionales

El Horno de los Campos es un horno tradicional de panadería que ha sido utilizado por generaciones para hornear pan y otros productos. Estos hornos tradicionales eran una parte vital de la vida de las comunidades rurales, ya que proporcionaban un medio para hornear pan de forma comunitaria. Aunque muchos pueblos han dejado de utilizar hornos como este en favor de panaderías comerciales modernas, el Horno de los Campos ha sido preservado como un testimonio del patrimonio cultural e histórico de la zona.

El horno de Valloria, igual que el de Los Campos, se ha preservado como un testimonio del patrimonio cultural, etnográfico e histórico de la comarca.

Museo del Juego Tradicional

También en el pueblo de Valloria se puede encontrar el Museo del Juego Tradicional de Tierras Altas, que se ubica en las antiguas escuelas del pueblo. Se pueden observar decenas de juguetes y juegos tradicionales que formaron parte de la infancia de los vecinos más veteranos del pueblo, y que los más jóvenes probablemente tengan dificultades para reconocer.

Estelas Funerarias Romanas

Son muchos los monumentos históricos de Tierras Altas en los que pueden encontrarse estelas funerarias romanas de gran interés arqueológico. En esta comarca, habitada por los celtíberos en época prerrománica, existió una importante presencia romana tal y como atestiguan estos objetos que han sido conservados en nuestros numerosos templos religiosos. Una combinación de elementos romanos y medievales que puedes presenciar con tus propios ojos.

Ermita de la Virgen de Val de Ayuso

Entre los pueblos de Vizmanos y Ledrado se ubica este templo, conocido también como Ermita de la Virgen de Val de Ayuso, un lugar de peregrinación y devoción, donde los fieles acuden para rezar, hacer ofrendas y buscar protección espiritual. Es un modesto edificio de mampostería que estuvo en ruinas hasta su reciente restauración, impulsada por los párrocos y con la ayuda de voluntarios. Consta de una nave única, con una espadaña reconstruida, entrada en el lado sur y una cabecera con ábside semicircular. Cuenta con dos estelas romanas en su interior, con inscripciones de gran interés histórico y arqueológico. Una dedicada a Aemilius Maternus, ubicada en un banco corrido y que cuenta con dos bustos y un toro grabados además del texto recordando al difunto. La otra estela se encuentra en el umbral de entrada y está dedicada a Antestia Serana.

Iglesia Románica de San Martín

A las afueras del pueblo de Vizmanos, pero perfectamente accesible tras un breve paseo desde el centro, se encuentra la iglesia románica de San Martín. Es un edificio religioso del siglo doce que destaca por su sencillez y la sobriedad características de la época en que se construyó. Presenta una planta rectangular y una única nave, con un ábside semicircular en la cabecera. Uno de los elementos más característicos de la iglesia es su torre campanario, de planta cuadrada y rematada por una cubierta a cuatro aguas, que es un punto de referencia en el paisaje de Vizmanos.

A pocos metros, en el interior del pueblo, encontramos también la fuente de Vizmanos, un lugar de gran importancia histórica y cultural en la localidad. Además de abastecer de agua a la comunidad durante generaciones, alberga en su entorno dos estelas romanas con inscripciones en latín. La primera de ellas está dedicada a Aemilius Maternus, con una cabeza grabada en la parte superior y un texto en la inferior.

Iglesia Parroquial de Santo Tomás

En este pequeño pueblo al sur de Vizmanos, en el valle del río Cidacos, se ubica este templo parroquial consagrado a Santo Tomás. Es una construcción modesta, de estilo moderno, con sacristía de 1776. Posee una única nave con techo de madera, cabecera cuadrada y una entrada abierta en el muro sur, resguardada por un pórtico. Los únicos vestigios de su pasado románico se evidencian en las dos impostas reutilizadas en la construcción de la espadaña y en una hermosa pila bautismal conservada en el fondo de la nave.

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Socorro

A medio camino entre los dos barrios que conforman el pueblo de Las Aldehuelas se encuentra la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Socorro. Desde el barrio principal se puede acceder a la misma a través de un breve paseo de 200 metros que comienza en la parte baja, cerca del río Cidacos. Construida en el siglo dieciocho, la iglesia ha sido mantenida en buen estado a lo largo de los años, lo que permite a los visitantes apreciar su belleza y esplendor originales.

Colocada de manera invertida, resulta curioso que un elemento dedicado a estas deidades menores asociadas al agua, a la vida alegre, a la poesía y a la danza, sea ahora recipiente para el agua bendecida con la que se persignan los feligreses.

Iglesia Parroquial de San Bartolomé

En este pueblo cercano a San Pedro Manrique encontramos la iglesia parroquial de San Bartolomé. En su interior, encontramos elementos simbólicos que representan la sacralidad y la tradición religiosa, un baptisterio con su pila bautismal y un altar romano invertido que se usa como pila de agua bendita.

El retablo del altar mayor, dedicado a San Bartolomé, preside el espacio sagrado, acompañado por dos peanas que albergan imágenes de santos venerados por la comunidad. En el lado del Evangelio, un retablo del año 1625 muestra la imagen de Cristo Crucificado y la Virgen en oración, flanqueada por lienzos de santos.

Estela de Antestia Onse en Navabellida

También en la órbita de San Pedro Manrique, a menos de diez minutos en coche, nos encontramos con la pequeña localidad de Navabellida. En ella podemos observar una estela de forma alargada y que está dedicada en primer lugar a Antestia Onse, produciendo el hecho curioso y poco común de que sea una mujer la que encabeza la inscripción.

En San Pedro Manrique, el núcleo poblacional más importante de Tierras Altas, se encuentra la que fue una de las cuatro parroquias con las que contaba antiguamente el municipio, pero el paso del tiempo llevó a su derrumbe en el pasado siglo.

Se trata de un edificio muy especial y representativo, ya que a sus pies se localiza el recinto en el que se celebra una ... Diario de Burgos.

Es un terreno de cerca de 5.000 metros cuadrados.

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