¿Por Qué los Bebés Regurgitan Leche Materna?
Devolver leche después de la toma, lo que se conoce como regurgitar, es algo que hacen casi todos los bebés. Pero por muy común que sea, es una situación que puede poner nerviosas a las familias primerizas. El bebé se suele empapar entero e inmediatamente después de sacarlo todo pide mamar otra vez. Es aquí donde empiezan las dudas ¿Le doy otra vez el pecho? ¿Es normal que saque tanta leche? ¿El aspecto de la regurgitación es normal?
La lactancia materna es el mejor alimento para bebés que existe. Es el más equilibrado, ya que contiene todos los nutrientes necesarios que un bebé requiere para tener un correcto desarrollo a lo largo de toda su vida. Sin embargo, a veces puede pasar que los bebés vomiten la leche materna, pero no es nada preocupante, tranquila.
En la gran mayoría de casos, las regurgitaciones en bebés son normales y no debes preocuparte. Principalmente se debe a que el aparato digestivo de tu bebé aún esta inmaduro y en proceso de desarrollo. Paciencia, ya verás que poco a poco tu bebé irá aceptando cada vez mejor las tomas y dejará de regurgitar. Si no es así, cuando tu peque empiece a comer sólidos y poderse mantener derecho solito, dejará de tener reflujo y todo volverá a su cauce.
¿Qué es la Regurgitación?
La regurgitación o reflujo gastroesofágico del lactante, un fenómeno común en casi todos los recién nacidos, es la vuelta del contenido (leche) del estómago hacia el esófago -el tubo muscular que transporta los alimentos y líquidos desde la boca hasta el estómago-. En ocasiones, este contenido puede llegar a la boca del bebé en forma de eructo húmedo, mientras que, en otras, permanece en el esófago sin provocar apenas molestias.
Generalmente, se produce cuando el lactante come en exceso o traga demasiado aire mientras es alimentado, debido a que su sistema digestivo no está completamente desarrollado.
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La regurgitación es algo común hasta el sexto o séptimo mes de vida y empieza a disminuir después. Este fenómeno se suele resolver por sí solo entre el año y el año y medio de edad y no necesita tratamiento, pues no afecta al bienestar del bebé.
Por tanto, lo normal es que no constituya motivo de preocupación y tampoco significa que el bebé tenga una intolerancia o alergia alimentaria. Solo en muy pocos casos existe enfermedad por reflujo gastroesofágico, que sí debe tratarse.
¿Cuáles son sus causas?
En un sistema digestivo que está totalmente maduro y funciona con normalidad, la abertura o anillo muscular que separa el estómago y el esófago -el esfínter esofágico inferior- se cierra por completo tras el paso de los alimentos para mantener en su lugar los contenidos estomacales.
En los bebés de pocos meses este músculo está inmaduro, por lo que puede abrirse fácilmente, haciendo que el lactante regurgite la leche, especialmente cuando está lleno. También puede haber regurgitación si ha tragado demasiado aire al alimentarse, ya que este ocupa un gran volumen de espacio en el estómago. Por otra parte, es más fácil regurgitar alimentos líquidos como la leche que sólidos.
¿Cómo diferenciar la regurgitación de los vómitos?
Es importante entender bien la diferencia entre ambos para saber qué le ocurre al bebé. A pesar de que muchas personas piensan que es lo mismo, no es lo mismo que nuestro bebé vomite la leche materna a que tenga una regurgitación.
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Cuando el bebé vomita, el contenido del estómago sale disparado con fuerza por la boca, consecuencia de la contracción vigorosa de los músculos del abdomen y el diafragma. En cambio, cuando regurgita, este contenido fluye por la boca con suavidad, sin esfuerzo por parte del niño. En este caso, además, no hay contracciones musculares y el lactante no sufre malestar o dolor.
Además, la regurgitación está frecuentemente acompañada de eructos y suele tener lugar tras las tomas, cuando el estómago del lactante está lleno, así como cuando el niño está acostado, postura en la que es más fácil que el contenido del estómago ascienda al esófago. En la regurgitación, la leche sale de la boca con suavidad.
Para empezar, hay que aclarar que no es lo mismo que un bebé sufra vómitos a que un bebé tenga regurgitaciones.
Causas de los vómitos en bebés:
- El bebé come más de lo que debería. Esta es la causa más común del vómito en bebés. Muchos bebés toman más alimento del que su organismo puede acumular, de ahí a que acaben echándolo fuera.
- Asimismo, también hay que barajar la opción de que el alimento que esté tomando no le esté sentado demasiado bien. Es posible que haya una alergia alimenticia que sea necesaria tratar.
- Nerviosismo. El nerviosismo también puede influir en los vómitos de los bebés. El hecho de estar intranquilo le hará no asimilar bien los alimentos.
- Infecciones estomacales. Estas infecciones pueden desencadenar fiebre o diarreas, además de vómitos.
- La alimentación de la madre también puede afectar en los vómitos del bebé. Ten en cuenta que todo lo que comas tú pasará al bebé a través de la lactancia materna.
- Además, deberás tener en cuenta que un cambio de biberón, por ejemplo, también puede producir vómitos en bebés. Si tu bebé toma leche de fórmula y consideras que no le sienta bien, será necesario probar otras marcas hasta dar con la adecuada.
¿Cuándo debo consultar al pediatra?
Si el lactante no tiene molestias, come bien y aumenta de peso, la regurgitación no debe constituir motivos de preocupación. Solo será necesario contactar con el pediatra en caso de que se observen síntomas como los siguientes:
- Vómitos con esfuerzo de color verdoso, marrón o con sangre en vez de blanquecinos.
- La cantidad de leche expulsada es grande.
- El bebé no aumenta de peso.
- Rechaza el alimento.
- Está cansado y/o irritable, sobre todo, al tumbarle.
- Llora más de tres horas al día.
- Tiene hipo excesivo o produce demasiada saliva.
- Padece dificultad para respirar después de regurgitar o hay apnea durante el sueño.
- El número de pañales mojados es menor de lo habitual.
- Hay tos de difícil control y recurrente.
- Hay laringitis repetidas, diarrea, estreñimiento o distensión abdominal.
¿Es necesario tratar las regurgitaciones de alguna manera?
Si la regurgitación no afecta al bienestar del bebé, no es necesario ningún tratamiento. El reflujo se resuelve normalmente por sí solo entre el año y año y medio de edad, ya que, a partir de aproximadamente los seis meses, el niño empieza a ingerir alimentos más sólidos y a permanecer más tiempo sentado. Ello lleva a que las regurgitaciones vayan reduciéndose paulatinamente hasta desaparecer.
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Por tanto, no es necesario realizar cambios en la dieta. Sí puede ser útil aplicar medidas preventivas como mantener al lactante en posición vertical durante veinte o treinta minutos después de las comidas.
Solo en el caso de que exista algún problema de salud sería necesario un tratamiento, que dependería de la causa. En el caso de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), algunos bebés requieren introducir espesantes en su alimentación y, en ocasiones, recurrir a fórmulas hipoalergénicas. También puede ser necesario que tome porciones más pequeñas con más frecuencia.
Solo en algunos casos el tratamiento del ERGE se basa en el uso de medicamentos supresores de ácido como los inhibidores de la bomba de protones o bloqueantes H2. Muy raramente, este problema en bebés requiere de cirugía antirreflujo.
Consejos para tratar la regurgitación de los bebés:
Seguir los siguientes consejos puede ayudar a reducir la regurgitación en los lactantes:
- Mantén a tu bebé erguido. Tanto mientras lo alimentas como durante los quince o veinte minutos posteriores, mantenlo incorporado (a 45º aproximadamente). No lo acuestes ni lo dejes en la hamaca o el sueño antes de la media hora después de que tome.
- No esperes a que tenga hambre para la toma. De esta manera, evitarás que tenga ansiedad y trague demasiado aire al comer.
- No lo alimentes en exceso. Dale solo lo que necesita, tanto si su alimentación es mediante lactancia o con leche artificial. También puede ser beneficioso que tome cantidades más pequeñas con mayor frecuencia. Por otra parte, es conveniente que si la mamá es lactante, vacíe un pecho antes de comenzar con el otro, ya que la leche del final de la toma es más espesa, lo que previene la regurgitación.
- Si toma biberón, escoge una tetina con un agujero del tamaño adecuado. Si el agujero es demasiado grande, la leche puede salir demasiado rápido y, si es pequeño, pueden llegar a formarse burbujas de aire que el bebé ingerirá.
- Durante la toma y tras esta, hazle eructar. Ayudar suavemente al bebé a expulsar el aire que ha ingerido puede favorecer que no se le acumule en su estómago.
- Eleva un poco el cabecero de la cuna. Para ello, puedes poner bajo el colchón una toalla enrollada, una manta o una almohada. También puedes levantar el respaldo del cochecito.
- Evita los juegos activos tras la alimentación. Dale tiempo para que su estómago se asiente tras la alimentación, ya que los movimientos bruscos durante los minutos siguientes podrían desencadenar la regurgitación.
La regurgitación en los bebés es bastante habitual, especialmente durante el primer año de vida, ya que su cuerpo y su organismo aún no están del todo formados. En cualquier caso, siempre es importante diferenciar las regurgitaciones del pequeño de los vómitos.
Ten en cuenta que las regurgitaciones en bebés son algo normal y que no debes preocuparte en exceso por ellas. Todos los bebés la sufren en mayor o menor medida. Si las regurgitaciones de tu bebé son puntuales, no tienes de qué preocuparte. Simplemente sigue al pie de la letra nuestros consejos para evitar el reflujo gástrico en bebés y verás cómo se le pasa antes de que te des cuenta.
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