Los Beneficios Psicológicos de Cantar para los Niños

24.10.2025

Dar el cante es el objetivo. Ya sea a pleno pulmón o bajito. En la ducha, en la cocina o en el salón de casa, organizando un karaoke familiar con las canciones que más gustan a niños y mayores. Pop, rock, balada... afinando o desafinando, los detalles no son importantes, pues lo primordial es cantar, aunque la letra sea inventada.

Y es que una actividad tan sencilla como “dar la nota” reporta múltiples beneficios psicológicos, emocionales y hasta físicos. Así lo recalcan algunos psicólogos, que destacan que “tanto la música como el acto de cantar en sí pueden ser una de las actividades más recomendables para mejorar la salud mental”. Y es que, si uno echa la vista atrás, se dará cuenta de que la música se ha utilizado desde la Antigüedad para generar diferentes estados anímicos en las personas.

Lo que no se sabía entonces, pero sí se conoce ahora, es que las notas musicales “estimulan la capacidad de atención y de memorización, la imaginación, la creatividad y, algo muy importante, son grandes atenuantes del estrés”. Algo que confirma un estudio de la Universidad de Maryland publicado hace unos años, en el que se observó la relación entre la música y la salud cardiovascular. Los beneficios son enormes.

Una salud cardiovascular que está ligada a la salud mental, que, en conjunto, nos lleva al completo bienestar de una persona, ya sea un niño o un adulto. Cantar a pleno pulmón. O no, tampoco hace falta. En la ducha o en el salón de casa, organizando un karaoke familiar con las canciones que más nos gustan , tanto a los padres como a los niños. Como si fuésemos los protagonistas de un concierto. No importa el estilo musical que elijamos, si afinamos o no o, incluso, si no nos sabemos la letra de cada canción muy bien , lo importante es cantar.

Beneficios que tiene cantar para los niños

Para comprender las grandes ventajas que tiene cantar en el organismo, conviene entender lo que ocurre a nivel de hormonas, por ejemplo, para luego ver cómo se consigue liberar tensiones acumuladas durante el día o potenciar la confianza de los más pequeños. En primer lugar, cantar hace que nuestro cerebro genere numerosas sustancias como son las endorfinas, la dopamina, la oxitocina y la serotonina. Todas ellas repercuten directamente y de manera positiva en el estado de ánimo.

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Se reducen los niveles de cortisol, que son los que se relacionan con el estrés. Esto se consigue porque al cantar se focaliza la atención en la música, el ritmo y la letra. Además, para cantar se necesita más oxígeno, por lo que se incrementa el flujo sanguíneo en el cerebro, produciendo una elevada actividad mental y, por tanto, el bienestar general aumenta.

Asimismo, ambos hemisferios del cerebro se conectan. El izquierdo dedica sus recursos al lenguaje, mientras que el derecho a las actividades artísticas. La música aúna ambos, por lo que promueve la plasticidad cerebral de los más pequeños y facilita la sinapsis entre las neuronas. El resultado es que se agiliza la mente y se previenen, ya en el futuro, posibles deterioros cognitivos.

Destacar también que cantar exige que los niños respiren de una forma más profunda y controlada, lo que contrarresta la posible ansiedad. Por último, si además de cantar las canciones, estas se interpretan, se favorece la postura corporal y se fortalece la musculatura del cuerpo, con lo que también hay grandes beneficios para la salud física de los pequeños.

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, el cantar, además de generar cierta felicidad y elevar el estado de ánimo en general, consiguiendo niños más alegres, se ha demostrado que también contribuye a una mejor socialización, sobre todo, si se hace en grupo. Esto es porque se crean lazos afectivos entre las personas, por ejemplo, entre la familia si se organiza un karaoke en casa o entre los miembros de un coro musical si se apunta a los niños y niñas a uno de ellos.

Y es que, según señalan los expertos, “en la salud mental también influye el tiempo de ocio que tienen los menores, en el que pueden desinhibirse, soltar su timidez y disfrutar”. Cantar, como por ejemplo ocurre practicando cualquier actividad física en grupo, puede ser una gran ayuda para ello, porque “ofrece la sensación de apoyo social y de amistad”.

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El canto y la neurociencia

«La neurociencia del canto muestra que cuando cantamos nuestros neurotransmisores se conectan de maneras nuevas y diferentes. Se activa el hemisferio derecho de nuestro cerebro, y se liberan endorfinas que nos hacen más inteligentes, más sanos, más felices y más creativos. El canto es beneficioso para todos y la investigación más reciente sugiere que el canto en grupo es el más gratificante y transformador de todos.

Las emociones positivas que obtenemos al cantar en un grupo son una especie de recompensa evolutiva por cooperar unos con otros. La investigación sugiere que la creación de música en conjunto evolucionó como una herramienta de cohesión social. Lo que no se ha sabido hasta hace poco es que el canto en grupo desencadena la liberación de serotonina (hormona del bienestar) y oxitocina (hormona de la confianza y la unión) e incluso sincroniza los latidos cardíacos de los cantores. El grupo que canta refuerza el sentimiento de comunidad frente al enfoque de «cada uno en su propia cueva». En nuestros estudios, aquellos que cantaban juntos estaban fuertemente unidos y sobrevivieron.

Durante una década, la ciencia ha estado trabajando para explicar por qué el canto tiene un efecto calmante y a la vez estimulante sobre las personas. Numerosos estudios demuestran que el canto libera endorfinas y oxitocina, que alivian la ansiedad y el estrés y que están relacionados con los sentimientos de confianza y conexión. El canto ayuda a las personas con depresión y reduce los sentimientos de soledad, haciendo a la gente más relajada, feliz y vinculada. Es más, los beneficios de cantar regularmente son acumulativos. Las personas que cantan tienen niveles más bajos de cortisol, lo que indica menor estrés.

La cantante británica Sophia Efthimiou describe el canto como un proceso de control consciente de nuestra respiración y laringe para crear y mantener ciertos tonos y lo combinamos con el ritmo y la poesía para crear canciones. En un grupo, cada miembro del grupo siente las vibraciones musicales moviéndose a través de su cuerpo simultáneamente. Nuestros latidos cardíacos se sincronizan.

Una de las grandes cosas sobre el canto es que podemos beneficiarnos de sus efectos positivos incluso aunque no cantemos «bien». El proyecto de la organización With One Voice pone a una diversidad de personas a cantar juntos. La euforia de grupo favorece la creatividad natural de la gente, desencadenada por la sesión de canto de grupo, y ayuda a generar nuevos niveles de apoyo comunitario, conexión y oportunidades.

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«Una de las grandes funciones del canto es que activa el lado derecho del cerebro. Este es el lado responsable de la intuición, la imaginación y todas nuestras funciones creativas. Nos conecta con un mundo de posibilidades. En la vida moderna estamos constantemente bombardeados con mucha información que tenemos que procesamos y analizamos. Tendemos a quedar atrapados en el lado izquierdo del procesamiento de nuestro cerebro. Por lo tanto, es importante nutrir también los atributos de los seres humanos que nos distinguen de las máquinas.

«El canto aumenta la autoconciencia, la confianza en nosotros mismos y nuestra capacidad de comunicarnos con los demás. Disminuye el estrés, nos consuela y nos ayuda a forjar nuestra identidad e influir en nuestro mundo.» Cuando cantamos, la vibración musical se mueve a través de nosotros, modificando nuestro estado físico y emocional. El canto es tan antiguo como las colinas. Es innata, antigua y dentro de todos nosotros. Realmente es una de las actividades terapéuticas más edificantes que podemos cultivar.

El valor del canto en la sociedad

«Sin embargo, la sociedad ha devaluado el valor del canto. Ella afirma que el canto es instintivo y necesario para nuestra existencia. Seguro que no os cuesta nada poneros a pensar en alguna de esas canciones que tanto os gustaban en vuestra infancia y que os animabais a cantarla para vuestros hijos, reviviendo así las emociones de antaño. Probablemente incluso recordéis quién os la cantaba; su voz, sus gestos, el entorno en el que surgía la melodía, el momento exacto y sus expresiones, ¿verdad? En estos primeros momentos, les entretienen y relajan. Además, cuando el pequeño ya ha adquirido la capacidad lingüística, cantar le ayuda a desarrollar su inteligencia y creatividad a través de la imaginación.

Seguir los ritmos de los movimientos (por ejemplo, con las palmas, o la cabeza) y de la música se asocia también a un mayor desarrollo lógico y de conceptos matemáticos. Las canciones infantiles, les ayudan a la concentración y al aprendizaje de cualquier tarea. Otro de los beneficios que se le otorga a la educación auditiva es la mejora en el desarrollo de la sensibilidad y agudeza auditiva. Enseñar a cantar a nuestros hijos a cantar es uno de los mejores regalos que les podemos hacer. Cantar, así como la música, es una forma de comunicación que llega a todos los niveles: tanto físico como emocional.

Todos sabemos que la música es un elemento esencial en el desarrollo y aprendizaje de los más pequeños. Los estudios demuestran que los niños que crecen escuchando música, cantando canciones y moviéndose al ritmo que marca la música consiguen un mayor desarrollo del sistema sensorial, ya que se crean más enlaces en las conexiones neuronales del cerebro.

La música nos acompaña desde hace siglos, y es esencial para la comunicación y la expresión de los seres humanos. La musicoterapia como disciplina se desarrolló en el siglo XX, entre 1900 y 1950, fue con Emile Jacques Dalcroze, quien impulsó la musicoterapia como tal, basada en su teoría de la relación de las actividades musicales con respuestas fisiológicas, psicológicas y socioculturales.

Una de las características más importantes que tiene la música, es la capacidad de evocar muchas emociones, desde la alegría hasta la tristeza, esto se debe a que puede activar varias áreas del cerebro, incluyendo aquellas relacionadas con la emoción, la memoria y la recompensa. Según Juslin y Västfjäll (2008),por ello la música puede funcionar como un regulador emocional, ayudando a las personas a procesar y expresar sentimientos que podrían ser difíciles de articular con palabras. La música, además sirve como escape emocional, nos permite desconectar de las preocupaciones.

La música como herramienta para la salud mental

Por ejemplo, en el estrés la investigación sugiere que la música con un tempo lento y armonías suaves, como la música relajante, reduce los niveles de cortisol, la frecuencia cardíaca y la presión arterial (Thoma et al., 2013), (Chanda & Levitin, 2013). Solo comentar que la música es una herramienta poderosa para la salud mental.

La música, es una de las actividades que más placer despierta en los seres humanos. Escuchar música, influye en nuestro estado de ánimo y nos hace conectar con nuestras emociones de una manera más consciente. Además, a nivel cerebral se libera dopamina, hormona que se genera también cuando comemos o cuando mantenemos relaciones sexuales.

Estas respuestas se desarrollan en áreas subcorticales de nuestro cerebro, concretamente las que tienen que ver con el sistema límbico, encargado de regular las respuestas ante los estímulos emocionales. Quizá por esta razón, la música ha formado parte de la evolución del ser humano a lo largo de los siglos. Prueba de ello pueden ser los hallazgos arqueológicos encontrados de instrumentos musicales hechos con huesos de animales, con alrededor de 6000 años de antigüedad.

Aunque pueda parecer una costumbre anticuada, cantar a los bebés, bien para dormirles, animarlos o consolarles, puede ser un método muy efectivo. A través del canto, los cuidadores, madres, padres, etc, generan una conexión consciente con el bebé, que será beneficiosa para la construcción de un vínculo sano. Como hemos dicho muchas veces en este foro, un vínculo sano con el bebé nos permite leer bien qué necesita y ser el vehículo que le anime a relacionarse con el mundo externo de manera adaptativa, favoreciendo así que descubra y explore el entorno con apertura y seguridad.

Gesticular y cantar, es una forma de expresarnos y de comunicar aquello que queremos. La musicoterapia es una terapia alternativa que utiliza la música como herramienta para mejorar la salud física, emocional y mental. Es una herramienta muy valiosa en la educación infantil ya que ayuda a los niños a mejorar su capacidad de atención y concentración. También fomenta el desarrollo de habilidades sociales y emocionales, además de la creatividad y la imaginación de una manera divertida y atractiva.

La musicoterapia es la conjunción de terapia y música, cuyo fin es mejorar determinados aspectos psicológicos. La musicoterapia puede ser una forma divertida y atractiva de aprender en la educación infantil. Los niños disfrutan de la música y de las actividades relacionadas con ella, lo que puede hacer que se sientan más motivados y comprometidos con su aprendizaje. A través de la musicoterapia, los niños pueden aprender a comunicarse de manera más efectiva y expresar sus emociones.

Beneficios psicológicos de cantar para el cerebro infantil

La música favorece el desarrollo cerebral y ayuda a estimular distintas habilidades que promueven el aprendizaje de los niños. Reduce su estrés, contribuye a mejorar la concentración, fomenta la creatividad e impulsa el desarrollo psicomotor del menor, entre otros beneficios. Y en esto el canto tiene mucho que decir. “La voz es una herramienta humana poderosa para la expresión y el desarrollo cognitivo”, manifiesta Maravillas Corbalán Abellán, doctora en Psicología, investigadora coral y profesora de Formación Vocal y Auditiva en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

Principalmente, el canto es un excelente recurso del que disponemos para nuestras relaciones sociales. “Desde los neandertales hasta los ritmos actuales más urbanos, la música y el canto han intervenido en el desarrollo social. Sin embargo, actualmente la función comunicativa del canto ha decrecido: ya no se canta como en las sociedades tradicionales. Tenemos acceso a toda la música del mundo, pero es más una actividad perceptiva (oír) que expresiva (cantar)”, lamenta esta directora de coro y pianista.

Pero además de ayudar a mantenernos socialmente conectados, cantar es un “potente nutriente para los cerebros de los niños”, como asegura el neurocientífico Gerald Hüther. Es decir, les proporciona los siguientes beneficios:

  • El cuerpo segrega las hormonas de la felicidad (endorfina, dopamina, oxitocina y serotonina), provocando una sensación de bienestar. Asimismo, estudios neurobiológicos y fisiológicos también demuestran que cantar reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés. De ahí que cantar también les relaja y tranquiliza.
  • Estimula su maduración. Este estudio alemán, desarrollado en 500 jardines de infancia, demuestra que cantar y jugar cantando favorece el desarrollo físico, mental y social de los menores, lo que se refleja en el desarrollo del habla, la inteligencia social y el control de la agresividad. En concreto, los doctores Thomas Blank y Karl Adamek, de la Universidad de Münster, vieron que un 88 % de los niños que cantaban con frecuencia estaban preparados para la escolarización normal, en comparación con solo el 44 % de los niños que cantaban menos.
  • Facilita el aprendizaje. El canto, como implica música y palabras, involucra a ambos hemisferios del cerebro, por lo que se forman de manera simultánea miles de conexiones neuronales. Y esto facilita que el pequeño sea más receptivo a nuevos conocimientos. Así, le sirve para desarrollar habilidades lingüísticas, ampliar vocabulario y reforzar su memoria.
  • Incrementa la atención y la concentración. Cantar activa el sistema cardiovascular, lo que favorece una mayor oxigenación en el cerebro. El menor, por tanto, está más alerta y centrado en la actividad; es decir, potencia la concentración.
  • Aumenta la autoestima y la confianza en uno mismo y en los demás. “Ayuda a la construcción de la identidad propia, sobre todo si se canta en grupo, y descubre la importancia de uno mismo en una tarea artística grupal”, apunta Corbalán.
  • Potencia la creatividad. La música estimula la zona derecha del cerebro, especializada en sentimientos y habilidades visuales y sonoras. El canto desbloquea la creatividad y es un recurso fantástico para desarrollar la sensibilidad estética en los niños.

Beneficios de cantar en un coro

Los beneficios se multiplican. La maestra y pedagoga musical Cristina Llabrés, en este estudio publicado en 2018 por la Universidad de La Laguna (Tenerife), destaca que el canto coral infantil es una “actividad que favorece o ayuda en el desarrollo de la comunicación, la socialización y el lenguaje en niños y jóvenes, aportando herramientas, habilidades y estrategias a todo aquel que lo practica de forma continuada”. En el mismo texto se recoge, además, que trabaja la concentración, el análisis, la reproducción, la coordinación, la improvisación, la capacidad crítica, la relación y la cooperación.

Por su parte, para Corbalán, también es de resaltar que favorece la escucha y la perseverancia. Además, considera que cantar en un coro en la adolescencia “es una forma maravillosa de cohesionar y canalizar emociones de grupo”. Y el cambio de voz a estas edades no será un problema, “si el educador coral sabe cómo tratar esta muda vocal y selecciona el repertorio adecuado. En España tenemos algunos ejemplos de coros mixtos adolescentes que cuidan mucho estos criterios”, reconoce.

Por qué deberías cantarle a tu bebé

Que los niños canten es bueno, pero que lo hagan sus padres y madres también, y cuanto antes mejor. ¿Por qué? El pequeño aprenderá, por imitación, a cantar y sacará rendimiento de todo lo ya comentado: lenguaje temprano, memorización, desarrollo musical. Pero hay otras razones, antes de que comience con su propio canto.

Antes de que su hijo nazca, muchas madres le cantan y hasta les ponen música para estimular al bebé con Mozart y otros clásicos como Mozart o Vivaldi o Beethoven. El feto reacciona a partir del sexto mes al sonido, pero desde las 15 semanas su oído ya empieza a funcionar y lo percibe e interacciona, como contamos aquí. Cantar durante el embarazo influye positivamente en el bienestar tanto de la gestante como del bebé. Así se favorece el vínculo entre madre e hijo y se desarrolla el sentido del oído y del sistema nervioso del pequeño.

Pero este canto prenatal también tiene después su repercusión, como lo corroboran estudios de memoria fetal, como esta investigación, donde se demuestra que los niños reconocen meses después del parto melodías que la madre les cantaba durante la gestación y hasta se calman cuando las oyen.

Los padres y educadores emplean sin saberlo dimensiones musicales en su comunicación con los bebés. ¿Cómo? Maravillas Corbalán explica que “lo hacen de forma intuitiva: modulan el ritmo, aceleran y desaceleran, hacen una especie de melodías habladas cambiando mucho la altura tonal al hablar al niño”. Esto se denomina motherese (maternés). Con este lenguaje, de forma intuitiva el adulto atrae la atención del bebé, mantiene su mirada y su escucha y aumenta el vínculo con él o ella. Y a la vez, “están introduciendo las principales dimensiones de la música (altura, duración sonora, timbre, intensidad)”, comenta la investigadora coral, quien cita a psicólogos de la talla de Wallon, Trevarthen o Stefan Koelsch, e incluso el evolucionista Darwin, que hablan de la presencia de elementos musicales en la comunicación humana desde el nacimiento y de su importancia en el aprendizaje del habla.

A los tres meses el pequeño ya percibe sonidos agudos que antes no podía distinguir, por lo que ya es capaz de disfrutar de la música. Distintas investigaciones, como las de Laurel Trainor o Sandra Trehub, han estudiado respuestas que el bebé da a los estímulos musicales a partir de esa edad.

¿Cómo y qué cantar al bebé?

Pero el peque seguirá prefiriendo el sonido de la voz. Así que como padres y madres no debemos desaprovechar cada momento. ¿Cómo y qué deberíamos cantar?

Para la experta en formación vocal consultada, “no importa tanto qué se cante y si se canta bien o no, como el hecho de que se haga”. Por eso recomienda hacerlo para dormir al bebé (nanas), cuando les contamos o leemos cuentos o en los viajes en familia, por ejemplo, “donde se puede cantar colectivamente, aprender canciones y compartir emociones positivas”. En la etapa de alfabetización, a través de las canciones infantiles con sílabas rimada y repetitivas, acompañadas de gestos, hacen que el niño mejore su forma de hablar y entender el significado de cada palabra.

Pero, por supuesto, desde un punto de vista más técnico, siempre es mejor “un buen modelo: una madre o padre que canta afinado, y sobre todo con una voz sana (sin disfonías, sin aire, sin forzar la voz), siempre influirá por imitación en el posterior uso adecuado de la voz y el canto del niño o niña”, reconoce Maravillas Corbalán.

Recomendaciones para los profesores

En los centros educativos, el uso de la canción es un recurso didáctico más en muchas asignaturas, y no solo en la clase de Música. Para aprender idiomas, por ejemplo, es una herramienta muy utilizada. ¿Cómo debe cantar el profesor para que cantar sea aún más beneficioso para los alumnos? La directora de coro y pianista Maravillas Corbalán lo tiene claro: “Debe proporcionar un buen modelo vocal y transmitir emoción cuando canta. Una voz afinada y sana y un buen uso de la respiración y la emisión vocal son suficientes. Y no es imprescindible que tenga una voz impostada y perfecta, a no ser que hablemos del ámbito profesional”.

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