Pérdida del Olfato en el Embarazo: Causas, Síntomas y Tratamientos

28.10.2025

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer gestante sufre un gran número de cambios evidentes. Otros, sin embargo, no lo son tanto. Los desarreglos hormonales son capaces de afectar donde menos se espera, como por ejemplo en el sentido del olfato.

Silvia Azaña, embrióloga en Reproducción Asistida ORG, explica en este vídeo por qué se producen cambios en el gusto y en el olfato durante el embarazo: Es posible que la mujer embarazada rechace, incluso por su olor, alimentos que antes del embarazo tomaba de manera habitual y ahora le producen náuseas, sin olvidar los conocidos antojos de un alimento o plato concreto que comienza a apetecer de una manera inusual y exagerada. Estos cambios en los gustos y las preferencias por las comidas son habituales en el embarazo por los cambios hormonales y el agudizamiento del olfato y del gusto.

Hiperosmia en el Embarazo

Antiguamente, la mayor sensibilidad hacia los olores de las embarazadas se hacía pasar por una especie de capricho o manía. Hoy en día este fenómeno -si se puede definir así- está tipificado: se llama hiperosmia, y es perfectamente normal.

¿Qué es la Hiperosmia?

La palabra hiperosmia proviene del griego y está formada por el prefijo “hiper” (por encima de) y la palabra “osme” (olor). La propia etimología nos desvela su significado: tener una mayor sensibilidad a los olores que la media. Lo contrario de la hiperosmia, que sería tener un bajo sentido del olfato, se denomina hiposmia. La ausencia total de olfato se llama anosmia.

Las personas con hiperosmia tienen el umbral olfatorio más bajo que los demás, lo que quiere decir que detectan olores que los demás no perciben, pero también significa que los sienten con mayor intensidad. La hiperosmia, menos común que la hiposmia y la anosmia, puede ser una cualidad que se posea, lo cual será muy útil si uno es perfumista o sumiller, pero también puede tratarse de un trastorno transitorio. Dependiendo del grado en que se sufra esta alteración olfativa, se considerará como una especie de don o supondrá una molestia importante que llegue incluso a aislar a la persona para evitar los lugares con olores muy intensos.

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El aumento de la sensibilidad en el olfato de las embarazadas, como ocurre con otras alteraciones como la diabetes gestacional, es mayoritariamente transitorio. Por lo general, la hiperosmia se produce durante el primer trimestre. Se relaciona a menudo con las náuseas en los primeros meses de embarazo, puesto que cualquier olor levemente desagradable se convierte en un olor súper desagradable. De hecho, se ha observado que las mujeres que tienen anosmia no sufren ese periodo de náuseas.

Normalmente, esta alteración del olfato desaparece o se reduce a los tres meses de gestación, aunque en algunos casos puede persistir hasta las últimas semanas e incluso un tiempo después de que nazca el bebé. La culpa de la hiperosmia en las embarazadas la tienen las alteraciones hormonales que se producen en este periodo, siendo los estrógenos los que convierten cualquier fragancia en una auténtica bomba de olor.

¿Qué hacer si se tiene Hiperosmia?

Por desgracia, esta alteración del olfato durante el embarazo que afecta a muchas mujeres, no se puede evitar. Y tampoco podemos andar por la calle con una pinza en la nariz. Lo que sí podemos hacer es intentar minimizar las consecuencias de la hiperosmia, sobre todo para que las náuseas durante el embarazo sean lo más llevaderas posible.

  • Comer y cocinar alimentos que no huelan especialmente fuerte, como ocurre con ciertos pescados o vegetales como las coles.
  • Utilizar productos de limpieza e higiene personal con aromas suaves.
  • Elige desodorantes sin o con fragancias muy sutiles; si usas perfume, que sea un olor que te resulte agradable, así al menos te ayudará a contrarrestar los no tan agradables que te vayas encontrando a lo largo del día; y nada de amoníaco, lejías o productos por el estilo.
  • Las fibras de los tejidos absorben bastante los olores, así que tendrás que lavar la ropa más a menudo. Asegúrate de que se seca bien para que no coja olor a humedad.
  • Ventila los espacios cerrados cuando puedas, especialmente en baño y cocina donde se concentran todo tipo de aromas, muchos de ellos agradables pero otros tantos que no lo son.
  • Explica a tu entorno cómo te sientes, la hiperosmia es normal pero no tienes por qué sufrir más de lo necesario. Si hablas con tus familiares o compañeros de trabajo, seguro que lo entienden y no les cuesta evitar los perfumes muy fuertes, fumar cerca de ti o cocinar ciertos alimentos.
  • Otra manera de combatir la sensibilidad a los olores es aceptándola y potenciando el lado bueno. Rodéate de aromas que te gusten. Normalmente el olor a limón, menta o canela suele apaciguar las náuseas en lugar de provocarlas. A algunas mujeres embarazadas también les resultan agradables los olores relacionados con los bebés, como el talco o las colonias frescas.

Anosmia en el Embarazo

En el otro extremo, y en una proporción menor de mujeres, durante el primer trimestre del embarazo algunas mujeres experimentan una pérdida de sentido olfativo. La anosmia es la ausencia de percepción de olores debido a una alteración en el recorrido olfativo. Su causa, es muy variada, desde un proceso infeccioso como el Covid-19, hasta de origen congénito o desviaciones del tabique nasal.

¿Qué es la Anosmia?

La definición correcta es la pérdida del sentido del olfato. Puede ser una condición pasajera o permanente que afecta significativamente la calidad de vida de quien la padece. Este trastorno juega un papel crítico en la interacción con el entorno, afectando desde la percepción de sabores hasta la detección de peligros como incendios o fugas de gas.

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Pérdida de Olfato y Gusto

La anosmia puede ir de la mano con la ageusia, que es la pérdida del sentido del gusto. Esto se debe a que ambos sentidos están profundamente interconectados; la mayoría de lo que percibimos como sabor en realidad proviene de los olores.

Por tanto, no es sorprendente que quienes sufren tengan esta enfermedad del olfato a menudo tengan también una disminución significativa en su capacidad para saborear alimentos y bebidas. El proceso de degustación de alimentos no depende exclusivamente de las papilas gustativas ubicadas en la lengua, sino que también involucra la intervención de los receptores olfativos situados en la nariz. Cuando comemos, los aromas viajan a través de la faringe hasta la parte superior de la nariz, donde los receptores olfativos interpretan los distintos olores. Esta información combinada de olores y sabores se traduce en lo que comúnmente denominamos gusto de la comida. Por lo tanto, una disfunción en el sentido del olfato puede conducir a una percepción distorsionada; de hecho, puede ser una de las causas de la pérdida del gusto. Esta interdependencia explica por qué muchas personas con anosmia hablan no solo de incapacidad para oler, sino también de dificultades significativas para distinguir sabores más allá de las sensaciones básicas (dulce, ácido, amargo y salado) captadas directamente por la lengua.

Tipos de Anosmia

Existen varios tipos, entre ellos:

  • Anosmia congénita: Es la anosmia de nacimiento, que puede deberse a una malformación genética que afecta el desarrollo de los receptores olfativos o de las estructuras cerebrales encargadas de procesar los olores.
  • Anosmia adquirida: Ocurre en personas que originalmente tenían un sentido del olfato funcional, pero lo perdieron debido a diversas causas. Dentro de este grupo, existen varias subcategorías:
    • Infecciosa: Causada por virus o bacterias que inflaman los tejidos nasales, como en el caso de resfriados o sinusitis. También se puede dar pérdida del olfato por COVID-19.
    • Traumática: Resultado de golpes o lesiones en la cabeza que afectan la zona del cerebro responsable del olfato o los nervios que conectan el cerebro con la nariz.
    • Por obstrucción: Ocurre cuando hay una obstrucción física en las vías nasales, como pólipos nasales, deformidades del tabique o congestión severa, que impide que las moléculas olorosas alcancen los receptores olfativos.
    • Tóxica: La exposición a ciertas sustancias químicas o toxinas ambientales puede dañar el sistema olfativo.
    • Neurodegenerativa: Enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson o la esclerosis múltiple pueden afectar las áreas del cerebro encargadas de procesar información olfativa, conduciendo a la pérdida del olfato.
  • Hiposmia: Es una forma más leve de disfunción olfativa, se caracteriza por una reducción en la capacidad de oler.
  • Anosmia funcional: Este tipo se refiere a una situación en la cual no se encuentra ninguna causa estructural o neurodegenerativa para la pérdida del olfato.

Causas de la Anosmia

La pérdida del olfato puede estar provocada por una variedad de condiciones y circunstancias. Las causas de la pérdida de olfato se pueden agrupar en varias categorías principales, que incluyen razones congénitas, infecciosas, traumáticas, obstructivas, tóxicas, neurodegenerativas y otras menos comunes, pero igualmente importantes.

  • Infecciones respiratorias: Las infecciones respiratorias superiores, como el resfriado común, la gripe y la sinusitis, son causas habituales de anosmia temporal. La COVID-19, provocada por el virus SARS-CoV-2, ha sido una causa destacada.
  • Traumatismos craneales: Los impactos o lesiones en la cabeza pueden dañar las áreas del cerebro responsables del olfato o cortar los nervios olfativos que envían señales desde la nariz al cerebro.
  • Obstrucciones nasales: El bloqueo físico de las vías nasales, debido a pólipos nasales, tumores, deformidades del tabique nasal o severas congestiones nasales, puede prevenir que el aire rico en moléculas olorosas llegue a los receptores olfativos.
  • Exposición a toxinas y sustancias químicas: La exposición prolongada a ciertas sustancias químicas, como solventes, gases tóxicos y ciertos metales pesados, puede deteriorar el sistema olfativo.
  • Enfermedades neurodegenerativas: Patologías como la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson y la esclerosis múltiple pueden afectar las áreas del cerebro que procesan la información olfativa, llevando a una disminución del sentido del olfato.
  • Factores congénitos: Algunas personas nacen sin olfato debido a factores genéticos que impiden el desarrollo adecuado de los órganos olfativos o de las vías neuronales relacionadas con el olfato.
  • Medicamentos y tratamientos médicos: Varios medicamentos, incluyendo ciertos tipos de antibióticos o antihipertensivos, pueden tener como efecto secundario la pérdida del olfato. La radioterapia aplicada en la región de la cabeza y el cuello también puede afectar temporal o permanentemente el olfato.
  • Factores hormonales y envejecimiento: Cambios hormonales, particularmente durante el embarazo o la menopausia, pueden afectar temporalmente el olfato. Además, el envejecimiento lleva a una reducción natural y gradual de las capacidades sensoriales, incluido el olfato.
  • Condiciones psicológicas: En casos raros, trastornos psicológicos o neurológicos pueden manifestarse con una pérdida del sentido del olfato.

Diagnóstico de Anosmia

El diagnóstico implica una serie de pasos y pruebas diseñadas para identificar la causa subyacente de la pérdida del sentido del olfato. Este proceso comienza generalmente con una historia clínica detallada y un examen físico, pero puede incluir también una variedad de evaluaciones específicas.

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  • Historia clínica: El especialista pregunta sobre la duración de la pérdida del olfato, si fue gradual o repentina, y si se asocia con otros síntomas.
  • Examen físico: El médico inspecciona la cavidad nasal con un otoscopio para detectar anomalías estructurales, bloqueos, inflamación, secreciones anormales o presencia de pólipos nasales.
  • Pruebas de olfato: Pueden incluir la utilización de olores reconocibles para evaluar la capacidad del paciente para detectar y distinguir entre diferentes aromas.
  • Pruebas de imagen: Se pueden recomendar para examinar las estructuras internas. La resonancia magnética (RM) y la tomografía computarizada (TC) son particularmente útiles.
  • Análisis de sangre: Pueden ayudar a identificar trastornos subyacentes que afectan el olfato.
  • Pruebas alérgicas: Si se sospecha que la anosmia está relacionada con alergias, pruebas cutáneas o exámenes de sangre específicos pueden identificar a qué alérgenos reacciona el paciente.
  • Biopsia nasal: En casos raros y cuando se sospecha de condiciones más serias como tumores nasales, puede ser necesaria una biopsia.

Tratamiento de la Anosmia

¿El olfato se puede recuperar? Sí, en muchos casos, especialmente si la anosmia es temporal. La rehabilitación olfativa, que implica entrenar nuevamente el sentido del olfato usando olores específicos de manera regular, ha mostrado ser efectiva en algunos pacientes.

Así el tratamiento de la anosmia generalmente implica abordar la causa subyacente. Por ejemplo, si está causada por la inflamación sinusal, los médicos pueden recetar corticosteroides para reducir la inflamación. Si se debe a enfermedades crónicas como la rinitis alérgica, la terapia implica controlar las enfermedades. Si la causa es un crecimiento o tumor , la cirugía puede ser una opción de tratamiento posible. En algunos casos, como cuando hay infecciones virales, puede no requerir tratamiento ya que la recuperación del olfato y gusto sucede de manera espontánea.

Para las formas de anosmia sin tratamiento médico conocido, como la congénita o la traumática permanente, se han explorado opciones de rehabilitación olfativa y terapias naturales como la aromaterapia.

Avances en el Tratamiento

Se ha demostrado que la terapia de entrenamiento olfatorio puede ser efectiva en algunos casos, especialmente en las personas que han perdido el olfato debido a infecciones respiratorias superiores o después de la infección por COVID-19. Este entrenamiento implica la exposición regular y repetida a varios olores estándar, que pueden incluir rosa, eucalipto, limón y clavo. Este enfoque se basa en la idea de que la exposición repetida puede estimular y fortalecer el sistema olfatorio, de manera similar a cómo el ejercicio puede fortalecer los músculos.

Además, los avances tecnológicos están ampliando las opciones de tratamiento potencial. La terapia génica fue objeto de un estudio de prueba en ratones, donde se demostró que era posible restaurar la capacidad para detectar ciertos olores. Este estudio se publicó en la revista Nature Medicine.

Consecuencias de la Anosmia

La anosmia puede tener consecuencias significativas en la calidad de vida de la persona, afectando sus actividades diarias, su salud y su bienestar en general. Una de las consecuencias más evidentes es la disminución de la capacidad para saborear alimentos y bebidas. El olfato y el gusto están íntimamente vinculados, lo que puede llevar a la pérdida de interés en la comida, insuficiencia en la ingesta nutricional y, en algunos casos, pérdida de peso significativa. Más que una simple pérdida de la capacidad para identificar olores también puede aumentar el riesgo de accidentes domésticos y de seguridad. Las personas con anosmia no pueden detectar olores de alimentos en mal estado, fugas de gas o humo de fuego, todos los cuales pueden representar riesgos significativos para su propia seguridad.

En términos de la salud mental, también ha sido vinculada a una serie de trastornos. Según una investigación publicada en la revista Chemical Senses, los pacientes con anosmia experimentan tasas más altas de ansiedad y depresión en comparación con la población general. Esto se cree que se debe, al menos en parte, a la sensación de aislamiento que puede provocar la pérdida del sentido del olfato.

La comprensión y el tratamiento siguen evolucionando. Afortunadamente, la creciente investigación en el ámbito de la olfatología promete nuevas esperanzas y soluciones para aquellos afectados por esta condición a menudo desafiante pero cada vez más reconocida. Si tienes problemas de anosmia te recomendamos que acudas al otorrino.

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