Patatas Fritas Durante el Embarazo: Riesgos y Beneficios

25.10.2025

La alimentación durante el embarazo es crucial para la salud tanto de la madre como del bebé. En este artículo, exploraremos los riesgos y beneficios asociados con el consumo de patatas fritas durante el embarazo, prestando especial atención a la presencia de acrilamida y cómo minimizar los riesgos.

Importancia de la Alimentación Saludable en el Embarazo

En primer lugar, es importante recalcar la importancia del aumento de peso saludable durante el embarazo. Una dieta de pérdida de peso en esta etapa no es saludable y podría poner en riesgo la salud del bebé. Se necesita un superávit calórico, comiendo más de lo que se quema, sin llegar a comer por dos. Esas calorías deben provenir de alimentos nutritivos y no superfluos, acompañadas de ejercicio físico.

Existen múltiples consejos alimenticios durante el embarazo, pero es fundamental saber qué alimentos potenciar y cuáles evitar. Frutas y verduras, ricas en vitaminas, minerales, antioxidantes, fibra y agua, son esenciales. También se recomiendan cereales integrales, como avena, trigo, centeno y espelta, en pan, copos o harinas para repostería casera. Lácteos naturales, sin azucarar ni edulcorar, también son beneficiosos.

La forma de cocinar los alimentos es vital. Se recomienda utilizar técnicas culinarias como vapor, microondas, plancha, rehogar, guisar, saltear, wok y horno, evitando los fritos, empanados y rebozados en harinas y aceites de baja calidad.

Acrilamida: ¿Qué es y Dónde se Encuentra?

Sustancias como las patatas fritas, el pan blanco, el café torrefacto y algunos cereales contienen acrilamida. Es un compuesto orgánico de bajo peso molecular y muy soluble en agua que se forma a partir de asparagina (un aminoácido) y azúcares reductores cuando los alimentos se someten a temperaturas superiores a 120 °C y con bajo nivel de humedad. Principalmente, se forma en alimentos ricos en hidratos de carbono, horneados y fritos.

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Los alimentos con mayor proporción de acrilamida son los cereales de desayuno, las patatas fritas, otros tubérculos fritos (batata, zanahoria, remolacha…), snacks, café, café soluble, sucedáneos de café (a base de achicoria y/o cereales), galletas, galletas saladas, masa de hojaldre, comida precocinada (croquetas, empanadillas…), cereales infantiles, tarritos infantiles, bollería, barritas de cereales, cucuruchos, barquillos, pan, pan tostado, panecillos, biscotes, frutos secos tostados, frutas secas (como ciruelas pasas, orejones o uvas pasas), chuches, etc. Los alimentos elaborados a base de maíz y arroz (aptos para celíacos) tienen menor contenido en acrilamida que los semejantes elaborados a partir de trigo, avena, cebada o centeno.

Riesgos de la Acrilamida

Según explica la Agencia Española de Consumo y Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), la exposición a esta sustancia puede provocar efectos nocivos en el sistema nervioso, en el desarrollo pre y postnatal y en la reproducción del macho, en estudios en animales. Los resultados de los trabajos en humanos proporcionan pruebas limitadas e inconsistentes en cuanto al aumento del riesgo de desarrollo de cáncer (en el riñón, el endometrio y los ovarios) relacionado con la exposición a la acrilamida a través de la dieta. En dos estudios se informa de la relación inversa entre la exposición a la acrilamida y el peso al nacer y otros marcadores de crecimiento fetal. Los expertos señalan, no obstante, que son necesarias más investigaciones para confirmar estos resultados.

Consumo de Acrilamida

Según explica la nutricionista y doctora en Farmacia, Amil López Viéitez, “el consumo mínimo para que la acrilamida aumente el riesgo de cáncer, sin ser una consecuencia directa, es de 0,17 mg por Kg de peso." Una persona que pese 80 kilos, por ejemplo, debería ingerir 13.6 mg al día (13.600 microgramos/ día). La ingesta media de café en Europa ya supone un tercio de esta cantidad. De media, los españoles están expuestos a 0,53 microgramos/Kg, según un estudio de la Universidad de Valencia, la mitad procede de las patatas fritas, un cuarto del café y el otro cuarto de las galletas o biscotes”.

Acrilamida en Menores

Los niños y bebés están también expuestos a esta sustancia. La AECOSAN indica el nivel de exposición general de esta población:

  • Bebés (< 1 año): Los alimentos para bebés que no son elaborados a base de cereales, los que han sido elaborados a base de cereales (sobre todo biscotes y galletas) y otros productos derivados de las patatas contribuyen con un 60%, 30% y 48%, respectivamente. Los estudios han demostrado que el riesgo cancerígeno de la acción de la acrilamida aumenta en los bebés hasta en un 200%.
  • Niños (> 1 año) y adolescentes: Los productos derivados de las patatas fritas (excepto las patatas chips y los aperitivos) presentan hasta un 51% de toda la exposición a través de la dieta. El pan blanco, los cereales de desayuno, las galletas y otros productos derivados de los cereales o de las patatas pueden contribuir hasta con un 25%. Los alimentos procesados para bebés con cereales representaban hasta el 14% de la exposición para los bebés. Los pasteles y los productos de confitería hasta el 15% para niños y adolescentes, y las patatas chips y los aperitivos el 11% para los adolescentes.

¿Es Más Peligrosa la Acrilamida Durante el Embarazo?

De media, los españoles estamos expuestos a 0,53 microgramos/Kg, según un estudio de la Universidad de Valencia, la mitad procede de las patatas fritas, un cuarto del café y el otro cuarto de las galletas o biscotes. En palabras de la nutricionista Patricia Zotes, actúa directamente en el peso del bebé, disminuyéndolo considerablemente al momento de nacer. Además, los estudios han demostrado que el riesgo cancerígeno de la acción de la acrilamida aumenta en los bebés hasta en un 200%. Al igual que el tabaco puede atravesar la placenta poniendo en riesgo el desarrollo neurológico del bebé. Por tanto, siempre será mejor optar por todos aquellos alimentos sin aditivos ni conservantes, especialmente en el embarazo.

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Consejos para Reducir la Acrilamida

  1. Respeta los tiempos y temperatura indicados por el fabricante para la fritura u horneado de las patatas, croquetas o empanadillas. No dejes que se oscurezcan mucho, cocínalos en su punto. Lo recomendable es no pasar de los 160-180º en el horno y los 160- 175º en la freidora o sartén.
  2. Utiliza aceite de oliva para cocinar, incluso para la freidora, tiene un punto de ebullición más alto que el de girasol y permite freír a una temperatura inferior. Además aguanta más frituras y genera menos residuos. Es conveniente que retires los pequeños fragmentos, trocitos o migajas de los alimentos que se vayan desprendiendo durante la fritura.
  3. Evita la ingesta de alimentos muy tostados o crujientes. Por ejemplo, rasca la superficie de las tostadas o de los sandwiches, si te despistas y quedan muy “quemados” o demasiado tostados.
  4. Al hornear ten cuidado de que no “se queme” el bizcocho, la pizza o las patatas. Si es posible, dale la vuelta al alimento cada 10 minutos o al menos, a la mitad del tiempo de cocción. Evita que se forme esa capa dura tostada, o retírala del alimento, no la consumas. Cuándo elabores recetas en casa, utiliza la mitad del azúcar que indica la receta.
  5. Introduce en el horno una taza con agua para que aporte algo de humedad durante el proceso de horneado. La acrilamida se forma más a mayor temperatura y con un bajo grado de humedad.
  6. Almacena las patatas en la despensa, expuestas a la menor luz y humedad posibles, para evitar que germinen. Nunca almacenes las patatas en la nevera.
  7. Compra variedades de patata destinadas al uso culinario que les vayas a dar. Si son para freír, asar u hornear tienen unas propiedades diferentes. Siempre mejor las patatas frescas que congeladas.
  8. Pon a remojo las patatas antes de cocinarlas. Si es en agua hirviendo basta con escaldarlas un par de minutos, si el agua está templada, basta con 20 minutos y si es en agua fría, una hora. De este modo se separa el almidón y el agua queda turbia. Enjuágalas antes de secarlas y cocinarlas.
  9. No llenes demasiado la freidora o la sartén, para evitar que el aceite se caliente demasiado. De este modo también lograrás que el alimento absorba menos aceite.

Consumo de Patatas y Diabetes Gestacional

Un estudio publicado en British Medical Journal, rastreó a 15.632 mujeres que habían formado parte del Segundo Estudio de la Salud de las Enfermeras y que tuvieron un embarazo entre 1991 y 2001. A lo largo de esos 10 años, se produjeron 21.693 embarazos de los que 854 desarrollaron diabetes gestacional. Detrás de estos casos, parece que contribuyó de manera más destacada el consumo de patatas (asadas, fritas o en puré) en comparación con otros factores de riesgo. Así, una ración de patatas a la semana (474 mL si era puré de patatas, asadas o hervidas o 226 gramos de patatas fritas) aumentó un 21% el riesgo de desarrollar diabetes, entre dos y cuatro raciones, un 34% y más de cinco raciones a la semana, un 62%. Sin embargo, al sustituir dos raciones de patatas a la semana por otras tantas de verduras, legumbres o cereales integrales se redujo ese riesgo entre un 9% y un 12%.

Las patatas se absorben rápidamente después de ingerirlas, lo que hace que se libere una gran cantidad de glucosa en sangre y se genere una disfunción o agotamiento de las células beta, productoras de insulina, lo que implica el desarrollo de diabetes.

Recomendaciones Generales para la Dieta en el Embarazo

Durante el embarazo, es fundamental controlar la alimentación de la madre, ya que esta debe proporcionar todos los nutrientes que garanticen su propia salud, así como todos los nutrientes que necesita el bebé en desarrollo. Una dieta equilibrada y variada debe incluir:

  • Verduras, hortalizas y frutas: Consumir en gran variedad, lavar e higienizar correctamente las crudas.
  • Cereales y patata: Elegir opciones integrales y evitar las patatas fritas.
  • Alimentos ricos en proteína: Optar por carnes magras y pescado cocido, evitando pescados con alto contenido en mercurio.
  • Lácteos: Consumir leche UHT, yogures sin azúcar añadido y quesos duros, evitando la leche cruda y quesos blandos elaborados con leche no pasteurizada.

Además, es recomendable tomar un suplemento vitamínico para evitar deficiencias de nutrientes que puedan provocar problemas en el bebé.

Alimentos Recomendados en el Embarazo

Algunos alimentos cuyo consumo es interesante durante el embarazo son:

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  • Verduras de hoja verde: espinacas, ricas en folatos, fibra, hierro, potasio y vitaminas C, A y E.
  • Brócoli: fuente de folatos, vitamina C, proteínas y fibra.
  • Naranjas: ricas en vitamina C y folatos.
  • Pan y cereales integrales: mejor opción que las variedades refinadas, por su mayor contenido en fibra.
  • Salmón: este pescado azul contiene proteínas, ácidos grasos monoinsaturados, insaturados y omega-3, yodo y vitaminas del grupo B, D y E.
  • Huevo: fuente de proteínas y ácidos grasos monoinsaturados. No consumirlo crudo o poco hecho.
  • Lentejas: aportan proteínas de origen vegetal, fibra, hierro y folatos, entre otros nutrientes.
  • Almendras y nueces: ricas en grasas saludables, proteínas, fibra, vitaminas y minerales.
  • Leche y yogur: aportan proteínas y calcio. No consumir leche cruda, por riesgo de listeriosis. El yogur debe ser natural y sin azúcar añadido.
  • Aguacate: contiene grasas saludables y vitaminas C, E y del grupo B.
  • Aceite de oliva: proporciona grasas saludables y vitamina E.
  • Agua: la hidratación es muy importante durante el embarazo, y el consumo debe ascender a 2,3 litros de agua diarios.

En resumen, aunque las patatas fritas pueden ser parte de la dieta durante el embarazo, es crucial moderar su consumo y tomar precauciones para reducir la exposición a la acrilamida. Una dieta equilibrada y variada, rica en nutrientes esenciales, es fundamental para la salud de la madre y el desarrollo del bebé.

Tabla Resumen de Recomendaciones

Alimento Recomendación
Patatas Fritas Consumo moderado, preferir preparaciones caseras con aceite de oliva y cocción adecuada.
Verduras y Frutas Consumo abundante, lavar y desinfectar correctamente.
Cereales Integrales Priorizar sobre los refinados para mayor aporte de fibra.
Carnes Magras y Pescado Consumo regular, asegurar cocción completa y evitar pescados con alto contenido de mercurio.
Lácteos Consumo diario, preferir opciones naturales y evitar leche cruda.

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