Placenta Previa a las 20 Semanas: Causas, Síntomas y Tratamiento

05.12.2025

¿Estás preocupada porque te han diagnosticado placenta previa en el embarazo? Aunque puede sonar alarmante, la mayoría de los casos de placenta previa se controlan de forma segura, si bien, a veces, es necesario adoptar algunas precauciones especiales. Sin embargo, la placenta previa es una anomalía que no debe asustarnos, y es que suele diagnosticarse con bastante antelación y no perjudica el avance del embarazo. La placenta previa es una condición que requiere atención y seguimiento médico especializado durante el embarazo.

La placenta es un órgano materno-fetal que se desarrolla durante el embarazo. Esta estructura se encuentra en el útero y se encarga de suplir las necesidades básicas del feto a través de la madre: la respiración, la alimentación y la excreción. Algunos problemas durante el embarazo pueden surgir como consecuencia de alteraciones en la placenta. Uno de estos casos es la placenta previa, que se produce cuando ésta crece en la parte más baja del útero y cubre toda la abertura del cuello uterino o parte de ella. Sin embargo, la placenta previa no es la única anomalía placentaria.

Normalmente, la placenta se coloca en el fondo o en las paredes laterales del útero, a una distancia adecuada del cuello uterino o cérvix. Sin embargo, en 1 de cada 200 embarazos, la placenta se implanta de forma anómala en la parte baja del útero, demasiado cerca del cérvix o incluso cubriéndolo. En estos casos, se habla de placenta previa.

Tipos de Placenta Previa

La placenta previa puede ser de tres tipos, que difieren entre ellos por la distancia que hay entre el borde inferior de la placenta y el cuello uterino o cérvix.

A medida que avanza la gestación y el útero crece, la placenta se va desplazando por el útero. Durante los primeros meses de embarazo, es común que la placenta se encuentre en la parte más baja del útero, pero conforme avanzan las semanas de embarazo, la placenta va creciendo y situándose en la parte superior.

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Una vez llega el tercer trimestre de embarazo, la placenta mide unos 22 cm y pesa alrededor de 0,5 kg. En este momento de la gestación, la placenta deberá estar ya en la parte superior del útero para dejar libre el canal del parto.

Si esto no sucede, habrá un problema de placenta previa, en el que se pueden diferenciar los siguientes tipos:

  • Placenta de inserción baja: la placenta se encuentra en el segmento inferior del útero pero no alcanza la abertura del cuello uterino.
  • Placenta previa marginal: la placenta está al lado del cuello uterino pero no cubre la abertura.
  • Placenta previa parcial: la placenta cubre parte de la abertura cervical.
  • Placenta previa total: la placenta cubre toda la abertura cervical. Este tipo también es conocido como placenta previa oclusiva.

Por tanto, los diferentes tipos de placenta previa se distinguen dependiendo de la severidad de obstrucción uterina. Pese a ello, hay especialistas que únicamente diferencian entre placenta previa menor o baja y placenta previa completa o mayor.

Causas de la Placenta Previa

La placenta previa no se puede prever ni evitar. La causa exacta de la placenta previa es desconocida. Lo más común es pensar que esta anomalía en la placenta esté relacionada con causas uterinas o por alteraciones en la propia placenta.

No obstante, existen algunos factores de riesgo que predisponen a las mujeres a sufrir esta complicación. Son los siguientes:

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  • Malformaciones uterinas
  • Embarazo gemelar o embarazo múltiple
  • Haber tenido varios embarazos previamente
  • Poco tiempo entre dos partos
  • Haber tenido un parto previo por cesárea
  • Cicatrices uterinas por abortos o cirugías previas
  • Edad materna avanzada
  • Tabaco y abuso de cocaína
  • Embarazos múltiples o antecedentes de embarazos previos: cuantos más embarazos ha tenido una mujer, más probabilidades hay de tener placenta previa.
  • Cesáreas anteriores y antecedentes de endometriosis: las cesáreas previas dejan cicatrices en la pared uterina que pueden dificultar la inserción de la placenta en la parte superior del útero.
  • Presencia de fibromas uterinos: los fibromas son tumores benignos que pueden deformar la cavidad uterina.

La placenta previa se presenta en 1 de cada 200 mujeres embarazadas en el tercer trimestre de gestación.

Diagnóstico de la Placenta Previa

El diagnóstico de la placenta previa es un paso fundamental para garantizar un seguimiento adecuado del embarazo. La placenta previa se diagnostica mediante ecografía, en la que se observa si la posición de la placenta es la correcta o no.

En los primeros meses de embarazo, aproximadamente un 30% de las mujeres presentan una placenta baja. A medida que el útero crece, la placenta suele “desplazarse” hacia arriba. Este fenómeno se produce sobre todo durante el segundo trimestre, corrigiéndose de forma natural en la mayoría de las gestantes.

Si se detecta esta afección antes del tercer trimestre de embarazo, no hay por qué alarmarse, ya que es muy probable que la placenta varíe su posición a medida que el útero se agrande.

Tan solo el 30% de las mujeres con placenta previa antes de la semana 24 de embarazo aún la mantienen en esa posición en el momento de dar a luz.

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El diagnóstico de placenta previa como tal solo se establece después de la semana 28-30 de embarazo. Antes de este momento, el término más adecuado es “inserción baja de la placenta”.

Si la mujer presenta un sangrado vaginal a partir de la semana 20, es necesario acudir al ginecólogo para realizar una ecografía y comprobar si se debe a una placenta previa o a algún otro problema.

La evolución de esta complicación dependerá de la intensidad de los sangrados y de la semana exacta de embarazo. La probabilidad de tener placenta previa en el momento del parto aumenta en función de la edad gestacional.

En concreto, alrededor del 70% de las mujeres presentará placenta previa en el momento de dar a luz si el diagnóstico se hace a partir de las 30 semanas. También es más probable que persista si se trata de una placenta previa completa, en lugar de una marginal o parcial.

Síntomas y Tratamiento

La mayoría de mujeres con placenta previa antes de la semana 20 de gestación son asintomáticas.

Los síntomas de placenta previa se suelen presentar cuando ésta persiste en un estado más avanzado del embarazo, a partir de las 20 semanas. El principal síntoma es la hemorragia vaginal indolora de sangre roja brillante y de intensidad variable.

El sangrado ocurre porque el cuello uterino comienza a dilatarse y rompe los vasos sanguíneos de la placenta y del área donde está implantada. Este sangrado puede detenerse por sí solo y volver a empezar unos días después. En ocasiones, el sangrado vaginal no ocurre hasta el comienzo del trabajo de parto.

En función de la intensidad de la hemorragia vaginal y el tipo de placenta previa, la manera de proceder será la siguiente:

  • Sangrado leve y placenta previa baja o marginal: el médico mandará reposo absoluto en cama, reducir actividades y descansar la pelvis, lo que implica no mantener relaciones sexuales ni usar tampones.
  • Sangrado abundante y placenta previa parcial o total: es probable que la mujer sea hospitalizada para estar más vigilada y tratada con transfusiones de sangre. El aumento de sangrado puede poner en riesgo la salud de la madre y del bebé.

A continuación, el médico tendrá que tomar una decisión sobre el tipo de parto, que en la mayoría de casos será programado.

Parto con Placenta Previa

La forma de proceder a la hora de dar a luz con placenta previa va a depender del tipo que sea y de su gravedad.

En caso de embarazo con placenta previa sin complicaciones, se programa un parto vaginal o cesárea sobre la semana 37. No se recomienda que el embarazo llegue a término porque el riesgo asociado a la placenta previa podría ser mucho peor que el hecho de tener un parto prematuro. Por ejemplo, habría que proceder a una cesárea urgente si aparece una hemorragia grave en las últimas semanas de gestación.

En general, la mayoría de mujeres con placenta previa parcial o total darán a luz a través de una cesárea, ya que un parto vaginal podría causar un sangrado intenso que podría ser mortal para la madre y el bebé.

En caso de embarazo con placenta previa que presenta sangrados abundantes y otros factores de riesgo, se procederá a hacer una cesárea si la mujer está de al menos 36 semanas. Antes de esto, es posible que sea necesario administrar corticosteroides para acelerar el proceso de maduración pulmonar del feto.

Si la mujer tiene menos de 35 semanas de embarazo, ésta permanecerá ingresada para controlar los sangrados y, en caso de sufrimiento fetal y/o hemorragia imparable, se procederá también a la cesárea.

Complicaciones de la Placenta Previa

  • La placenta previa puede aumentar el riesgo de parto prematuro o de bajo peso al nacer.
  • La placenta previa aumenta el riesgo de sufrir hemorragias vaginales.
  • Implantación anormal de la placenta o placenta accreta.
  • Mala presentación del feto.
  • Retraso del crecimiento intrauterino.
  • Vasa previa y cordón umbilical velamentoso.
  • Anomalías congénitas.

Es importante recordar que ante un sangrado durante el embarazo es importantísimo acudir a tu ginecólogo para hacer un diagnóstico y en caso de ser necesario, realizar un seguimiento más exhaustivo y tomar las decisiones oportunas para garantizar la seguridad del embarazo, de la madre y del feto.

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