Pies Hinchados en el Embarazo: Preeclampsia, Causas y Tratamiento

24.10.2025

El embarazo es un período emocionante y lleno de cambios para las mujeres, pero también puede venir acompañado de ciertas complicaciones de salud. Una de las más importantes es la hipertensión o tensión arterial alta. Esta afección puede surgir durante el embarazo y requiere una atención especial para garantizar la salud tanto de la madre como del bebé.

La preeclampsia es una complicación del embarazo que cursa, principalmente, con hipertensión arterial. Esta afección puede incluso llegar a causar la muerte de la gestante y/o el feto en los casos de mayor gravedad. Además, la preeclampsia también puede ser causa de restricción en el crecimiento fetal, y de hecho, es uno de los motivos más frecuentes de ello. Esta alteración gestacional suele aparecer a partir de la semana 20 de embarazo, pero en raras ocasiones ocurre tras el parto. En cualquier caso, es importante establecer una opción terapéutica lo antes posible para evitar complicaciones.

Definición de Preeclampsia

La preeclampsia es una patología que surge en el embarazo caracterizada, principalmente, por una hipertensión arterial. Además, la preeclampsia puede provocar daños en algunos órganos como en el hígado o el riñón, por ejemplo. Esta complicación gestacional suele aparecer a partir de la semana 20 de embarazo. Existen casos, aunque menos frecuentes, en los que la mujer presenta preeclampsia cuando da a luz al bebé. Esto es lo que se conoce como preeclampsia postparto.

La incidencia de la preeclampsia es del 3-10% de las mujeres embarazadas, especialmente, si se trata del primer embarazo. Además, algunos autores indican que existe una mayor probabilidad de que suceda en mujeres de etnia afroamericana. Es fundamental tratar lo antes posible la preeclampsia para evitar su evolución a eclampsia, lo que supondría un grave peligro para la vida tanto de la embarazada como la de su bebé.

Hipertensión en el Embarazo: Tipos y Distinciones

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. La hipertensión se caracteriza porque esta fuerza es demasiado alta.

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Existen diferentes tipos de hipertensión durante el embarazo:

  • Hipertensión gestacional: Se desarrolla después de las 20 semanas de embarazo en mujeres que no tenían tensión alta antes de quedar embarazadas. A menudo, no presenta síntomas evidentes y se detecta mediante controles regulares de presión arterial durante el embarazo. Por lo general, la presión arterial vuelve a la normalidad después del parto, pero es importante monitorearla durante el período postparto.
  • Preeclampsia: Es una complicación grave que puede desarrollarse después de las 20 semanas de embarazo y se caracteriza por hipertensión y la presencia de proteína en la orina (proteinuria). Además puede haber otros síntomas como dolores de cabeza persistentes, cambios visuales o hinchazón excesiva, entre otros. La preeclampsia puede afectar a múltiples órganos y poner en peligro la salud de la madre y el bebé si no se trata adecuadamente.
  • Hipertensión crónica: Algunas mujeres presentan hipertensión antes del embarazo o antes de las 20 semanas de gestación. Cuando esta situación persiste durante el embarazo, se denomina hipertensión crónica y requiere una atención cuidadosa durante el embarazo para prevenir complicaciones tanto para la madre como para el bebé. Las mujeres con hipertensión crónica tienen un mayor riesgo de desarrollar preeclampsia durante el embarazo.

Etiología de la Preeclampsia

La causa exacta por la que surge la preeclampsia no se conoce. Algunos especialistas consideran que la preeclampsia puede ser derivada de trastornos autoinmunitarios, problemas vasculares, dieta o de los genes.

Factores de Riesgo

Pese a desconocer la causa de la preeclampsia, existen algunos factores de riesgo. A continuación, se enumeran algunos de ellos:

  • Nuliparidad, es decir, que se trate del primer embarazo.
  • Mujeres con enfermedades como diabetes, hipertensión, etc. previas al embarazo.
  • Mujeres que padecen insuficiencia renal.
  • Embarazo múltiple.
  • Mujeres con obesidad.
  • Antecedentes familiares.
  • Preeclampsia en embarazo previo.
  • Síndrome antifosfolípido.
  • Diabetes mellitus preconcepcional y/o diabetes gestacional
  • Infección recurrente de vías urinarias.
  • Además de todos estos factores de riesgo para la preeclampsia, también hay que tener en cuenta que fumar, padecer estrés o padecer alteraciones en la coagulación también incrementan la probabilidad de que ocurra esta patología en el embarazo.

¿Cuáles son los Síntomas de Preeclampsia?

La detección de la preeclampsia se determina con la aparición de algunos síntomas claros, aunque la embarazada no se siente enferma.

Algunos de los síntomas asociados a preeclampsia son los siguientes:

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  • Aumento de la presión arterial (hipertensión).
  • Detección de proteínas en la orina.
  • Aparición de edemas en las extremidades.
  • Hinchazón de manos, pies o cara.
  • Aumento repentino de peso.

En los casos de preeclampsia más graves también puede parecer síntomas como dolor intenso de cabeza, náuseas, orinar con poco frecuencia, problemas de respirar, cambios de visión, etc.

Además de estos síntomas principales, la preeclampsia puede ocasionar un buen número de trastornos en todos los órganos. Esta complicación gestacional se asocia a un déficit de la llegada de la sangre a los órganos maternos como el hígado, el cerebro, los riñones o la placenta y, por tanto, que no le lleguen bien los alimentos al bebé. Otra de las consecuencias de la preeclampsia es que puede producir desprendimiento de placenta.

Síntomas de Tensión Alta en el Embarazo

Aunque en algunos casos la hipertensión puede no presentar síntomas evidentes, especialmente en las etapas iniciales, hay señales que las mujeres embarazadas deben tener en cuenta:

  • Presión arterial alta persistente (una presión sistólica superior a 140mmHg o una presión diastólica superior a 90mmHg).
  • Dolores de cabeza intensos y persistentes (que no ceden con el reposo ni analgésicos).
  • Cambios visuales (visión borrosa, destellos de luz o manchas en la visión).
  • Hinchazón excesiva (súbita y severa en manos, pies o cara).
  • Malestar abdominal (dolor en la parte superior del abdomen).
  • Náuseas o vómitos.
  • Dificultad para respirar.

Tratamiento

La preeclampsia puede ser leve o severa. En los casos de preeclampsia leves, las anomalías que se han sucedido durante el embarazo suelen resolverse con el parto.

En cualquier caso, llevar una dieta sana, reposo y un exhaustivo control médico, tanto de la madre como del feto, puede ser el tratamiento más efectivo de la preeclampsia leve.

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En los casos de preeclampsia severa se pueden dar más síntomas como trastornos mentales, dolores epigástricos, edema pulmonar, aumento repentino de peso (2 kg a la semana), alteraciones de la visión o cefaleas. Cuando esto ocurre, la solución de la misma suele ser un tratamiento a base de antihipertensivos o con el parto. De ahí que en muchas ocasiones sea necesaria la inducción al parto, la cesárea programada o incluso aborto para evitar complicaciones graves en la madre y el feto.

Un correcto diagnóstico de la preeclampsia es complicado, ya que en ocasiones es asintomática o produce síntomas que pueden ser habituales en el embarazo. Por ello, es importante que el médico detecte si ya existía hipertensión antes del embarazo y que se la embaraza acuda a todas las revisiones médicas establecidas durante la gestación y especialmente consulte con el especialista cualquier signo de alarma.

Tratamiento de la Hipertensión en el Embarazo

El tratamiento de la hipertensión durante el embarazo es fundamental para controlar la presión arterial y prevenir complicaciones. Algunas recomendaciones comunes incluyen:

  • Monitoreo regular de la presión arterial.
  • Estilo de vida saludable.
  • Medicamentos antihipertensivos (siguiendo las recomendaciones médicas).
  • Supervisión fetal.
  • Descanso y reducción del estrés.
  • Parto temprano.

¿Qué Hacer para Bajar la Presión en el Embarazo?

Algunas estrategias que pueden ayudar a reducir la presión arterial durante el embarazo son:

  • Mantener una dieta saludable: rica en frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras. Alimentos ricos en potasio como plátanos y espinacas. Limitar la ingesta de sodio, grasas saturadas y alimentos procesados puede ayudar a controlar la presión arterial.
  • Controlar el peso.
  • Hacer ejercicio regularmente: caminar, nadar, hacer yoga prenatal ayuda a mejorar la circulación sanguínea.
  • Descansar lo suficiente: dormir 7-8 horas por la noche y descansar durante el día si es necesario.
  • Reducir el estrés.
  • Evitar el consumo de alcohol y tabaco.
  • Seguir las recomendaciones médicas.

Pies Hinchados en el Embarazo

Tener los pies hinchados es uno de los síntomas físicos más comunes de la gestación y prácticamente todas las mujeres sufren esta dolencia a lo largo del embarazo. Aunque no tiene efectos para el bebé, tener los pies hinchados en el embarazo puede ser molesto para la madre.

Prácticamente todas las mujeres llegan a tener los pies y tobillos hinchados en el embarazo. Esta hinchazón, que se conoce como edema, es especialmente habitual en el último trimestre de la gestación y en los meses de verano.

Los pies hinchados en el embarazo son un síntoma normal, consecuencia del aumento de producción de fluidos corporales y su posterior retención en los tejidos. Además, el tamaño del útero va aumentando constantemente durante el embarazo y ejerce una presión cada vez mayor en las venas de la pelvis y la vena cava. Esta última se encuentra en el lado derecho y su función es transportar la sangre desde las extremidades inferiores al corazón.

Al igual que ocurre en otras mujeres que tienen problemas de circulación, los pies hinchados en el embarazo suelen empeorar al final del día, cuando hace más calor o tras habar pasado muchas horas de pie o sentada.

¿Cómo Aliviar los Pies Hinchados?

Como hemos dicho, la hinchazón de piernas y tobillos durante el embarazo es una condición frecuente y normal. En ese caso, la mujer puede sufrir preeclampsia, una condición que ocurre cuando la madre desarrolla hipertensión arterial después de la semana 20 de gestación. Esto implica hacer ejercicio moderado (caminar, practicar natación o gimnasia acuática) y evitar estar durante un tiempo prolongado en la misma postura.

Uno de los consejos más habituales para prevenir los pies hinchados en el embarazo es ponerlos en alto mientras estés sentada o tumbada. Los masajes y los baños con agua fría o agua caliente también mejoran la circulación reduciendo la hinchazón en tobillos y relajando piernas y pies durante todo el día.

Cuidar la alimentación es un consejo generalizado durante todo el embarazo. Además, controlando nuestro peso también controlaremos la hinchazón en pies y tobillos. Como método preventivo, hay que tener en cuenta que la sal puede favorecer la retención de líquidos, por lo que hay que evitarla.

Algunas mujeres utilizan medias de compresión graduada durante el día que facilitan el reflujo venoso y proporcionan una sensación de bienestar en las piernas. Por otra parte, se recomienda a todas las embarazadas utilizar un calzado cómodo sin tacones demasiado altos ni completamente planos. La norma general es que el zapato no oprima el pie.

Como hemos dicho, una de las formas de aliviar los pies hinchados es aplicando masajes relajantes sobre los mismos. Lo primero que hay que hacer es sumergir los pies hinchados en agua templada (y si te atreves incluso fría). Mientras los mantienes sumergidos en el agua, mueve los pies en círculos muy suavemente. Ha llegado el momento de comenzar los masajes.

¿Cuándo Preocuparse por los Pies Hinchados?

Aunque habitualmente la hinchazón de los pies durante el embarazo es totalmente normal y no hay por qué preocuparse, puede llegar a ser peligroso en algunos casos extremos si se dan una serie de casuísticas muy concretas.

Por eso, aunque los tobillos y pies hinchados en el embarazo no tienen porqué ser motivo de preocupación, nunca está de más que comentemos algunos síntomas que podrían indicar unos pies hinchados pudieran llegar a ser motivo de preocupación.

A veces, la hinchazón excesiva es un síntoma de un problema más complejo conocido como gestosis o preeclampsia, que se caracteriza no solo por la retención de líquidos, sino también por un aumento de la presión arterial y la presencia de proteínas en la orina.

Los síntomas fácilmente reconocibles de la gestosis son, además de hinchazón excesiva, vómitos, dolor de cabeza, dolor abdominal y problemas de visión: en estos casos es mejor consultar inmediatamente a un médico para evitar complicaciones que podrían poner en grave peligro la vida de la madre.

Pero, en principio, si no detectas todos estos síntomas, los pies hinchados durante el embarazo no deberían preocuparte ni son peligrosos.

Ahora ya sabes por qué se hinchan los pies y los tobillos de las embarazadas, cómo podemos tratar de reducir la hinchazón y los posibles problemas en los que podría derivar. Pero, en cualquier caso, si tienes cualquier duda o preocupación, no dudes en consultar con tu médico.

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