El Significado de Nuevo Hijo Alfa, Viejo Padre Omega
El Teatro Echegaray fue el escenario de la presentación del cartel anunciador oficial de la Semana Santa de Málaga, en su edición de 2018, obra del artista José María Ruiz Montes.
El lienzo enmarca numerosos elementos simbólicos, destacando entre los signos resplandecientes del Alfa, el Omega, la Trinidad, la presencia de espaldas del Crucificado de la Redención y la paloma del Espíritu Santo con el Ave María, así como dos nazarenos y tres niños monaguillos (inspirados en los hijos del artista), penitentes todos de la Archicofradía de Pasión, a los pies de la cruz.
Igualmente, otros contenidos plásticos plasmados en la obra son la constelación estelar de Piscis, la luna llena, la torre de la Catedral, la Alcazaba, el Castillo de Gibralfaro, la bahía, la Farola, una trompeta, flores de azahar y un par de limones, estos últimos sobre un friso aparentemente tallado, compuesto por letras entrelazadas de hábil manera, las cuales conforman la leyenda “Semana Santa de Málaga 2018”.
El Significado del Cartel
Más allá de la paleta de opiniones que surjan cuando se descubra el cartel, quiero compartir con vosotros, las preguntas que me han rondado la cabeza desde que Pablo Atencia me hizo esta propuesta: ¿Tiene sentido en esta época de grandes avances en la comunicación, y en una sociedad secularizada, un cartel de formato clásico y de temática religiosa?
Aunque exista mucho debate, el cristiano es un ciudadano en el mundo, y la fe no es sólo para el espacio privado. Está llamado a mostrarla con respeto en los nuevos areópagos de la sociedad. No podemos arrancarnos algo tan esencial en nosotros cuando salimos a la calle.
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Pero, volviendo al cartel, una de sus funciones principales es la reproducción y la difusión: bien para vender un producto o para transmitir una idea o para convocar a un evento.
Pero... segunda pregunta: ¿cómo presentar un mundo emocional tan grande como el de la Semana Santa en un golpe de ojo, mientras caminamos por la calle y nos están vendiendo otros productos en apariencia más atractivos?
En el hoy de la saturación informativa, donde muchos recurren a la provación o a la agresividad visual... tercera pergunta: ¿cómo anunciar un acontecimiento de siglos de historia con un peso religioso tan grande, y donde cada año contamos lo mismo?
Un buen cartel sigue siendo un grito visual y va más allá de convocar a un evento en nuestro caso, es llevarnos al mundo de la tradición secular, del recuerdo y por supuesto de la fe.
Uno de los grandes conflictos de muchos artistas a los que se le encarga esta tarea es saber con qué imagen la represento y qué estilo.
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No es mejor o peor por el motivo pintado. Recordemos que la Semana Santa de Málaga se anunció con una cruz o con tenebrario, y son de los carteles más expresivos que tiene la Agrupación.
No es necesario contarlo todo, sino buscar su mensaje simbólico. No olvidemos que el ámbito religioso, es el territorio primero del símbolo.
Tampoco es mejor por el estilo. Además el cartel no debe ser un cuadro al que le añadimos un texto. Tiene que existir una relación entre el mensaje visual y el literario.
Porque el objetivo último del cartel no es hacer arte. En mi opinión, el cartel de Semana Santa debe ser como un imán que atrae nuestra atención en la calle, un despertador que nos recuerda que ha llegado la hora, que está aquí la Cuaresma y que volvemos a celebrar el Misterio Pascual.
El Artista y su Obra
Buenas noches José María.
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Corrían los finales de la década de los 90, cuando después de más 15 años haciendo parroquia en un bajo comercial, se decide construir un nuevo templo en Jardín de Málaga.
Allí aparece un chaval del barrio, que estudia artes en San Telmo, y quiere aportar sus talentos. Una pequeña virgen de barro de trazas sencillas; el crucificado para la Cruz parroquial; o un busto del Señor de Dolores del Puente (quizá por influencia de su profesor Suso de Marcos) son las primeras pequeñas obras que realiza para una Iglesia.
Las conservamos en la parroquia, no por significativas en su trayectoria, sino porque siempre los principios son buenos para explicar la evolución de un artista.
Y sin salirnos de la demarcación parroquial de San Juan de Dios, puso hace cuatro años su taller Ruiz Montes. En su barrio.
Cuando entré en el taller, me vino ese agradable olor a madera de cedro, (que se cuela en la memoria para siempre) Y después mi mirada se fue a las reproducciones fotográficas de grandes obras de arte, que nos indica a quienes admira (Miguel Ángel o Bernini).
Y en un rincón, una foto de un primerísimo plano del Señor de Pasión de Ortega Bru. Aquí no solo nos une la escultura, sino algo mucho más profundo y emocional. Nos mira el Señor y hacemos silencio.
Son sus bocetos, lo que siempre más me ha impresionado de Ruiz Montes, porque ahí se percibe su destreza. Como, en pocas líneas firmes y en pequeñas superficies sombreadas, se dice tanto.
Y, sobretodo, destaco la siempre maravillosa experiencia de emergencia del papel al volumen. Es en su parroquia, donde conoce a José Luis Linares, compañero sacerdote, y que le hace, con 21 añitos, el encargo para su primera obra destinada a un templo: Santa María de la Natividad.
Con miedo, según él, y sin máquina de puntos, desvasta la madera y crea el tema clásico de la maternidad. Otro aporte fundamental para comprender su producción son las esculturas de pequeño formato, destinadas en su mayoría a tronos y enseres.
Destasco solo algunas: Ternura Alentadora, esculturas para el trono de la Humillación de Salobreña, para el sagrario del Oratorio de la Penas, Ángel Sacramental para Viñeros, o para los ciriales del Sepulcro.
Sin lugar a dudas, hay una obra que supone un punto de inflexión importante en su trayectoria, tanto personal como artística (él sabe de lo que hablo). Agachado y atado a una columna, proteje su rostro de los latigazos.
Destaca la mirada perdida, de resignación y de dolor ante los golpes, y no solo los físicos. Aquí se cumplen las profecías del Siervo de Yaweh... Una postura que requiere un estudio anatómico y una destreza que nos indica por donde va transitando ya.
El primer crucificado es un expirante que dirije su mirada al Padre. Y el último, antes de morir en diálogo con la Virgen y el discípulo amado. Este último, y con motivo del Año de la Misericordia, lo pudimos ver al detalle en el Palacio Episcopal.
Y vuelvo al taller. Allí también se acumulan obras que saldrán dentro de poco. Pero antes de iluminarlo, permitidme una breve oración.
Un fragmento de la plegaria del iconógrafo, que hace antes de realizar una tabla y después de una preparación espiritual que duraba semanas. te pertenece y solo a ti dará gloria.
Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El Simbolismo Cristiano
Sobre el símbolo del Sol, que es Cristo, aparece recortada y de espaldas la silueta del Crucificado de los Dolores de San Juan. Y siguiendo con la descripción, corona el madero vertical el Epíritu Santo, que revolotea sobre las iniciales cruzadas del saludo del ángel a la Virgen: Ave María, y el cuerpo superior de la torre de la Catedral, la Iglesia (Por cierto, representada hasta 20 veces, con el cartel de este año).
Para aproximarnos al cartel de este año, nos trasladamos al origen, a las primeras representaciones del cristianismo que nacen en las paredes de las catacumbas. Estas representaciones de Cristo, en su mayoría son simbólicas y alegóricas.
Esteban Lorente nos explica su significado iconográfico. La delta griega, inscrita en el círculo que forman Alfa y Omega, expresan la glorificación de Cristo. Por lo tanto, siempre están asociados a la Resurrección y a la Parusía.
Espectador, mira y considera estas perfectas figuras. Examina el perfecto enigma de este elocuente signo. Cuando veas la Rho griega, esta es la cabeza y los brazos clavados. La Iota porque aquí está el cuerpo recto y suspendido. Sigue la letra del rescate, pues el rescate hace la Salvación. Después el Alfa está a un lado y al otro el omega. La primera porque es el principio y la otra porque significa los Novísimos.
Un crucificado ya muerto. Donde todo está cumplido e inclinando la cabeza entrega el espíritu. Y con el costado atravesado, Jesús reina con serena majestad desde el trono de la cruz.
Tema clásico del arte, que José María lo hace cofrade, representándolo con dos nazarenos de Pasión y tres niños monaguillos. En la gestualidad de cada uno de ellos, podemos ver: al de edad avanzada que porta un martillo de mayordomo y da la espalda al espectador para centrar su atención en Cristo (el encuentro definitivo con Él está más cerca) Al joven que mientras sujeta un farol instruye a los pequeños. Y a los niños, en sus cosas, ajenos a lo que sucede se entretienen con el incienso y los carbones.
Una corneta, unos limones y el azahar. Juego de letras en forma de base que cierra la composición. Donde la capital y la final se convierten en las esquinas de un trono hecho de hojas de acanto y frontones partidos. El volumen de las letras se consigue con los colores rojo, morado y verde.
Parece de noche, todavía se ve la luna llena y la costelación de Piscis. Posición meridional, al Sur, como nuestra ciudad. Decía que no es de noche, porque está amaneciendo. Y volvemos al extraño regalo del Balthasar, a la mirra. A las aromas que llevan las mujeres al sepulcro.
Como aquella mañana, pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana (Mt 28, 1). Es la mañana de la Resurrección. De la Redención según Málaga.
“Sois los custodios de la Belleza, tenéis, gracias a vuestro talento, la posibilidad de amar al corazón de la humanidad, de tocar la sensibilidad individual y colectiva, de suscitar sueños y esperanzas, de ampliar los horizontes del conocimiento y del compromiso humano. (…) ¡Sed también, a través de vuestro arte, anunciadores y testigos de esperanza para la humanidad! ¡Y no tengáis miedo de relacionaros con la fuente primera y última de la Belleza, de dialogar con los creyentes, con quien, como vosotros, se siente peregrino en el mundo y en la historia hacia la Belleza infinita!
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