Efectos de la Televisión en el Desarrollo Infantil

30.11.2025

Los datos disponibles actualmente apuntan a un efecto negativo del consumo masivo de programas de vídeo y televisión cuando tiene lugar en los primeros años de vida. Los efectos negativos se hacen notar en el desarrollo del lenguaje, la inteligencia y sobre todo en la atención.

El tiempo dedicado a los dispositivos audiovisuales les priva de otro tipo de actividades y, entre ellas, del juego interactivo con un adulto. En los primeros años, mediante el juego adaptado a la edad y el nivel de maduración del niño, se desarrolla el lenguaje y la capacidad de razonamiento, planificación, organización y toma de decisiones. También la curiosidad, la creatividad o la confianza.

Valores y Contenidos Televisivos

El tema de los valores se relaciona con los contenidos de los programas y, aunque esto tiene que ver más con los valores familiares, hay que tener en cuenta que tanto el contenido de los programas como el contexto en el que se ve la televisión influyen en su desarrollo.

Así, en cuanto al contenido, los datos indican que son especialmente perjudiciales aquellos programas violentos o con mucha acción que generan una gran sobre estimulación. No ofrecen una noción real de tiempo y espacio lo que influyen en el desarrollo de la orientación espacio-temporal. Aunque a primera vista nos pueda parecer que esta relación no pueda ser importante resulta clave para el desarrollo infantil y, así por ejemplo, los primeros aprendizajes de la lectoescritura se encuentran relacionados con la orientación espacial.

Más allá de los 2 años los programas de televisión o contenidos interactivos adecuados a la edad y diseñados de forma educativa pueden ser beneficiosos. Recomiendan eliminar pantallas en los dormitorios de los niños y apagar la televisión durante las comidas.

Lea también: Taper en Niños: Todo lo que necesitas saber

Estudios sobre el Impacto de la Televisión

Este interesante estudio ha sido llevado a cabo por el pediatra alemán Peter Winterstein y se centraba en valorar los efectos del tiempo de exposición a la televisión en la capacidad intelectual de los niños. El estudio fue realizado a casi dos mil niños de entre 5 y 6 años de edad, todos de escuelas públicas, y a los que se le pidió que dibujaran una figura humana.

Para los expertos en psicología y neurociencia la capacidad para dibujar refleja las habilidades intelectuales del niño. Ver la televisión no tiene que ser negativo siempre que su uso sea dosificado, y se utilice de manera apropiada, poniendo límites al uso que hacen los niños de ella. Hay que tener en cuenta que la televisión es un agente socializador y transmite valores.

La televisión es muchos hogares es utilizada como un pequeño respiro para muchos padres, y es habitual oír la frase: “Yo le pongo la tele y ya el niño está distraído toda la tarde”. No controlar el tiempo de ver la televisión o el contenido que ve nuestro hijo es una conducta muy habitual pero muy poco recomendable.

Otro estudio llevado a cabo por Michel Desmurget, doctor en neurociencia, describió que exponerse durante un tiempo prolongado a la pequeña pantalla hace que seamos más competitivos, ansiosos y agresivos. Además, esta investigación comprobó que un exceso de televisión durante la infancia está relacionada con el desarrollo del Trastorno de Déficit de Atención (TDA).

También, durante la adolescencia un uso excesivo de la televisión puede provocar ansiedad y delincuencia, teniendo en cuenta que el 69% de los adolescentes comenzó a controlar su peso tras la exposición continua a los medios de comunicación. La infancia que comprende desde el primer año hasta los seis años de vida es la etapa esencial para el desarrollo del cerebro.

Lea también: Beneficios del reloj inteligente para niños

El juego, la estimulación y experimentar con el mundo físico son los mejores instrumentos para crear conexiones sinápticas en el cerebro de un infante. Los menores de dos años no deberían ver la televisión.

¿Qué madre o padre no se ha sentido un poquito culpable por dejar a los hijos frente al televisor? De un lado hay que reconocer que a los niños, incluso a los bebés les fascina el aparato y que para los padres es una comodidad que durante un rato estén tranquilos y callados “aunque sea viendo la tele”.

Pero, por otro lado, todos hemos leído y visto -¡incluso en la propia TV!- infinidad de mensajes sobre los peligros de la TV en los niños, especialmente en los menores de tres años, que van desde lo puramente físico, por los daños sobre la vista o porque la TV puede producir obesidad, epilepsia , etc. Así las cosas, el sentimiento de culpa en cuanto dejamos que nuestro hijo mire la tele un rato puede estar presente.

Tal vez la única forma de evitar que los niños vean la TV en casa sería no tener ni televisor, ni tablet, ni móvil. Si analizamos los mensajes negativos sobre el consumo de TV por los niños menores de tres años vemos que a lo largo de las últimas décadas los expertos; psicólogos, pedagogos y pediatras, han criticado la TV no por lo que hace a los niños, sino más bien por lo que les impide hacer. Básicamente los efectos perniciosos de la TV se darían porque resta tiempo para jugar, leer o estudiar, interactuar con los padres y otros niños y para el ejercicio físico.

La Era Digital y el Tiempo de Pantalla

¡Que se normalice no significa que esté bien! Nos encontramos en una nueva era en la que el coloso de la tecnología avanza mucho más rápido de lo que nunca imaginamos. Un coloso que repercute en la forma de interacción y ocio de los niños. Los videojuegos, como Fortnite, y redes sociales, como Tik-Tok, han pasado a formar parte del tema principal de conversación en los recreos y parques infantiles.

Lea también: Trompetas para niños: ¡Consejos antes de comprar!

Parece que la sociedad está normalizando que los niños pasen horas conectados a sus dispositivos electrónicos basándonos en la excusa de “es que todos los niños están igual de enganchados”. De acuerdo con una publicación del Journal of the Medical Association (2019) los niños de entre tres y cinco años pasan una media de dos horas y media conectados a sus dispositivos.

Sin embargo, la Academia Americana de Pediatría establece que el tiempo que un niño de entre dos y doce años debería de estar delante de la pantalla no debería de superar una hora máximo.

Efectos Negativos de las Pantallas

¿Cuáles son los efectos de las pantallas en niños? De forma general existe amplia evidencia de efectos negativos que pueden tener el consumo abusivo de pantallas en los menores. Encontramos efectos negativos a nivel fisiológico: peores hábitos de sueño, sedentarismo u obesidad.

Con respecto al desarrollo cognitivo, la revista The Lancet Child & Adolescent Health realizó un estudio a una muestra de 4500 niños de entre 8 y 11 años. Se medía el efecto que podía llegar a tener en el desarrollo cerebral los hábitos de sueño, actividad física y tiempo de pantallas. El pediatra Peter Winterstein (2017) realizó un estudio a una muestra de 2000 niños de entre cinco y seis años.

Este estudio evidenció como los menores que pasaban un mayor tiempo conectado a los dispositivos presentaban una menor precisión en el diseño de la figura humana. Prueba ampliamente conocida para observar el desarrollo cognitivo de los menores. De forma específica, se han evidenciado efectos a nivel atencional existiendo una correlación positiva entre rasgos TDAH y el uso de las pantallas.

Esta pregunta sigue siendo objeto de debate. Se puede afirmar que la mayoría de efectos se producen de forma indirecta. Una hipótesis, el contenido, se asocia a que el visionado de determinadas situaciones o formas de interactuar, podría otorgar modelos de conducta que pueden ser problemáticos para los niños.

Una segunda hipótesis, el ritmo, establece que los menores adquieren un modelo atencional basado en la revisión rápida y el cambio, no pudiendo desarrollar la capacidad atencional. A su vez, existen hipótesis motivacionales que pueden explicar una serie de efectos nocivos de las pantallas. Las actividades en el teléfono o tablet se asocian a un sistema de gratificación inmediata.

Podemos obtener todo lo que deseemos con solo un click de nuestro dispositivo. Este efecto de beneficio automático puede tener importantes consecuencias en los menores. Las redes sociales y videojuegos se han convertido en un elemento fundamental en el mundo social de los menores, por este motivo, muchas veces prohibir completamente el uso de las pantallas a determinadas edades puede ser incluso perjudicial.

Recomendaciones para un Uso Saludable de Pantallas

Se recomienda, más que demonizar el uso de las pantallas, acompañar a tu hijo/a en el proceso de comenzar en el mundo digital. El primer paso es establecer realizar una autoobservación de nuestro propio uso y desarrollar propia gestión saludable de nuestros dispositivos para poder ayudar a los niños. Se ha de predicar con el ejemplo.

A edades tempranas no se ha producido una maduración completa del área prefrontal del cerebro, área implicada en habilidades como el autocontrol. Por ello, no le exijamos al niño que sea él mismo quien se autogestione el uso de las redes. Ayudémosle a que desarrolle poco a poco el autocontrol y gestión del tiempo de exposición. Se ha de pautar de forma inicial normas claras de cuándo y de qué forma se pueden/deben usar los dispositivos en casa.

Recomendamos no permitir que los menores tengan un acceso libre a la web. Internet está plagado de un enorme contenido diverso el cual tus hijos pueden no estar preparados aún. Los efectos de las pantallas en los niños es importante, pero el contenido que consumen es incluso más. Incluso, contenido que parece inicialmente desarrollado para niños, que puede no reunir las condiciones adecuadas para que sea dirigido para niños.

Muestra interés hacia el contenido que ven tus hijos, dales la oportunidad de que te expliquen que están viendo. Se recomienda limitar el contenido a aplicaciones dirigidas hacia menores como youtube kids. También es adecuado, según la edad, hacer uso de determinadas aplicaciones que permiten observar el tiempo de uso y el contenido al que se accede. (Por ejemplo: Qustodio, Kids Place o Kid´s Shell).

Finalmente, y probablemente el mejor consejo, se ha de fomentar que el niño tenga experiencias gratificantes fuera del mundo digital. Así que un paso fundamental es que te pongas tus zapatillas de deporte y dediques un momento para bailar al son de la música que te ponga tu hijo/a. Conviértete en un dragón, baila, sal a correr, juega al pilla pilla o al escondite.

La Organización Mundial de la Salud, al igual que distintas sociedades pediátricas, recomienda no exponer a los bebés a pantallas durante su primer año de vida y limitar el consumo de televisión, tablets, móviles u otros dispositivos electrónicos a los niños de entre dos y cuatro años a un máximo de una hora al día.

Distintos estudios han asociado la sobreexposición a las pantallas con problemas del desarrollo; una evidencia a la que se suman ahora los resultados de una investigación liderada por Taku Obara, investigador de la Universidad Tohoku de Sendai (Japón), que ha realizado un seguimiento a 7.097 familias. Según sus datos, cuanto mayor sea la exposición de los bebés de un año a las pantallas, mayor será también su riesgo de sufrir problemas de retraso en la comunicación y en la resolución de problemas a las edades de 2 y 4 años.

Los detalles de la investigación se publican en el último número de JAMA Pediatrics. Al estudiar, a medida que los pequeños crecían, distintos aspectos relacionados con el desarrollo, los investigadores comprobaron que existía una asociación entre el tiempo de exposición a pantallas a la edad de un año con un mayor riesgo de retraso en las habilidades comunicativas y la capacidad para resolver conflictos a las edades de dos y cuatro años.

Este riesgo era mayor cuanto mayor había sido también la exposición a las pantallas, subrayan los investigadores, quienes aclaran que "en particular, más de cuatro horas de tiempo de exposición a las pantallas al día se asoció con retraso en la comunicación y en la resolución de problemas a los dos y a los cuatro años de edad".

"Los resultados de nuestro estudio apoyan los de investigaciones previas, que también han mostrado una asociación entre el tiempo de exposición a las pantallas con consecuencias en el desarrollo", señalan los autores en la revista científica.

En la última actualización de sus guías, la Academia Americana de Pediatría recomienda que antes de los 18 meses, la exposición de los bebés a pantallas sea nula, a excepción de videollamadas y siempre acompañados de un adulto. Para los niños de edades comprendidas entre los dos y los cinco años, el consejo es que el tiempo de pantallas durante la semana no supere la hora diaria.

Según sus recomendaciones, nunca deben usarse pantallas durante las comidas, ni como 'niñera' o para calmar una rabieta. También es aconsejable que no haya dispositivos electrónicos con pantalla en las habitaciones de los niños y, en cualquier caso, que los pequeños no se expongan a estos aparatos entre 30 minutos y una hora antes de dormir.

A los niños les gusta ver la tele. Ocurre además que ya no podemos limitarnos a hablar de los efectos de la televisión, porque también están los ordenadores, los móviles, las tablets, los videojuegos, quizás por eso sea más adecuado hablar de tiempos de pantalla para referirnos a esas horas que los niños pasan delante de la pantalla que sea. Y sí, está más que comprobado que estar delante de una pantalla demasiadas horas tiene un efecto negativo en ellos.

La tele no es buena para los niños por muchos motivos. Ni es un buen entretenimiento, ni una buena fuente de información, y tampoco es el mejor medio para que aprendan por mucho que ahora se estilen dibujos supuestamente didácticos y educativos. Pero lo queramos o no lo queramos, la televisión es parte de nuestra cultura. Y no vamos a poder evitar que nuestros hijos la vean.

Por eso, en este artículo me gustaría hablar de por qué no debemos dejar que nuestros hijos vean mucha tele, porque será responsabilidad nuestra trabajar en reducir la cantidad de horas que pasen viéndola. Poner la televisión en casa significa añadir a nuestro entorno tanto sonido o estimulación auditiva como imagen en movimiento o estimulación visual. De momento esto no deja mucho espacio libre a la imaginación. Y es este uno de los principales problemas de ver la tele: que fomenta la pasividad y restringe la imaginación infantil.

Muchas horas de tele significan menos oportunidades para que los niños ejerciten su imaginación y creatividad, y también restan tiempo para participar con otras personas, para conversar o para hacer otras actividades. Basta con fijarnos en cómo nuestro hijo, viendo la tele, parece como en un estado de trance, sin atender a ningún otro otro estímulo y muchas veces casi sin escuchar lo que le decimos. Esta pasividad no es nada deseable para los niños, menos aún para los de corta edad.

Incluso los programas propiamente infantiles contienen situaciones violentas. Comprobadlo: peleas, explosiones, ritmo trepidante, situaciones de peligro. Sin entrar a juzgar en si los niños se vuelven o no más violentos viéndola, lo que sí hay que tener en cuenta es que crea en ellos una desensibilización hacia la violencia, al haberse acostumbrado a ella.

Y no cabe duda que el mundo sería un lugar mejor si los niños reaccionaran con desaprobación al ver actos violentos. Además, la tele puede ser también fuente de miedos, por las situaciones atemorizantes a las que los niños se exponen. Y ocurre una cosa curiosa, y es que podría pensarse que el lenguaje hablado de la tele les ayuda a mejorar su propio lenguaje, y no es así. Los niños que ven más tele son los que normalmente tienen un menor nivel de lenguaje, ya que las habilidades lingüísticas las desarrollan teniendo oportunidades de comunicación activa con otra gente.

Tampoco la televisión puede ser un sustituto de las actividades concretas y reales que realizamos en la vida. Durante la infancia es mejor que los niños pasen tiempo haciendo actividades de forma activa. Por ejemplo, los anuncios, que para nosotros resultan una molestia insignificante, para los niños tienen un impacto muy fuerte.

Los anuncios son seductores y engañosos, y los niños pequeños no entienden que los anuncios tratan de vendernos un determinado producto, que la gente que sale son actores. Ellos suponen que son realidad, y esto es muy peligroso. Además, hay que tener en cuenta que para los niños de corta edad lo que ven por televisión es totalmente real.

Estrategias para Reducir el Tiempo de Pantalla

¿Y cómo hacemos que nuestros hijos vean menos la tele? Para algunas familias la solución a este problema es no tener televisión en casa, es la manera más eficaz de que nuestros hijos no la vean. Pero eliminar la tele, aunque sea por una temporada larga, puede resultar demasiado drástico para muchas familias. Aunque decidamos que sí haya tele en casa, nuestro cometido va a ser reducir al máximo las horas delante de una pantalla.

Antes de nada será bueno meditar sobre dónde estará esa tele, cuántas más habrá o cuántas pantallas en total, si el niño tendrá una en su habitación, claro que igual esta no es muy buena idea si queremos reducir los tiempos de visionado, menos aún si queremos controlar contenidos. Controlar el contenido es difícil, pero si somos padres preocupados se puede hacer algo al respecto.

Los canales y las instituciones encargadas de regulaciones y códigos éticos sobre protección de la infancia no van a pensar en nuestros hijos, pero nosotros sí podemos hacerlo. Y hoy en día tenemos cada vez más herramientas y opciones. Existen por ejemplo canales infantiles especializados, algunos de ellos sin anuncios, que de alguna manera filtran sus contenidos para que su programación se adecue a pequeños, menos pequeños y jóvenes.

La Smart TV es una buena opción para encontrar y elegir contenidos muy concretos pensados para los niños, igual que en internet o en una tablet se pueden encontrar contenidos y apps de calidad para niños. No todo es basura en lo audiovisual. Hay gente preocupada por ofrecer contenidos a los más pequeños en proyectos de web series, en apps para tablets o móvil.

Claro que como padres, hay que currárselo, no vale con encender el botón de la tele, poner el primer dvd que encontremos, enchufarles la primera app que abramos en el móvil o abandonarles sin más a esa pantalla que también les colocamos cuando van en el coche. Lo que hay que procurar siempre es no dejarles solos frente al televisor, y sobre todo evitar tenerlo encendido cuando no hay nadie viendo un programa determinado.

Si tus hijos tienen predilección por un programa o una película, una buena idea es verlo juntos. Ver la tele en compañía puede resultar beneficioso porque, primero, vemos qué es exactamente lo que ellos ven y así podremos valorarlo y ver de paso sus reacciones, y además romperemos ese aislamiento que crea la tele al estar juntos y poder hacer comentarios sobre lo que se ve.

También ocurre que a nosotros mismos nos gusta ver la tele, disfrutar de una serie, ver un informativo o una película. Y será entonces cuando tocará negociar y llegar a acuerdos con los hijos, implicarse y buscar soluciones para todos. No cabe duda que a los padres nos resulta cómodo que nuestros hijos vean la tele. Es una forma de olvidarnos de ellos por un rato, y aprovechar para hacer todas esas cosas que siempre tenemos pendientes y que con ellos nos resulta tan difícil. Pero lo que no podemos es usar la televisión como si se tratara de una niñera. Esto no ayuda.

También hay que evitar a toda costa que el ver o no ver televisión se convierta para los niños en un premio o castigo. Y tampoco los planteamientos autoritarios no serán de ayuda. Apagar la tele sin explicación, o por el simple “porque yo lo digo” no nos servirá de nada. De entrada, no van a querer cambiar sus dibujos favoritos por leer un libro. Prepárate a oír quejas, rabietas, un no rotundo. Como ocurre en todo con los niños, hay que tener paciencia y mucha perseverancia.

tags: #niños #viendo #televisión #efectos

Publicaciones populares: