¿Es seguro consumir pastillas de caldo durante el embarazo?
La dieta que debemos seguir durante el embarazo debe ser saludable, equilibrada y contener productos de todos los grupos de alimentos.
Alimentos a evitar durante el embarazo
En el embarazo tienes que preocuparte de proporcionar a tu bebé todos los nutrientes necesarios para que pueda crecer bien, y también debes evitar comer aquello que pueda causarle algún daño.
1. Pescado y marisco crudo y fresco
Uno de los alimentos prohibidos en el embarazo son el pescado o el marisco crudo y fresco, como el sushi. Asimismo, comer pescado o marisco crudos puede causar otro peligro, que es la toxoplasmosis. La salmonelosis es otro de los principales peligros de comer marisco en el embarazo.
Los pescados crudos pueden contener un parásito llamado anisakis y cuando alguien ingiere uno de esos animales infectados crudos puede provocar fuertes dolores estomacales, vómitos… El anisakis directamente no causa ningún daño ni al embarazo ni al feto, pero sus síntomas pueden ser verdaderamente molestos e impedir que te alimentes y te nutras bien.
Si se decide comer en algún momento pescado o marisco, hay que controlar que la cocción sea muy cuidadosa y altas temperaturas. Esto es así, especialmente en el caso de los mejillones, sepias, pulpo, almejas o langostinos.
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Si te ponen una tapa de boquerones mientras tomas el aperitivo con tus compañeros de trabajo, asegúrate bien que antes se han congelado durante cinco días a -20ºC (y para alcanzar esta temperatura se necesita un frigorífico de al menos tres estrellas). Esa es la razón de que haya que congelar el pescado cinco días A -20ºC.
¿Eres una amante del sushi? En ese caso, sentimos darte malas noticias porque en los nueve meses de embarazo conviene que elijas pescado ya cocinado. "No es recomendable consumir ningún pescado crudo ya que puede alojar parásitos como el anisakis", afirma la nutricionista Marta González Caballero.
2. Carne poco hecha o curada
Sin embargo, comer carne cruda o poco hecha en el embarazo, al igual que el marisco y el pescado, aumenta el riesgo de sufrir toxoplasmosis, con el consecuente peligro para la salud del feto. El toxoplasma gondii es un parásito que se puede transmitir al ser humano a través de la ingesta de carne contaminada, ya sea carne de vacuno, ovino o cerdo.
Cuando vayas a comer una hamburguesa y el camarero te pregunte: "¿Al punto o hecha?", responde sin dudar: "Bien hecha". La carne cruda o poco cocinada puede producir toxoplasmosis. Si la infección de toxoplasmosis tiene lugar por primera vez durante la gestación, puede transmitirla al feto a través de la placenta, poniendo en peligro su salud, e incluso su vida", afirma la especialista en Nutrición Marta González Caballero.
Las consecuencias para el feto de que la madre se contagie de toxoplasmosis dependerán de la etapa del embarazo en que se produzca la transmisión: cuanto menos tiempo haya transcurrido desde el comienzo del embarazo, más graves serán los daños. La toxoplasmosis en el embarazo puede provocar retraso en el crecimiento intrauterino (CIR), aborto espontáneo, muerte del feto o afectaciones en cerebro, pulmones, ojos, hígado, músculos, corazón o tubo digestivo del niño.
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Si se quiere consumir carne poco hecha, se debe congelar de forma industrial, a una temperatura de entre 40-60 grados bajo cero. Las embarazadas que han dado negativo al toxo-test y que, por tanto, corren el riesgo de contraer una toxoplasmosis, deben evitar completamente el consumo de embutidos crudos, o curados, excepto con algunas excepciones. Por su parte, las mujeres que han dado positivo al toxo-test pueden comer cualquier tipo de embutido, puesto que ya no corren riesgo de contagiarse de la enfermedad.
El jamón serrano y los embutidos, como el chorizo o el salchichón, se elaboran a partir de carne cruda pueden contener el parásito toxoplasma gondii. Además el cerdo es el animal que más lo trasmite.
3. Quesos no pasteurizados
Especialmente, los quesos blandos, porque son los que tienen más posibilidades de estar elaborados con leche sin pasteurizar (leche cruda). ¿Una tabla de queso? Si acudes a cenar con amigos y te proponen pedir una, asegúrate que no incluye algunos quesos. En el embarazo no conviene comer quesos brie, cammembert, feta, queso azul o queso fresco sin pasteurizar, a menos que te digan que sí han sufrido este proceso.
"Pueden contener bacterias peligrosas como Listeria, responsable de causar listeriosis.
El parmesano es un queso elaborado con leche sin pasteurizar (es decir, leche cruda). Pero, al mismo tiempo, es un queso curado, es decir, prácticamente sin agua o humedad, por lo que la presencia de bacterias es bastante remota. Entonces, ¿por qué no prohiben comer parmesano durante el embarazo? El queso tipo mozzarella es un muy buen ejemplo. El queso tipo camembert, brie, azul... Además de que la leche usada para su elaboración puede ser cruda (lo que se indicará debidamente en la etiqueta), su corteza de moho (levaduras naturales) constituye un foco de riesgo durante la gestación.
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4. Algunas verduras
Durante el embarazo, es conveniente prestar atención a la elección de algunas verduras. Por ejemplo, durante el embarazo es mejor no exagerar con los nabos. Asimismo, hay que descartar el consumo de tomates verdes, que son ricos en una sustancia tóxica que desaparece con la maduración y que puede producir trastornos gastrointestinales. Tampoco se deben consumir patatas verdes.
Las espinacas y las acelgas contienen muchos nitratos. Se trata de sustancias potencialmente nocivas, tanto para los adultos como para los niños. Con las verduras sucede lo mismo que con el pescado y la carne.
Las verduras son sanísimas en el embarazo y crudas mantienen todas sus vitaminas. Pero también pueden "contener virus como la hepatitis, bacterias como la Listeria, salmonella o E. Coli o parásitos como el toxoplasma", como afirma la nutricionista Marta González Caballero. Así que si optas por una buena ensalada, asegúrate de que las hortalizas se han lavado con algún desinfectante para uso alimentario. Como este punto es difícil de averiguar en algunos restaurantes, mejor opta por un plato de verdura cocida. Los brotes germinados crudos son una gran fuente de nutrientes… y de bacterias que no se eliminan con el lavado, como E. Colli y Salmonella. Durante el embarazo debes tener ciertas precauciones y cocinarlos para consumirlos.
5. Sal
Durante el embarazo, los expertos recomiendan también moderar el consumo de sal para evitar retenciones de líquidos. Además de reducir el consumo en sal, también hay que evitar la ingesta de aquellos alimentos que la contengan. Por la misma razón, hay que limitar el consumo de quesos salados, tipo feta o algunos quesos de cabra, y el uso de condimentos ricos en sodio, como las pastillas de caldo, la salsa de soja, el kétchup o la mostaza.
Para sustituir la sal y que tus comidas tengan un sabor más intenso, puedes optar por las hierbas aromáticas.
6. Otros alimentos a evitar
Si quieres celebrar por todo lo alto tu embarazo, ten mucho cuidado con lo que pones en la mesa: Algunos alimentos considerados como auténticos manjares no debes ni probarlos, como las ostras. Las ostras, al que se le atribuyen poderes afrodisiacos, contienen dentro de su concha bacterias y gérmenes que normalmente se eliminan con la cocción, pero la gracia de la ostra es comérsela cruda; así que los gérmenes se quedan tan frescos por mucho limón que se le eche.
No lo vamos a discutir: la mayonesa casera está mucho más rica que la industrial, pero en el embarazo, no es la más indicada. Los huevos crudos pueden contener una bacteria llamada salmonella. Aunque en general no afecta directamente a la gestación ni pone en peligro al feto,los síntomas de la salmonelosis (fiebre alta, vómitos, diarrea) pueden ser muy molestos, sobre todo en el embarazo. “Existen estudios de casos de bacteria Salmonella que causan una infección del líquido amniótico (el líquido que rodea al bebé durante el embarazo). Si bien es raro, esto puede conducir a un aborto espontáneo”, se afirma en un documento publicado en la Natrional Librery of Medicine. Los huevos y los productos que contienen huevo crudo, como la salsa holandesa o el aderezo para la ensalada César, se encuentran entre las categorías de alimentos que pueden causar mayor riesgo de salmonelosis. En muchos postres caseros se utiliza huevos crudos, como las cremas para el relleno o el tiramisú, lo que conlleva riesgo de contraer salmonelosis.
Lo has oído muchas veces: en el embarazo conviene incrementar la ingesta de pescado. ¡Pero cuidado, no de todos! Algunos acumulan en su carne importantes cantidades de mercurio. "Este tipo de pescado grande durante el embarazo puede provocar a la madre daños renales y también puede verse perjudicado el sistema nervioso, pulmones y riñones del bebé. Si las cantidades son demasiado elevadas puede verse afectada la visión y audición", afirma Marta González Caballero.
La bacteria Listeria se encuentra muy presente en nuestro entorno y que tiene la particularidad de sobrevivir a grandes cambios de temperatura (desde 5ºC hasta 60ºC). Por ello, es un patógeno muy resistente. Los alimentos ahumados y marinados, tanto de pescados como de carne, pueden contenerla intacta, ya que la única forma de destruirla es cocinando bien los alimentos, por encima de esos 60ºC. El proceso de ahumado o marinado no utiliza el calor, por lo que el alimento permanece crudo.
Para evitar la infección por Listeria, se recomienda cocinar muy bien todos los alimentos.
Los patés y los foies, si no están pasteurizados (lee bien las etiquetas, pero generalmente los que se comercializan sí lo están) son muy peligrosos. Así que rechaza los patés o foies sin pasteurizar. En lo restaurante pregunta al chef por el proceso de pasteurización.
"Durante el embarazo es recomendable abstenerse de tomar alcohol. Las investigaciones demuestran que tomar alcohol durante el embarazo causa daño al bebé dentro del útero y puede llevar a problemas médicos prolongados en el niño después de su nacimiento", explica la nutricionista Marta González Caballero. ¿Ni una copa? Ni tan siquiera eso. Se sabe que el alcohol afecta a la absorción, metabolismo y excreción de nutrientes como el zinc, el magnesio, el cobre o el hierro, por lo que su consumo puede afectar los niveles de esos elementos en la gestación.
Muchos estudios afirman que el café tomado con moderación no es perjudicial durante el embarazo. Pero "siempre que no haya contraindicaciones como en el caso de la hipertensión arterial o preeclampsia", como señala la experta en Nutrición Marta González Caballero. Puedes tomar 200 mg de cafeína diarios, que equivale a dos tazas de café al día, Pero debes tener en cuenta que otras bebidas también lo contienen, como los refrescos de cola, el té, el chocolate… Abusar de la cafeína puede provocar aborto y bebés de bajo peso.
Recomendaciones generales para la alimentación durante el embarazo
Alimentación:La alimentación debe ser variada y equilibrada.
- Lácteos, tres raciones de lácteos al día por lo menos, preferentemente de bajo contenido en grasas (una ración equivale a un vaso de leche, un yogur o una porción de queso).
- Carnes y pescados, huevos y aves. Una o dos raciones al día de uno de estos alimentos y no pasar de tres huevos a la semana.
- Ensalada, una vez al día.
- Verdura cocida, una vez al día.
- Fruta, dos o tres veces al día.
- Legumbres (lentejas, judías, garbanzos), dos o tres veces a la semana.
- Patatas, arroz, pastas, dos veces a la semana.
- Pan, preferentemente integral, de una a tres rebanadas al día.
- Debes además beber 1,5 a 2 litros de agua al día.
- El aceite mejor para cocinar es el de oliva y el uso de sal debe ser moderado y, preferentemente, sal iodada. Se debe evitar el consumo de productos salados como aceitunas, embutidos, anchoas...
Si no has pasado la toxoplasmosis, las carnes deben estar cocinadas a más de 66º C. Si tienes gato, procura no tocarlo y, sobre todo, evita el contacto con sus excrementos. Evita las bebidas con gas. Si tomas alguna medicación, comunícaselo lo antes posible a tu ginecólogo. El alcohol pasa directamente a la sangre del feto, pudiendo producir daños importantes en el mismo al no estar su metabolismo preparado para metabolizarlo.
Retención de líquidos durante el embarazo
La retención de líquidos es frecuente en el embarazo. Se acentúa en el 3º trimestre y durante el verano. Se manifiesta como sensación de pesadez, cansancio e hinchazón de piernas y tobillos y suele incrementarse al final del día. El útero aumentado de tamaño no permite que la sangre que llega a las piernas vuelva al corazón. Se trata de un problema mecánico similar al que produciría un obstáculo en el lecho de un río caudaloso: el agua desbordaria los márgenes y quedaría encharcada allí. Además del este efecto mecánico, los cambios hormonales producidos en el embarazo y el aumento del flujo sanguíneo durante la gestación favorecen también que se produzca.
Recomendaciones:
- Descansar con las piernas elevadas. No debemos sentarnos y levantar las piernas sobre una mesilla ya que de esta forma comprimimos aún más los vasos sanguíneos. Debemos tumbarnos y elevar las piernas al menos15 centímetrospor encima del resto del cuerpo o tumbarnos en la cama y colocar las piernas apoyadas sobre un almohadón.
- Eliminar el exceso de la sal de la dieta. Preferiblemente tomar alimentos preparados en casa controlando el proceso de elaboración de cada plato.
- Consumir frutas y verduras frescas que contienen altas dosis de potasio. Los alimentos más recomendados son las verduras, hortalizas, fruta, legumbres e hidratos de carbono complejos (pasta, arroz) y alimentos ricos en potasio en general. Entre las verduras y hortalizas más recomendadas se encuentran las patatas, calabaza, tomate, calabacín, berenjena, espárragos, setas y alcachofas.
- Beber abundante agua: consumir mucha agua nos ayuda a depurar el organismo de toxinas. También podemos recurrir a zumos naturales, licuados de frutas y hortalizas, sopas o infusiones frías.
- Duchas frías: además de refrescar, la ducha fría dando un suave masaje reduce la retención de líquidos y tonifica.
- Masajes con cremas refrescantes: es un buen remedio que lo haga la propia embarazada o que alguien la ayude. El drenaje linfático se realiza haciendo un suave masaje desde los pies hacia los muslos Elige un gel refrescante a base de eucalipto y romero (los hay en las herborísterias y los puedes guardar en nevera).
- Practicar ejercicio moderado.
Si además de las piernas se hinchan la cara o las manos hay que descartar una grave enfermedad llamada preclampsia que se caracteriza por un aumento de tensión arterial.
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