Desprendimiento de Placenta en el Primer Trimestre: Causas, Síntomas y Tratamiento

02.11.2025

La placenta es un órgano fundamental en el embarazo, ya que constituye la conexión vital del bebé con la madre. La formación de la placenta comienza en el mismo momento en el que se produce la implantación del embrión en la pared uterina.

¿Qué es el Desprendimiento de Placenta?

Cuando ocurre una separación, total o parcial, de la placenta antes del parto, es lo que se conoce como desprendimiento prematuro de la placenta, también conocido como abruptio placentae o separación de la placenta, consiste en un despegamiento de esta estructura de su lugar normal de implantación en la pared uterina antes de que se haya producido el parto. De forma normal, la placenta se expulsa después de que lo haya hecho el feto durante el alumbramiento.

Esta complicación gestacional suele tener lugar al final del tercer trimestre de gestación. La incidencia del desprendimiento de placenta es de 1 de cada 100 embarazos y lo habitual es que ocurra en el tercer trimestre de gestación, aunque puede darse en cualquier momento después de la semana número 20 de embarazo aproximadamente. Se trata, por tanto, de una complicación gestacional poco frecuente.

Puesto que la placenta es la responsable de conducir al feto el alimento que le proporciona la madre, si ésta empieza a desprenderse puede suponer un cuadro grave tanto para la vida de la madre como la del feto. El bebé puede dejar de recibir el oxígeno y los nutrientes necesarios; mientras que la madre puede sufrir una hemorragia que puede poner en peligro su vida.

Según la magnitud y la severidad del desprendimiento placentario, existen tres grados para esta complicación en el embarazo, siendo el desprendimiento de placenta de grado 1 el más frecuente.

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Síntomas del Abruptio Placentae

Los síntomas de abrupción placentaria dependen del nivel de desprendimiento, así como de la cantidad de sangre perdida. Lo más probable es que el desprendimiento placentario no ocurra a las 5 semanas, sino que se de en el tercer trimestre del embarazo.

Las principales señales del desprendimiento de placenta son la hemorragia vaginal y contracciones uterinas de gran intensidad. La cantidad de sangrado variará según la magnitud de placenta desprendida. Por ejemplo, si se produce un desprendimiento de placenta leve, el sangrado será ligero. En cambio, si se produce un desprendimiento de placenta elevado, el sangrado será abundante.

A continuación, se enumeran otros síntomas que se asocian al desprendimiento de la placenta en el embarazo:

  • Dolor abdominal.
  • Caída de la presión arterial.
  • Sensibilidad uterina.
  • Dolor de espalda.
  • Sentir menos los movimientos del bebé.

En ocasiones, las embarazadas no sienten molestias pese a estar sufriendo un desprendimiento de la placenta. En estos casos, la separación placentaria se detecta casualmente cuando se realiza una ecografía.

Causas del Desprendimiento de Placenta

La causa exacta del desprendimiento de placenta se desconoce, aunque existen algunos factores de riesgo para que se separe la placenta antes de tiempo.

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Las causas por las que se puede producir el desprendimiento de placenta no son bien conocidas, pero se suele asociar a varios factores tales como: la hipertensión materna gravídica o previa al embarazo, rotura prematura de ciertas membranas de sujeción, traumatismos externos, consumo de cocaína o la presencia de miomas uterinos.

Otros factores de riesgo para esta complicación gestacional son los siguientes:

  • Desprendimiento de placenta previo.
  • Infección dentro del útero.
  • Edad de la mujer superior a los 40 años.
  • Tabaquismo.
  • Falta de oxígeno a la placenta.

Además, las anomalías en útero, los trastornos en la coagulación sanguínea y un elevado número de partos previos también incrementan el riesgo de que ocurra un desprendimiento prematuro de la placenta.

Clasificación del Desprendimiento de Placenta

El desprendimiento de la placenta puede ser total o parcial, en función de si la placenta se separa de la pared uterina en toda su base de implantación o sólo por una parte. Ante este hecho, el espacio que queda hueco es ocupado por un hematoma o acúmulo de sangre que puede quedar retenido sin generar hemorragia o salir a través del cuello uterino y dando lugar a un sangrado vaginal. Generalmente, el sangrado vaginal que se produce por el desprendimiento de la placenta suele ser de color muy oscuro.

Con todo ello, es obvio que el mayor riesgo para el feto que comporta este incidente es que con el desprendimiento placentario se interrumpa el intercambio sanguíneo con la madre, mediante el cual le llegan los nutrientes al pequeño. Por tanto, cuando el desprendimiento placenta es total se produce inevitablemente la muerte del feto.

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Por el contrario, el mayor riesgo para la madre es que se produzca una gran hemorragia intrauterina que tarde en ser diagnosticada y tratada y si, además, se alteran los mecanismos de coagulación sanguínea el riego es grave.

En cuando a los tipos de desprendimientos de placenta según la severidad de los síntomas se encuentran:

  • Desprendimiento de placenta de grado 0: embarazadas asintomáticas cuyo diagnóstico se produce tras el parto.
  • Desprendimiento de placenta de grado 1: caracterizado por un leve sangrado, pero sin suponer peligro ni para la vida de la madre ni del bebé.
  • Desprendimiento de placenta de grado 2: se produce sangrado, pero no hay choque de presión arterial. Además, la frecuencia cardíaca del feto aumenta.
  • Desprendimiento de placenta de grado 3: ocurre una hemorragia de gran intensidad, además de una caída de la presión arterial intensa y termina con la muerte fetal.

Sin embargo, el desprendimiento de placenta más habitual es el de grado 1; mientras que el menos común y que solo ocurre raras veces es el de grado 3. En cualquier caso, si la embarazada siente cambios o algún sangrado, deberá comunicarlo al especialista médico de manera inmediata.

Diagnóstico y Tratamiento

Tanto el diagnóstico como el tratamiento deben ser realizados por un profesional médico. El desprendimiento prematuro de la placenta se diagnostica mediante diferentes pruebas de imagen y análisis de sangre, aunque el principal signo de esta condición es sufrir una hemorragia. En el caso de que el médico sospeche en la evaluación, puede ayudarse mediante una ecografía en el embarazo para ver si hay desprendimiento de placenta prematura y confirmar el diagnóstico.

Una vez que se ha producido y diagnosticado la separación de la placenta, no se puede volver a adherir a la pared uterina. Sin embargo, existen algunas formas de tratamiento para esta complicación gestacional dependiendo de las circunstancias de cada embarazo. El principal tratamiento para una embarazada con desprendimiento de placenta varía en función del grado.

Cuando el desprendimiento de la placenta ocurre hacia el final del embarazo y la fecha probable de parto está cerca, se inducirá el parto. En el caso de que sea un desprendimiento de placenta leve, se podrá llevar a cabo un parto natural. De lo contrario, el especialista realizará una cesárea.

En cambio, si el desprendimiento de la placenta no sucede hacia el final de la gestación, será necesario valorar su severidad. Si la separación placentaria es leve, la frecuencia cardíaca fetal no aumenta y el sangrado se detiene, la embarazada deberá hacer reposo. Sin embargo, si fuera necesario el nacimiento del bebé de manera prematuro, la mujer deberá tomar ciertos medicamentos para ayudar a la maduración del bebé.

Por último, cuando el sangrado es de gran intensidad y no cesa, la mujer será hospitalizada y probablemente requiera una transfusión sanguínea. No obstante, cada embarazo y cada situación es diferente, por lo que se deben seguir las recomendaciones médicas en todo momento.

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