Parásitos Comunes en Bebés Lactantes: Síntomas y Tratamiento
Las enfermedades parasitarias constituyen un problema de salud pública por su alta frecuencia en países en vías de desarrollo y por su presencia en países desarrollados, dada la migración de personas provenientes de países del Tercer Mundo, y su alta morbilidad.
En la actualidad, las enfermedades parasitarias constituyen un problema de salud pública debido a su alta prevalencia en países en vías de desarrollo en Asia, África y Latinoamérica; por su frecuencia en países desarrollados dada la migración de personas provenientes de países del Tercer Mundo y su alta morbilidad.
Se calcula que existen 2.800 millones de personas infectadas por geohelmintos.
De acuerdo a la OMS, existen 200 millones de individuos infectados con esquistosomas, 120 con filariasis linfática y 37 con oncocercosis (ceguera de los ríos).
Se originan entre 300 y 500 millones de nuevos casos de malaria al año, período en el que fallecen más de un millón de niños menores de cinco años por esta parasitosis.
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Solo la sarna origina más de 300 millones de personas infestadas al año.
A continuación, nos referiremos a las infecciones parasitarias más frecuentes y a su tratamiento.
Enteroparásitos (Parasitosis del Tubo Digestivo)
Las parasitosis digestivas son originadas por protozoos y helmintos que comprometen fundamentalmente el intestino (delgado y grueso) y, excepcionalmente, otras partes del tubo digestivo.
En los niños pueden ser causa de diarrea y enfermedades recurrentes.
El daño que producen depende de la tríada ecológica agente, hospedero y medio ambiente.
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Cuando existe equilibrio lo habitual es que el cuadro curse en forma subclínica, y si predominan factores del parásito se desarrollará la enfermedad.
Si bien en muchos países no existen encuestas masivas recientes, se puede señalar que las geohelmintiasis en zonas urbanas han disminuido en forma importante (ascariasis y tricocefalosis, por ejemplo).
En cambio, aquellas parasitosis del tubo digestivo que no son influenciadas por el medio ambiente externo como la oxuriasis, han mantenido una prevalencia alta.
En pacientes inmunodeprimidos con SIDA, cáncer, linfomas, trasplantados, etc., se presentan en aumento los coccidios intestinales: cistoisosporiasis, ciclosporiasis, criptosporiasis, microsporidiasis.
Clínica de los Protozoos
- Giardiasis (Giardia lamblia, Giardia intestinalis, Giardia duodenalis): Parasitosis del intestino delgado. Muy importante como causa de diarrea aguda e infecciones recurrentes en niños. Puede producir diarrea crónica y mala absorción en lactantes, preescolares y escolares. Los pacientes habitualmente tienen dolor abdominal, meteorismo y náuseas.
- Amebiasis (Entamoeba histolytica): Parasitosis del intestino grueso. Su prevalencia ha disminuido en los últimos años. La mayoría de los pacientes son asintomáticos, menos del 5 al 10% tienen sintomatología destacando la diarrea aguda. Las amebas pueden originar diarrea crónica, entidad que es más frecuente en adultos que en niños.
- Balantiasis (Balantidium coli): Parasitosis del intestino grueso de muy baja frecuencia y que tiene relación con la crianza y manipulación de cerdos. En niños puede originar diarrea aguda, crónica o constituir una entidad subclínica.
- Blastocistiasis (Blastocystis hominis): Actualmente se considera una parasitosis que es capaz de originar en niños diarrea aguda, excepcionalmente crónica.
- Criptosporidiasis (Cryptosporidium parvum, C. hominis, C. spp): En inmunocompetentes se localiza en el intestino delgado y en inmunodeprimidos puede originar colangitis esclerosante y localizarse fuera del intestino. En personas con inmunidad conservada origina una diarrea aguda con fiebre y dolor abdominal que dura 5 a 7 días. En inmunodeprimidos provoca diarrea crónica secretora con o sin mala absorción, muy difícil de controlar, especialmente en niños con SIDA.
- Ciclosporiasis (Cyclospora cayetanensis): Coccidio que se localiza en el intestino delgado. Origina diarrea aguda.
- Cistoisosporiasis (Isospora belli): Se localiza en el intestino delgado. Origina diarrea aguda en inmunocompetentes. En inmunodeprimidos, diarrea crónica. Los pacientes presentan habitualmente baja de peso, deshidratación, dolor abdominal. Los niños con inmunidad conservada presentan eosinofilia y cristales de Charcot Leyden en heces.
- Sarcocistosis: Se localiza en el intestino delgado. Zoonosis que se adquiere al ingerir carne cruda o mal cocida de cerdo o de vacuno con quistes de Sarcocystis suihominis o bovihominis. La parasitosis origina una diarrea aguda o subaguda en inmunocompetentes (al igual que cistoisosporiasis).
- Microsporidiasis: En la actualidad se considera que estos organismos están más cerca de los hongos que de los protozoos. Hay varias especies que afectan al paciente inmunodeprimido, originando cuadros intestinales y extraintestinales de difícil tratamiento. Las más importantes son:
- Enterocytozoon bieneusi
- Encephalitozoon intestinalis
- Encephalitozoon cuniculi
- Encephalitozoon hellen
Clínica de los Helmintos (Gusanos)
Nemátodos (Gusanos redondos)
- Oxiuriasis (Enterobius vermicularis): Se localiza en el intestino grueso. Infección familiar que origina prurito anal, nasal y genital. Como su ciclo es intradomiciliario y no es afectado por el medio ambiente externo, constituye una parasitosis prevalente en colegios e internados.
- Ascariasis (Ascaris lumbricoides): Gusano redondo, se ubica en el intestino delgado. Es prevalente en niños de procedencia rural. Sus larvas pueden originar síntomas respiratorios (ciclo de Loos en el pulmón) y los adultos del intestino, cuadros inespecíficos de diarrea y dolor abdominal. Ocasionalmente hay expulsiones de las vermes por boca, nariz y ano. Excepcionalmente pueden originar un síndrome de obstrucción intestinal.
- Tricocefalosis (Trichuris trichiura): Se ubica en el intestino grueso. Los niños desnutridos con infecciones masivas pueden presentar prolapso rectal, disentería y/o diarrea.
- Anisakidosis (Anisakis simplex o Pseudoterranova spp): Los niños se infectan al ingerir pescado de agua salada, crudo o mal cocido, que contiene larvas del parásito, estas se introducen en la mucosa gástrica o intestinal. Pueden provocar dolor abdominal, vómitos y ocasionalmente íleo o perforación intestinal.
Cestodos (Gusanos planos)
- Himenolepiasis (Hymenolepis nana v. nana H. v. fraterna): Es la cestodiasis más frecuente del niño. Origina síntomas digestivos inespecíficos al ingerir huevos embrionados que contaminan el medio ambiente. La parasitosis se mantiene por una autoinfección interna y externa. Los niños excepcionalmente pueden infectarse con otros cestodos: Hymenolepis diminuta propia de roedores y por Dipylidium caninum, propio del perro. En estos últimos casos la infección constituye un accidente al ingerir pulgas infectadas con larvas (cisticercoides).
- Teniasis (Taenia saginata, T. solium): Los niños infrecuentemente se infectan al ingerir carne cruda o insuficientemente cocida de vacuno (T. saginata) o de cerdo (T. solium, T. asiatica). La importancia de T. solium radica en que el hombre puede albergar fuera de las formas adultas a las larvas: cisticercosis (Cysticercus cellulosae). Alrededor del 10% de los pacientes con teniasis tienen además cisticercosis.
- Diflobotriasis (Diphyllobothrium latum, D. pacificum, D. dendriticum): Los niños y adultos se pueden infectar al ingerir peces de agua dulce (Diphyllobothrium latum, D. dendriticum) o de mar (D. pacificum) crudos, ahumados o mal cocidos. La sintomatología digestiva es inespecífica, excepto la anemia tipo perniciosa (megaloblástica) que se presenta en el 3% de los casos.
Histoparásitos (Parásitosis de los Tejidos)
Toxoplasmosis
La toxoplasmosis es una zoonosis parasitaria cosmopolita originada por el protozoo Toxoplasma gondii, que en personas con inmunidad conservada cursa por lo general en forma subclínica, pero en inmunodeprimidos produce cuadros graves con compromiso del SNC. La infección congénita tiene gran importancia clínica ya que los recién nacidos se pueden presentar como aparentemente sanos o desarrollar cuadros de infecciones generalizadas.
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Tratamiento
El tratamiento específico dependerá: del tipo de parásitos, de la edad del paciente y otros determinantes de salud que tendrá que valorar el profesional.
En general, pautaremos tratamientos combinados y prolongados en el tiempo, puesto que los parásitos son bastante difíciles de eliminar.
Cuando hacemos tratamiento eliminamos los parásitos adultos, pero no los huevos o quistes, que son inmunes a estos medicamentos o herbáceos, por lo cual habrá que hacer tratamientos largos para coger varios ciclos parasitarios.
Será importante que, al menos parte del tratamiento, se realice durante la luna llena. Ya hemos comentado que este es el momento en que se da una mayor eclosión de parásitos, y por tanto habrá que aprovechar esta ventaja.
La eliminación la tiene que hacer toda la familia, puesto que el contagio de parásitos intestinales a la familia es lo más habitual.
Habrá que lavar bien la ropa, especialmente la ropa interior y la ropa de cama. A ser posible a 60 grados y secarla al sol siempre que sea posible.
Evidentemente, habrá que tratar el motivo de fondo que ha generado una parasitosis, si está. Como la disbiosis, amalgamas dentales, etc.
En resumen, el tratamiento adecuado de los parásitos intestinales es fundamental para evitar complicaciones a largo plazo.
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