Otitis en Niños: Tratamiento, Causas y Síntomas
La otitis infantil se refiere a la inflamación del oído en niños, y puede afectar tanto al oído externo como al oído medio. La otitis es una inflamación o infección que afecta al oído, por lo que es una enfermedad otorrinolaringológica. En función del área afectada del pabellón auditivo puede ser externa, media o interna.
¿Qué es la Otitis?
La otitis es una inflamación que afecta al oído. Dentro del oído distinguimos tres zonas:
- El oído externo, que va desde el pabellón auricular hasta el tímpano.
- El oído medio, donde se encuentran los huesecillos del oído.
- El oído interno, donde el sonido se transforma en un impulso nervioso y se controla parcialmente el sentido del equilibrio.
Cuando por diferentes causas se produce una inflamación de alguna de estas zonas hablamos de una otitis, diferenciando entre otitis externas, medias o internas. Las diferentes estructuras que se ven afectadas en cada una de las porciones conllevarán unos síntomas diferentes.
Tipos de Otitis
Es convenientes conocer el origen y el tipo de otitis, antes de decidir el tratamiento de la otitis para niños.
La mayoría de las otitis externas son de origen infeccioso. Las principales formas de otitis externas son:
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- Otitis externa circunscrita, también llamada forunculosis, se produce por la infección bacteriana de un folículo piloso del oído externo. Suele estar producida por S. aureus.
- Otitis externa difusa, se produce sobre todo en verano, pues la humedad, la elevada temperatura y la limpieza frecuente hacen que la piel esté más expuesta, sin el cerumen que la protege, por lo que es más susceptible a infectarse al entrar en contacto con agua contaminada o al padecer erosiones. El uso de bastoncillos para los oídos predispone a padecerla. También se denomina la otitis del nadador, por relacionarse con las aguas de piscina.
- Otitis externa maligna, causada por Pseudomona aeruginosa, puede aparecer en pacientes inmunodeprimidos, ancianos o diabéticos. Es poco frecuente pero muy agresiva, con afectación ósea.
- Otras otitis externas son la causada por hongos, la eccematosa, la secundaria a un herpes zóster o la erisipela por estreptococos.
Las otitis medias afectan a la cavidad timpánica y suelen ser debidas a un defecto de la ventilación de dicha cavidad, que se comunica con la rinofaringe a través de la trompa de Eustaquio. Diferentes formas de otitis medias son:
- Otitis aguda serosa y mucosa, producida por obstrucción de la trompa de Eustaquio, en niños en general por tener adenoides grandes y en adultos por infecciones rinofaríngeas o procesos alérgicos que obstruyen la trompa de Eustaquio. Se producen episodios de otitis de repetición pero en ningún momento llega a producirse afectación ósea.
- Otitis crónica colesteatomatosa, o simplemente colesteatoma, que pese a recibir este nombre no es ningún tumor, suele ser debida a un mal funcionamiento de la trompa de Eustaquio; con menor frecuencia es debida a perforaciones timpánicas y muy ocasionalmente puede ser congénita. Se genera un cambio en el epitelio que recubre el oído medio, que crea una masa de escamas blancas que segrega sustancias lesivas para el hueso.
- Otitis media aguda: Cuando la infección por virus o bacteria inflama el oído medio, lo rellena de líquido (transparente o pus), abomba el tímpano hacia afuera y muestra un enrojecimiento de esas estructuras.
- Otitis media serosa: Aunque se puede observar contenido de líquido en iodo medio, no suele tener síntomas de infección aguda activa. El síntoma principal es el dolor de oídos.
Las otitis internas son menos frecuentes y dado que afectan a la estructura que se conoce como laberinto se las denomina laberintitis y tienen repercusión tanto en la audición como en el sentido del equilibrio. Las principales formas son:
- Laberintitis serosa, sin producción de pus, llegando la infección a través de la ventana redonda o de la ventana oval.
- Laberintitis purulenta, con pus, se debe al paso de bacterias a través de las meninges.
Síntomas
Los síntomas de la otitis en niños y niñas pueden variar según la edad y la gravedad de la afección.
Los síntomas presentes en las otitis diferirán en función de la porción del canal auditivo que se vea afectado. A grandes rasgos se puede producir:
- Alteración de la audición, con hipoacusia, autofonía y acúfenos.
- Sensación de ocupación, picor, otalgia y otorrea, que puede ser serosa, mucosa o purulenta.
- Fiebre.
- Malestar general en las otitis infecciosas.
En las otitis externas agudas suele haber otalgia importante y dolor al presionar el trago, así como otorrea, sobre todo en la otitis externa maligna y en la infección por hongos. El conducto auditivo externo estará inflamado y edematoso; en el caso de la otitis externa maligna se verán pólipos y tejido de granulación al realizar la otoscopia. En la otitis externa por herpes zóster se verán las vesículas, que son muy dolorosas, y puede producirse parálisis del nervio facial.
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Las otitis medias producirán hipoacusia, taponamiento y autofonía. Las serosas y mucosas no dan otalgia, pues el líquido que se produce no está a presión. En cambio, la otitis media aguda bacteriana produce una otalgia importante que cede cuando se produce la perforación de la membrana timpánica, momento en que se da una otorrea purulenta. Puede haber fiebre y en lactantes la clínica es más inespecífica, con malestar general, náuseas y vómitos. Las otitis medias crónicas cursan con episodios de otitis de repetición sin otalgia y con otorrea, pues la membrana timpánica está perforada; en el caso del colesteatoma la secreción es persistente y fétida. La hipoacusia de la otitis media crónica colesteatomatosa es severa y con frecuencia se producen fístulas óseas.
Tanto las otitis medias agudas como las crónicas pueden tener complicaciones severas, como son la afectación de las estructuras óseas adyacentes, la afectación del oído interno, la aparición de fístulas, la parálisis facial o la afectación intracraneal, pudiendo causar meningitis o abscesos.
Las otitis del oído interno, además de causar una hipoacusia más severa, que en algunos casos puede llegar a cofosis (sordera absoluta), pueden producir cuadros de vértigo y nistagmo.
La síntomas de la otitis en bebes y niños son un dolor intenso. En la mayor parte de los casos, las molestias constantes que sufren los más pequeños hacen que el niño o el bebé que la sufre se toque o se intente presionar o rascar el oído.
Las molestias y el dolor provocan un estado de irritabilidad excepcional, sobre todo en los bebés, además de dificultades para dormir. A menudo a estos síntomas se suman también la fiebre, las supuraciones y las perdidas auditivas momentáneas.
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Si se presentan estos síntomas y no desaparecen en un tiempo razonable de uno o dos días, o bien si empeoran de forma rápida, se debe acudir al pediatra.
Diagnóstico
El diagnóstico de la otitis infantil generalmente se realiza mediante una combinación de examen físico, evaluación de los síntomas y, en algunos casos, pruebas adicionales.
El diagnóstico de las otitis se basará inicialmente en la clínica y en la inspección ocular del oído, tanto del pabellón auricular como del conducto auditivo externo y la membrana timpánica mediante el otoscopio.
En las otitis externas se puede apreciar un conducto auditivo externo edematoso, tanto que en ocasiones es difícil introducir el otoscopio. En el caso de la otitis externa maligna se verán pólipos y tejido de granulación a la otoscopia y será necesario realizar una tomografía axial computadorizada (TAC) o una gammagrafía ósea para valorar la afectación ósea. En la infección por hongos se verá cómo éste coloniza el conducto auditivo externo.
En las otitis medias agudas veremos una membrana timpánica abombada, con un tímpano opaco en las otitis serosas y mucosas, y enrojecido en las purulentas, pudiendo apreciarse el pus dentro. En la fase de otorrea de la otitis media aguda y en las crónicas se verá la perforación timpánica. En el caso del colesteatoma se verán escamas blancas en el interior de la cavidad timpánica. Con la TAC se podrá discernir si existe o no afectación de las estructuras óseas. Tanto esta prueba como la resonancia magnética nuclear y la gammagrafía ósea permitirán estudiar las posibles complicaciones de las otitis.
Este especialista, realizará unas preguntas y una exploración general y de los oídos mediante otoscopio, con lo que podrá hacer el diagnóstico de otitis, definir el tipo e indicar el tratamiento más adecuado según el caso.
- Examen físico: El médico utilizará un otoscopio, para examinar visualmente el canal auditivo y el tímpano.
- Timpanometría: Esta prueba mide la movilidad del tímpano y puede ayudar a evaluar la presión en el oído medio.
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Tratamiento
El tratamiento para la otitis infantil dependerá del tipo específico de otitis y de la gravedad de los síntomas. El pediatra debe indicar el tratamiento más adecuado, ajustándose a las necesidades de cada caso.
En función del tipo de otitis encontramos más o menos efectivo un tratamiento que otro:
Otitis externas
El tratamiento de las otitis externas se basará en el tratamiento antibiótico y analgésico. Es muy importante una correcta higiene del conducto auditivo externo, aspirando las secreciones que se produzcan y procurando mantener el oído seco. La forunculosis se tratará con antibióticos vía oral, mientras que la otitis externa difusa se tratará con antibióticos tópicos y solamente se darán vía oral si no existe mejoría. En el caso de la otitis externa maligna el tratamiento antibiótico deberá ser intravenoso y durante unas 6 semanas.
Otitis medias
La otitis media serosa se tratará de forma conservadora con antiinflamatorios y en caso de no haber mejoría se pueden realizar drenajes timpánicos.
La otitis media aguda requerirá tratamiento antibiótico vía oral, siendo la amoxicilina con ácido clavulánico de elección. Asimismo, se pueden dar antibióticos en gotas para el conducto auditivo externo. La otitis media bacteriana, se trata en ocasiones con antibióticos concretos, administrados por vía oral y que llegarán al oído a través de la sangre después de su absorción intestinal. Algunas otitis no precisan tratamiento antibiótico, por lo que su administración no mejoraría el proceso y podría ocasionar otros efectos indeseables y resistencias posteriores.
En la otitis media crónica simple se dará tratamiento antibiótico y tras varios meses sin infección se puede plantear una intervención quirúrgica.
En el caso de la otitis media crónica colesteatomatosa la cirugía será siempre el tratamiento de elección.
Otitis internas
Las laberintitis purulentas requerirán el uso de antibióticos intravenosos.
Otros tratamientos
- Antibióticos: Si la otitis media aguda es causada por una infección bacteriana, el médico puede recetar antibióticos. Si la otitis que el paciente presenta es de origen bacteriano, es posible que el médico se decante por emplear un antibiótico para combatir la infección. Pero es importante seguir correctamente las indicaciones, cuando su pediatra le prescriba un antibiótico, debe tomarlo de la forma explicada durante todos los días que le diga aunque mejore antes, para erradicar bien la infección.
- Analgésicos: También, se pueden recetar analgésicos de venta libre o medicamentos recetados para aliviar el dolor. Se puede recurrir al empleo de analgésicos de venta libre como el ibuprofeno para aliviar el dolor y reducir la fiebre. El dolor se trata con analgésicos, generalmente paracetamol o ibuprofeno, a dosis correctas que le indicará el pediatra.
- Compresas calientes: Aplicar compresas o paños calientes en el oído afectado puede proporcionar un alivio del dolor. Algunas medidas caseras como el calor seco local sobre la oreja (con una toallita caliente), o dormir ligeramente incorporado, pueden ayudar.
- Observación: En los casos más leves donde la otitis es media y sin complicaciones, el médico puede optar por una estrategia de observación sin prescribir antibióticos. Sin embargo, si el niño mantiene un estado general bueno no se prescribe antibiótico, sino que se espera el lapso de 72 horas para observar si la otitis remite y mejora.
Es esencial seguir las indicaciones del médico y completar cualquier curso de medicamentos recetados. Además, si los síntomas persisten o empeoran, se debe buscar atención médica adicional. Desde Clínica Osten, remarcamos que es fundamental seguir las indicaciones y prescripciones médicas. Además del tratamiento, debemos proporcionar dentro de lo posible un ambiente tranquilo y cómodo para el paciente, asegurándonos que esté bien hidratado y descansado.
El tratamiento antibiótico más convencional puede no ser el más adecuado para según qué tipos de otitis, aunque continúa siendo el que se prescribe de manera más habitual.
Los antibióticos acostumbran a mitigar los síntomas en un periodo corto de tiempo.
Medidas preventivas
Prevenir la otitis en niños implica adoptar diversas medidas para reducir el riesgo de infecciones en el oído y promover la salud auditiva. Es fundamental estar atentos a cualquier síntoma de infección en el oído y buscar atención médica profesional si es necesario.
- Conviene secar bien los oídos tras ducharse o nadar y evitar el uso de bastoncillos de limpieza, pues favorecen la aparición de otitis.
- Es conveniente revisarse los oídos por lo menos una vez al año.
- Favorecer el proceso de aprendizaje del niño para expulsar las mucosidades nasales en lugar de absorberlas. Es muy importante la expulsión de los mocos porque evita que éstos pasen al oído y generen la infección e inflamación del oído. Tenemos que recordar que en el caso de la otitis media la causa es la obstrucción de la trompa de Eustaquio. Por ello en estos casos debemos favorecer la higiene nasal y la limpieza de mocos.
En cualquier caso hay que ser precavido y eliminar los factores que aumentan el riesgo de padecer otitis.
En parte se pueden prevenir estas infecciones, si se reducen los factores de riesgo que se asocian a estas.
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