Parvovirus B19 y el Embarazo: Síntomas, Riesgos y Precauciones

26.09.2025

La infección por Parvovirus B19, también conocida como Megaloeritema o 5ª enfermedad, es una enfermedad infantil. Este virus causa el llamado eritema infeccioso o megaloeritema. La infección por parpovirus B19 causa una infección que se llama Eritema Infeccioso. Este eritema o exantema infeccioso -coloración rojiza de la piel, sobre todo en las mejillas simulando una bofetada- es una enfermedad infantil.

Este virus causa el llamado eritema infeccioso o megaloeritema. También se llama “quinta enfermedad”. Se transmite de una persona a otra. Da lugar a un exantema muy característico. Suele comenzar en la cara, dando un aspecto de “mejillas abofeteadas”. Después se extiende a tronco, nalgas y extremidades. Puede o no tener fiebre.

Se produce en brotes en las escuelas, mayormente a finales de invierno y principios de primavera. Puede afectar a cualquier edad, siendo más frecuente entre los 2 y los 15 años de edad. Es una infección típicamente infantil, de mayor incidencia entre los 4 y los 14 años, que origina fiebre, dolor de garganta y articular.

Transmisión y Contagio

La transmisión puede ocurrir vía respiratoria o por contacto cercano de persona a persona. El virus se encuentra en las secreciones bucales y respiratorias. El parvovirus humano B19 se transmite principalmente por vía aérea, a través de las gotitas de saliva que se emiten al hablar, toser o estornudar, y por contacto mano-boca. Además, las mujeres embarazadas pueden transmitirlo a sus bebés.

La contagiosidad es máxima entre lo 6 y 15 días posteriores a la infección. La incubación se prolonga alrededor de una semana y es seguida de la suelta de virus durante una semana. Los adultos o niños con Erythrovirus B19, son más contagiosos mientras incuban la enfermedad, antes de poder ser diagnosticados. El riesgo de contagio es bajo cuando ya se tienen síntomas.

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Síntomas de la Infección por Parvovirus B19

Puede ser asintomática. En adultos sanos, la infección puede no dar síntomas o ser leves (malestar general, catarro). No es habitual la erupción tan característica como tienen los niños y suele ser autolimitada. Se resuelve sin tratamiento.

Los niños desarrollan una erupción rosada en los carrillos «como una bofetada». El signo más típico de esta afección consiste en un eritema intenso en las mejillas, como si al afectado le hubiesen dado una torta en la cara. De hecho, al parvovirus humano B19 también se le conoce como virus del sopapo, virus de la bofetada o virus del cachete.

Otros síntomas incluyen:

  • Dolor de cabeza.
  • Dolores musculares y articulares en manos, rodillas, tobillos y muñecas.
  • Mocos.
  • A veces, fiebre.

El exantema de color rojo brillante a veces es pruriginoso -pica-, no afectando alrededor de la boca, pero puede afectar a la región glútea y las extremidades. Al cabo de unos días, brota la erupción típica de la enfermedad en sus dos mejillas y el menor deja de contagiar: durante dos o tres días, una “doble bofetada” pinta de color rojo brillante sus papos.

El exantema aparece después también más tenue en el tronco y se esparce hacia brazos, muslos y nalgas. A veces, en el caso de niños mayores y adultos, pica. Y en ocasiones, su aspecto se confunde con otras manifestaciones cutáneas, por lo que la consulta con el pediatra a estas alturas resulta imprescindible.

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Este segundo sarpullido dura en torno a siete días, pero puede que en las siguientes semanas la erupción aparezca y desaparezca o intensifique su intensidad según los cambios de temperatura, la exposición al sol, el estrés y el ejercicio físico.

En el caso de adolescentes y adultos, sobre todo mujeres, puede que sufran dolor en las articulaciones (artrialgia), ya que esta enfermedad también es capaz de producir inflamación en muñecas, rodillas y tobillos (artritis).

Riesgos Durante el Embarazo

La gravedad de esta infección estriba en que dicho virus tiene predilección por las células del cuerpo que más rápidamente se dividen, como es la médula ósea. De tal forma, puede provocar la eliminación de glóbulos rojos -anemia aplásica- de forma transitoria en pacientes con alteraciones de su inmunidad -por ejemplo: VIH, anemia hemolítica crónica, etc.-.

Las mujeres embarazadas que no hayan pasado la enfermedad en su infancia o previamente al embarazo se consideran pacientes de alto riesgo. La infección durante el embarazo tiene un riesgo de infección fetal en el 33% de los casos debido a la inmadurez del sistema inmune del feto.

Cuando se contagia una mujer embarazada (o cualquier adulto) casi siempre es un cuadro leve o incluso sin síntomas. Se cura solo y sin complicaciones en la mayor parte de los casos. La mayoría de las infecciones por Erythrovirus B19 durante el embarazo no causan problemas en el feto. No se ha demostrado que sea causa de malformaciones.

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Pero se han descrito dos complicaciones graves a tener en cuenta. Sobre todo, cuando la infección tiene lugar en la primera mitad del embarazo:

  • Muerte fetal: es poco frecuente. Estos casos suceden cuando el contagio sucede en las primeras 20 semanas de embarazo, sobre todo en el primer trimestre. Si el contagio se produce en la segunda mitad del embarazo es excepcional que suceda.
  • Hydrops fetal: significa que el feto retiene líquidos de forma anormal. Además puede tener anemia o disminución de las plaquetas. Es una complicación rara. No suele suceder si el contagio ocurre después de las 32 semanas de gestación. Pero esta situación es grave. El obstetra llevará un control estrecho de estos embarazos. Aunque puede llegar a resolverse, en otros casos pueden hacer falta tratamientos como transfusiones. La muerte del feto es posible.

En menos del 5% de los casos puede producir abortos espontáneos. El riesgo mayor de muerte fetal por Eritema Infeccioso es en las primeras 20 semanas de embarazo.

En los casos graves, la infección por parvovirus B19 puede ocasionar, en el bebé, inflamación del corazón (miocarditis) y daño de la médula ósea (generando una anemia muy severa). Si el daño en el corazón es muy severo puede originar hidrops fetal (acumulo excesivo de líquido en los tejidos del bebé). El hidrops se puede diagnosticar y controlar por ecografía durante el embarazo; en algunos casos desaparece y el bebé nace sin secuelas. En otros, puede producir la muerte del feto. La mayoría de bebés infectados nacen sin problemas y sanos.

Diagnóstico Durante el Embarazo

Tal y como indica el experto, su diagnóstico durante la gestación es “complicado”. Se realiza mediante analíticas a la madre en varios periodos del embarazado, pudiendo llegar a realizar una amniocentesis o analítica de sangre al propio feto para saber si está infectado.

El ginecólogo puede saber el estado de inmunidad de la embarazada solicitando un análisis de sangre. En este caso, se debe ir al médico de familia para valorar hacer un análisis de sangre (serología frente a este virus). Esta prueba, detecta si en sangre hay anticuerpos frente al virus. Suelen aparecer unos 10 días después del contacto y siguen altos semanas e incluso meses o años dependiendo del tipo. A veces puede ser necesario repetirla en 1-2 semanas para estar seguros del resultado.

En caso de que la prueba sea negativa (no ha habido infección) o muestre que se trata de una infección ya antigua, no hay que hacer ninguna otra prueba. Se continuará con los controles habituales del embarazo. Si la prueba demuestra un contagio reciente, se debe informar al ginecólogo, sobre todo en la primera mitad de la gestación (<20 semanas), para valorar un seguimiento más estrecho del embarazo.

Prevención

No se dispone de vacuna. Como los pacientes son contagiosos antes de que aparezca cualquier síntomas o signo, no se puede prevenir la enfermedad evitando que las personas afectadas acudan a la escuela o el trabajo.

Como es un virus que se contagia entre personas, hay varias medidas sencillas que deben hacerse para prevenir tanto ésta como muchas otras enfermedades:

  1. Lavado de manos: debe ser frecuente. Nos ayuda a prevenir ésta y muchas otras enfermedades. Es importante lavarlas antes de la preparación de alimentos, después de ir al baño, cambiar pañales, hacer tareas al aire libre y tocar basuras y animales. Basta con lavar con agua y jabón unos 15-30 segundos. No olvidar limpiar muñecas, uñas y dedos. Aclararse bien y secarse con una toalla de uso personal o desechable. También se puede usar un gel antiséptico sin aclarado.
  2. No compartir alimentos, bebidas o utensilios para comer de otras personas, incluidos niños pequeños o nuestros propios hijos.
  3. Ventilar adecuadamente las estancias.
  4. Evitar el contacto con individuos infectados.

Tratamiento

No se usan antibióticos en el tratamiento. En personas sanas sin enfermedades crónicas, Lorenzo puntualiza que la infección es “autolimitada” y “no se necesita ningún tratamiento específico, salvo el sintomático como paracetamol y antiinflamatorios para la fiebre y el malestar general”.

El tratamiento en la embarazada seguirá siendo asintomático. Es muy importante tener en cuenta que, independientemente de la modalidad terapéutica adoptada, no se han detectado secuelas en los fetos que sobreviven a esta infección.

Tan solo se puede controlar la evolución del feto si ha habido infección materna. La única intervención potencialmente eficaz es la transfusión fetal intrauterina para el tratamiento de la anemia grave, aunque este procedimiento no es factible antes de las 20 semanas de gestación.

En el caso de hidrops fetal se recomienda una anticipación para una adecuada estabilización neonatal inmediata, atendiendo adecuadamente la ventilación, que puede verse comprometida por: hipoplasia pulmonar, edema pulmonar, derrame pleural o ascitis.

Tabla Resumen de Riesgos y Complicaciones

ComplicaciónRiesgoMomento del Embarazo
Muerte FetalPoco frecuente (menor al 1.5%)Principalmente en las primeras 20 semanas, especialmente el primer trimestre.
Hydrops FetalRaroNo suele suceder después de las 32 semanas de gestación.
Aborto EspontáneoMenos del 5% de los casosCualquier momento, pero más riesgo en las primeras 20 semanas.
Inflamación del Corazón (Miocarditis)En casos gravesDurante el desarrollo fetal.
Daño de la Médula ÓseaEn casos gravesDurante el desarrollo fetal.

Aproximadamente el 50% de las embarazadas ya han pasado la infección en algún momento de su vida y ya están inmunizadas.

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