La Asombrosa Biografía de Bert Trautmann: De Paracaidista Nazi a Héroe del Manchester City

04.12.2025

En la tranquilidad de una casa rodeada de naranjos, cerca del mar, en Almenara, con la discreción de un vecino extranjero desconocido, ha acabado la asombrosa biografía del alemán Bert Trautmann, fallecido a los 89 años y que será recordado como uno de los porteros más legendarios de la historia del fútbol.

Inicios y Servicio en la Segunda Guerra Mundial

Trautmann se hizo futbolista casi por azar. Hijo de estibadores de los muelles de Bremen, el espíritu aventurero y el orgullo patriótico le llevaron a servir al ejército nazi en la Segunda Guerra Mundial como miembro del cuerpo de paracaidistas de la Luftwaffe. Luchó en Creta, escapó de una detención en la URSS, batalló en Normandía, los americanos le liberaron tras arrestarlo en Bélgica, y el final del conflicto le sorprendió en Inglaterra, donde fue recluido en el campo de prisioneros de Ashton-in-Makerfield.

Bernhard Carl 'Bert' Trautmann (1923, Bremen; 2013, La Llosa, Castellón) iba a cumplir 16 años y era un huesudo muchacho de Bremen, convencido de las bondades del régimen nacionalsocialista alemán (en 1933 ya militaba en la 'Jungvolk', la rama más juvenil de las Juventudes Hitlerianas, 'HitlerJugend') cuando, en septiembre de 1939... el III Reich alemán invadió Polonia y dio el cañonazo de salida a la II Guerra Mundial. En cuanto cumplió 17 años y tuvo la edad mínima exigida, Trautmann -que había hecho cursos de especialista en mecánica de motores y ya había ganado varios diplomas de excelencia atlética- se presentó voluntario para las unidades militares del Canciller Hitler.

Tras el adiestramiento con el Regimiento de paracaidistas/Batallón de Combate 'Odenwald'/'Selva de Oden', la II Guerra Mundial comenzó en serio para Trautmann:en Creta, con el masivo desembarco de paracaidistas germanos (primavera de 1941)... y en la Unión Soviética desde el arranque de la Operación 'Barbarossa' (junio de 1941), apoyando a la 35 División de Infantería, entre las cercanías de Moscú y Crimea. En el Frente del Este, el paracaidista del 'Odenwald' recibió cinco condecoraciones incluida la codiciadísima Cruz de Hierro de Primera Clase. Era serio candidato a la 'Ritterkreuz', la Cruz de Caballero.

Tras escapar de las manos de las tropas soviéticas, ya en plena contraofensiva (de los 1.000 hombres del Regimiento 'Odenwald' sólo sobrevivieron 300...), Trautmann siguió combatiendo en Normandía, participó -ya como 'Feldwebel', sargento- en el contragolpe alemán de las Ardenas, fue capturado de nuevo y utilizado por tropas estadounidenses en trabajos de reparación de carreteras. Pero volvió a fugarse -casi que le dejaron marchar-, al aprovechar otro de los esfuerzos agónicos de las tropas del Reich. Volvió a combatir y finalmente, ya en 1945, fue apresado por los aliados a orillas del Rin cinco semanas antes de acabar la guerra. Viendo cómo estaban las cosas, Bert Trautmann dejó de tentar al Destino y se resignó a quedar prisionero: primero en Bélgica (Ostende)... y después, en Inglaterra.

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Descubrimiento como Portero en Cautiverio

Ágil y con un físico privilegiado (1,87 metros), Trautmann, que en su juventud había practicado balonmano, comenzó a jugar a fútbol en su cautiverio. Empezó como centrocampista, pero debido a unas molestias en un entrenamiento pidió probar suerte como guardameta, posición en la que destacaría de inmediato por sus prodigiosos saltos.

Allí, en partidillos entre prisioneros y guardianes de los campos, ya había empezado a destacar como portero, con sus 189 centímetros de altura... y sus manazas de acero, casi una humana y elástica Cruz de Hierro. Había decidido quedarse a vivir en Inglaterra porque en Alemania ya no le quedaba nada: ni casa, ni ropa, ni familia.

El relato personal de Trautmann: "Ahí empezaron a llamarme Bert (NDR: Bert Williams, del Wolverhampton, fue el portero de la Selección de Inglaterra en el Mundial de 1950)... y conocí a la que iba a ser mi primera esposa, Margaret Friar -NDR: hija de Jack Friar, secretario del St. Helens-. Ya tomaba té. En el campo de prisioneros, yo había empezado a jugar en la media, pero un día me lesioné y pedí a mi camarada Günther Lühr que me dejara jugar en su puesto, en la portería. Era bastante rápido, ágil, sabía salir, me anticipaba a los delanteros. Me seguía gustando saltar".

Fichaje por el Manchester City y Superando el Pasado Nazi

Liberado en 1948, rechazó la idea de volver a Bremen y compaginaba el fútbol con trabajos en una granja y en una unidad de desactivación de bombas. Su rendimiento en el Helens Town, equipo de la periferia minera de Liverpool, llamó la atención de los grandes de Inglaterra y el City ganó la subasta. Su pasado nazi le persiguió durante años. Era con diferencia el jugador más abucheado en los estadios visitantes.

El 6 de octubre de 1949, tras una dura reunión de cuatro horas en St. Él sabía que tenía que emprender una nueva vida: y en casa de los vencedores. Era en 1949, cuando Bert ya tenía 26 años. Pero, aunque los acontecimientos discurrían lejos de Londres, su presencia en Manchester, en el viejo estadio 'citizen' de Maine Road, no fue lo que se dice bien acogida: unas 20.000 personas se manifestaron con pancartas en el propio Manchester contra el fichaje del 'portero nazi'.

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Trautmann lo recordaba así: "En Manchester hubo protestas y un intento de boicot. Todo eso... 'Criminal nazi', 'Heil Hitler'... pero ahí empezó un curioso fenómeno que se repitió durante mis 15 años en el Manchester City: llegara quien llegara al equipo, fuéramos donde fuésemos, la atención de todos venía sobre mí... pero siempre con cariño. Y algo más, de lo que estoy muy orgulloso: nunca cargué con los celos de ningún compañero en el vestuario. Siempre fui amigo de todos. Cuando fiché y empezaron las protestas fue el mismo capitán del City, Lee Westwood, el que dijo: 'La guerra no existe en nuestro vestuario'.

Su debut, en el campo del Bolton, atrajo a 27.000 espectadores, furiosos por la extraña presencia de un antiguo soldado/prisionero nazi en el equipo 'visitante'. Y no acabó bien para Trautmann ni para los 'citizens': el City perdió por 3-0. Pero todo cambió el 14 de enero de 1950, en Londres, ante el Fulham, cuando, con varias paradas sensacionales, Trautmann impidió en el Craven Cottage de Hammersmith -al Suroeste de Londres- una gran goleada del entonces potente Fulham al City: que sólo cayó por un escuálido 1-0.

Trautmann siempre se emocionaba al recordar ese día ante 'The Cottagers': "Terminé ovacionado y aplaudido por el público del Fulham, en Craven Cottage... y por los dos equipos, alineados a la entrada del túnel de vestuarios.

Héroe en la Final de la FA Cup de 1956

Poco a poco iría ganándose el afecto de los ingleses. Primero por la hinchada de Maine Road, que lo consideraba un ídolo. Luego con su portentosa actuación en la final de Copa de 1956 contra el Birmingham en Wembley, que le elevaría a la categoría de héroe.

Al fin y todo con todo, el sábado 5 de mayo de 1956 resultó ser una fecha épica e imborrable no sólo para Bert Trautmann... sino también para todo el fútbol inglés. Ese día perdurará en la mejor memoria y tradición de la Football Association. Ese día, en el viejo, ancestral Wembley Stadium, Bert Trautmann salvó el triunfo del Manchester City ante el Birmingham, en la final de la FA Cup, al blindar la portería del Manchester City... con el cuello roto.

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El City ganaba 3-1 a falta de un cuarto de hora cuando Trautmann chocó con violencia con Murphy, delantero rival. Bert no lo sabía, pero se había fracturado cinco vértebras y su vida corría peligro. Aún así, siguió jugando y realizó otras tres intervenciones de mérito, mareado, casi sin visión y sin poder mantener el equilibrio. Seminconsciente, el meta no recordaría el momento en el que el Duque de Edimburgo le felicitó en alemán y le avisó, no sin cierta preocupación: «Parece que usted tiene el cuello torcido».

Así fue todo, explicado por el propio Trautmann: "El partido avanzaba hacia el tiempo completo, ya entrada la segunda parte y ganábamos por 3-1. Yo me lancé a por un balón cruzado, un 'cross', cuando vino Peter Murphy, de Birmingham, salvé la jugada y, en la caída del cruce con el rival, Murphy me golpeó con la rodilla en la parte posterior del cuello. Sentí un crujido, me mareé y me quedé sin visión. Vino nuestro masajista, Laurie Barnett, que me dijo: "Sólo quedan 14 minutos". Ganábamos 3-1. En lo último que podía pensar era en abandonar. Sé que seguí en el campo, pero era entre una neblina. Con la prolongación, aún se jugaron 16 minutos. Actuaba por instinto. Sé que aún hice tres paradas más. Me lanzaba a por el balón pero era entre esa neblina. Empecé a ver algo cuando terminó el partido. Subimos al palco de Wembley a recoger la Copa y el Príncipe Felipe de Edimburgo dijo: "Parece que tiene usted el cuello torcido". Él me había saludado en alemán ('Sehr Gut?', 'Todo bien?') en la final del año anterior, que habíamos perdido ante el Newcastle. Aún pude ir a la cena con el equipo.

Pero se había quedado con la Gloria, una gloria épica, que nadie podrá olvidar: "Sólo tras cuatro días supe que no había muerto en el campo por puro milagro, puesto que al día siguiente, el domingo 6, en Londres, me insistieron en que sólo tenía una dislocación. Pero el dolor no cedía; y ya en Manchester me hicieron Rayos X y supimos lo que había pasado: tenía cinco vértebras dislocadas en la zona del cuello. La segunda se había roto en dos, pero la misma dislocación de la tercera vértebra, al desplazarla, impidió que me dañara la médula. Digamos que escapé a la muerte por tres centímetros. Estuve completamente inmovilizado y con la cabeza fija hasta finales de noviembre.

Reconocimiento y Legado

Para muchos especialistas fue el mejor portero de la historia. Bobby Charlton, el tótem del Manchester United, aconsejaba a sus compañeros, antes de lanzar una falta o un penalti contra la potería del City defendida por Trautmann, que no mirasen a la portería: «Bert te leerá tus pensamientos».

El Manchester City está de luto: Bert Trautmann, uno de los grandes ídolos de la afición 'citizen' ha fallecido a los 89 años de edad. La historia del guardameta alemán es una de las muchas que versan sobre héroes anónimos en buena parte del planeta, pero que calan hondo en un club al que ayudó a hacer historia.

Convertido en gran héroe del City, el germano siguió en el equipo hasta 1964 para, un año después, dejar el fútbol en activo en el Wellington Town.

A base de paradas, Bert que prefería el estilo de Reina al de Casillas fue uno de los personajes que más ayudó a la reconciliación entre alemanes e ingleses.

Tabla Resumen de la Carrera de Bert Trautmann

Periodo Equipo/Actividad Detalles
Juventud Juventudes Hitlerianas Se unió a los 10 años
II Guerra Mundial Luftwaffe (Paracaidista) Combatió en varios frentes, condecorado
Post Guerra Prisionero de Guerra Descubrió su talento como portero
1948 St. Helens Town Primer equipo profesional
1949-1964 Manchester City 545 partidos, leyenda del club
1956 Final FA Cup Jugó con el cuello roto, ganando el título
Después del fútbol Entrenador y Embajador Trabajó en varios países, promovió la reconciliación

Carrera como entrenador y vida posterior

Retirado del fútbol, con tres matrimonios a sus espaldas, inició una exótica carrera de entrenador, que le llevó a dirigir a las selecciones de Camboya, Tanzania, Liberia y Pakistán, antes de su retiro en Almenara.

Después de dejar el fútbol, Trautmann decidió mudarse a vivir a España, concretamente a Almenara (Castellón), donde dejó de lado el deporte para disfrutar de una vida tranquila.

El pasado viernes, el guardameta alemán fallecía a los 89 años de edad, un jugador que lo fuera todo en el Manchester City. Un hombre que coqueteó con la muerte en su juventud, pero al que una portería le otorgó una nueva oportunidad en la vida.

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