Parasitosis Intestinal en Niños: Tratamiento y Prevención

26.11.2025

Las infecciones parasitarias intestinales provocan un número importante de infestaciones en niños en nuestro país. En los niños que proceden de PBR, es frecuente encontrar sintomatología digestiva, de la cual la más frecuente es la diarrea. Todo ello representa un reto para los pediatras, que deben afrontar una patología no tan frecuente en nuestro entorno, hasta hace relativamente poco tiempo.

La importancia de los parásitos intestinales radica en que infectan a más de la mitad de la población humana y la población pediátrica es la más afectada. Las parasitosis intestinales son infecciones del tubo digestivo, que pueden producirse por la ingestión de quistes de protozoos, huevos o larvas de gusanos, o por la penetración de larvas por vía transcutánea, desde el suelo. Cada parásito va a realizar un recorrido específico en el huésped y afectará a uno o varios órganos, según sea este recorrido.

Estas infecciones se pueden clasificar según el tipo de parásito y la afectación que provoquen en los diferentes órganos y sistemas. En Pediatría, podemos realizar una clasificación de los parásitos intestinales según su repercusión directa en el aparato digestivo y según la familia a la que pertenecen.

Protozoos

Son organismos unicelulares, que se reproducen sexual y asexualmente en el huésped, son muy infectivos y con larga supervivencia.

Giardia Lamblia

La Giardia lamblia presenta una clínica muy variada. Tras la ingesta de quistes del protozoo, estos dan lugar a trofozoítos en el intestino delgado (ID) que permanecen fijados a la mucosa hasta que se produce su bipartición, en la que se forman quistes que caen a la luz intestinal y son eliminados por las heces. Los quistes son muy infectantes y pueden permanecer viables por largos períodos de tiempo en suelos y aguas hasta que vuelven a ser ingeridos mediante alimentos contaminados.

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Diagnóstico

Determinación directa de quistes en heces o de trofozoítos en el cuadro agudo con deposiciones acuosas. La eliminación es irregular y recoger muestras seriadas en días alternos, aumenta la rentabilidad diagnóstica. En el caso de pacientes que presentan sintomatología persistente y estudio de heces negativo, se recomienda realización de ELISA en heces (Ag de G.

Tratamiento

El tratamiento de elección (tanto si es asintomático como sintomático) es el metronidazol 15-30 mg/kg/día/8 h, durante 5-7 días, repetir al cabo de una semana. De persistir la clínica tras el tratamiento, volver a tratar y plantearse descartar inmunodeficiencia (sobre todo, déficit de IgA) y volver a tratar con metronidazol, tinidazol (50-60 mg/kg/24 h, dosis única), o mepacrina (8 mg/kg/8 h).

Entamoeba Histolytica

La clínica se inicia tras la ingestión de quistes que pueden estar en alimentos y/o aguas contaminadas o por déficit de higiene de manos. Los trofozoítos de la Entamoeba eclosionan en la luz intestinal y pueden permanecer en ese lugar o invadir la pared intestinal para formar nuevos quistes tras bipartición, que posteriormente son eliminados al exterior por la materia fecal y vuelven a contaminar agua, tierra y alimentos. En el proceso de invasión de la mucosa y submucosa intestinal, producen ulceraciones que son responsables de parte de la sintomatología de la amebiasis.

Se presenta de forma muy variada:

  • Asintomática, aunque si se diagnostica, se debe tratar con un amebicida intraluminal.
  • Con clínica de enfermedad aguda, básicamente clínica digestiva, es lo que se conoce como amebiasis intestinal invasora aguda o colitis amebiana disentérica. Cursa con gran número de deposiciones con contenido mucoso y hemático, tenesmo franco, con volumen de la deposición muy abundante en un principio y casi inexistente posteriormente, y con dolor abdominal importante, de tipo cólico. Se debe tratar con un amebicida sistémico, seguido de amebicida intraluminal.
  • Con manifestaciones clínicas crónicas, la llamada amebiasis intestinal invasora crónica o colitis amebiana no disentérica.

Diagnóstico

Mediante visualización de quistes en materia fecal o de trofozoítos en cuadro agudo con deposiciones acuosas. Para diferenciar E. histolytica, ameba patógena, de E. dispar, ameba no patógena que no precisa tratamiento, es necesario una PCR-RT, prueba que solo puede realizarse en algunos centros especializados. Ante la duda, sino podemos identificar el género trataremos como E.

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Tratamiento

En niños, la elección es la Paramomicina, a 25-35 mg/kg/día/8 h, durante 7 días. Amebicidas sistémicos: en niños, el tratamiento de elección es metronidazol, a 30-50 mg/kg/día/8 h, durante 10 días.

Cryptosporidium Parvum

Este cuadro clínico es debido a Cryptosporidium parvum. Es un coccidio protozoario, de distribución universal, que puede producir infección en animales y humanos. La infección se produce por ingesta de oocitos que están en alimentos y aguas contaminados, o bien, por vía fecal-oral (es frecuente en guarderías). Tras la ingesta de oocitos en alimentos o aguas contaminados, se liberan esporozoítos con capacidad de unirse al borde en cepillo de las células epiteliales intestinales.

La presentación clínica puede ser muy variada, sintomática o asintomática. Las formas sintomáticas pueden ser intestinales o extraintestinales. Las formas intestinales cursan con: dolor abdominal, fiebre, náuseas, vómitos y signos de deshidratación, habitualmente con pérdida de peso.

Diagnóstico

Visualización directa de oocitos en materia fecal.

Tratamiento

En pacientes inmunocompetentes, la curación es espontánea en 2 o 3 días. Hay que tener en cuenta el estado nutricional del paciente y las medidas de soporte de reposición de líquidos y electrolitos, si la diarrea es grave.

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Helmintos

Los helmintos son organismos pluricelulares que presentan ciclos vitales complejos y que pueden causar patología por sus larvas o bien por sus huevos. En general, el gusano no se multiplica dentro del huésped humano. Los parásitos pluricelulares crean resistencias más lentamente que los unicelulares. Son, en general, las parasitosis más frecuentes.

Enterobius Vermicularis (Oxiuros)

La hembra del E. vermicularis se desplaza hasta zona perianal, principalmente con horario nocturno, donde deposita sus huevos, muy infectantes, que quedan adheridos a la piel o en la ropa. Mucho más habitual en niños que en adultos, frecuentemente asintomática. El bruxismo se relaciona tradicionalmente con la infección, pero no está demostrada su relación con síntomas que tradicionalmente se relacionan con la presencia de E.

Diagnóstico

Test de Graham: uso de cinta adhesiva transparente (celo) toda la noche o por la mañana antes de la defecación o lavado. O visualización directa de los huevos depositados por la hembra en zona perianal.

Tratamiento

El tratamiento de elección es Mebendazol, 100 mg dosis única, pero es conveniente repetir en dos semanas. La alternativa es el tratamiento con Pamoato de pyrantel, 11 mg/kg dosis única, máximo 1 g.

Ascaris Lumbricoides

Es un geohelminto que produce clínica por la ingesta de huevos embrionados procedente de alimentos, tierra o aguas contaminadas.

Diagnóstico

Observación de huevos en heces.

Tratamiento

Mebendazol, 100 mg/12 h 3 días o 500 mg dosis única, o Albendazol, 200-400 mg/día, dosis única. Se han de extremar las medidas de higiene personal y la eliminación de heces ha de ser adecuada, utilización de agua potable y correcto lavado de alimentos.

Uncinarias (Ancylostoma Duodenale y Necator Americanus)

Es la helmintaisis más frecuente. Clínica respiratoria: puede ser inespecífica, pero puede llegar a manifestarse como síndrome de Löeffler, que es un cuadro respiratorio agudo con: fiebre de varios días, tos, expectoración abundante y signos de condensación pulmonar transitoria.

Los huevos de ambos helmintos se eliminan por las heces y eclosionan dando lugar a un tipo de larvas que infectan mediante penetración por la piel, aunque el A. duodenale también puede provocar infección por ingesta oral. Al atravesar la piel, a través del sistema venoso o linfático llegan al sistema cardiaco derecho y a la circulación pulmonar, donde penetran en los alveolos, maduran y, por vía respiratoria, ascienden para ser deglutidas y pasan al duodeno y después al yeyuno, donde se fijan, y producen huevos nuevos ya fecundados.

La clínica dependerá de su recorrido por el organismo. En la piel, produce el síndrome de la “larva migrans”: dermatitis transitoria, pruriginosa y recurrente en las zonas por donde penetran y se desplazan hasta el sistema circulatorio. La clínica respiratoria va desde síntomas inespecíficos hasta síndrome de Löeffler, ya descrito. La clínica digestiva es: dolor en epigástrico, náuseas, pirosis y, ocasionalmente, diarrea.

Diagnóstico

Observación de huevos del parásito en las heces.

Tratamiento

El mismo que en los otros geohelmintos ya mencionados, pero en presencia de anemia habrá que tratar esta.

Strongyloides Stercoralis

El ciclo directo: la larva, que se encuentra en el suelo, penetra a través de la piel en el sistema circulatorio, por donde llega al sistema cardiaco derecho y a la circulación pulmonar, asciende por las vías respiratorias hasta ser deglutida y dirigirse a la mucosa del intestino delgado. Síndrome de hiperinfestación: se dará en el paciente inmunocomprometido.

Diagnóstico

La visualización del parásito en heces es difícil porque el parásito se elimina de forma irregular. Se puede realizar serología mediante EIA, con sensibilidad > 90%, pero tiene reactividad cruzada con filarias y otros nematodos. La eosinofilia en sangre es importante y un signo indirecto de la parasitación.

Tratamiento

El tratamiento de elección es la Ivermectina, 0,2 mg/kg/día cada 24 h, máximo 12 mg y durante tres días. La alternativa es Albendazol, 200 mg/12 h 3-5 días y, si existe hiperinfestación, el tratamiento ha de durar 7 días. La curación ha de ser comprobada por la ausencia de parásitos.

Hymenolepis Nana

Afectación solo digestiva: Himenolepiasis: Hymenolepis nana. Los huevos son ya infectantes al salir por las heces y son ingeridos por escasa higiene. Los huevos alcanzan el duodeno, donde se adhieren a la mucosa intestinal y penetran en la mucosa, obteniendo la forma de cisticercoide. Los síntomas son digestivos, generalmente leves.

Diagnóstico

Visualización de huevos en heces.

Tratamiento

El tratamiento alternativo y recomendado para los menores de dos años es la Niclosamida: 40 mg/kg/ el primer día, seguido por 20 mg/kg/día, durante 6 días más.

Taenia Solium

Posibilidad de afectación digestiva y potencialmente a tejidos: Teniasis: Taenia solium y Cisticercosis. El humano parasitado elimina proglótides y huevos por las heces, que son ingeridos por animales, cerdo en T. solium y vaca en T. saginata. En los animales, se forman cisticercos en músculo estriado, que son posteriormente ingeridos por el hombre mediante carnes poco o mal cocinadas. Una vez en el intestino delgado, el parásito se adhiere a la pared, crece y comienza a producir de nuevo proglótides y huevos.

Es debida a la irritación mecánica, suele ser una clínica digestiva inespecífica: meteorismo, náuseas, dolor abdominal, etc. A diferencia de otros parásitos que con el tiempo pueden autolimitarse, la Taenia solium puede sobrevivir durante años en el tubo digestivo excretando huevos, que una vez ingeridos, al llegar al intestino delgado, penetran en la pared hasta alcanzar el sistema circulatorio, el pulmón y al corazón izquierdo, desde donde son distribuidos por la circulación arterial por el organismo, con más frecuencia al SNC, tejido celular subcutáneo, músculo, etc. En los tejidos, forman quistes o cisticercos que al morir provocan una importante reacción inflamatoria.

Cuando asientan en el SNC, pueden producir una neurocisticercosis (epilepsia de aparición tardía, cefaleas, síndrome psicótico, meningitis aséptica, etc.). Los nódulos subcutáneos y musculares blandos y no dolorosos, generalmente se asocian a la neurocisticercosis.

Diagnóstico

La visualización de proglótides en heces. Si existe sintomatología neurológica, es imprescindible realizar TC cerebral o RM cerebral. En las teniasis por T. solium o T.

Fasciola Hepática

Los tremátodos adultos de fasciola habitan en los conductos biliares, vesícula biliar y en otros lugares ectópicos. Los huevos que están en las heces eclosionan y, en forma de miracidia, penetran en los caracoles. Después de 4 a 7 semanas, aparece la cercaria y se enquista en plantas acuáticas, berros u otro tipo de plantas. Los mamíferos herbívoros (incluyendo: ovejas, cabras, vacas, llamas, camellos, cerdos, venados y conejos) se infectan con metacercarias al pastar, o por el consumo del agua contaminada con metacercarias.

Las fasciolas larvas pasan a la pared duodenal e invaden la cavidad peritoneal y luego al hígado, donde pueden causar trayectos eosinófilicos de 1 a 4 mm de diámetro y abscesos focales necróticos mientras se mueven a través del parénquima. Las larvas de fasciola invaden el organismo, causan una enfermedad aguda o subaguda con clínica agrupada en un síndrome de varias semanas de duración, que se caracteriza por: fiebre, eosinofilia y dolor epigástrico, raramente acompañado de ascitis o derrame pleural derecho. Después de que los parásitos adultos penetren en los conductos biliares, la infección puede llegar a ser asintomática.

En las infecciones graves, los pacientes pueden presentar un cuadro clínico similar al de la clonorquiasis u opistorquiasis, con: ictericia, colangitis, o cálculos biliares; pero el colangiocarcinoma no se ha asociado con fascioliasis.

Diagnóstico

El examen de heces tras concentración o de bilis obtenida por sondaje puede demostrar la presencia de parásitos.

Tratamiento

El triclabendazol, 10 mg/kg en una o dos dosis por vía oral; en casos graves, se puede repetir a las 12 h. La alternativa es Bithionol, 30-50 mg/kg oral a días alternos, de 10-15 dosis en total.

Esquistosomiasis

Si el niño procede de un área endémica de esquistosomiasis, se indagará acerca de los riesgos de exposición; o sea, baños en agua dulce (ríos o lagos). Los humanos se infectan en contacto con aguas infestadas, por penetración en la piel de las formas larvarias del parásito, que son liberadas por caracoles de agua dulce. En el organismo humano, las larvas se convierten en esquistosomas adultos, que viven en los vasos sanguíneos, donde las hembras ponen sus huevos.

Dependiendo de la especie, localizaremos los huevos en heces o en orina, por donde salen del organismo y continúan el ciclo vital del parásito. De 4 a 7 semanas después de la infección inicial, puede aparecer un síndrome febril, coincidiendo con la maduración de los gusanos hembras y la puesta de huevos (fiebre de Katayama). Los signos y síntomas son: escalofríos, tos, dolor abdominal, diarrea, náuseas, vómitos, dolor de cabeza, erupción cutánea (urticaria en ocasiones), linfadenopatía y hepatoesplenomegalia leve.

La esquistosomiasis intestinal puede producir: dolor abdominal, diarrea y sangre en las heces. Es frecuente la hepatomegalia, que se puede asociar a ascitis e hipertensión portal, y la esplenomegalia. La esquistosomiasis urinaria es causada únicamente por el Schistosoma haematobium. El signo clásico de la esquistosomiasis urogenital es la hematuria acompañada de disuria o no.

En algunas áreas endémicas donde la transmisión es intensa, la hematuria es tan común en los varones, que se considera un paso normal a la edad adulta. En los casos avanzados, son frecuentes la fibrosis de la vejiga y de los uréteres, así como las lesiones renales.

Oxiuriasis (Lombrices Intestinales)

Las lombrices intestinales, también conocidas como oxiuros o enterobiasis, son parásitos que pueden infestar el intestino de los niños, causando molestias y preocupación en los padres. Estos pequeños gusanos blancos son altamente contagiosos y se propagan fácilmente, especialmente entre niños en edad escolar. Los oxiuros o lombrices intestinales son pequeños parásitos humanos, llamados Enterobius vermicularis. Son de coloración blanquecina y alargados, y miden entre 1 y 2 cm de largo. Estos parásitos son más frecuentes en niños pequeños debido a su mayor posibilidad de contagio, dada su menor higiene propia de la edad.

Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), la infección por lombrices afecta a entre el 40% y el 50% de los niños en edad escolar. Esta infección provoca picor intenso y malestar en la región anal y genital de los pequeños. La oxiuriasis no tiene su origen en la falta de higiene o la suciedad. Los niños, al llevarse las manos a la boca o al tocar objetos contaminados, facilitan la llegada de los huevos al intestino delgado, donde se desarrollan las larvas. Posteriormente, las larvas se desplazan al intestino grueso donde se convierten en adultas.

Síntomas de Oxiuriasis

El síntoma más común de una infestación por lombrices intestinales es la picazón intensa alrededor del ano, especialmente durante la noche.

Diagnóstico de Oxiuriasis

El diagnóstico de las lombrices intestinales generalmente se realiza mediante una inspección visual. Los padres pueden observar los pequeños gusanos blancos en la ropa interior o alrededor del área anal del niño. Otra técnica común es el "test de la cinta adhesiva", donde se coloca una pieza de cinta adhesiva transparente en la zona anal por la mañana antes de que el niño se bañe o use el baño.

Tratamiento de Oxiuriasis

El tratamiento de las lombrices intestinales es relativamente sencillo y efectivo. Los medicamentos antiparasitarios, disponibles tanto con receta como sin ella, son la opción principal para eliminar estos parásitos.

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