Mocos en Niños: Causas y Tratamiento
Si tu hijo tiene mocos, debes saber que es algo bueno, una defensa natural del organismo y una señal del óptimo funcionamiento de las mucosas. Sin embargo, los padres y madres ven cómo la aparición de los mocos altera el confort diario de los más pequeños, y es frecuente que, preocupados, acudan a la consulta del pediatra para saber su causa y tratamiento.
¿Por Qué los Niños Tienen Mocos?
Los mocos en bebés son una de las causas más frecuentes de consulta entre padres y madres, especialmente cuando llegan los primeros resfriados o cambios de estación. El sistema respiratorio de los bebés está en pleno desarrollo y, por tanto, es más sensible a los cambios de temperatura, el contacto con virus o agentes irritantes del ambiente.
El revestimiento interno de las vías respiratorias produce de forma continua una fina capa de mucosidad. Esta sustancia contiene anticuerpos y otras defensas naturales que ayudan a neutralizar amenazas y expulsar lo que el cuerpo no necesita. Además, los bebés aún no saben sonarse ni toser con fuerza, por lo que acumulan fácilmente la mucosidad, especialmente en la nariz o en la parte posterior de la garganta.
Los mocos tienen su razón de ser. En condiciones normales producimos al día un litro de moco aproximadamente. Este moco recubre el sistema respiratorio hidratándolo, lubricándolo y actuando como una importante barrera de defensa para nuestro organismo ya que, junto con los cilios y el líquido periciliar, forman parte del sistema de autolimpieza del aparato respiratorio que permite atrapar y eliminar partículas extrañas (contaminantes, polen, etc.), virus y bacterias de nuestro organismo, antes de que puedan ser perjudiciales para nosotros. El moco está formado principalmente por agua (95-97%), sales minerales, glucoproteínas, inmunoglobulinas y compuestos bactericidas como lisozima o lactoferrina.
El resfriado común es una de las enfermedades más frecuentes en la población, principalmente en los niños. Los adultos experimentan entre 1 y 3 episodios al año; mientras que los niños pueden padecer hasta 11 dependiendo de la edad. Un niño escolarizado sufre de media entre 4 y 8 episodios anuales hasta los 10 años de edad, y los niños menores de 3 años la frecuencia puede ser incluso mayor.
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Entre sus síntomas más comunes, que suelen durar de 4 a 10 días, están el dolor de garganta, la tos, los estornudos, la fiebre, dolor de cabeza y, por supuesto, la congestión nasal y los mocos en la garganta y nariz, que pueden ser muy molestos al impedir al niño respirar con normalidad. El resfriado común es una infección viral aguda del tracto respiratorio superior y habitualmente es autolimitada. A pesar de ello, es la principal causa de absentismo escolar, por lo que saber cómo lidiar con él, y cómo eliminar los mocos de la nariz es fundamental para que el niño se recupere cuanto antes y pueda volver al colegio.
Sin embargo, también existen otras causas, como la alergia, el frío o el llanto, que pueden dar lugar a la aparición de mocos.
¿De Dónde Sale Tanto Moco?
Nuestras consultas se llenan de niños cuyo principal síntoma son los mocos. Pues de los catarros (infección respiratoria de vías altas). Existen cerca de 200 virus identificados causantes de estas infecciones siendo el más frecuente el Rinovirus. En nuestro sistema respiratorio siempre hay mocos, estos son la primera línea defensiva del organismo para “atrapar” los gérmenes que vienen del exterior. En ocasiones, si la infección progresa, comenzaremos a fabricar un exceso de moco que ya es evidente.
Si la inflamación tiene lugar en la nariz, será una rinitis. Si la inflamación se produce en la garganta y además tiene dolor, tendremos una faringitis; si los virus inflaman principalmente la laringe y el niño presenta afonía o tos perruna, hablaremos de una laringitis. Y si la infección progresa y desciende a los bronquios, hablaremos de bronquitis (“Doctora, creo que los mocos le han bajado al pecho”). En las bronquitis el niño tendrá tos, no sólo por la mucosidad que se encuentra dentro de los bronquios, sino porque estos se cierran (broncoespasmo) y no pueden respirar con normalidad (“Le oigo pitos”). En este último caso, hablaríamos de infección respiratoria de vías bajas.
Colores y Texturas de los Mocos
¿Sabías que el moco puede tener diferentes colores y texturas? Pues sí. Cuando tenemos un proceso infeccioso, alérgico o irritativo, el epitelio del aparato respiratorio produce más moco en respuesta a la agresión que estamos sufriendo. Esta mucosidad puede adoptar diferentes colores y esto nos puede dar una idea del proceso que sufrimos y del tratamiento más adecuado para nuestros síntomas, pero recuerda que siempre prevalece el criterio médico a pesar de nuestras sospechas. Podemos tener mocos transparentes, blancos, amarillos o verdes.
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- Transparente: es el tipo de mucosidad más frecuente, no se relaciona con ninguna patología, se considera una secreción natural y saludable. Es la que se produce cuando el niño llora o hace mucho frío fuera. Esta secreción puede estar aumentada en procesos alérgicos, que no están causados por virus y que además de causar una secreción nasal transparente puede ir acompañado de ojos llorosos y con picor, estornudos y picor en la nariz entre otros síntomas.
- Blanco: la mucosidad blanca suele estar asociada a una mayor viscosidad, un flujo más lento de eliminación, y podría estar asociado a tos, estornudos, dolor de garganta, fiebre (inferior a 38ºC) y leves dolores corporales. Esta sintomatología podría ser indicativo de una posible infección bacteriana o vírica, siendo esta última la más común y manifestándose generalmente en forma de resfriado.
- Verde/amarillo: al igual que la mucosidad blanca, estos colores indican la presencia de una infección, pero en un estadio mucho más avanzado. Indica que el cuerpo se está defendiendo, y esa coloración se debe a las células muertas del sistema inmune, como los glóbulos blancos, que están luchando contra la infección.
De todas maneras, el color de los mocos no confirma que estemos ante una infección bacteriana ni justifica el tratamiento con antibióticos.
¿Qué Podemos Hacer Con Tanto Moco?
Cuando la cantidad de moco formada es más de la necesaria pueden taponarse las vías nasales y es recomendable tener en cuenta algunas pautas a seguir con los mocos en niños:
- Lavarles las manos a menudo y utilizar pañuelos de un solo uso: de esta forma, podemos evitar el contagio del resfriado a otros niños.
- Ofrecerles líquidos con frecuencia: sobre todo agua y zumos naturales.
- Evitar el calor seco excesivo en casa.
- No fumar en espacios en los que puedan estar los niños.
- Ventilar unos minutos al día la habitación del niño.
Si con esto no es suficiente, para facilitar la eliminación de los mocos, existen productos para realizar lavados nasales que nos pueden ayudar. Su función es doble: por un lado, arrastran parte del moco nasal hacía la vía digestiva, y por otro, hidratan la mucosidad facilitando su eliminación por las fosas nasales hacia el exterior.
Lavados Nasales
Los lavados nasales se pueden realizar con:
- Suero fisiológico, que se debe administrar en una cantidad y presión adecuada.
- Soluciones marinas con aplicador, que ofrecen la ventaja de una mayor comodidad para el niño y de aportar la presión y cantidad necesaria. Las soluciones marinas ligeramente hipertónicas son especialmente efectivas cuando, además de mocos, existe congestión nasal, ya que debido a su efecto osmótico consigue un drenaje del exceso de agua retenido en las fosas nasales que ayuda a fluidificar la mucosidad y a producir un efecto descongestivo sin irritaciones.
¿Cuándo y Cómo se Realizan?
Los lavados nasales se pueden utilizar a demanda de las necesidades del niño, cuando la obstrucción nasal lo requiera, y en niños pequeños especialmente antes de comer y del descanso nocturno.
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Para los niños más pequeños, podemos tumbarlos boca arriba y girar su cabeza hasta que apoye su mejilla en la superficie en la que le hemos tumbado. Sin reclinar la cabeza hacía atrás, introducimos la solución de lavado por el orificio que queda mirando hacia arriba. Después cambiaremos de lado para realizar la misma operación en el otro orificio nasal.
Los niños mayores son capaces de realizarse los lavados ellos mismos, inclinando la cabeza hacia un lado y posteriormente, al contrario, echando el suero por el agujero nasal que queda más arriba.
En ambas situaciones, parte de los mocos se expulsarán y otra parte serán tragados, que, por otro lado, es lo normal.
Los niños más pequeños no poseen la habilidad ni la fuerza suficiente al toser para expulsar la mucosidad. ¿Cómo podemos aliviarlos? Los lavados nasales con suero fisiológico o hipertónico hidratan y diluyen los mocos facilitando su salida al exterior. Actualmente, se está extendiendo, por su eficiencia, el uso de nebulizadores de suero.
Cuando los mocos en bebés se acumulan en exceso, lo más importante es mantener despejadas sus vías respiratorias sin recurrir a medicamentos innecesarios. Hay soluciones seguras y eficaces que puedes aplicar en casa para mejorar su respiración y confort. Lavados nasales con suero fisiológico: aplicados con jeringa sin aguja o monodosis, son la forma más sencilla de disolver y eliminar mocos. El aspirador nasal puede ser útil cuando los lavados con suero no son suficientes para retirar el exceso de moco. Es importante no abusar del aspirador nasal ni introducirlo demasiado en las fosas, ya que puede dañar el tejido.
¿Cuándo Acudir al Pediatra?
Quizás sea esta la pregunta más importante. Y es que, si bien la presencia de mucosidad es buena, es posible que se acumule en exceso y que se sobreinfecte por otros gérmenes, algo que puede volverse en contra de la salud del niño.
Aunque los mocos en bebés suelen ser benignos, hay situaciones en las que es aconsejable consultar con el pediatra para descartar complicaciones. Además, si los mocos se mantienen por más de 10 días sin mejoría o se combinan con otros síntomas como diarrea, otitis o conjuntivitis, es importante que el pediatra valore el conjunto del cuadro clínico. En cualquier caso, evita automedicar o usar productos descongestionantes sin receta.
Debe consultar al pediatra si presenta fiebre alta más de 2 ó 3 días, dolor de oídos, decaimiento, irritabilidad o dificultad para respirar.
Complicaciones
Las complicaciones del resfriado están relacionadas con la sobreinfección bacteriana: otitis media-aguda, conjuntivitis, sinusitis, bronquitis, neumonía.
En ocasiones, el moco abundante puede trepar hacia el ojo a través del conducto lagrimal. Limpiar el ojo con gasa y suero fisiológico suele bastar para eliminar la mucosa ocular, pero si el ojo enrojece puede ocurrir que se haya infectado. En otros casos, es posible que la infección afecte también a los oídos.
Mitos Sobre los Mocos
Es hora de desmentir esta idea: ¡tomar leche de vaca no produce mocos!
Medicamentos y Tratamientos Ineficaces
Los tan utilizados mucolíticos, antitusígenos, anticongestivos, anticatarrales y antihistamínicos no han demostrado su eficacia en el uso de los catarros en los menores de 6 años, es más, se han descrito efectos adversos que aunque infrecuentes pueden ser graves o muy graves. Los efectos indeseables de este tipo de medicamentos están ampliamente documentados en la bibliografía científica, sobre todo, en niños menores de 6 años: arritmias, broncoespasmo, vértigos, mareos, nauseas, disminución del nivel de conciencia y encefalopatía.
No existe evidencia científica que avale su uso por lo que NO debemos utilizarlos a esas edades.
Lo que sí ha demostrado utilidad y alivia los síntomas es: el paracetamol, ibuprofeno y los lavados nasales con suero fisiológico con aspiración de secreciones, si precisa. (Sobre todo en los lactantes, antes de las tomas; comerá más tranquilo y despejado)
Para la Tos... ¿Algún Jarabe?
La tos, al igual que la fiebre, es un mecanismo de defensa natural de nuestro cuerpo. Ayuda a eliminar las secreciones. Es una respuesta positiva de nuestro organismo que expulsa las secreciones que pueden llegar a impactarse en el árbol bronquial. Por todo ello, no conviene utilizar antitusígenos. Únicamente se podrían utilizar bajo prescripción de tu pediatra en aquellas toses secas que le impide el descanso por la noche.
No se debería tratar la tos en sí, sino el origen de la tos.
¿Podemos Hacer Algo Para Evitar los Catarros?
La única medida preventiva eficaz demostrada es el LAVADO DE MANOS FRECUENTE. Debemos insistir a maestros, padres y a los propios niños que se laven las manos puesto que a través de ellas, transmitimos muchas de las infecciones. No olvides hidratar a tu hijo y ofrecerle agua regularmente.
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