Parvovirus B19 IgG Positivo e IgM Negativo en el Embarazo: Riesgos y Consideraciones

10.12.2025

La infección por Parvovirus B19, ahora conocido como Erythrovirus B19, es común en la infancia y causa el eritema infeccioso o megaloeritema, también llamado “quinta enfermedad”. Se transmite a través de secreciones respiratorias, por contacto vertical materno-fetal y a través de transfusión de hemoderivados.

Transmisión y Síntomas

El Erythrovirus B19 se transmite de una persona a otra, dando lugar a un exantema característico que suele comenzar en la cara, con un aspecto de “mejillas abofeteadas”, y luego se extiende a tronco, nalgas y extremidades. La fiebre puede estar presente o no. En adultos sanos, la infección puede ser asintomática o presentar síntomas leves como malestar general o catarro, resolviéndose sin tratamiento. No es habitual la erupción tan característica como tienen los niños y suele ser autolimitada.

Diagnóstico Serológico

El diagnóstico en la gestante es serológico. El estudio de anticuerpos IgM e IgG detecta entre el 80-90 % de los pacientes con infección clínica por parvovirus B19.

Riesgos en el Embarazo

La mayoría de las infecciones por Erythrovirus B19 durante el embarazo no causan problemas en el feto, y no se ha demostrado que sea causa de malformaciones. Sin embargo, se han descrito dos complicaciones graves, especialmente cuando la infección tiene lugar en la primera mitad del embarazo:

  • Muerte fetal: Es poco frecuente y suele ocurrir cuando el contagio sucede en las primeras 20 semanas de embarazo, sobre todo en el primer trimestre. Si el contagio se produce en la segunda mitad del embarazo es excepcional que suceda.
  • Hydrops fetal: Significa que el feto retiene líquidos de forma anormal, pudiendo presentar anemia o disminución de las plaquetas. No suele suceder si el contagio ocurre después de las 32 semanas de gestación, pero esta situación es grave.

Manejo y Tratamiento

En caso de hidrops fetal se recomienda una anticipación para una adecuada estabilización neonatal inmediata, atendiendo adecuadamente la ventilación, que puede verse comprometida por: hipoplasia pulmonar, edema pulmonar, derrame pleural o ascitis. La única intervención potencialmente eficaz es la transfusión fetal intrauterina para el tratamiento de la anemia grave, aunque este procedimiento no es factible antes de las0 semanas de gestación.

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¿Qué Hacer Ante la Exposición al Virus Durante el Embarazo?

Si una mujer embarazada ha estado expuesta al virus, debe acudir al médico de familia para valorar un análisis de sangre (serología frente a este virus). Esta prueba detecta si en sangre hay anticuerpos frente al virus, que suelen aparecer unos 10 días después del contacto y permanecen elevados durante semanas, meses o incluso años, dependiendo del tipo.

  • Prueba negativa o infección antigua: No se requieren pruebas adicionales y se continúan los controles habituales del embarazo.
  • Contagio reciente: Se debe informar al ginecólogo, especialmente en la primera mitad de la gestación (<20 semanas), para valorar un seguimiento más estrecho del embarazo.

Medidas Preventivas

Para prevenir el contagio, se recomiendan las siguientes medidas:

  1. Lavado de manos frecuente: Antes de la preparación de alimentos, después de ir al baño, cambiar pañales, hacer tareas al aire libre y tocar basuras y animales. Lavar con agua y jabón durante 15-30 segundos.
  2. No compartir alimentos, bebidas o utensilios: Evitar compartir utensilios para comer de otras personas, incluidos niños pequeños o nuestros propios hijos.
  3. Ventilar adecuadamente las estancias.
  4. Evitar el contacto con individuos infectados.

Otras Infecciones Congénitas

Tradicionalmente, a las infecciones de transmisión congénita se les ha denominado bajo el acrónimo TORCH, respondiendo a los principales microorganismos implicados. La determinación de anticuerpos específicos mediante la serología, que determina las inmunoglobulinas G, M o A, es cada vez menos usada en el periodo neonatal; ya que, en ocasiones, sus resultados son difícilmente interpretables, porque puede ocurrir que la IgM, en el caso de algunas infecciones congénitas, persista positiva sin que exista una infección aguda, o bien que la IgG todavía no haya alcanzado títulos detectables, por lo que debe interpretarse de manera combinada junto con la existencia de manifestaciones clínicas. La inmunoglobulina G atraviesa la placenta y en el neonato es positiva por transmisión pasiva materna y tarda en desaparecer aproximadamente entre 6 y 12 meses.

Toxoplasmosis Congénita

La toxoplasmosis congénita (TC) es la consecuencia de la transmisión fetal por vía transplacentaria de la primoinfección materna. La presencia de una IgM positiva, debido a su persistencia prolongada en el tiempo tras la infección aguda, no indica con seguridad que la infección haya tenido lugar durante la gestación y por ello es conveniente realizar estudio de avidez de la IgG: la presencia en el primer trimestre de una IgM positiva con IgG de baja avidez hace que la infección gestacional sea probable, por lo que debe investigarse si existe infección fetal mediante la realización de PCR en LA a partir de la semana 18. Los objetivos del tratamiento durante la gestación consisten en disminuir el riesgo de infección fetal y de las secuelas, tema controvertido.

Rubéola Congénita

A pesar de ser una enfermedad exantemática, generalmente leve, la infección durante la gestación, especialmente en el primer trimestre, puede resultar en aborto, muerte fetal y el síndrome de rubéola congénita (SRC). El diagnóstico es serológico. Solo está indicada la investigación de IgM específica en la embarazada con antecedentes de contacto con algún caso de rubéola, presencia de clínica asociada o anomalías fetales.

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Citomegalovirus (CMV) Congénito

La infección por CMV es la infección congénita más frecuente en los países desarrollados. En principio, no se realiza cribado serológico sistemático a todas las embarazadas, ya que no hay evidencia sólida sobre la prevención del CMV congénito mediante ninguna intervención. La administración materna de valaciclovir para la infección primaria por citomegalovirus (CMV) reduce sustancialmente el riesgo de infección congénita por CMV, especialmente si se inicia antes de las 14 semanas de gestación y dentro de las 8 semanas posteriores a la infección materna, por ello es probable que exista una tendencia en los siguientes años a realizar un cribado en la gestante.

Sífilis Congénita

La sífilis congénita es el resultado de la transmisión fetal de la espiroqueta por vía transplacentaria o por contacto con lesiones activas en el momento del parto. El tratamiento de elección sigue siendo la penicilina. La evaluación inicial consiste en realizar el mismo tipo de prueba en suero del recién nacido y en la madre, para comparar los títulos de anticuerpos y realizar el mismo tipo de prueba en suero del recién nacido y en la madre, normalmente RPR y serología treponémica FTA-ABS IgM (la positividad confirma la sífilis congénita).

Herpes Simple (VHS) Neonatal

La infección neonatal por VHS tiene una elevada morbimortalidad. El tratamiento de elección es el aciclovir en todas las formas, variando su duración según sea la afectación. En todas las formas clínicas se recomienda mantener un tratamiento supresor oral con aciclovir durante 6 meses.

Virus Zika

Puesto que puede cursar de forma asintomática, debe investigarse en aquellas gestantes inmigrantes o viajeras procedentes de zonas endémicas (América central y Sudamérica, exceptuando Chile y Uruguay, India, Indonesia y Malasia). En aquellas mujeres con serología positiva, debe de realizarse un seguimiento ecográfico fetal estrecho, vigilando la aparición de: microcefalia, calcificaciones intracraneales u otras alteraciones de la neuroimagen cerebral de origen no filiado. En todos los casos de sospecha de infección materna, se debe realizar al nacimiento un estudio histopatológico y microbiológico (PCR) de la placenta.

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