Pedro Almodóvar: Vida personal, influencias y legado cinematográfico

25.10.2025

Pedro Almodóvar Caballero, nacido en 1949 en un pueblo de Ciudad Real, es sin duda el director de cine español más internacional. Sus películas han logrado gran exposición y reconocimiento, una prueba de que su talento es mucho más relevante que su vida personal. Su cine se estudia en las facultades de comunicación y su vida profesional está dividida en cuatro etapas.

Etapas cinematográficas de Almodóvar

  • La primera es la más experimental, a la que pertenecen títulos como Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón o ¿Qué he hecho yo para merecer esto?.
  • La segunda se conoce como la etapa de perfeccionamiento, donde entran trabajos como Mujeres Al Borde de un Ataque de Nervios o Tacones Lejanos.
  • La tercera es la etapa social, con La flor de mi secreto y Hable con ella.
  • La última es la introspectiva, en la que se encuentran Volver o Los Abrazos Rotos.

Reconocimiento internacional: Los Premios Oscar

Ha estado nominado a los Premios Oscar en cinco ocasiones y en dos de ellas resultó premiado. En el 2000 se llevó el Oscar a Mejor película extranjera por Todo Sobre mi Madre y en 2003 el Oscar a Mejor Original por Hable con Ella. El famoso grito de Penélope Cruz, que exclamó "Pedrooooooo" cuando abrió el sobre que anunciaba el ganador, ocurrió un 26 de marzo del 2000. La actriz y Antonio Banderas, otro de sus protegidos, le entregaron al manchego el Oscar por Todo Sobre Mi Madre.

Relaciones personales y familiares

Comenzaron a salir en el año 2002 y su relación es más que sólida. Se trata de uno de los grandes apoyos del director, que tiene un círculo de amigos muy íntimo y al que pocos tienen acceso. Fernando Iglesias Mas trabaja como fotógrafo, actor y modelo y una de las series en las que más ha participado es Águila Roja. Además, ha aparecido de forma habitual haciendo cameos en varias películas de Almodóvar. Aunque llevan juntos cerca de 20 años, el diario El País asegura que viven separados. Mientras Almodóvar reside en la calle Pintor Rosales, Iglesias Mas está ubicado en el barrio de Malasaña, ambos en Madrid.

Aunque se formó para ser profesor de química, Agustín Almodóvar renunció a su propia vocación para acompañar a su hermano en la suya. En el año 1985 ambos fundaron juntos la productora El Deseo y desde entonces no han dejado de necesitarse mutuamente. Pedro, la mente creadora, delega en su hermano importantes tareas de producción y organización. Las hermanas de Pedro y Agustín son Antonia y Chus, pero de ellas se conoce muy poca información. Fue durante la recogida del Goya a la Mejor Película por Dolor y Gloria cuando el director de cine se dirigió directamente a su hermana Chus para agradecerle su constante apoyo.

La maternidad en el cine de Almodóvar

Almodóvar y las madres. Sujeto y colectivo atávicamente unidos por un irrompible cordón umbilical, “porque son ellas las que se sitúan en el eje de todas las relaciones familiares: madre-hija, padres-hijos, padres-madres-hijos-hermanos… Es un universo fascinante. Podría escribir mil películas distintas con esos temas”, admite el cineasta. De hecho, raro es que no aparezcan en sus películas desde el principio de los tiempos almodovarianos, destacando especialmente la Carmen Maura de ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, abeja obrera que se libraba de la ya crecidita progenie porque fuera de casa “estarían mejor”.

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La actriz repitió como fantasmagórica mamá de aerofagia incontenible en Volver y progenitora de facto, por su condición transexual, en La ley del deseo. Julieta Serrano fue madre enloquecida y motorizada en Mujeres al borde de un ataque de nervios y anciana al final del camino, enfadada con la vida y con la muerte, en Dolor y gloria, compartiendo papel en diferentes tiempos con una valiente Penélope Cruz, a quien, en las películas de Almodóvar, la maternidad siempre le ronda para bien o para mal, como ocurrió en Todo sobre mi madre. En ésta, la pérdida de su hijo desgarra para siempre el corazón de la madre que representa Cecilia Roth. Hay madres abandonadas, como la Julieta de Emma Suárez, ególatras y maestras del drama, como la diva Becky del Páramo que representó Marisa Paredes en Tacones lejanos, y hasta madres solo espirituales, como las del convento de Entre tinieblas.

"Madres paralelas": un compendio de maternidades imperfectas

En Madres paralelas, Almodóvar presenta maternidades más imperfectas que otras suyas. Igual de abnegadas, porque la maternidad ya lo lleva por sí. Excepto en el personaje de Aitana Sánchez-Gijón, que es terrible. Hay madres así, que no tienen ese instinto. Eso debe ser terrorífico para ellas. No se puede decir que sea una mala madre, es de otro tipo. Pero todos los personajes de mis películas, y en especial las madres, viven situaciones muy extremas. Y desde la primera película les he dado una enorme autonomía moral, ese es un elemento político que todos tienen.

Memoria histórica y compromiso político

Unir la verdad histórica y la verdad íntima y personal del personaje a través del cual llegamos a las fosas es lo que me parece más original y de lo que me siento más contento. La mirada de la niña -por cierto, esa mirada estuvimos a punto de no conseguirla en el rodaje porque ella solo tenía dos años- es la memoria del futuro. Ese primer plano es esencial y en él se resume el problema que espero que se solucione con la nueva Ley de Memoria Democrática que el Gobierno remitió en julio. Y creo que lo hará, porque con ella será el Estado el que se hará cargo de las exhumaciones, cuando antes todo se hacía por iniciativa privada.

Es verdad que usted no ha temido significarse políticamente, en el cine y en la vida. En cambio el personaje de Aitana Sánchez-Gijón dice en un momento dado que ella es “apolítica” porque su trabajo es gustar a todo el mundo. Yo esa frase la he oído en televisión. También a una actriz, no te voy a decir a cuál, pero además una actriz de izquierdas. Ella no dijo que fuera apolítica, pero a cuento de la pregunta del presentador de si estaba contenta de aquella entrega de los Goya del "No a la Guerra", decía que lo veía con cierto arrepentimiento porque habíamos llegado demasiado lejos, y que el artista debe gustarle a todos los públicos. ¡Todos queremos gustar a todos los públicos! Pero yo sé que esta película no va a gustar a todos los públicos. Habrá algunos a los que a lo mejor no les va a gustar nada, pero eso no debe impedir que yo la haga.

Yo no creo que uno deba sentirse obligado. Pero si sientes que quieres hacerlo, debes hacerlo. Somos seres humanos y como todos los seres humanos tenemos una ideología, y el derecho a hablar de ella. Si ser un actor va a ser un hándicap que te manifiestes a favor o en contra de un político… Como cuando yo y muchos otros apoyamos a Zapatero: lo hicimos porque pensamos que era lo que procedía en aquel momento y que era la opción más interesante.

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La homofobia y las experiencias personales

El caso de Samuel, el chico de La Coruña asesinado después de que lo llamaran “maricón”, seguido de otras agresiones a homosexuales, ha despertado una urgencia en el entorno LGTBI por compartir experiencias de insultos y violencia física desde niños. ¿Participó usted también, aunque fuera íntimamente, de ese despertar? Ya lo ha dicho alguien antes, pero creo que ese fue una especie de #MeToo para el problema de la homofobia. Curiosamente, desde entonces hemos visto en los medios una serie de palizones y de gestos homófobos, y yo tengo la impresión de que nunca se habían visto tantos. Ahora mismo estoy escandalizado por todo lo que estamos viendo.

Pues a mí ya me miraban como un niño raro en el pueblo, cuando era tan niño que ni podía entender por qué. Con la misma extrañeza me miraban en el colegio. Y después, cuando llegué a Madrid. Con la diferencia de que en Madrid ya hacía mi vida, porque es una gran metrópoli. Donde nunca estuve mucho es en guetos, no he practicado mucho el gueto homosexual. Porque, chico, afortunadamente he podido ligar en situaciones mixtas y no me ha hecho falta.

El legado de Almodóvar

Del niño que vivía en Calzada y disfrutaba de los cromos de colores cuando ni había descubierto el cine, desde ese niño hasta ahora es una especie de milagro todo lo que me ha ocurrido. Lo que no quiere decir que no haya tenido que pagar un precio, en todos los aspectos. Pero no por ser yo, sino porque la vida es así.

Si películas como 'La flor de mi secreto', '¿Qué he hecho yo para merecer esto?' o 'Mujeres al borde de un ataque de nervios' han dejado claro cuáles son sus rincones predilectos de Madrid (incluso aquellos que no existen, como ese ático de Carmen Maura que poseía vistas imposibles del edificio Metrópolis desde la calle Montalbán), a estos hay que sumar alguno más que ya ni siquiera existe. Por ejemplo, la desaparecida cafetería Manila, que ocupaba la parte baja del edificio Carrión. Allí conversaban Carmen Maura, Eusebio Poncela y Manuela Velasco en una escena de 'La ley del deseo'. La secuencia tiene sentido: la Gran Vía, el lugar del que forma parte dicho edificio, fue lo primero que un jovencísimo Almodóvar vio nada más llegar a Madrid.

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