Pérdida de Leche Durante la Lactancia: Causas y Soluciones

31.10.2025

Muchas mujeres notan que su pecho gotea leche durante la lactancia, en particular en los primeros meses después del parto. Se trata de algo natural que, aunque solo represente un inconveniente a nivel estético, puede resultar bastante incómodo. Este artículo ofrece detalles acerca de la pérdida de leche durante la lactancia y el papel de la oxitocina en el “reflejo de eyección”. También aporta consejos para madres lactantes que sufren estas pérdidas y explica por qué dar el pecho a demanda es la mejor solución para este problema.

¿Qué es la Galactorrea?

La galactorrea es una secreción mamaria lechosa que se produce en mujeres que no están embarazadas ni amamantando y, en casos más raros, en hombres. Afecta a una de cada cuatro o cinco mujeres. Puedes ver que los ciclos menstruales se interrumpen o son menos frecuentes cuando se presenta esta secreción de leche.

Hay otros factores que pueden contribuir a la galactorrea:

  • La estimulación excesiva de las mamas, ya sea durante la actividad sexual o los autoexámenes mamarios frecuentes, o cuando las prendas de vestir rozan las mamas, como un sostén deportivo durante ejercicios de alto impacto.
  • Ciertos medicamentos, como antidepresivos, opioides, anticonceptivos orales, sedantes, antipsicóticos y medicamentos para la presión arterial elevada.
  • Ciertos suplementos de hierbas, como el hinojo o el anís.
  • Poca actividad de la glándula tiroides.
  • Trastornos que afectan la glándula pituitaria, como un tumor no canceroso.
  • Insuficiencia o enfermedad renal en curso.

Galactorrea idiopática

A veces, los médicos no pueden determinar la causa de la galactorrea. Cuando esto sucede, se llama galactorrea idiopática. Esto puede significar que tienes un tejido mamario extrasensible a la prolactina. En este caso, incluso una concentración normal de prolactina puede causar galactorrea.

Galactorrea en hombres

Si bien es más frecuente en las mujeres, los hombres también pueden tener galactorrea. La galactorrea en los hombres está causada por muchos de los mismos factores que la galactorrea en las mujeres, como una glándula tiroides con poca actividad. También puede estar causada por niveles muy bajos de testosterona y suele ir acompañada de ginecomastia, que es el aumento del tamaño de las mamas, o sensibilidad.

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El Goteo de Leche: Un Problema Frecuente

El goteo de leche -tanto el que se produce entre tomas como el que ocurre en un pecho mientras el bebé mama del otro- sucede con bastante frecuencia en los primeros meses después del parto (e incluso en el tramo final de la gestación, en algunos casos). Una de las creencias más comunes relacionadas con la lactancia señala que estas pérdidas se deben a que la producción de leche es demasiado abundante. Pero es una creencia falsa, un mito. La verdadera causa es que el cuerpo de la madre todavía está adaptándose a la lactancia.

Aparece entonces otro beneficio de la lactancia a demanda: amamantar al niño siempre que él lo pida y durante el tiempo que él lo desee hace más rápida esa adaptación. El bebé y la madre se regulan y el goteo se acabará antes.

Tal como explica el grupo de apoyo a la lactancia y la maternidad Amagintza, con sede en Pamplona, este goteo se debe a que «los músculos que rodean los conductos terminales en el pezón no están cumpliendo bien su labor de esfínter«. Con el paso del tiempo -unos meses, por lo general- estos músculos «optimizan su rendimiento», hasta que el pecho de la madre lactante deja de gotear.

La Oxitocina y el Reflejo de Eyección de la Leche

En ocasiones, basta que la madre escuche llorar a su hijo para perder algo de leche. El goteo se debe al llamado «reflejo de eyección», originado por la oxitocina, la hormona encargada de hacer que la leche suba. Esta hormona responde sobre todo a estímulos táctiles (en particular, el contacto del bebé con el pezón y la areola), pero no solo a ellos.

Así es como la leche puede subir y gotear un poco por otros estímulos, como oír el llanto del bebé o, incluso, oler su ropita o pensar en él.

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La oxitocina, por su parte, se inhibe ante situaciones como el miedo, la falta de confianza en el propio cuerpo o el consumo de alcohol. Por lo tanto, es importante que la mujer se sienta tranquila y confiada en el momento de amamantar a su hijo (además de evitar las bebidas alcohólicas, y no solo por este motivo).

Consejos para Madres Lactantes que Sufren Pérdidas de Leche

Estas pérdidas de leche, entonces, son naturales, y el único problema que representan tiene que ver con el aspecto estético. De manera que, mientras el cuerpo de la madre lleva a cabo la adaptación a la lactancia, se pueden tomar algunas medidas para reducir ciertas molestias generadas por ese goteo.

El recurso más utilizado son los discos de lactancia. Estos discos funcionan como pequeñas compresas: se colocan sobre el pezón y su objetivo es absorber la humedad derivada del goteo. Los hay de diversos materiales (algodón, celulosa, seda, lana, etc.). También pueden ser útiles en caso de pezones irritados o de dermatitis o infecciones, aunque para estos casos son más apropiados los discos aireadores, que evitan que la piel del pezón quede en contacto directo con otra superficie.

Una alternativa son los discos de silicona. A diferencia de los anteriores, que procuran recoger las pérdidas de leche, estos se adhieren al pecho y ejercen una ligera presión para evitar el goteo. También de silicona se comercializan unas copas recolectoras de leche, pensadas de forma específica para mujeres con pérdidas importantes, es decir, una cantidad más difícil de recoger con un disco normal.

Para las mujeres que, por distintos motivos, no pueden amamantar a sus hijos y sufren este problema, el consejo de los especialistas es que utilicen un extractor de leche, o que lo hagan de manera manual (y si es posible, que la den luego a sus bebés). En algunos casos, también es efectivo ejercer una presión sobre el pecho con los brazos cruzados en el momento en que se advierte que la secreción está por producirse.

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Dar el Pecho a Demanda: La Mejor Solución

La principal solución a medio plazo para impedir el goteo de leche es dar el pecho a demanda. Esta práctica no solo regula la producción de leche según las necesidades del bebé, sino que, además, -como explica la Asociación Española de Pediatría (AEP)- “asegura la ingesta de leche del inicio y del final de la toma, cuya composición es diferente, y se logra un buen vaciamiento del pecho, evitando un excesivo acúmulo de leche que puede ocasionar ingurgitación y mastitis”.

La AEP destaca también el valor emocional de la lactancia, ya que muchos niños buscan también consuelo en el pecho. “Un pequeño que llora y que demanda ser amamantado necesita a su madre”, explica ese organismo, por lo cual “retrasar innecesariamente el momento de la toma causa un sufrimiento evitable tanto para el bebé como para su madre”.

Hipergalactia: Exceso de Producción de Leche

La hipergalactia supone el suministro excesivo de leche materna. Es, por tanto, un desajuste que se produce entre la cantidad de leche que demanda el bebé con la que produce la madre. Generalmente, la preocupación habitual de las mujeres embarazadas o de las que han sido recientemente madres, es si tendrán leche suficiente para poder amamantar al bebé (hipogalactia). Pero en ocasiones, también se puede dar el fenómeno contrario, produciéndose un exceso en la producción de leche materna.

Hay que tener en cuenta no se puede confundir la hipergalactia con la “subida de la leche”. Ésta es un proceso natural que se produce durante los primeros días de lactancia, a los tres o cuatro días del nacimiento del bebé.

Causas de la Hipergalactia

Es conveniente conocer en primer lugar el proceso que regula la producción de leche materna para pasar, a continuación, a ahondar en la hiperlactancia. La producción de prolactina, que es segregada por la hipófisis (una zona del cerebro), se estimula cuando el bebé succiona, de forma que a mayor succión, se produce más leche materna.

Las causas que pueden provocar hipergalactia son diversas y pueden darse de forma conjunta. A veces se desconoce la razón, simplemente algunas mujeres son más sensibles y responden a las demandas del bebé produciendo más cantidad de leche. También la madre puede provocarla cuando se extrae la leche en las etapas iniciales de lactancia. De forma, si se produce una excesiva extracción, las hormonas prolactina y FIL pueden actuar y provocar una mayor producción. Otra causa podría deberse al uso excesivo de galactogogos (medicamentos u otras sustancias que se cree ayudan a iniciar, mantener o aumentar la producción de leche materna).

Durante las primeras semanas siguientes al parto, al no conocer las necesidades del recién nacido, el cuerpo de la mujer tiende a una sobreproducción de leche. Sin embargo, hay otras mujeres que ese exceso de producción lo tienen a lo largo de todo el proceso de lactancia.

Es importante abordar la hipergalactia, ya que las madres afectadas son más propensas a la eyección de leche rápida y a las mastitis de repetición y conductos obstruidos.

Síntomas de la Hipergalactia

Entre los síntomas que experimentan las mujeres con hiperlactancia se encuentra el notar el pecho siempre lleno, ingurgitado, aunque el bebé haya acabado de amamantarse. También les gotea el pecho con frecuencia y suelen despertarse por la noche con dolor en las mamas, notando que están excesivamente llenas a pesar de que al bebé aún no le toca la toma. También las madres pueden sufrir obstrucción de los conductos o incluso mastitis.

Soluciones para la Hipergalactia

En el caso de que la mujer crea que puede tener una producción anormal de leche, se recomienda acudir a la matrona para tratar de asegurar que es así. Una de las técnicas que utilizan los especialistas en lactancia es el “reseteo del pecho”. Éste consiste en tratar de cambiar la producción de la leche del cuerpo de una forma natural, alterando la información que recibe el pecho.

En primer lugar, se ha de vaciar el pecho todo lo que sea posible ayudándose de un extractor. Es recomendable que la extracción se realice a la vez, aunque si no se puede, se extrae la leche de una mama y después de la otra. Cuando se ha extraído la leche, se coloca al bebé en el pecho y se deja que succione todo lo que necesite. Suele tardar poco y se queda dormido rápidamente porque extrae la parte más grasa y se queda satisfecho con más facilidad.

Durante un tramo horario (se puede empezar con bloques de 2 o 3 horas), se debe colocar al bebé en uno de los dos pechos cada vez que el bebé lo demande. Cuando termine ese bloque horario, en el siguiente período, se pone al bebé en el otro pecho en caso de que siga demandando leche.

Una vez que se ha realizado la técnica durante unos días, se puede notar la mejoría y volver a la lactancia a demanda sin control de horarias, es decir, cada vez que el bebé lo requiera y dando los dos pechos en cada toma si fuera necesario. Es posible que pasados unos días sea necesario repetir el proceso, pero generalmente es suficiente para regular la hipergalactia.

Otras posibles soluciones incluyen:

  • Aliviar la presión: Extraiga a mano o con un sacaleches la leche del otro pecho para aliviar la presión, pero solo en pequeñas cantidades. Cada vez que se extrae la leche, los niveles de prolactina aumentan y se produce más leche, por lo que este método solo debe realizarse bajo supervisión profesional.
  • Dar el pecho en una posición recostada o acostada: El bebé está colocado de tal manera que la gravedad ralentiza el flujo de leche.
  • Tomas en bloque: Este método ofrece una manera fácil de normalizar la producción de leche y de tratar los síntomas, tanto en la madre como en el niño. Debe ser controlado y supervisado por una asesora de lactancia cualificada, IBCLC o una profesional de la salud con amplios conocimientos de lactancia. Se trata de amamantar de un pecho durante bloques de tiempo de 3 horas (± 30-60 minutos) para drenarlo completamente. Esto permite que el otro pecho permanezca lleno durante un tiempo determinado y que, por lo tanto, disminuya la producción de leche gracias al factor inhibidor de la lactancia (FIL), la proteína de la leche materna que envía un mensaje a la prolactina para disminuir la producción de leche.

Hipogalactia: Baja Producción de Leche

La lactancia es una función fisiológica por lo que, en ocasiones, puede fallar o no ser tan óptima como se espera. Dar el pecho implica todo un proceso de crianza y cuidado del recién nacido en el que intervienen múltiples factores que, dependiendo de su coexistencia, favorecen o complican la lactancia.

La hipogalactia es la escasa producción de leche materna por parte de las glándulas mamarias, que no permite obtener el suministro adecuado para satisfacer las necesidades nutricionales del bebé. Lactancia temporal: causada por los problemas físicos y hormonales de la madre cuando la placenta se separa del útero. En ocasiones la hipogalactia proviene de una succión ineficiente por parte del bebé.

Causas de la Hipogalactia

Por su parte, la madre también puede, y suele, estar implicada en una baja producción de leche. Además, a nivel anatómico-estructural, cualquier alteración en el pecho puede estar detrás de la hipogalactia, como las cirugías mamarias o torácicas. En estos casos, los problemas pueden venir derivados de una mala transmisión de los estímulos nerviosos a través del tejido cicatricial.

Tratamiento de la Hipogalactia

Cuando exista la sospecha de un problema en la producción de la leche, el primer paso será consultarlo con especialistas y asesores de lactancia. Posteriormente, entre las medidas a adoptar estarán las técnicas de relactación, como la estimulación frecuente del pecho y la maximización de la succión. Asimismo, deberá ponerse el foco en las tomas, complementándolas con extracciones cortas y regulares.

El último paso a dar sería el uso de galactógogos, o inductores de lactancia, que aumentan la producción de leche, siempre bajo la prescripción y supervisión médicas. En muchas ocasiones, las hipogalactias son leves y transitorias y se solucionan completamente en cuestión de días o semanas; pero, en ocasiones, se mantiene durante todo el proceso de lactancia.

Signos de que el Bebé No Recibe Suficiente Leche

Los bebés tienden a perder interés por mamar e incluso rechazar el pecho cuando no logran satisfacer del todo su hambre con él. Por ello, es fundamental que el proceso de amamantar no genere en el bebé frustración por hambre prestando atención a las tomas. Es importante entender que el pecho es mucho más que alimento.

Problemas Comunes y Soluciones Durante la Lactancia

Durante la lactancia materna, pueden ocurrir algunos trastornos que puedan impedir un proceso de amamantamiento adecuado. He aquí algunas inquietudes comunes que tienen las mamás que dan el pecho, y las soluciones para remediarlas.

Pezones doloridos

Es común durante las primeras sesiones de lactancia posparto que sientas una ligera molestia al dar el pecho que se resuelve al minuto de comenzar a alimentar a tu bebé. Puede ser causada por una sujeción incorrecta (debido a una mala posición), una sujeción demasiado firme por parte de tu bebé a causa del uso de biberones y chupetes o cuando usas un extractor con un embudo que no se ajusta correctamente.

Remedios básicos

  • Practica el posicionamiento piel con piel entre una sesión de lactancia y otra.
  • Espera hasta que tu bebé esté calmado y comience a mirar a su alrededor.
  • Experimenta con diferentes posiciones para amamantar, como las posiciones “transversal” y de “rugby”.
  • Si la nariz del bebé está presionada contra tu seno, baja un poco su cuerpo para ayudarlo a que su nariz se despegue de tu pecho y que su barbilla apunte más hacia él mismo de modo que pueda sujetarse mejor.
  • Prueba primero a darle a tu bebé el pecho que esté menos dolorido para minimizar la posibilidad de que se alimente agresivamente en tu pezón sensible.
  • Aprende a despegar a tu bebé de tu pecho; nunca lo despegues antes de interrumpir la succión de la sujeción.
  • Extrae unas cuantas gotas de leche materna y frótalas sobre tus areolas y pezones después de amamantar para ayudar a proteger y aliviar los pezones sensibles.
  • Si estás usando un extractor de leche, revisa si viene con embudos de diferentes tamaños que se ajusten mejor.
  • Usa ropa de algodón sobre tus senos (un sostén para maternidad o una blusa suelta).
  • Si tus pezones están demasiado doloridos para permitir que tu sostén o ropa los toquen, usa sobre tus pezones y debajo del sostén copas protectoras.

Acumulación de leche en el pecho

Las sesiones de lactancia poco frecuentes o retrasadas, la sobreproducción de leche, la extracción inadecuada o ineficiente de leche, las alimentaciones complementarias, el destete apresurado o repentino, o el edema de pecho, pueden provocar endurecimiento e hinchazón de los pechos, lo cual por lo general ocurre en ambos durante los días posteriores al parto.

Remedios básicos

  • Alivia la presión en tus senos lo antes posible ya sea amamantando, mediante la extracción manual de leche o usando un extractor.
  • Amamanta o usa el extractor cada dos horas para ayudar a producir un buen suministro de leche al mismo tiempo que alivias la acumulación.
  • Toma una ducha tibia o coloca una compresa húmeda y tibia sobre tus senos.
  • Si tus manos o tus tobillos están hinchados a causa de la retención de líquidos adicionales, tus pechos también podrían estar hinchados por la misma causa.

Hormigueo en los senos

Es posible que sientas algo de hormigueo conforme tus pechos se adaptan a la lactancia.

Remedios básicos

Si el hormigueo solo dura unos cuantos segundos y se produce cuando tu bebé comienza a lactar, no te preocupes, es una señal normal de la secreción, es decir, la liberación de leche de tu seno.

Dolor en los pechos

¿Sientes dolor durante los primeros días? Si tus pechos están llenos pero no hinchados durante los primeros días posteriores al parto, esto puede ser a causa de la transición de la leche inicial al aumento de leche madura, lo que ocurre aproximadamente de 2 a 5 días después del parto. Llama a tu médico si tus senos están doloridos, calientes, tienen un área creciente de enrojecimiento o si sientes fiebre (tu temperatura es de más de 38 °C). Es posible que tengas una infección mamaria y que necesites medicamentos.

Remedios básicos

  • Masajea suavemente la parte superior de tus pechos.
  • Aplica una compresa de alivio tibia o fría.
  • Toma duchas tibias.
  • Da el pecho frecuentemente, por lo menos de 8 a 12 veces en un periodo de 24 horas.
  • Asegúrate de que tu bebé esté en la posición correcta durante cada sesión de lactancia.
  • Verifica que tu pezón y la mayor parte del área alrededor del pezón estén cubiertos casi por completo por la boca de tu bebé, y que su lengua se encuentre en la parte inferior de la areola.

Expulsión súbita de leche

El rociado potente de leche puede causar que tu bebé tosa, se atragante e incluso se desprenda de tu seno. La respuesta hormonal individual o un suministro hiperactivo de leche generalmente causan esto.

Remedios básicos

  • Aumenta el control que tiene tu bebé sobre el flujo de leche ajustando su posición de lactancia; puedes colocarlo verticalmente, como si estuvieras sosteniendo un balón de fútbol americano, o bien, puedes recostarte de lado o hacia atrás.
  • Puede ser útil extraer un poco de leche para eliminar el flujo potente inicial antes de colocar a tu bebé en tu seno.
  • Utilizar un protector de seno para formar una barrera ligera contra el rocío de leche durante la secreción potente inicial es otra opción.

Pezones agrietados

La lactancia puede dejar tus pezones agrietados y sensibles debido a los ajustes iniciales de la lactancia o por lavar los pezones con jabón o usar otros agentes que causan resequedad, como el alcohol.

Remedios básicos

  • Intenta usar un bálsamo humectante suave (una mezcla hipoalergénica de emolientes naturales sin lanolina) para aliviar los senos agrietados y sensibles.
  • Lava delicadamente los senos y los pezones con un jabón suave y agua, y no uses jabón ni alcohol en exceso, ya que estos pueden resecar la piel y causar cortadas.
  • Aplica un poco de leche extraída en tus pezones y permite que se sequen al aire.
  • Coloca un parche de gel refrescante dentro de tu sostén para evitar la fricción.

Conductos de leche tapados

Las protuberancias sensibles al tacto en cualquier parte de tu seno o en el área de las axilas pueden ser síntomas de un conducto de leche tapado. Hay varias cosas que pueden hacer que se tape un conducto de leche, entre ellas amamantar (vaciar) de forma inadecuada, tejido cicatrizante en el seno, sostenes con varillas, sostenes apretados, blusas apretadas sin mangas, amamantar en la misma posición todas las veces o un poro tapado.

Remedios básicos

  • Aplica calor seco o húmedo en el área mediante una ducha caliente o aplicando una compresa húmeda tibia.
  • Amamanta o extrae un poco de leche manualmente mientras el seno aún está tibio.
  • Ofrece primero el seno dolorido, y alienta a tu bebé a que se alimente más tiempo de ese lado.
  • Da un masaje en el área mientras amamantas y entre una sesión de lactancia y otra.
  • Alterna las posiciones para amamantar.
  • Evita usar un sostén de maternidad apretado o un sostén con varilla que pueda obstruir el flujo de leche.

Reflejo de expulsión lenta de leche

Si la secreción (liberación) de leche de tus pechos tarda más de 10 minutos en producirse, esto puede ser debido a que te sientes estresada o angustiada en relación con la lactancia, por estar en una posición para amamantar incómoda o por sentir dolor mientras das el pecho.

Remedios básicos

  • Mantente relajada cantando o tarareando una canción, leyendo un libro o hablando tranquilamente con tu bebé mientras le das el pecho.
  • Masajea suavemente el seno con la mano antes de colocar a tu bebé sobre tu pecho.
  • Dale el pecho en un ambiente tranquilo y sin estrés.
  • Cambia a una posición para dar el pecho más cómoda.

El viaje de la lactancia de cada madre es único para ella y para su bebé. Se necesita tiempo para establecer un equilibrio entre la producción de demasiada o de muy poca leche para satisfacer las necesidades cambiantes de un bebé. Algunas veces, una madre necesita ayuda para producir la suficiente leche para saciar a su bebé; otras veces, puede estar produciendo demasiada. Ambas situaciones pueden ser todo un desafío, pero con el asesoramiento, el apoyo y la perseverancia correctos, se pueden gestionar de manera eficaz.

Problema Causas Soluciones
Pezones doloridos Sujeción incorrecta, uso de biberones y chupetes, extractor con embudo inadecuado Posicionamiento piel con piel, experimentar con posiciones, aplicar leche materna en los pezones
Acumulación de leche Sesiones de lactancia poco frecuentes, sobreproducción, extracción inadecuada Aliviar la presión amamantando o extrayendo leche, compresas tibias
Expulsión súbita de leche Respuesta hormonal individual, suministro hiperactivo Ajustar la posición de lactancia, extraer un poco de leche antes de amamantar
Conductos tapados Amamantar inadecuadamente, sostenes apretados, amamantar en la misma posición Aplicar calor, masajear el área, alternar posiciones para amamantar
Hipergalactia Sobreproducción de leche "Reseteo del pecho", lactancia en bloque, extracción controlada

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