Parto Inducido y Diabetes Gestacional: Riesgos y Beneficios
Lo deseable para una mujer embarazada es que el parto se produzca de forma espontánea y natural en la fecha prevista. Pero hay veces que la inducción del parto puede ser beneficiosa tanto para la madre como para el niño, cuando no, necesaria.
¿En qué casos está indicada la inducción al parto?
Existen diversas razones médicas y personales por las cuales se puede considerar la inducción al parto.
Razones médicas para inducir un parto
- Salir de cuentas: La razón más frecuente para que un médico vea indicada la inducción al parto es que la embarazada haya salido de cuentas.
- Inducción al parto por rotura de bolsa sin contracciones: Si no se producen contracciones después de romperse el saco amniótico, el riesgo de infección aumenta, de manera que se le ofrece a la madre la posibilidad de inducir el parto.
- Diabetes gestacional: Las mujeres embarazadas que son diagnosticadas con diabetes gestacional presentan un mayor riesgo de sufrir un parto prematuro con rotura de saco amniótico antes de la semana 38 de la gestación.
- Enfermedades crónicas o agudas: La inducción al parto también está indicada en caso de enfermedades crónicas o agudas, como la preeclampsia (gestosis hipertensiva), enfermedades renales o hepáticas que podrían dañar el bienestar de la madre y del bebé o llevar a complicaciones en el parto.
- Fuerte estrés físico y psicológico de la madre: En caso de que la madre esté sufriendo un fuerte estrés físico y psicológico, el médico puede recomendar la inducción al parto después de la semana 37 del embarazo, si el bebé es lo suficientemente maduro.
- Déficit de abastecimiento del feto: Si el bebé no tiene suficiente líquido amniótico, no le llegan los nutrientes necesarios para desarrollarse con normalidad y, por tanto, deja de crecer. Ante tal situación, el médico puede aconsejar inducir el parto.
Razones personales de inducción al parto
Además de las razones médicas, hay casos en los que la programación de un parto inducido la acuerdan los padres junto con el médico por alguna razón personal, como un viaje inevitable antes de la fecha prevista del parto natural. No obstante, lo más aconsejable siempre es no inducir el parto si no es por razones médicas.
Diabetes Gestacional y la Inducción al Parto
Los bebés de madres diabéticas suelen ganar más peso de lo normal durante la gestación. Así que cuando no se produce el parto prematuro espontáneo y se comprueba que el bebé supera los cuatro kilos, se recomienda la inducción del parto por diabetes gestacional después de la semana 38 del embarazo, a fin de evitar que haya complicaciones en el nacimiento.
Se denomina diabetes gestacional (DG) a una hiperglucemia (nivel de glucosa en sangre ligeramente más elevado de lo normal) que presentan algunas mujeres durante el embarazo. La diabetes gestacional normalmente es transitoria.
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En todas las embarazadas, las hormonas propias del embarazo reducen la capacidad que tiene el cuerpo de utilizar y responder a la acción de la insulina. La placenta, además de cumplir la función de intercambio de nutrientes entre la madre y el feto, es el órgano encargado de regular la acción de la insulina por su función endocrina.
La forma estandarizada de diagnosticar la DG en nuestro país es el test de O’ Sullivan (popularmente conocida como ‘prueba de la glucosa’).
Alrededor del 80% de los casos de DG se solucionan y controlan con una dieta adecuada y un cambio en el estilo de vida. Solo entre un 10 y un 20% de las mujeres con DG necesitarán además medicación con fármacos hipoglucemiantes.
Procedimientos para Inducir el Parto
En principio, cuando después de la semana 40 del embarazo, el bebé no hace amago de querer nacer, las comadronas aconsejan a la madre ciertos métodos naturales para provocar el parto: practicar sexo, ya que, al liberar prostaglandinas, se fomentan las contracciones; estimular los pezones para liberar oxitocinas, hacer ejercicio, caminar, bailar, reír, etc.
Pero cuando el parto se debe inducir por razones diferentes a haber salido de cuentas, los profesionales sanitarios recurren a otros procedimientos más especializados.
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Procedimientos médicos para inducir el parto:
- Abertura del saco amniótico: En este caso, el parto debería tener lugar en un plazo máximo de 24 a 48 horas, ya que, de lo contrario, aumentaría el riesgo de infección y de prolapso del cordón umbilical, que suele ser una indicación de parto por cesárea. Por eso, este método ya se utiliza muy poco.
- Extracción a mano del saco amniótico: Se hace en el caso de desprendimiento de las membranas. Aquí se liberan las prostaglandinas y, en aproximadamente el 50 por ciento de todos los casos, el nacimiento comienza durante las 48 horas siguientes.
- Administración de prostaglandinas vía supositorios, comprimidos o geles vaginales: A menudo provocan contracciones severas en un corto periodo de tiempo.
- Administración del suero para provocar contracciones: Una infusión con Syntocinon, una variante sintética de la oxitocina, hormona de la subida de la leche y de la sexualidad. Esto también resulta en contracciones muy severas en un corto período de tiempo y a menudo una llamada “tormenta de contracciones”.
Junto con este suero, también se ofrece anestesia epidural (anestesia local) a la mujer durante el parto para mitigar el dolor.
Si no lo ha hecho y se trata de un parto inducido, "antes de provocar contracciones uterinas del parto se requiere utilizar métodos o dar medicaciones que modifiquen previamente el cuello uterino o que lo maduren.
- Utilizando medicación: Se aplica un dispositivo que libera lentamente prostaglandinas en el fondo de la vagina para que haga efecto en el cuello.
- Con métodos de presión mecánica como son balones cervicales.
Una vez que el cuello uterino ya ha madurado, hay que provocar las contracciones para que se dilate y el bebé pueda nacer. Aquí entra en acción la oxitocina o el famoso gotero del que habrás oído hablar.
También se puede utilizar también procedimientos más naturales como despegar las membranas (técnica de Hamilton) en mujeres que ya están de 40 semanas, presentan una pequeña dilatación, pero no se han puesto de parto.
Ventajas de la Inducción del Parto
El número de inducciones de parto que se practican en la actualidad va en aumento, lo cual provoca controversia y rechazo entre los defensores del parto natural. Sin embargo, como hemos visto, en ocasiones, la decisión de inducir el parto puede ser necesaria e implicar también ventajas para la madre y el bebé.
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Tras evaluar numerosos estudios sobre la inducción del parto, investigadores de la Universidad estadounidense de Stanford llegaron a la conclusión de que, en el caso de los bebés “salidos de cuentas” que esperan demasiado tiempo para nacer, los inconvenientes de la espera a menudo superan a los inconvenientes de la inducción.
Además, los científicos señalaron que, al inducir el parto a partir de la semana 41, se reduce la probabilidad de una cesárea (alternativa).
Ahora bien, más allá de una gestación excesivamente prolongada, en el caso de otras indicaciones médicas, ocurre al contrario: un nacimiento natural estaría asociado a riesgos demasiado grandes, por lo que no se plantea la cuestión de los pros y contras de la inducción al parto.
Inconvenientes de la Inducción del Parto
Desde el punto de vista científico, está probado que, comparado con las mujeres que esperan para dar a luz de forma espontánea, las que lo hacen por parto inducido se enfrentan a los siguientes inconvenientes:
- La anestesia tiene que administrarse casi el doble de veces después de intervenciones para inducir el parto, debido a contracciones intensas y fuerte dolor.
- La necesidad de medidas adicionales para provocar contracciones se incrementa en un 60 por ciento en el caso de un parto inducido.
- Se requiere un 60 por ciento más de métodos de monitorización invasivos (CBT/cardiotocografía interna para monitorizar los tonos cardíacos, extracción de sangre fetal).
- La probabilidad de parto por métodos invasivos vaginales (fórceps, ventosas) aumenta en un 30 por ciento y la probabilidad de una cesárea, en un 50 por ciento.
En este sentido, el principal criterio para determinar la efectividad de una inducción del parto y qué otras intervenciones médicas puede implicar es el grado de madurez del cuello uterino.
Las mujeres que han dado a luz con un parto inducido a menudo comenta que su parto fue muy largo, pero en realidad la duración no tiene por qué ser mayor que la del parto de inicio espontáneo.
Consideraciones adicionales
La inducción del parto suele ser más prolongado que uno espontáneo(1) y una inducción realizada demasiado pronto puede dar lugar al nacimiento de fetos inmaduros(2).
El mayor miedo asociado a los bebés macrosómicos es el riesgo de problemas en el expulsivo: temor a que el bebé presente dificultades para atravesar el canal del parto (el diagnóstico de desproporción cefalo-pélvica) o la conocida distocia de hombros, según la cuál la cabeza del bebé atraviesa la pelvis pero los hombros se quedan retenidos.
Los partos medicalizados de hoy en día y que afectan de manera especial a las mujeres con DG, suelen llevar implícita, por ejemplo, la dilatación y expulsivo en posición de litotomía: una postura que no facilita si no que entorpece el proceso.
No se trata de quitar importancia al hecho de sufrir DG, ni de que los controles no sean necesarios. Pero todo en su justa medida.
Tabla de riesgos y beneficios del parto inducido en madres con diabetes gestacional
| Aspecto | Riesgos | Beneficios |
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| Madre |
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| Bebé |
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