No Oigo a Los Niños Jugar: Causas y Reflexiones
Todos sabemos que cada niño es diferente. Todos conocemos a niños movidos, revoltosos, inquietos, extrovertidos, niños tímidos, introvertidos, retraídos.
Cada niño, igual que cada adulto, tiene su propia forma de ser, su modo de expresarse y mostrarse al mundo. Hay niños que se esconden detrás de mamá o papá y se agarran de sus piernas buscando seguridad cuando se encuentran en una situación nueva o deben saludar a un desconocido.
Timidez Infantil: Factores Predisponentes
El estilo educativo de los padres es un factor predisponente a la timidez infantil. Se ha observado también que los padres de niños tímidos tienen una vida social poco activa, por lo que el niño tiene pocas oportunidades de observar comportamientos sociales y de ponerlos en práctica.
Así, un niño que acude poco a las fiestas que se organizan en su guardería o colegio, que frecuenta poco el parque o en él juega solo, que siempre está bajo la constante mirada sobreprotectora de padres o abuelos, probablemente crecerá con una carencia de habilidades sociales.
Es posible que hayamos vivido en más de una ocasión con nuestro hijo de 3 -4 años alguna situación en la se ha mostrado muy tímido, escondiéndose detrás nuestro o tapándose la cara con las manos.
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Y es que cuando nuestro hijo actúe con timidez o retraimiento, lo mejor que podemos hacer es no hacer caso, como si nada, no obligarle a saludar, no insistir, no forzarle. Cuanto más le digamos peor, menos conseguiremos. Él seguirá escondiéndose más y más. La timidez en los primeros años de vida no se considera un problema.
Problemas Relacionales en la Infancia
Como padres y/o madres queremos lo mejor para nuestros hijos, de ello no cabe duda alguna, por lo que verle salir solo del cole, ponerse triste cuando cuenta que ha sido de los únicos a los que no han invitado al cumpleaños o ver cómo se queda a un lado en sus actividades extraescolares, nos duele y nos preocupa mucho. Estas son situaciones que, por desgracia, suceden más de lo que nos gustaría.
Por ello, necesitamos tener herramientas para saber cómo actuar y poder ayudarles en caso de que ocurra. Ahora llega la parte en la que os toca a vosotros actuar. Si identificamos que el problema radica en acoso escolar o Bullying, debemos actuar con rapidez.
Es fundamental informar al colegio para que puedan tomar las medidas oportunas e intervenir con sus compañeros. Incluso, sería conveniente dar a conocer la situación a los padres de los otros niños para hacer que, entre todos, la situación acabe cuanto antes.
Con nuestro hijo el trabajo será fundamentalmente emocional: hacerle entender que no es el culpable ni responsable de lo que ha ocurrido. Para identificar si el problema es la falta de habilidades sociales o timidez, puede ayudarnos evaluar y estar más atentos al tipo de interacciones que tiene fuera de esos contextos.
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Por ejemplo, si vamos al parque, fijarnos, si juega con otros niños, cómo se comunica con ellos, quién inicia el juego, si se enfada en algún momento (y si lo hace, cómo soluciona el conflicto), si busca solo jugar con niños/as conocidos/as o si, por lo contrario, no tiene dificultad para adaptarse a niños y escenarios nuevos.
Es clave fomentar la comunicación abierta y fluida, que aprenda a expresarse y a poner nombre a lo que siente en esos momentos. También puede ser interesante explicarles, adaptando a su lenguaje y a su nivel de desarrollo, la importancia de la empatía, el respeto y sobre todo de la comunicación asertiva.
Otras Causas que Afectan la Interacción Social
Además del bullying y la timidez, existen otros factores que pueden influir en la falta de interacción social de los niños:
- Cambios frecuentes de residencia: Podemos ayudar a los más pequeños participando conjuntamente en actividades sociales o deportivas, ya que los padres pueden servirle de principal modelo a la hora de relacionarse con gente nueva.
- Exceso de pantallas y tecnologías: Involucrarle en actividades de grupo, manteniendo e incluso aumentando el número y la variedad de actividades extraescolares.
- Trastornos del desarrollo o de madurez emocional: El niño no es capaz de reconocer sus propias emociones y por ende, las del otro, lo que le lleva a jugar de forma brusca y desadaptativa.
- Baja autoestima: Esta característica se da en niños que se sienten insuficientes, defectuosos o poco merecedores, lo cual actúa de barrera y obstáculo que dificulta que se muestren tal y como son.
La autoestima tiene una gran ventaja: desde casa sí podemos hacer algo para potenciarla. También nos puede ayudar el trasladarles que el amor hacia él es incondicional, es decir, que no fluctúa en función de sus errores.
Es importante que nuestro hijo interiorice el error como un elemento clave en el aprendizaje, el cual tenemos que analizar, sacar un aprendizaje y volvernos a enfrentar. Como padres, vivimos los problemas relacionales de nuestros hijos como una situación dolorosa y preocupante, pero es fundamental que tengamos en mente que es reversible.
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Utiliza de estos consejos para ayudar a tu hijo a adquirir herramientas que le ayuden a desenvolverse satisfactoriamente con sus iguales.
Salud Mental Infantil y Juvenil
España es el país europeo con mayor índice de trastornos mentales en niños y adolescentes. En los últimos años, los casos de urgencias psiquiátricas infantiles se han triplicado en nuestro país y el suicidio es ya la principal causa de muerte no natural en personas de entre quince a veintinueve años.
Hace falta aumentar el número de profesionales de Salud Mental en la sanidad pública en todas las franjas de edad, no solo en la infancia y adolescencia. Necesitamos sumar profesionales en psiquiatría y psicología, de manera que los pacientes obtengan una atención continua y personalizada.
Es normal que durante la adolescencia se presenten dudas sobre el yo, sobre quién somos y cuál es nuestro lugar en la sociedad. Es en ese momento cuando más atención debemos poner en los jóvenes, pero sin oprimirlos, sin imponerles el futuro que para nosotros, los adultos, es el ideal. Tal vez ese futuro signifique para ellos una condena.
Precisamente, esa delicada mirada del mundo que rodea a la escritora alicantina, Mónica Rouanet, quien ha dedicado, más de dos décadas, a la atención de familias y menores en riesgo de exclusión social, la condujo hace seis años a un recóndito edificio, que, en el pasado, había albergado una residencia para niños sordos de la Comunidad de Madrid.
El 6 de mayo de 2021 se produjo el lanzamiento de No oigo a los niños jugar, la cuarta novela de Mónica Rouanet. Se trata de un thriller psicológico con gran poder de conmoción desde el propio título, el cual sugiere un contexto desalentador e impactante.
Sí, el trasfondo social de esta historia es ese: no solo debemos oírlos, sino escucharlos. Acompañarlos y guiarlos en su proceso evolutivo respetando sus propias opiniones.
Vivimos pendientes de una infinidad de cosas sin importancia que nos impiden apreciar las que realmente la tienen. Damos más valor a lo que los demás puedan ver desde fuera que a lo que sentimos por dentro.
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