Poemas sobre el Aborto en Adolescentes: Explorando las Emociones y Experiencias

27.10.2025

El aborto, una de las experiencias más comunes por la que una mujer embarazada, por decisión propia o no, puede pasar. Es un tema que con frecuencia se trata como tabú y del que no se suele hablar, lo que puede añadir una sensación de soledad y desamparo e incluso llegar a sentir que se ha hecho algo mal.

Para algunas mujeres el aborto es una desgracia y para otras mujeres es una oportunidad. Es un momento muy duro emocionalmente que suele ir acompañado de sentimientos de pérdida y duelo. Las pocas referencias literarias que encontramos, sobre todo, se remontan a épocas en las que la clandestinidad reinaba.

Explorando la Maternidad a Través de la Poesía

Algunas poetas contemporáneas han abordado el tema de la maternidad y el aborto desde perspectivas personales y emotivas. Natalia López, periodista y madre, ha encontrado en la maternidad una fuente de inspiración para sus versos. Como te decía, una empieza a darse cuenta de cosas que antes por ahí ni pensaba.

Cuando no sos madre -creo que hay un sentimiento común- te sentís omnipotente. Después, te das cuenta de que no podés con todo, de que hay cosas que escapan a tu persona o a lo que vos puedas o quieras darle a tu hijo o a tu hija. Y en ese sentido, una puede ser mucho más empática con las necesidades y problemáticas de las personas, en mi caso del público objetivo con el que trabajo.

La Experiencia de la Crianza

Es difícil, sin embargo, porque lxs bebés no vienen con un manual de instrucciones y muchas veces en la diaria las madres nos vemos agobiadas. Otro de los problemas es que, históricamente, las tareas de cuidado recaen mucho más en la madre que en el padre (pensando en el caso de una familia así constituida).

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En el caso de otro tipo de familias, monomarentales tal vez, muchas veces faltan recursos o redes de apoyo; o cuando la madre queda sola a cargo de lxs hijxs, por ejemplo, hay estadísticas que muestran que los padres no pasan o se atrasan en la cuota de alimentos. Y acá vuelvo a lo que decía antes: una cree que va a poder con todo, pero a veces no se puede y, además, una no tiene por qué hacerse cargo de todo.

Referencias Literarias al Aborto

No hay demasiadas incursiones literarias sobre aborto, pero las que hay son realmente recomendables. La Bastarda es una biografía vomitada con toda la rabia que cabe en un cuerpo de mujer. Prolagada por Simone de Beauvoir, escrita por Violette Leduc, una mujer que es “un desierto que monologa“. Estimulada por su admirada Simone, no se dejó nada en el tintero. Escribió sobre el peso de su bastardía, sobre sus amores imposibles, sobre lesbianismo, sobre su aborto: “La sangre no corrió más. No quería tener el hijo”.

Lucia Berlin, como Violette Leduc, se dejó poco pendiente en el tintero. Este libro no es amable, de hecho, a veces resulta difícil de digerir. Berlin se atreve, como pocas, a hablar del aborto, en el relato “Dentelladas de tigre”. Sin paños calientes, en clínicas clandestinas, en Juárez, en familia, contando con el privilegio de poder someterse al procedimiento. Porque abortar era una suerte. Y hacerlo en buenas condiciones, casi un milagro. Un relato duro, conmovedor.

La reedición de los Diarios de Alejandra Pizarnik nos regalan 600 páginas más de retales de vida de la excéntrica poeta argentina. Pizarnik no escatima en detalles, sobre hechos y sobre sentimientos: “No se trata de abortar o tener un hijo. No me asusta. Aunque esperar un hijo sería quedarse encerrada en un ascensor entre dos pisos, en plena zona de asfixia. Abortar no me da miedo ni culpa. Sí, me da miedo de recibir un castigo no menos asfixiante: prisión a perpetuidad.

“Soy mujer, soy madre, no puedo tener hijos, escribo. No puedo tener hijos, soy madre, escribo, soy mujer. Soy madre, no puedo tener hijos, escribo, soy mujer“. Así comienza La mejor madre del mundo y, tras esta afirmación, unas cuantas verdades más, cortesía de su madre: “Yo nunca he querido tener hijos. No como ahora, quiero decir. Yo me quedé sin darme cuenta, sin buscarlo ni pensarlo. Claro que también tenía otra edad, imagínate, veinticuatro años. De no haber muerto tu padre no hubieras sido hija única, eso seguro. Ahora es otra cosa. Mi ginecólogo me ha dicho que a tus treinta y cinco ya no eres tan joven, que no te quedas porque lo has dejado mucho. Lo que no entiendo es tu empeño. Los hijos llegan cuando llegan, pero si te pones a pensarlo, no los tienes. Yo, desde luego, si lo llego a pensar, no te hubiera tenido.

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Un escenario de fondo: Japón. El apoyo de Loly, una amiga. El viaje de Agustina Guerrero es un viaje físico y es un viaje emocional. Este libro rompe una lanza a favor de las mujeres para unirse al debate feminista.

Con Roedores, Paula Bonet pretende alumbrar uno de tantos abismos que, durante décadas, las mujeres han ido sorteando entre tinieblas, para dar voz al silencio, para romper tabúes, exponerlos, señalarlos y, en definitiva, normalizar un tema como el de la gestación y el aborto espontáneo, una realidad tan cotidiana como traumática. Roedores. Cuerpo de embarazada sin embrión es todo eso, y también su libro más personal.

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